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Reemplazando sofás

18 Feb , 2014  

Por: Mario Morales
Va a ser difícil crerrle esta vez al mininterior Vargas Lleras la supresión del Consejo Superior de la Judicatura luego del escándalo por el presunto carrusel de nombramientos de magistrados auxiliares. (Publica El Espectador)

Y no sólo porque magistrados niegan ese carrusel, o por el discurso repetitivo del ministro y gobierno Santos con su reforma a la Justicia, o porque no se sabe si tienen apoyo y herramientas jurídicas para hacerla.

La incredulidad nace del abuso de la estrategia de anunciar, sin más, cierres, liquidaciones e intervenciones cada vez que se descubre o amplifica un escándalo de corrupción, negligencia o discapacidad de una entidad o funcionario, todo con el fin de desviar el debate profundo e inmediato.

Así pasó con las CAR, cuya reforma de raíz fue anunciada con bombos y platillos, en pleno invierno, incluso con proyecto de decreto, antes de la ‘patrasiada’ presidencial al descubrir en la puerta del horno que era inconstitucional.

Pasó con la “liquidación” de Fondelibertad, que luego, con aguas más calmas, fue reemplazada por “renuncia” del director e intervención. Algo similar, con la Dirección de Estupefacientes. Para no hablar de la supresión del DAS, reclamada por Santos, para atemperar ánimos, desde cuando era mindefensa, pero contradicha con la ratificación de su director.

Y es que ese legado de “papas calientes” del anterior gobierno (¿seguirán Inpec, Inco, Banco Agrario, Ingeominas?) puso contra las cuerdas a la comunicación política de Santos y sus asesores, quienes, inhabilitados para poner el espejo retrovisor, recurren a la estrategia de sustitución, mediante el empleo de tácticas de choque, que no niegan las razones del escándalo y, en busca de la adhesión popular, optan por la seductora “tierra arrasada” (cerrar, liquidar), y de plantear nuevas leyes e instituciones en tiempo futuro indeterminado y a veces improbable.

Queda a cambio un entorno de subinformación en el que los hechos y responsables del escándalo son desplazados del epicentro del debate por promesas y proyectos en condicional.

“Reemplazados” los sofás del escarnio, doña opinión pública recobra confianza y cree que el mejor de los caminos es estar refundando el Estado.

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¿Están fuera de sí?

18 Feb , 2014  

Por: Mario Morales
El primer Taller Democrático de Uribe resultó tan pintoresco que parecía una mala puesta en escena de la familia de gitanos desarrapados de Macondo que plantaba su carpa de circo pobre cerca de la aldea para dar a conocer al pueblo los últimos descubrimientos. (Publica El Espectador).

Y es que todo parecía fuera de sí. La gritería inicial de un público cautivo que con el estribillo de “¡alcalde!, ¡alcalde!” no dejaba en claro si aclamaba a Uribe, invocaba a Samuel o ironizaba sobre el ritmo paquidérmico de la reunión.

Esa mesa de “ex” y de viudas de caras lánguidas, sumergidas en uniforme colegial con tallas trastocadas que le dejaron a Uribe el cuello como metido en una camisa de once varas.

Esa retahíla de fórmulas generalistas y repetidas que terminaron, en palabras de Uribe, alabando a los alcaldes anteriores que dejaron la ciudad por buen camino.

Esas propuestas alucinadas, como la de Lucero Cortés, de conformar un gabinete en la sombra para hacer veeduría, y que parecían una extensión de los decires de Tola y Maruja, como ese de que los libros de José Obdulio fueran de obligatoria lectura en las escuelas.

Esas miradas idas, esos gestos de apatía, sudoración, lagrimeo y excitación, propios del síndrome de abstinencia del poder, sumados a la tortícolis general bien por el cabeceo adormilado o para no quedar en la misma foto con José Obdulio o Uriel Gallego.

Esa retirada, a lo largo de siete horas sin show, de los dos mil “espontáneos” hasta quedar menos de cien, incluyendo organizadores, personal de logística y asesores ofreciendo servicios.

