Entre la indolencia y el hastío

Por Mario Morales
El dilema entre políticos resabiados y nuevos aspirantes, la pugna entre derechas e izquierdas, el juego invisible por cazar adhesiones de última hora, las veleidades programáticas tras cada debate y hasta peleas de campañas con encuestadoras para las elecciones de este domingo, serían asuntos importantes si fuéramos un país civilizado. Pero no lo somos. Así que factores decisivos como esos quedan relegados, en la percepción de los votantes, por la inminencia de problemas más graves. (Publica El Espectador)

El primero es que no tendremos elecciones en calma, a pesar de la tregua en el conflicto interno. No obstante que el Consejo Nacional Electoral se pellizcó, tarde y con equívocos preocupantes, para bloquear el trasteo de millón y medio de votos, la trashumancia decidirá en buena parte del país.

El segundo es que, como documenta Paz y Reconciliación, hay 152 candidatos en 21 departamentos que representan riesgo electoral, y hay alta probabilidad de que el lunes amanezcamos con cerca de 93 de esos alcaldes elegidos, mientras que candidatos non sanctos a Gobernación llegan a 26.

El tercero que, según Cerac, la violencia contra candidatos y cargos públicos municipales es mayor a la de 2011. Y si a eso le sumamos el recrudecimiento de las otras violencias, la voracidad de los corruptos, la exacerbación de los extremistas y el fuego cruzado de Fiscalía y Procuraduría con pretendidas investigaciones cargadas de señalamientos intimidantes, se entiende por qué está enrarecido el ambiente.

Descreída de esta calma aparente, la población se debate entre la indolencia y el hartazgo por los destinos regionales y locales.

Se entiende por qué a tantos gusta el disfraz de la guerra. Delatados, comienzan a añorar la época en que el conflicto aparecía como el principio de todos nuestros males. Pero, por lo pronto, ya tienen casi aseguradas gabelas por otros cuatro años.

***

Descartados ya dos entre los cuatro opcionados para alcalde de Bogotá, y ante la avanzada autoritarista y clientelista, ejerceré el derecho al voto útil este domingo…

La concentración de medios en el grupo Clarín de Argentina

En una extensa nota publicada en Poder y Sociedad (Argentina) Julio Villalonga afirma: «El presidente Néstor Kirchner enfrenta ahora un desafío no menor en su primer mandato: el de romper la lógica de la presión permanente que caracteriza al Grupo Clarín. Y que puede amenazar el libre juego de las instituciones democráticas si no hay quien reaccione

Cifras irreales, ¿noticia o propaganda?

Defensora del lector de El Tiempo
COLUMNA DEFENSORA
(Noviembre 7 de 2004)

Verdadera o falsa, una noticia espectacular pasó casi inadvertida. Una ‘breve’ de la sección económica del periódico del 15 de octubre anunciaba que en dos años de ‘caravanas turísticas’ (protección militar de las rutas) se realizaron «193 millones de viajes de personas y cerca de 50 millones de viajes de vehículos por las carreteras colombianas». En el exterior, en cambio, se asombraron tanto que varios medios reprodujeron la nota. Cuatro días antes, el 11 de octubre, los lectores de EL TIEMPO tampoco repararon en un artículo sobre una encuesta, según la cual «el 94 por ciento de los colombianos viaja solo una vez al año… buscando sol y playa».
En otras palabras, se podía concluir que 42 millones de nacionales (el 94 por ciento de 45 millones de habitantes que somos*) visitaron las playas. Ese panorama estadístico tenía que ser, evidentemente, el milagro de desarrollo más impresionante de país alguno en el mundo.

Una experta en la materia me escribió para protestar porque «ni las naciones más ricas tienen una estadística así», y razonaba a través de interrogantes: «Falta lo fundamental: ¿cuántos tienen el privilegio de viajar? ¿Cuántos tienen vacaciones? ¿Puede uno tragar entero y desinformar tanto?». Averigüé y encontré que una misma periodista había escrito las publicaciones en cuestión. Ella me dijo que la ‘breve’ sobre las caravanas surgió de una rueda de prensa con el Ministro de Comercio, el director de Turismo y el Comandante de la Policía de Carreteras para entregar los resultados de la reactivación de los viajes terrestres. Y que el informe del 11 de octubre tuvo su origen en un seminario, en el que se reveló un estudio sobre el tema, adelantado por el Dane y la Dirección de Turismo (Ditur). Así que teníamos dos informaciones y sendas fuentes oficiales.

