Nominados al Premio Gabriel García Márquez 2018

Fueron 1.714 historias las que se postularon a la sexta edición del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo, y después de tres rondas de juzgamiento, el jurado eligió los 40 mejores trabajos de Iberoamérica: 10 por cada categoría de concurso: Texto, Imagen, Cobertura e Innovación. (Publica la FNPI)

En este proceso de selección participaron 51 jurados, divididos en tres rondas de juzgamiento —21 en la primera y 18 en la segunda—, la última realizada en Cartagena, Colombia, los días 10 y 11 de agosto con la presencia de 12 jurados que son referentes en la región.

Entre los 40 nominados, de los que hacen parte periodistas y equipos periodísticos de distintos países iberoamericanos, se encuentran los que serán los tres finalistas de cada categoría, nombres que serán anunciados en los próximos días. De este grupo de 12 trabajos finales, saldrán los cuatro ganadores del Premio Gabo 2018, historias que se conocerán el 4 de octubre en la ceremonia de premiación que se llevará a cabo en el Jardín Botánico, de Medellín, durante el Festival Gabo.

Nominados por categoría

Texto: El fotógrafo de las tinieblas, publicado en Gatopardo (México); «Estás viva, minha irmã, estás viva», publicado en Notícias Magazine (Portugal); Meu Guri, publicado en Revista Piauí (Brasil); Un niño manchado de petróleo, publicado en Revista 5W (España); Los demonios del Lago Chad, publicado en Gatopardo (México); La revolución de las ovejas, publicado en El Faro (El Salvador); Las rutas de la muerte, publicado en Gatopardo (México); Son presos políticos, nosotros también, publicado en La vida de nos (Venezuela); La Mara Salvatrucha derrota a Trump en Long Island, publicado en El Faro (El Salvador); O massacre de Pau D’Arco, publicado en Revista Piauí (Brasil).

Imagen: “No somos humanos a los ojos de Birmania”, publicado en Revista 5W (España); Memoria verdad y justicia para las pibas, publicado en Revista Anfibia (Argentina); El Naya: la ruta oculta de la cocaína, publicado en Pacifista (Colombia); Aqui no Haiti, publicado en Jornal O Globo (Brasil); Feridos pelo Estado, publicado en Agência Pública (Brasil); Crisis en Venezuela, publicado en AFP (México); Racismo à Portuguesa, publicado en Público (Portugal); Filhos de Ruanda, publicado en Globo News (Brasil); Un albergue en Ciudad de México para mujeres que fueron trabajadoras sexuales; publicado en The New York Times (Estados Unidos); Ciro & Yo, publicado en Cine Colombia (Colombia).

Cobertura:Monitor da Violência, publicado en G1 (Brasil); Crime sem fronteiras, publicado en Revista Época (Brasil); Huérfanos de la Salud, publicado en Ipys Venezuela en alianza con El Pitazo (Venezuela); The Backway: la puerta trasera de Europa, publicado en La Vanguardia (España); Arco Minero del Orinoco: crimen, corrupción y cianuro, publicado en Efecto Cocuyo (Venezuela); De migrantes a refugiados: el nuevo drama centroamericano, publicado en Univision y El Faro (EE.UU. – El Salvador); Estafa Maestra, publicado en Animal Político (México); Los libros de la partida secreta de los gobiernos de Arena, publicado en El Faro (El Salvador); Venezuela a la fuga, publicado en El Tiempo – Efecto Cocuyo (Colombia – Venezuela); OLP: La máscara del terror oficial en Venezuela, publicado en RunRun (Venezuela).