Ese discurso solitario de cierre, evocación ora de José Arcadio Buendía, ora de Don Quijote, ya no prometiendo empresas y utopías, sino pasados fantasiosos.

Esa feria de recetas, alianzas y libros nunca vendidos ni a precios de quema.

Toda esa parafernalia para encontrar el estudiado perfil de “Un buen candidato que gane las elecciones para que gane Bogotá”, eso sí “con una dosis de amor por Colombia”, requisitos que están llamados a encarnar esos líderes natos e invencibles que prometen ser Hernando Carvalho e Hipólito Moreno. ¡Imagínense!

Ya no despiertan polémica ni escozor, si acaso risa y, para qué negarlo, un poco de lástima.

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Cifras apresuradas

18 Feb , 2014  

Por: Mario Morales
Tal como lo hiuzo hace un año su antecesor, Gabriel Silva, el actual mindefensa, Rodrigo Rivera, sale a cobrar por adelantado un “logro” que está en veremos, el de la disminución de homicidios en el país. (Publica El Espectador).

Hace unos meses un Silva alborozado dijo que en 2009 se “registraba la tasa más baja de los últimos 30 años” y la Policía Nacional refería que los homicidios se habían reducido 2% con respecto al año anterior. Un informe posterior de Medicina Legal demostró que habían aumentado en 16%, y que con 39,3 homicidios por cada cien mil habitantes estábamos lejos de 2008, el histórico más bajo: 34,3, distante del promedio centro y suramericano (entre 25 y 27) y mucho más del “rango tolerable”, según la ONU, que no debe pasar de 5.

Impaciente por entregar “resultados” Rivera dice que hubo en 2010 15.459 homicidios y que es la “tasa más baja en 24 años” sin esperar el informe de Forensis de Medicina Legal, siempre distinto en cifras, y sin tener en cuenta factores asociados al incremento de asesinatos como la explosión de bandas criminales, recambios de mando y dispersión paramilitar, reaparición de masacres y que fue un año electoral.

El violento arranque de 2011, ha reabierto el debate sobre las políticas de reducción de homicidios en las que el nuevo gobierno ha hecho poco, corroborando que eso de “la vida es sagrada” más que acepción de la plataforma “verde” era una estrategia de campaña.

Como se ha planteado en este diario, hay que controlar o prohibir el uso de armas de fuego, presentes en 4 de cada 5 homicidios, especialmente en celebraciones. A propósito, no se entiende que gobernantes y funcionarios insistan en que el prohibicionismo incrementa el comercio ilegal y no piensen lo mismo del narcotráfico.

Pero ese control es, según estudios académicos, una de las aristas del problema del homicidio, que tiene factores determinantes, como se puede refrendar en el citado informe de Medicina Legal, asociados a variables socioeconómicas, desempleo, bajos ingresos y falta de educación.

Todos somos mortales, pero está visto que aquí, campesinos, jóvenes, desempleados, pobres y menos educados son más mortales que los demás.

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La hora de los camaleones

18 Feb , 2014  

Por: Mario Morales
Sufren del mismo síndrome. El Polo, Los Verdes y el Partido de la U, más allá de su ideología asociada a la izquierda, centro y derecha, respectivamente, se les olvidó que los matrimonios por conveniencia son uniones a término fijo y que tienen los días contados. (Publica El Espectador)

Conformados al calor de la coyuntura de elecciones y reelecciones, les bastó el preámbulo de una nueva contienda electoral para que estallaran en los mismos pedazos que les sirvieron de simiente.

Terminada la tregua de finales de 2010, han comenzado el año con feroces guerras intestinas, no tanto para saber quién defiende ideas sino para decidir quién se va a quedar con los puestos sujetos a elección en octubre próximo. No piensan en política sino en supervivencia.

Por eso hoy Juan Lozano no parece tan uribista, ni Peñalosa tan verde, ni Petro tan izquierdista. No es extraño pues el debate sobre el tutor de los talleres democráticos, o los cabezas de lista o a las alianzas regionales.

