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Estado no puede hacer control previo a contenidos de medios de comunicación

27 Jun , 2007  

Una decisión de la Corte Constitucional respaldó su derecho a la libertad de expresión, al fallar una tutela que había interpuesto RCN Radio.

En la decisión, dada a conocer el jueves, la Corte establece que son los medios los que deben autorregular los contenidos de sus programas y no el Gobierno Nacional.

De esta forma, el alto tribunal dejó parcialmente sin piso una decisión del Consejo de Estado que ordenaba la creación de un comité de control del contenido y lenguaje del programa ‘El Mañanero’, que se transmite por la emisora La Mega, de RCN.

“El cumplimiento que eventualmente se dio a esa orden, a través del comité de verificación continua de la adecuación de los contenidos del programa radial que se implementó, desconoce la libertad de expresión. Tanto el Consejo de Estado como el Ministerio de Comunicación, con los medios aplicados han violado de manera directa las libertades de expresión, información y prensa protegidos por el artículo 20 de la Constitución (…)”, dice el fallo.

El caso comenzó en el 2003, cuando la Fundación Sueño por Colombia interpuso una acción popular argumentando, entre otras, que El mañanero “envenena y corrompe la juventud con la más variada gama de vulgaridades y patanería, constituyéndose así en un canal destructivo de los valores y la moral colectiva con sus transmisiones”.

Entonces, el Consejo de Estado, al estudiar la acción popular, consideró que por las frecuencias de radio deben trasmitirse mensaje orientados a “difundir la cultura y a afirmar los valores esenciales de la nacionalidad colombiana”. Y le ordenó al Ministerio de Comunicaciones crear un comité, con miembros ajenos a la emisora, para hacer un control previo del contenido del programa.

El magistrado ponente de la Sala Segunda de Revisión, Manuel José Cepeda, explicó que en el caso de ‘El Mañanero’ la única exigencia es que debe dar a conocer los métodos y parámetros que se van a utilizar para la autorregulación y en caso de que decidan libertad en el lenguaje o contenidos, también debe hacerlo público. Cuando la emisora tome la decisión, tendrá que comunicarlo en 3 meses a la Corte y divulgarla a la opinión para que a sepa a qué atenerse.

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Eran mejores los noticieros de antes?

27 Jun , 2007  

Una pausa para el recuerdo. Asì era la televisiòn de hace dos décadas en Colombia. En medios de la crisis actual de los telenoticieros, bien vale la pena preguntarse si con ellos también todo tiempo pasado fue mejor.

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Afirman que Uribe al liberar a guerrilleros utiliza la estrategia del marketing político

20 Jun , 2007  

Un artículo de opinión publicado por el diario El Colombiano asegura que las acciones del gobierno de Álvaro Uribe de liberar gradualmente a los presos guerrilleros responde a la lógica del marketing político.
“En Colombia no estamos acostumbrados todavía a una asociación metódica de las decisiones de la autoridad estatal, con las fórmulas de simple sentido común, dictadas por el pragmatismo del marketing y la comunicación, que está obrando una suerte de refundación de la política en las democracias contemporáneas”, asegura su autor, Juan José García Posada.

Desde su perspectiva, la decisión de liberar a los guerrilleros favorecerá la imagen del presidente. Información publicada por el diario El Colombiano (Colombia).

La otra lógica del marketing político

Por Juan José García Posada

No sólo muchos ciudadanos se declaran perplejos ante las acciones gubernamentales más recientes, como la liberación gradual de guerrilleros. También algunos hermeneutas de la realidad manifiestan que no atinan a establecer qué está pasando y por qué. Para intentar la comprensión del acontecer político diario y de las decisiones presidenciales y no dejarse asombrar por su presunta impredecibilidad no basta la vieja lógica habitual que se basa en la lectura maliciosa del trasfondo y la letra menuda y en el seguimiento de reglas de suspicacia tales como la de “piensa mal y acertarás”, tan común en el análisis de situaciones de la vida nacional y en cierta forma tan útil para captar el curso de los acontecimientos.

