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Paternidad irresponsable

17 Ago , 2007  

El problema sigue siendo de apellidos. Mientras todas las criaturas que vean la luz del sol en nuestro suelo (sobre todo si nacen boca abajo y de día) no tengan derecho a tener una verdadera identidad y un nombre completo va a ser imposible hablar de equidad y quizás de verdad y un poco de justicia.
Y no hablamos de los 30 niños que cada hora, en promedio, nacen sin ser deseados o registrados por sus padres. O de ese treinta pro ciento de adolescentes desplazadas que ya son madres o están en proceso de serlo. Para eso está, o debiera estar, el Instituto de Bienestar Familiar y los códigos y las normas desde la recordada Ley Cecilia que lleva ya cuatro décadas persiguiendo, o tratando de hacerlo, a los padres irresponsables.
Nos referimos a esas “hechuras”, frutos de de uniones temporales, de alianzas transitorias o de encuentros furtivos, como el proyecto de Ley de Sedición, al que todos le meten mano, o al proyecto de Acuerdo humanitario, que pasará a la historia como el caso de mayor manipulación genética antes del nacimiento, pero de los cuales nadie quiere hacerse cargo, ni siquiera el Ministro Holguín que con semejante descendencia no dejaría dudas de que todavía arrisca y que no se duerme antes de cumplir con su deber.
Como esos huérfanos (los proyectos, aclaramos) y sin saber sus orígenes, andan solos por el mundo las filtraciones en las Fuerzas Militares, la muestra gratis que es hoy el Plan Colombia, el TLC Con Estados Unidos, las encuestas que buscan la segunda reelección de Uribe, y un sin número de paramilitares que, por culpa del hacinamiento y de la falta de tierras, hoy no saben si son hijos o progenitores de esa casta de políticos que hoy jura que aún imberbe se practicó la vasectomía o la ligadura de trompas, dependiendo del lado para el cual estuvo jugando.
Dicen que en pruebas de ADN anda el candidato Peñalosa con unos moños navideños, unos invaluables bolardos y unos defecticos en Transmilenio que alegan ser retoños suyos o de su hermano Guillermo en primer y segundo grado de relleno fluido. Como parte del arreglo, se afirma que la firma Reforestación y Parques se encargará de hacerles el árbol genealógico para salir de dudas. También fue chuzado Pablo Ardila para establecer su parentesco con Cundinamarca, aunque la primera opción la tiene el Africa subsahariana. Quizás allí pueda reconocer a Moreno de Caro o descartar los rumores que apuntan a que son de la misma familia.
Pero no todos corren con la misma suerte, tal y como sucedió con el vástago de la extinta y exconejita Anne Nicole Smith. Todo parece indicar que será un juzgado el que determine cuál de los pretendientes es el padre biológico de esa criatura fenómeno que es el crecimiento económico. Hoy se pelean esa distinción, el ex Min Impuestos Alberto Carrasquilla, la Planificadora Nacional, Carolina Rentería, el capital emergente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el actual MinHacienda y hasta el General Montoya, Comandante del ejército que, mediante golpe de opinión, le dio los apellidos de la seguridad democrática a la macroeconomìa del país. Algo similar sucede con la senadora Adriana Gutiérrez y con el Ministro Zuluaga, que por estos días no tienen que preocuparse por solicitudes, vía correo electrónico, de paternidad, así sea putativa, o, en últimas, en calidad de padrinazgo.
No obstante, lo más doloroso, aún por encima de la explosión demográfica, es el curioso fenómeno de padres abandonados, no reconocidos o rechazados entre caciques, senadores, gobernadores, alcaldes y gamonales en diversas regiones del país. Hoy su parentela niega conocerlos. Que se operen. Que si no les alcanza para rebaja de penas, se harán merecedores a los beneficios que prometió sin oposición, la ley 216 de 2007 a los ciudadanos que acudieran a la vasectomía. Del ahogado, el sombrero. A diferencia de esos hijos de tan diversas madres, ya tienen solucionado el problema de los apellidos, sólo les queda el de la herencia.