Vale todo: buscar o aceptar el refugio del uribismo como quizá pasa con Peñalosa en Bogotá y Fajardo en Medellín, a riesgo de sacrificar la confianza de los millones de votantes que creyeron en ellos, y que tratan de distraer con presuntas diferencias regionales. O separarse del uribismo como buscan sectores del Partido de la U que ahora parecen ver en Santos el árbol que más sombra les prodiga.

Normal, dirán ellos que no conocen el significado de la coherencia ni el sentido de tener y defender principios. Y después le echan la culpa del desinterés del electorado a la falta de garantías o a la ausencia de cultura política nacional.

Quizá por eso ha tenido que saltar a la arena Mockus para evitar que la capital de la república termine, o siga, en manos de quienes combatieron febrilmente.

A menos que ya esté haciendo carrera la táctica santista de parecer una cosa mientras los comicios y luego resultar con otra, para despecho de unos pocos huérfanos resentidos del poder.

Ya lo decía Konrad Adenauer, en política hay adversarios y correligionarios, y estos últimos son los más peligrosos.

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No mejoramos

18 Feb , 2014  

Por: Mario Morales
como en el mundo, la situación de periodistas y libertad de expresión en Colombia durante el año pasado fue de contrastes. (Publica el Espectador)

Si bien las cifras que entregan Reporteros sin Fronteras y la Sociedad Interamericana de Prensa parecen alentadoras, muy otra es la realidad que viven reporteros y medios, especialmente en las regiones.

Dichas entidades acogen como oficial la muerte, en 2010, de un periodista por razones de su oficio. No obstante, quedan por aclarar por lo menos cuatro muertes según balance de Fecolper, entidad que contabilizaba 98 agresiones sólo en el primer semestre.

Esas agresiones van desde limitación al acceso a la información o chantaje publicitario, que la Flip ayuda a documentar en su informe sobre censura indirecta en la radio comercial, hasta amenazas directas o agresiones físicas.

Pero las cifras pierden contundencia frente al trabajo de campo, más aún lejos de Bogotá. Es la desazón que deja leer ‘País lejano y silenciado: Autocensura y prácticas periodísticas en el periodismo regional’, documento de Flip y Medios Para la Paz que evidencia la autocensura de reporteros que callan por seguridad acerca de la cruda realidad en sus zonas infestadas de bandas criminales, neoparamilitares, narcotráfico, corrupción y desplazamiento por culpa de todas las formas de violencia.

Como dijo la SIP, campean las campañas de desprestigio y propaganda negra. El twitter del ex presidente Uribe y su círculo íntimo no es más que una deplorable muestra de ello. Con razón RSF le pidió a Santos que rompiera con las prácticas de su antecesor.

Las cifras son la punta de un iceberg que gobierno y gremios no han dimensionado en la afectación humana a reporteros ni en la calidad periodística de sus relatos, afectados por prácticas pervertidas, a la fuerza, que impiden que las audiencias conozcan lo que está sucediendo. ¿Cómo discutir ese deshonroso puesto 145 entre 170 naciones en el ranking de libertad de prensa?

Que haya aumentado a 30 años la prescripción de penas para crímenes de periodistas es un paso, pero mucho tiene por hacer el Estado para que Colombia también pueda celebrar este 2011, según propone la SIP, como el de “la libertad de expresión”.

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Un país roto

18 Feb , 2014  

Por: Mario Morales
Pasó la Navidad casi inadvertida. No era para menos. La foto aérea de nuestra geografía por estos días, no es más que una cruel metáfora de lo que realmente somos en todos los sentidos posibles: un país roto, como diría el maestro Jesús Martín-Barbero.(publica El Espectador)

Tanto o más que las carreteras, el país político y el país real terminan este decenio fracturados, (y ese es innegable legado uribista) llenos de odios y divisiones en lo ideológico y en lo conversacional, como si no tuviéramos ya suficiente con el abismo social, la brecha económica y la división cultural.

Las aguas subvertidas, la corrupción con sus mafias incrustadas y cooptadas hasta en los más altos niveles, y esa maldita violencia reciclada terminaron por borrar el maquillaje y desdibujar la sonrisa que esbozamos cuando incautos nos creímos el embeleco de que estábamos en la senda de los países recuperados.