Innovación:Fondos de Papel: Una base de datos sobre el dinero, crimen y política, publicado en Ojo Público (Perú); 28 días: 28 historias para acabar con los tabúes sobre la regla, publicado en El País (España); Coding Like A Girl, publicado en El Confidencial (España); Los desterrados del Chaco, publicado en El Surti (Paraguay); El Bus TV, publicado en El Bus TV (Venezuela); Plataforma Ayotzinapa, publicado en Forensic Architecture (Reino Unido); Chacinas nos presídios: Conheça as 123 histórias dos detentos mortos, publicado en Metrópoles (Brasil); Verificado 2018, publicado en Verificado 2018, AJ+ Español, Animal Político y red de 90 organizaciones aliadas (México); Balas Perdidas, publicado en Agencia France-Presse (AFP) (Brasil); Agonía sobre rieles, publicado en La Nación (Costa Rica).

¿Qué recibirán los ganadores del Premio Gabo?

Cada finalista recibirá 6 millones de pesos colombianos y un diploma por su destacada participación. Por su parte, los ganadores recibirán 33 millones de pesos colombianos, un diploma que los acredita como ganadores y un ejemplar de la obra Gabriel, del artista colombiano Antonio Caro.

Los finalistas y ganadores participarán en el Festival Gabo, que tendrá lugar en Medellín del 3 al 5 de octubre. Los autores de los 12 trabajos finalistas del Premio Gabo estarán en la Maratón de las mejores historias de Iberoamérica, actividades que hacen parte de la programación 2018, compartiendo sus experiencias, exponiendo cómo realizaron sus trabajos, qué los motivó y cuáles fueron sus objetivos con un jurado de cada categoría y con el público asistente.

Así se vivirá el Festival Gabo 2018

Alrededor de 80 actividades componen la programación del Festival Gabriel García Márquez de Periodismo 2018. La sexta edición de esta fiesta de historias celebrará lo mejor del periodismo iberoamericano y abrirá espacios de discusión y reflexión sobre temas tan variados como la literatura, el cine, la ciencia, el documental, las noticias falsas, la fotografía, la libertad de expresión, la gastronomía, la memoria, la desigualdad, la violencia, la migración, la caricatura, el humor y la ética periodística.

La programación del Festival Gabo se divide en siete secciones que se desarrollarán en distintos espacios de la ciudad como el Jardín Botánico, el Parque Explora y el Museo de Arte Moderno de Medellín:

Periodismo de tú a tú: Conversaciones con gestores de proyectos periodísticos emergentes e innovadores, sin moderadores ni intermediarios.

Obsesiones de Gabo: Discusiones sobre tópicos que fueron del interés de Gabriel García Márquez, como la música, la memoria y la literatura.

La cocina del periodismo:Charlas y entrevistas sobre los asuntos que inquietan a Iberoamérica y moldean el oficio del periodismo en la región.

Muestras: Exhibiciones fotográficas y proyecciones documentales.

Mentes curiosas:La nueva sección del Festival Gabo. Un espacio íntimo para conversaciones informales pero profundas con grandes contadores de historias de Iberoamérica.

Premio Gabo: El reconocimiento a lo mejor del periodismo en Iberoamérica. Le precede la ya tradicional Maratón de las mejores historias de Iberoamérica, una serie de cuatro paneles donde los tres finalistas de cada categoría de concurso del Premio Gabo dan a conocer el proceso detrás de sus trabajos.

Todas las charlas y muestras son de entrada libre hasta completar aforo. Los interesados en asistir solo deben realizar su registro llenando un sencillo formulario. Exceptuando los talleres y las muestras, todas las actividades serán transmitidas en directo por Facebook Live en las cuentas de Festival Gabo, Red Ética, Centro Gabo y FNPI.

Sobre el Premio y Festival Gabo

Es convocado por la FNPI- Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano con el objetivo de incentivar la búsqueda de la excelencia, la innovación, el rigor en el tratamiento de los hechos y la coherencia ética en el periodismo. Está inspirado en los ideales y la obra de Gabriel García Márquez y en la dinámica de innovación, creatividad y liderazgo que caracterizan a Medellín, Colombia. El Premio y Festival son posibles gracias a la alianza público-privada conformada por la Alcaldía de Medellín y los grupos Bancolombia y SURA con sus filiales en América Latina.