Decidí indagar por mi propia cuenta. Primero, busqué en la web de la Ditur cifras sobre las caravanas y encontré que estaban los datos que salieron en el diario y que, además, había otros que parecían igualmente absurdos que los que encabezan esta columna. «33,5 millones de personas se movilizaron en el 2002, mientras que en el 2003 se movilizaron 80,4 millones…», decía la página. Llamé, entonces, al director de Turismo, Gustavo Toro. Él me explicó que los números se obtuvieron mediante conteos realizados en los peajes. Le pregunté si cada vez que un carro atravesaba uno de esos puntos lo contabilizaban. Asintió y añadió que también calculaban un promedio de cuatro pasajeros por coche. Ejemplo: de Bogotá a Girardot hay tres peajes. Al final del recorrido, un auto que sale de la capital ha quedado registrado en las estadísticas de la Ditur como si fueran tres vehículos y doce pasajeros. Ante mis dudas, el doctor Toro contestó que aunque las cantidades no fueran reales, lo importante era la tendencia positiva y el crecimiento anual.

En segundo término, revisé el comunicado sobre la encuesta, que la redactora todavía conservaba, y lo comparé con la web de la oficina de Turismo para determinar si había una mala interpretación. En ambos documentos estaban las afirmaciones del artículo; en conclusión, la periodista no inventó nada. Se limitó, sí, a transcribir lo que sus fuentes sostuvieron. Y el misterioso 94 por ciento de viajeros colombianos ¿de dónde salió? Cuando le pregunté, por curiosidad, el director de Turismo me remitió al Dane. Tras una consulta, vi que dicho porcentaje no existe en el análisis original. Confieso que este hallazgo me sorprendió tanto como el de las caravanas. Leí que el estudio se centró en la población urbana y que «el 20 por ciento (de esa población), que asciende a 6 millones 145 mil personas, realizó uno o más viajes entre agosto de 2002 y julio de 2003», cifra que incluye un año completo y todos los sistemas de transporte. Nos aproximamos, por fin, a la verdad. Hay, pues, una astronómica distancia entre la versión de la Dirección de Turismo y la del Dane.

Una mirada a territorio extranjero basta para entender la magnitud de los errores. Francia, líder en recepción de viajeros, registró 75 millones de turistas en 2003. Estados Unidos, tercero en el mundo, tuvo 40,4 millones. ¿Cómo es posible que un funcionario serio sostenga que únicamente en las caravanas del año pasado se movilizaron 80,4 millones de personas? De otro lado, ¿por qué los medios publican informaciones descabelladas sin chistar? La reactivación del turismo es importante para demostrar que el programa presidencial de seguridad democrática tiene éxito. Es probable que ahí radique la necesidad de exhibir grandes cifras, bajo la creencia de que «la gente tiene un umbral limitado de percepción numérica que depende de su capacidad de abstracción», como reflexionó un conocido sicólogo de masas que llamé. Pero nadie puede desafiar la sensatez. Por lo demás, la propaganda política no es noticia. Es solo eso: propaganda. Y los reporteros deben ser conscientes de ello, para no dejarse utilizar.

* Población proyectada a junio 30 de 2004. Fuente: Dane, estadísticas audiorrespuesta.

deflector@eltiempo.com.co

¿O no ?

No provenimos del mono. Seríamos divertidos. A pesar de lo que digan los científicos el origen del carácter del ser humano colombiano habría que buscarlo en la misma fuente donde estudian las células madre de la pulga o del elefante.

Gracias a esos análisis se sabe, por ejemplo, que la pulga es uno de los animales más fáciles de amaestrar, no obstante que puede saltar varias decenas de veces su propio tamaño. Basta con introducirla en un recipiente de cristal con una tapa del mismo material a una altura que no supere los tres o cuatro centímetros. El insecto intentará saltar más alto golpeándose repetidamente con la tapa. Al cabo de unos minutos si bien no cesará de saltar, no volverá a tocar la tapa y aún después de libre no superará ese límite condicionado.