En materia de observación y escrutinio de los hechos políticos está poniéndose a la orden del día otro método lógico, el del marketing. Al contrario de lo que advierten varios comentaristas cuando critican confundidos las improvisaciones y los bandazos presidenciales, en realidad sí hay estrategias y tácticas de aceptable coherencia, si en la explicación del discurrir de los sucesos se aplican ciertos criterios y procedimientos recomendados por cultores de esta nueva especialidad de la politología y la comunicación. En Colombia no estamos acostumbrados todavía a una asociación metódica de las decisiones de la autoridad estatal con las fórmulas de simple sentido común dictadas por el pragmatismo del marketing y la comunicación, que está obrando una suerte de refundación de la política en las democracias contemporáneas.

Aunque uno se mantenga a buena distancia de los centros del poder, no es difícil percibir el influjo de avezados asesores de marketing político en gobiernos como el actual. Su carácter mediático, su afán por la difusión constante de planes y programas, su insistencia en una idea primordial, una idea-fuerza (la seguridad democrática) y su simpatía por las apariciones impactantes, así como su acercamiento a la gente (incluso con el riesgo de caer en el populismo) son demostrativos del seguimiento de una estrategia de campaña permanente. Gústenos o no, creo que así es.

Quien quiera conocer los elementos principales del marketing para interpretar el acontecer político actual y admitir que los hechos no son tan absurdos, ni las decisiones son tan precipitadas, ni los actos u omisiones resultan de simples improvisaciones o de golpes de intuición, bien pueda leer Comunicación y Marketing Político, el libro del profesor Carlos Andrés Pérez Múnera, publicado por la fundación Konrad Adenauer con la Corporación Pensamiento Siglo XXI. Frank Priess, Director de Comunicación Política de la reconocida fundación alemana, dice en la introducción de esta obra que puede catalogarse como una de las precursoras de la naciente especialidad en nuestro país: “Lo dicho se basa en la indiscutible verdad de que ganar es una cosa, pero gobernar bien es otra muy distinta. Para el éxito, seguramente no cuenta sólo la comunicación. Pero sin una eficiente y eficaz comunicación, hoy en día ningún gobierno puede mantener alta la popularidad en la opinión pública. Cada día se observa en los medios un plebiscito sobre los gobernantes. Quien ignora esto estará condenado al fracaso seguro”.

Los expertos en la novísima disciplina del marketing aconsejan que el buen político no sólo debe alistarse para ganar las elecciones sino, sobre todo, para cuidar y administrar con tino el caudal de respaldo y de aproximación a la voluntad general y velar por que no se sacrifiquen la popularidad y el puntaje que asignan las encuestas. La demoscopia no es, hoy en día, un simple juego de probabilidades, sino una brújula para el buen gobierno. Por tradición, los gobernantes colombianos llegaban al mando con buen apoyo electoral, pero era tal su desgaste (su incompetencia para seguir ganando favorabilidad) que rara vez terminaban el año final del cuatrienio sin padecer los rigores y castigos de andar con el sol a las espaldas. Es probable que el marketing político de algún modo represente una versión corregida y actualizada de los consejos de Maquiavelo al Príncipe: La primera obligación del gobernante consiste en sostenerse en el poder. No basta ganar elecciones si al poco tiempo de gobernar se va perdiendo en el referendo cotidiano de la opinión pública. Hoy podría decirse que, si el éxito electoral se dilapida, ganar es perder.

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Repensar las Facultades de Periodismo

11 Jun , 2007  

El pasado mes de noviembre, la Online News Association (Ona), una organización que aglutina al mayor número de profesionales que trabajan en periodismo digital en Estados Unidos, reveló una investigación sobre las habilidades que se necesitan para trabajar en las salas de redacción digitales.
Por Guillermo Franco Editor de El Tiempo.com

El trabajo, una tesis de maestría de C. Max Magee, dirigida por Rich Gordon, de la Escuela de Periodismo Medill, de la Universidad de Norhwestern, evaluó 35 habilidades.

La mención de algunas de ellas, seguramente, haría ruborizar a muchísimos periodistas, no solo de la vieja guardia, sino lo peor, de la nueva: HTML, Flash, usabilidad web, cómo escribir para Internet, uso de sistemas de administración de contenido, creación de productos multimedia, edición de audio y video, administración de comunidades en línea, análisis de métrica, formas alternativas de contar historias, etc.