¿Acaso es posible creer que somos un país viable con doscientas mil muertes violentas en lo que va corrido de centuria? Para no hablar de desplazados, indigentes y damnificados, problemas frente a los cuales el Estado ha dejado ver su protuberante impotencia, subsidiada por la solidaridad de los colombianos, conmovidos porque pareciera, parafraseando a Neruda, que las desgracias fueran una semilla y esta patria, el único surco de la tierra.

Ni el año, ni estos dos lustros dejan un buen balance. El invierno, con toda su gravedad, es sólo uno de los factores incidentes. Digan lo que digan los optimistas de oficio y los vendedores de esperanzas vacías, la década que termina será recordada, si llega a serlo, como perdida, al cabo de la cual fuimos arrojados, de nuevo y sin compasión, al siglo pasado.

Se entiende entonces por qué escasearon “el espíritu” navideño, las fiestas y celebraciones, mencionadas apenas en las canciones de tradición.

Por eso, el país hecho pedazos hace coro con los millones de víctimas de todas las causas en esta época de propósitos: “Tocará volver a comenzar”. Ni modo.

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No cambia

18 Feb , 2014  

Por: Mario Morales
Gracias a Wikileaks, el fenómeno mundial de estos 12 meses, entenderemos por qué Juan Manuel Santos es el personaje del año en Colombia. (Publica El Espectador)
Los cables de la “wiki de las fugas”, publicados el sábado, permiten la disección y toma de otra radiografía (la función clave del portal antes que dar chivas) del Presidente colombiano. No ofrecen ninguna revelación acerca de su talante y, no obstante, ese es su mejor descubrimiento: Que no ha cambiado; lo que quiere decir que cambia todo el tiempo: camaleón de la política, con olfato para leer coyunturas y readaptarse.

Cuando Wikileaks cuenta, en El País de España, que siendo presidente Santos se desmontó de lo que tanto buscó como Mindefensa (presencia de EU en bases militares nuestras o que prefirió el abrazo tropical de Chávez a la fría mano del país del norte), confirma lo sabido desde siempre: que es el mejor nadador en mares de la ambigüedad; que sabe jugar duro, aun contra sus principios; que sabe rotar a amigos y enemigos con amaño a su conveniencia; y que su único leitmotiv, así sea paradójico, es que sólo los estúpidos no cambian de opinión.

A diferencia de los demás, incluido Uribe, que no tienen remilgos de soberanía y no entienden de autodeterminación, plegados a intereses de EU antes de expresados, hay que reconocer que Santos sabe alternar eso de poner una vela a Dios y otra al diablo, sin que sea claro quién es quién, para él, en cada momento. Sin sentirlas sabe repartir simpatías y trastocar posiciones y programas. No es sino preguntarles a los “verdes” y a Petro, reinterpretados en cuerpo ajeno.

Hasta aquí quizás algunos lo encuentren prometedor, como el 82% de encuestados por Gallup que aprueba su manejo de relaciones internacionales. Pero no sobra decir que hasta ahora todo ha sido propicio para Santos. Por eso en opinión favorable alcanza 72% (baja 4%, pero supera el mejor momento de Uribe, 70% , después de la Operación Jaque).

Veremos si su imagen sigue bajando con los efectos del invierno, desempleo y corrupción reinante, pero sobre todo a la hora de la rendición de cuentas. Y sabremos si sus proverbiales saltos de trampolín le alcanzan para mantener el teflón, único legado que parece querer de su antecesor.

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Uribe, al desnudo

18 Feb , 2014  

Por: Mario Morales
Expuesto. Así ha quedado el ex presidente Uribe luego de los cables de Wikileaks, las “filtraciones” del libro de Yidis Medina y las declaraciones de funcionarios como el ex embajador estadounidense Myles Frechette, que publicó ayer este diario. (Publica El Espectador)

No sale bien librado el ex mandatario. Sin proponérselo, esas tres fuentes ayudan a construir el perfil de un hombre obsesionado con el poder hasta el punto, según el libro de Yidis, de hincarse de rodillas en el baño presidencial para ganarse ese voto en su propósito reeleccionista, mientras invocaba la salvación de la patria.