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¿Cuánto vale salir bien en la prensa?

17 Ago , 2007  

La administración Bush gastó 1.600 millones de dólares (1.170 millones de Euros) en 343 contratos con firmas de relaciones públicas, agencias de anuncios, organizaciones de comunicación y personas del gremio, de acuerdo con un informe de la oficina de Contabilidad del Gobierno. Y todo desde 2003 hasta mediados de 2005. El dato lo faciluta The Washington Post, donde Christopher Lee que se pregunta: “¿cuánto vale salir bien en la prensa”.

How much is good press worth? To the Bush administration, about $1.6 billion.

That’s how much seven federal departments spent from 2003 through the second quarter of 2005 on 343 contracts with public relations firms, advertising agencies, media organizations and individuals, according to a new Government Accountability Office report.

The 154-page report provides the most comprehensive look to date at the scope of federal spending in an area that generated substantial controversy last year. Congressional Democrats asked the GAO to look into federal public relations contracts last spring at the height of the furor over government-sponsored prepackaged news and journalism-for-sale.

Armstrong Williams, the conservative commentator, had been unmasked as a paid administration promoter who received $186,000 from the Education Department to speak favorably about President Bush’s No Child Left Behind law in broadcast appearances.

Around the same time, a spat erupted between the GAO and the White House over whether the government’s practice of feeding TV stations prepackaged, ready-to-air news stories that touted administration policies (but did not disclose the government as the source) amounted to “covert propaganda.” The GAO said that it did. The administration disagreed, saying spreading information about federal programs is part of the agencies’ mission, and that the burden of disclosure falls on the TV stations.

Congress sided with the GAO. Lawmakers inserted a provision into an annual spending bill requiring federal agencies to include “a clear notification” within the text or audio of a prepackaged news story that it was prepared or paid for by the government.

The new report reveals that federal public relations spending goes far beyond “video news releases.” The contracts covered the waterfront, from a $6.3 million agreement to help the Department of Homeland Security educate Americans about how to respond to terrorist attacks; to a $647,350 contract to assist the Transportation Security Administration in producing video news releases and media tours on the subject of airport security procedures; to a $6,600 contract to train managers at the Bureau of Reclamation in dealing with the media.

“Careful oversight of this spending is essential given the track record of the Bush administration, which has used taxpayer dollars to fund covert propaganda within the United States,” Rep. Henry A. Waxman (Calif.), ranking Democrat of the House Government Reform Committee, said in a statement yesterday.

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Los trabajos sucios

10 Ago , 2007  

Quizás el término no sea el más apropiado ni el más justo, sobre todo si tenemos en cuenta de que se trata de indispensables oficios dentro de la ley, así no gocen de escalafón, prestaciones sociales y mucho menos de reconocimiento general.

Hablamos del trabajo sucio, al que nadie aspira pero que alguien tiene que hacer para que la vida siga su curso normal. Desde vender arepas en las calles en Nueva York avalados por títulos de abogados (como el tan mentado caso de la exjueza colombiana), hasta morir en campos de batalla lejanos vistiendo uniformes prestados y gritando consignas ajenas.

O como tantas y tan disímiles labores que no gozan de la necesaria gratitud de los usuarios, y que incluyen a depiladoras, dentistas, mercaderistas telefónicos, conductores de servicio público, jurados en concursos televisivos, camarógrafos de videos íntimos, árbitros de fútbol o comentaristas de opinión.

Para ejercerlos se necesita un don especial acompañado de unos requisitos que han sistematizado las firmas cazatalentos que no dan abasto, sobre todo cuando se trata de labores de alto perfil. Los postulantes deben garantizar que no son proclives al sonrojo, que nunca les tiembla la voz, que no hacen lagunas mentales frente a los chiflidos y especialmente que gozan de sonrisa pepsodent para hacer ver que no le tienen miedo al ridículo.