Uno de los valores agregados de la investigación es que no solo pidió a los responsables del enganche de los periodistas en los medios calificar las habilidades ideales en un candidato potencial, sino que pidió a aquellos responsables de la creación, edición o empaque de contenido digital calificar las mismas habilidades basados en qué tan frecuentemente eran usadas en el día a día.

Las habilidades mejor calificadas por los encuestados fueron las tradicionales, no asociadas con la tecnología (atención al detalle, juicio noticioso, gramática y estilo, habilidades multitarea, habilidades de comunicación y para trabajar bajo la presión del tiempo), pero de la investigación emerge claramente un perfil de periodista con múltiples habilidades.

Los resultados de esa investigación son, sin lugar a dudas, un buen punto de apoyo para proponer una reflexión sobre los programas de formación de periodistas en Colombia, que con contadas (muy contadas) excepciones no han sido repensados a la luz de Internet, una revolución que no solo ha estremecido los cimientos de los medios tradicionales, sino de la misma sociedad.

La caracterización rigurosa de esta revolución daría para llenar tomos enteros, pero sus contornos se podrían delinear a través de algunos hechos puntuales:

– La revista Time lo declara a usted, el usuario de Internet, el personaje del año en el 2006. Usted ya no es un receptor pasivo de contenidos, sino activo protagonista de la creación.

– Un video del ahorcamiento de Saddam Hussein, tomado con la cámara de un celular, es distribuido a través de la red, agudizando las críticas por la forma en que E.U. ha conducido la guerra en Irak. Al comienzo de dicho conflicto, fotos de los abusos contra prisioneros iraquíes en Abu Ghraib estremecieron al mundo. En ninguno de los dos casos fueron periodistas quienes tomaron las imágenes.

– El número de sitios web superó en el año 2006 la cifra de los 100 millones, según la firma investigadora de mercados Netcraft, aunque algunos suponen que la cantidad es mayor.

– El magnate de medios (tradicionales) Rupert Murdoch compra por 580 millones de dólares MySpace, una comunidad en línea en la que sus integrantes publican contenidos en texto, video, audio y enlaces a todas partes para crear redes de amigos y contactos. La ve como una pieza clave de su estrategia para engancharse con el mundo digital. A propósito de su estrategia, dijo: “La gente joven no desea depender de una figura parecida a Dios que desde arriba le diga qué es importante… En lugar de ello, desea tener sus noticias cuando quiere… tener el control de sus medios, en lugar de ser controlado por ellos. Desea preguntar, probar, ofrecer un ángulo diferente”.

– YouTube, un sitio en el que cualquiera puede publicar sus videos, se convierte en un fenómeno. Google lo compra en el 2006 por 1.650 millones de dólares.

– Internet y, en particular, los blogs lograron que la libertad de prensa y la libertad de expresión llegaran a ser lo mismo, dice investigador.

– ‘Oh My News’, tal vez el sitio de Internet más influyente de Corea de Sur, tiene más de 44.000 “reporteros ciudadanos”, gente común y corriente que le genera contenido.

– Los omnipresentes teléfonos celulares están en vías de convertirse en la interfaz primaria de comunicación de la humanidad. Hay 2.000 millones en el mundo, 27 de ellos en Colombia. En el celular se puede ver televisión, escuchar música, navegar en Internet, recibir y enviar correo electrónico, hacer transacciones, tomar fotos, grabar videos… y hasta hablar.

– La mayoría de los lectores de ‘The New York Times’ lo consultan en Internet, pero casi el 90 por ciento de sus ingresos provienen de la edición de papel. Su ‘publisher’, Arthur Sulzberger Jr., dice: “Yo no estoy en el negocio de los periódicos… Ahora, mucha de nuestra gente lo desea (el contenido) en papel y trataremos de servir este mercado… si en el futuro desea que se lo disparemos directamente a sus mentes, crearemos la edición de corteza cerebral”.

– Los ingresos de los sitios digitales de los periódicos en E.U. superarán el de sus contrapartes de papel en el año 2018, si continúa la tendencia actual de crecimiento, dice Rick Edmons en el documento ‘An Online Rescue for the Newspapers?’.