Otros estudios señalan que la forma más fácil de domar un elefante es, cuando es muy pequeño, atarle una de sus patas traseras a un árbol de sus mismas dimensiones. Durante varios días el elefantito intentará soltarse, pero luego se rendirá definitivamente hasta el punto que ya adulto, cada vez que sea amarrado a un árbol, inclusive pequeño, ni siquiera intentará halar de la cuerda.

Así somos. ¿No que queríamos una patria digna? ¿No que teníamos un sueño grande?. Nos contentamos con muy poco. Ya no miramos hacia otro frente que no sea el de batalla. Ni siquiera aspiramos a una paz verdadera, construida a base de justicia y libertad. Firmaríamos sin dudar cualquier armisticio que tenga cara de cese al fuego. Ya no soñamos con un nuevo país, con una nación deliberante y participativa. Nos hemos consolado con reformitas.

Paulatinamente hemos dilapidado las conquistas que un día nos hicieron creer un país naciente. Hasta nos creemos los más felices del planeta junto con los habitantes de Bangladesh Nos quedó grande el futuro. Tenemos aspiraciones de pulga y voluntad de elefante. Era obvio, llevamos décadas golpeándonos contra las mismas tapas, y como José Arcadio Buendía, el primero de la dinastía, estamos condenados a vivir amarrados al mismo árbol de siempre.

Tevecéntricos, peitárquicos y deseosos

Hay cosas que nos unen, que nos identifican. Claro, pasan al escondido entre las refriegas proverbiales por la reelección inmediata, la burocracia a cambio de votos (y viceversa), la última encuesta de favorabilidad y hasta en el nombre del seleccionador nacional de fútbol.Por ejemplo, y quién puede negarlo, somos un país tevecéntrico del estrato cero al siete. La categoría, estudiada por la analista simbólica de Harvard, Pippa Norris, significa mucho más que el frote manos de la Asociación Nacional de Anunciantes y de los icepresidentes creativos de los canales privados.Según la Norris, existe una íntima relación entre los medios preferidos y la vocación democrática de las naciones. Por ejemplo, los países «tevecéntricos» (como Grecia, Turquía, México, Polonia y Colombia), tienen menor calidad y tradición democrática y mayor injerencia de los gobiernos sobre la prensa. A diferencia de los “diariocéntricos

A prisión, periodista norteamericana por no revelar las fuentes

Envían a prisión a una periodista norteamericana por no revelar las fuentes de un artículo Un juez federal ha ordenado el encarcelamiento por desacato de la periodista Judith Miller, del diario The New York Times, por negarse a revelar sus fuentes de información en un caso vinculado a una agente de la Agencia Central de Información (CIA).

El juez Thomas Hogan decidió que Miller, que podría permanecer en prisión hasta 18 meses si mantiene su negativa, siga en libertad mientras apela el fallo. El caso se remonta a junio de 2003 cuando el columnista Robert Novak publicó en el diario The Washington Post un artículo basado en fuentes oficiales pero anónimas, en el que identificaba como agente encubierta de CIA a Valerie Plame, esposa del ex embajador estadounidense Joseph Wilson.

En Estados Unidos es un delito federal la revelación de la identidad de agentes secretos. Novak, un columnista conservador y bien relacionado con la Casa Blanca, se ha negado a revelar quién le dio la información sobre Plame. La identidad de la agente se hizo pública después de que su esposo, el ex embajador Joseph Wilson, afirmara en una columna periodística que el presidente Bush utilizó información falsa cuando declaró que el derrocado presidente iraquí Sadam Husein intentó comprar uranio en Africa para fabricar armas nucleares.

Floyd Abrams, el abogado de Miller, presentará una apelación de inmediato y señaló que la periodista ni siquiera había escrito un artículo sobre el caso Plame, y sólo había reunido material para escribirlo. El fiscal federal Patrick Fitzgerald, que lleva la investigación, ha citado también a periodistas de la cadena de televisión NBC, la revista Time y el diario The Washington Post.

Algunos han dado información limitada acerca de sus fuentes, especialmente después que Lewis Libby, jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, les relevó de su compromiso de mantener la reserva. Miller y el director ejecutivo del New York Times, Bill Keller, han dicho que no aceptarán bajo ninguna circunstancia ofrecer testimonio.

# posted by acrow : 8.10.04

*Dircom Digital.

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