Fuente: www.fnpi.org

Que discrepen

De eso se trata la política al fin de cuentas, de lidiar con los desacuerdos. Y ahí va la FARC, aprendiendo a trancas y a mochas. Por eso no se entiende el morbo exagerado ni el tono apocalíptico acerca de las discrepancias ideológicas, partidistas y prácticas entre sus dirigentes. (Publica El Espectador)

Como tampoco se comprende que, en cambio, se miren con la lupa de los eufemismos las profundas divisiones en el Centro Democrático, la U o los partidos que, alguna vez, fueron tradicionales.

Resulta más “saludable” que dirigentes como Joaquín Gómez o Fabián Ramírez ventilen sus diferencias con Timochenko y el resto de la cúpula fariana para poder entender a qué juegan y cómo se están involucrando en la cosa pública.

El primer falso dilema que hay que desmontar es que los disensos llevan forzosamente a extremos, como la retoma de las armas por parte de algunos de ellos. Las misivas de Gómez y Ramírez, en vez de tener tono de ultimátum, denotan una crítica profunda y necesaria que cuestiona la actuación de sus líderes en lo ideológico, lo político y lo ético.

En vez de demonizarlo, se trata de un debate que el país no se puede perder porque deja ver los miedos de sus dirigentes tanto a las investigaciones judiciales como a los enemigos territoriales; las rencillas personalizadas, así quieran negarlas, y las divergencias por hitos como el caso Santrich, los primeros pinitos en el Congreso y por el manejo de los dineros asignados, cuyo seguimiento dejará ver si se quieren diferenciar o están cayendo en las mismas prácticas políticas que tanto combatieron.

Eso no significa que no haya inquietud por los ocho dirigentes y otros tantos miembros de ese partido cuyo paradero se desconoce. Una cosa es que hayan renunciado al proceso y otra que anden paranoicos o desconcertados por las incertidumbres reinantes en la implementación del Acuerdo y estén a la espera de momentos más propicios. Que lo dejen saber, así sea en medio de las más crudas discrepancias

Que no se nos olvide

Sabe distinto esta Semana por la Paz. Debería ser, como se alcanzó a barruntar hace un año, un tiempo para la celebración masiva, la evaluación y la proyección de la mayor de las conquistas de este país en los últimos 50 años. (Publica El Espectador)

Debería ser también, como lo fue antaño, el tema aglutinador en medios, redes y conversa pública de la movilización ciudadana que la inspiró, para evidenciar la labor de quienes trabajan, a riesgo de sus propias vidas, para construir la paz y dignificar la vida.

Debería ser también el empeño nacional por vencer el determinismo y el pesimismo frente a las sombras que se avizoran en el horizonte.

Es verdad que hay incertidumbre por el paradero y planes de algunos líderes de las Farc, por la falta de condiciones y de voluntad del Eln y el Gobierno para liberar a los cuatro uniformados y dos civiles secuestrados, por la masacre inmisericorde de líderes sociales a los que se suman los de Tarazá y Cajibío, o por los centenares de desplazados en Chocó por combates entre el Eln y el clan del Golfo.

La tarea conjunta es impedir que se naturalicen esos actos de violencia como un designio o como una lógica; es poner de relieve las actividades de quienes, como quienes reciben el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos, trabajan por sus comunidades y necesitan pronta protección y apoyo; es salirnos de esta calma chicha y reactivar las propuestas y exigencias de paz a todos los actores armados y a quienes los aúpan; es colorear la paz, como lo propone el simbolismo de los organizadores, para allanar el camino a la reconciliación.