Perfil que refuerza, sin ambages, conforme a su estilo, Myles Frechette cuando confiesa que Uribe “despertó muchas preocupaciones en Washington”, que en ese momento “la figura de la democracia estaba muy maltrecha” y que “parecía que el Presidente se estaba alejando de los principios democráticos”.

Y es que debía parecer dispuesto a todo, con base en esos cables de Wikileaks: a contrarrestar a Chávez mediante la acción, incluyendo la militar; a llevar la iniciativa de ofrecer bases como la de Palenquero para disuadir a los vecinos; a permitir un esfuerzo militar unilateral de Estados Unidos para rescatar a sus tres secuestrados; a intentar una negociación con la guerrilla o, aún más allá, a autorizar que fuerzas colombianas cruzaran a Venezuela para capturar a líderes de las Farc y traerlos a nuestro país.

Mientras, su ministerio de mostrar, el de Defensa, en crisis por falta de comunicación entre oficiales superiores, por la desconfianza del ministro Silva con el general Padilla, por la desconfianza de Washington con la secretaria privada de Silva, por la desconfianza del general Suárez, inspector del Ejército, porque Uribe seguía “viendo el éxito militar en términos de bajas”. Amén de la desconfianza de su Vicepresidente por su real comprensión de la gravedad del tema de las ‘chuzadas’.

Si algo hay que reconocer es el carácter predictor del entorno uribista. Ya sus asesores vaticinan nuevas revelaciones que tal vez permitan el cabal cumplimiento de la profecía de la hecatombe si fracasaba la reelección; al fin y al cabo ellos no aclararon que sería de carácter personal.

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Los secretos de 2010

18 Dic , 2010  

Por: Mario Morales
Como suel suceder, el año que se fue se llevó una larga serie de secretos, que quizá ni los libros de autores en la sombra, filtraciones de wikileaks globales o domésticas, unidades investigativas o trinos de chismes van a poder esclarecer. (Publica el Espectador)
Hasta el mismo cierre de 2010 hubo casos que quedaron en el misterio, propio de nuestro realismo mágico. Por ejemplo, la causa de muerte de alias Cuchillo se la disputaban con igual incredulidad, el ahogamiento, un infarto, un enredo o la ebriedad en medio de su increíble soledad.

Se fue el año y no supimos con exactitud el día y hora de muerte del Mono Jojoy, cuyo cadáver fue traído a Bogotá en avanzado estado de descomposición. El anuncio “coincidió” con el discurso de Santos a la ONU. Y a propósito, nos quedamos con las ganas de saber qué tanta veracidad tuvieron en ese y otros golpes a la guerrilla, los socorridos chips instalados en botas de dotación de los insurgentes.

Tampoco supimos qué pasó con Fabián Márquez, cuya muerte fue anunciada por Santos en un consejo por la prosperidad, pero su cadáver no apareció.

No se entendió por qué no hubo el mismo tratamiento para los Nule que para los Moreno y los Garzón en medio del escándalo de las contrataciones en Bogotá. O qué tanto sigue haciendo J.J. Rendón en el país, o quién es el Número Uno en el caso de las chuzadas del DAS. O por qué el ex presidente Uribe no entra en tratamiento si hasta la embajada estadounidense, según Wikileaks, suponía que tenía temperamento paranoide.

Por ahora un misterio, el presente del Partido Verde, del Polo, de Petro y de Peñalosa, todos ellos empeñados en extender el suspenso mientras les apuestan al equilibrismo y a la apertura ideológica.

Son incógnitas también, a quién le asignarán el tercer canal de TV, quiénes son los dueños de Santa Fe, qué tanta participación tiene ahora el Chiqui en Millos, y por qué la gente va a los estadios pero insiste en que nuestro fútbol es mediocre y el torneo es peor.

La lista es, decíamos, larga y deja pocas esperanzas, como no sea la de engrosar esa cadena de misterios irresueltos desde que nos quedamos sin saber quién mató a Mamatoco, Gaitán, Galán y hasta Betty, que era tan buen muchacha.