– El 8 por ciento de los usuarios de Internet en E.U., 12 millones, tenían blog en el 2006; el 39 por ciento, 57 millones, decía leer blogs, de acuerdo con Pew Internet & American Life Project. En el último año, los blogs dieron cuenta de una gran parte del crecimiento del tráfico de los sitios Web de los 10 periódicos más importantes de Estados Unidos, según la firma de consultoría Nielsen/Netratings.

– El último lector del periódico desaparecerá en septiembre del año 2043, dice el investigador de la Universidad de North Carolina (E.U.) Philip Meyer (autor del libro ‘The Vanishing Newspaper’). Esta afirmación -referida al mercado estadounidense- le hace ganar duras críticas. Sus contradictores dicen que será mucho antes.

– Las listas de los sitios de Internet con mayor tráfico incluyen dentro de los primeros lugares, casi sistemáticamente, a los de los periódicos. Esto pondría en evidencia que -con el gran activo de la credibilidad- podrán migrar exitosamente a Internet. Pero la discusión sobre esta migración aún continúa. John Battelle, cofundador de Wired y otras revistas y sitios web, dijo en un artículo de la revista BusinessWeek (enero 2005), titulado ‘El futuro de The New York Times’ : “el modelo de negocios que parece justificar el gasto de producir periodismo de calidad es el que no está creciendo y el que está creciendo -Internet- no está produciendo suficientes ingresos para generar periodismo de la misma calidad”.

– La televisión abierta pierde audiencia frente a la televisión por cable y satelital. “En 1978, las tres cadenas de televisión estadounidenses -ABC, CBS y NBC- capturaban el 90 por ciento de la audiencia en ese país en el horario ‘prime- time (triple A). En la siguiente década, esa cifra cayó al 64 por ciento”, según David Sheik, autor del libro Data Smog. De acuerdo con el documento ‘We Media’, los televidentes nocturnos de las redes de noticias cayeron a la mitad de 1993 al 2002. De acuerdo con el documento de ‘State of the News Media 2006’, del Proyecto Excelencia en Periodismo de la Universidad de Columbia, entre noviembre de 2004 y noviembre de 2005, los ‘ratings’ de las noticias nocturnas de las cadenas noticiosas cayeron un 6 por ciento y su participación en la audiencia total 3 por ciento. Esto se traduce en una audiencia para las tres cadenas de 27 millones de espectadores, una declinación de 1,8 millones a noviembre de 2004. Desde la entrada de CNN al mercado en 1980, la audiencia de las tres grandes redes cayó en 25 millones de espectadores, un 48 por ciento

– Bajo el rótulo ‘Convergencia’, se desarrollan en Estados Unidos y Europa cientos de experiencias en las empresas de medios, que integran sus redacciones de impresos, televisión, radio e Internet. ¿La idea? Llegar a sus audiencias cómo y cuándo estas quieran, en un ciclo de 24 horas los siete días de la semana (ciclo 24/7): papel, TV, radio, Internet, celular u otros dispositivos. ‘The New York Times’ y ‘Washington Post’ integran sus redacciones de papel y online. El grupo Gannett, propietario de varios periódicos, entre ellos el ‘Usa Today’, crea lo que denomina ‘Information Centers’, a los que define como la forma de recolectar y diseminar información en diferentes plataformas (medios) en un ciclo 24/7.

Tal vez, la primera tarea para repensar los programas de formación de periodistas a la luz de Internet es tratar de armar un panorama completo de lo que está pasando en la industria de medios y en la sociedad, a partir de estos hechos aparentemente aislados e inconexos. Este ejercicio, que debería ser permanente y sistemático (incluso, parte del programa), y que no se está haciendo, entregaría el contexto para el cual se están preparando los nuevos profesionales, y permitirían definir su perfil.

Antaño, las Facultades obtenían ese contexto de un dueño de medio, a quien invitaban a un auditorio con 300 o más estudiantes y le soltaban, en boca del decano o director de carrera, la siguiente originalísima pregunta: “Dr. Fulanito, ¿Cuál es el perfil de periodista que requieren los medios?” Hoy, la originalísima pregunta solo llevaría al ridículo, aunque se sigue haciendo. De hecho, de ese auditorio de 300 o más estudiantes, escasamente uno o dos tendrían oportunidad de hacer práctica en un medio tradicional. Y la probabilidad de quedar enganchado es casi nula.