Esa fuerza de la opinión pública volcada es capaz de cambiar tendencias y poner en tensión prejuicios, como lo confirmó el espaldarazo a la consulta anticorrupción. Hay un camino recorrido y unos pactos que deben ser defendidos, respetados y extendidos que no son de ningún gobierno o partido. La utopía de la paz comenzó con una semana. Hay vida y esperanza. Que no se nos olvide…

Si lo dejan

Desacomodado, torpe y dando palos de ciego se ve al Centro Democrático que, como ha pasado con la izquierda, aprendió a ser oposición, no pocas veces delirante e irascible, pero que ha demostrado que no estaba preparado para volver al poder. (Publica el Espectador)

Comenzando por su jefe natural, el senador Uribe, que reparte su tiempo apagando incendios de su pasado y tratando de volver a su estrategia de base, la de construir un enemigo que le permita moverse en su feudo: la contrapropaganda, la exageración y la desfiguración. Con las Farc mansitas aprendiendo a hacer política, la fatiga del mito endeble del castrochavismo, el expresidente Santos hecho oídos sordos y sin un fantasma poderoso a la vista, anda disparando dardos a todo lo que se mueva: la consulta, las cortes, Claudia López, etc., a ver si por algún lado salta la liebre.

Y en medio de esa aridez, contribuye Uribe a la falta de credibilidad del presidente, lanzando globos sonda en el afán de liderar la agenda política y copar la mediática. El resultado es el deterioro de la figura de Duque, que deja ver todo su desconcierto ante el fuego amigo, el fuego de los bancadas que se le oponen y el fuego, ese sí real, de bacrim, Eln y desertores de las Farc. Para colmo, la consulta anticorrupción, que miró con algo de displicencia, se le creció y terminó de restarle protagonismo.

Hay una enorme diferencia entre la comunicación del candidato y la del ahora presidente que perdió contundencia y eficacia hasta en sus gestos y tono de voz.

Lo mismo pasa con su partido que no ha terminado de asimilar la bipolaridad en la propaganda (que tampoco le funciónó al dueto Santos-Pinzón). Se creyeron mayoría y con el camino expedito, pero se quedaron en la fase de la vocinglería, olvidando que ahora son parte del gobierno y que los ciudadanos impacientes queremos resultados.

Ya es hora de que el presidente cambie el tiempo de procuración y de futuro indefinido al que lo relegaron. Eso sí, si lo dejan sus copartidarios.

Sí, por los que vienen

No es pensando en esta generación perdida que vale la pena darse la pela por debates que parecen perogrulladas. No hay nada que hacer con los prejuicios de quienes ya tenemos uso de razón. Machismos, racismos, clasismos, atajismos, arribismos, guerrerismos, engaños y toda suerte de intolerancias que están en el ADN de nuestra identidad por (de)formación, hoy si acaso pueden modularse por presión social o judicial, aunque escurramos el bulto diciendo, de dientes para afuera, que los buenos somos más. (Publica el Espectador)

Desde lejos puede parecer absurdo que estemos decidiendo si queremos la paz, una infancia sin violencia, un ambiente sano o que le digamos no a la corrupción. La guerra, la violencia, especialmente con los más indefensos, y el robo de lo público, que hoy están en el escenario del escarnio, fueron, son y seguirán siendo, hasta que formemos con otros criterios, los paradigmas de comportamiento de una sociedad desigual, inmoral y a la deriva.

Insistir, por ejemplo, en que la corrupción es un delito mayor y no un pecado venial, especialmente para quienes no se dejan pillar, sirve para paliar la pandemia que carcome tanto a quienes están cerca de los bienes comunitarios como de quienes aspiran a acercarse. Pero, más que nada, ayuda a formar con otros valores a los que vienen detrás.

Persistir en honrar la palabra, por ejemplo, debería ser objeto de cuantas consultas sean necesarias si ello contribuye a desterrar a los políticos y funcionarios mendaces, saltimbanquis y voltearepas en una o dos generaciones.

De ello da fe el voto joven en las elecciones pasadas que les tiró la puerta en la cara a los cínicos, a los hipócritas y a los trogloditas que creen que hoy pueden decir una cosa y en tres meses todo lo contrario, sin ninguna consecuencia. Por eso apoyo con un sí, repetido siete veces, la consulta anticorrupción de este domingo, más allá del resultado o que tenga efectos prácticos, repetitivos o en contravía de la Constitución. Si las generaciones que nos sucederán toman nota, esa no es plata perdida.

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