No, no son los medios tradicionales los que están definiendo este perfil. Es el nuevo entorno tecnológico, pues ya no se necesita estar inscrito en un medio tradicional para convertirse en un generador de contenido. Lo que los expertos llaman “las barreras de entrada” al negocio de generación de contenido se han reducido dramáticamente, lo que ha democratizado el acceso a los medios, permitiendo que todo tipo de organizaciones sociales tengan presencia en Internet. Otra manera de decirlo: Usted ya no necesita comprar una rotativa de 10 millones de dólares para generar contenido. A nivel individual, cualquiera con tecnología, literalmente, de consumo masivo (cámaras de video y fotografía digitales, grabadoras, software de bajo costo e incluso gratuito, un PC básico y una conexión a Internet), puede convertirse en un generador de contenido.

Mire algunas consecuencias en el oficio periodístico:

– Los medios ya no son el intermediario exclusivo entre lo que está pasando y las audiencias. Un ejemplo: la primera insinuación de los problemas que llevaron a la tragedia del transbordador Columbia aparecieron en Internet 11 minutos antes de que AP publicara su primera alerta. Y si le parece muy distante el ejemplo, en nuestro país se vienen presentando casos como el de la golpiza que propinó el ganadero Rafael Dangond a su esposa en un club de Barranquilla, cuyas fotografías y primeros reportes aparecieron gracias a un correo electrónico.

– Cualquiera con una tecnología mínima se puede convertir en un reportero ocasional. Un ejemplo: las imágenes y testimonios del 11 de septiembre.

– Internet y la televisión impusieron el ritmo de producción de contenido 24/7: 24 horas al día, siete días a la semana.

– Las audiencias ahora son globales, y están absolutamente ‘balcanizadas’.

– Las propias fuentes se encargan de hacer sus pronunciamientos en sus páginas web y la audiencia está en posibilidad de acceder a ellos sin que ningún medio de comunicación tradicional sea necesario como intermediario.

Ese entorno tecnológico -que cada vez más comparten los medios tradicionales- es el que determina que se requiere un periodista con múltiples habilidades: que esté en capacidad de escribir para Internet como para una publicación impresa (pues el papel será un vehículo de distribución de contenidos por mucho tiempo más, pero no el único), que pueda aparecer frente a una cámara, que sepa editar audio y video, que pueda generar productos multimedia, que tenga nociones de usabilidad (facilidad de uso), que conozca formas alternativas de contar historias, que entienda la narrativa digital, que tenga nociones de periodismo participativo, que sepa crear, promover y administrar comunidades en línea, que esté familiarizado con sistemas de administración de contenido, que sepa qué tipo de contenidos son adecuados para dispositivos móviles, que sea capaz de entender dónde y cómo consumen las audiencias el contenido, y otras habilidades, algunas de ellas descritas en la investigación de C. Max Magee. Pero más importante que tener las habilidades es estar dispuesto a aprenderlas y desarrollarlas.

“(…) Los periodistas digitales dijeron que lo que hace diferente al periodismo digital no son tanto los aspectos técnicos sino una forma diferente de pensamiento. Los productores de noticias digitales describieron una buena disposición para aprender nuevas cosas, las habilidades multitarea y el trabajo en equipo, como muy importantes en el trabajo. Más generalmente, estas actitudes fueron totalizadas como la habilidad para “pensar digital” y la habilidad de convencer a otros para hacer lo mismo”, dice la investigación de C. Max Magee.

No nos llamemos a engaños, ni siquiera los llamados medios tradicionales serán la excepción a la hora de buscar este nuevo perfil. Cada vez más, muchos de ellos -los que quieren seguir siendo líderes- están dejando de verse a sí mismos como simples periódicos, emisoras o canales de TV, y se están redefiniendo como “generadores de contenido” (algunos, organizaciones ‘convergentes’), que lo distribuyen en muchas plataformas (si se quiere medios) a una audiencia pragmática las 24 horas del día: periódicos, TV, radio, Internet, dispositivos móviles…

Obviamente, el núcleo de los programas debe seguir siendo el conjunto de habilidades periodísticas tradicionales: atención al detalle, juicio noticioso, gramática y estilo, habilidades multitarea, habilidades de comunicación y para trabajar bajo la presión del tiempo…

“Los hallazgos de la investigación retratan un periodismo digital que está atado al periodismo tradicional en muchas formas, pero no es solamente una versión del periodismo tradicional más tecnológicamente enfocado. La imagen que emerge de este estudio es de periodistas que deben ser bien versados en muchos aspectos del periodismo y la tecnología, en lugar de expertos en uno o dos tipos de tareas”, dice la investigación de C. Max Magee.

Otra consecuencia de entender el nuevo contexto del periodismo es que se redefiniría, y ampliaría, el campo laboral de los egresados. Los medios tradicionales ya no son el único. De hecho, tampoco se restringiría a aquel que crean quienes buscan competir con los medios tradicionales en Internet por los mismos segmentos de audiencia, sino otros que simplemente buscan servir a comunidades o grupos sociales específicos. También se abrirían oportunidades de trabajo en sitios que buscan expertos en manejo de contenidos para vender sus productos o servicios a través de Internet (esto en la antesala del TLC) y habría oportunidades en administración de contenidos en Intranets empresariales, por mencionar solo algunos ejemplos. El perfil multimedia del periodista debería ir acompasado con la vocación de empresario, de emprendedor, algo que también debería promoverse en la universidad. Esto les permitiría correr el riesgo de crear sus propias empresas generadoras de contenido.

Seguramente, hay muchos ejemplos de programas de formación de periodistas repensados a la luz de Internet que vale la pena destacar, pero no lo hacemos por temor a excluir alguno.

Sin embargo, vale la pena recomendar que esta reflexión se haga en los pregrados, pues algunos que forman parte de esa minoría que ha repensado los programas lo han hecho a la luz de argumentos económicos, que los ha llevado a la conclusión de que lo más rentable es ofrecer diplomados y postgrados con nombres rimbombantes, la mayoría de las veces de calidad dudosa.

Esta perspectiva pesimista, si se quiere, no es exclusiva del autor de esta nota, quien publicó en el 2004, junto con su colega Julio César Guzmán, la investigación ‘The State of Online Journalism in Latin America’ (El estado del periodismo digital en América Latina). En esa investigación, más de la mitad de quienes respondieron un sondeo en línea en América Latina, incluida Colombia, dijo que la calidad de los programas sobre periodismo digital disponibles no era buena. Así mismo, el 77 por ciento de los encuestados dijo que su más grande necesidad en términos de capacitación era la creación de contenido multimedia; el 17 por ciento dijo que la segunda necesidad era cómo escribir para Internet. (La investigación está disponible en el sitio Poynter Institute).

Una aproximación que hay que evitar (de la cual fui víctima cuando le propuse una discusión sobre el programa académico a la directora de uno de ellos, que lamentablemente la interpretó como una solicitud de empleo), pues solo muestra lo casados que estamos con la vieja forma de hacer las cosas, es sugerir que los programas se pueden llenar de ‘parches’, con una electiva aquí, otra más allá…

La gente que así actúa desde la academia es la misma que asegura que esta reflexión en torno a los programas de formación de periodistas no es válida porque nuestro contexto es absolutamente diferente al de los países desarrollados, argumentando, por ejemplo, la baja conectividad a Internet, o su concentración en los estratos altos…

No, definitivamente no. Para el periodismo, no nos cabe duda de que estamos hablando de un contexto globalizado. Lo que está ocurriendo allá nos está señalando un camino, que tarde o temprano deberemos recorrer.

¿Quiénes son los llamados a repensar los programas y bajo qué marco teórico? Obviamente, las Universidades, pero no en cabeza de profesionales fracasados en otras áreas, en particular las sociales, que a falta de un discurso propio -y de inexperiencia en medios- recitan el que encuentran en libros desactualizados. Se necesitan profesionales que puedan llevar a la academia la visión de lo que está pasando en el mundo real. Y esos no son profesionales de 20.000 pesos la hora.