Si usted tienen esas condiciones está listo para postularse como presentador de concursos intimistas en la programación televisiva cuando la verdad y la truculencia se confunden con los ronquidos; o como miembro de la Junta directiva del Banco de la República para frenar al mismo tiempo la inflación, el desempleo, el crecimiento y la temperatura de los capitales circulantes; o como congresista para votar a favor del paramilitarismo como delito político sin declararse impedido; o como asesor semántico, ideólogo y redactor de discursos de la Casa de Nariño durante el día y luego como su defensor de oficio en al radio nocturna; o como técnico, gramillero, ingeniero civil y aguatero de la selección colombiana de fútbol.

Si la calificación no le da para tanto, todavía tiene opción como ministro de estado o alto Consejero (así no pase la media del actual sanedrín que ya alcanza el metro con 58 centímetros). No tendrá que hacer mucho, si acaso descalificar inermes profesores caminantes, madres deshijadas por la violencia, familiares de secuestrados en general y académicos anónimos. No necesita muchos argumentos, para eso están los ataques personales, los rumores, las suposiciones y una que otra mentirilla piadosa, que son como la cartilla Charry de esa función pública. Si la estrategia no le resulta, será, por supuesto culpa de los periodistas o de chismes de la oposición.

Ahora que si esas mímimas exigencias le han dejado por fuera de opción, siempre está la posibilidad de ingresar a las firmas encuestadoras de favorabilidad, y en últimas, al mismo Dane, donde ya deben estar pensando que si contabilizan los miles de colombianos que hacen los, a todas luces, necesarios trabajos sucios, estaremos muy cerca de extirpar el desempleo. Que se dejen de escrúpulos, alguien tiene que hacerlo.

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La prensa online sigue imparable

10 Ago , 2007  

Internet gana por goleada. Cada vez son más las personas que lo utilizan, en detrimento de los medios tradicionales como la prensa escrita. Así lo desvela una encuesta realizada por la firma Veronis Shuler Stevenson (VSS).

Según el sondeo, que analiza el uso de los medios de comunicación por parte de los estadounidenses, el consumo de medios tradicionales, tales como la prensa escrita, ha decaído en beneficio de otros dedicados al entretenimiento y que son normalmente de pago, como la televisión por cable o internet.

NEGOCIO PUBLICITARIO

La información que se desprende de la última edición de este estudio, que compara los resultados de 2006 y 2007 y establece proyecciones para el futuro, es de especial importancia para los publicistas que deben conocer el comportamiento de los consumidores.

Según la encuesta, el negocio publicitario deberá invertir cada vez más dinero en marketing digital.

El año pasado, la prensa escrita (con 55.700 millones de dólares invertidos) y la televisión (con 48.700 millones de dólares registrados) fueron los soportes más utilizados con fines publicitarios.

Sin embargo, VSS vaticina que para 2011, el volumen de publicidad en internet convertirá a este medio en el principal soporte, en el que se prevé que se invertirán cerca de 63.000 millones de dólares.

De la encuesta se desprende que, por primera vez en una década, el consumo general de medios de comunicación ha descendido en el último año: el uso por persona de los medios en 2006 disminuyó en un 0,5% (3.530 horas anuales).

El motivo es que los nuevos medios de comunicación, normalmente con una base tecnológica avanzada, permiten disponer de mayor velocidad y por tanto un gasto menor de tiempo para el usuario.

CONSUMO GENERAL DE MEDIOS

Por ejemplo, los consumidores dedican una media de al menos 30 minutos por sesión cada vez que ven la televisión por cable, mientras que solo necesitan entre 5 y 7 minutos cuando se trata de vídeos digitales colgados en internet.

A pesar del descenso en 2006, VSS vaticinó que el consumo total de medios se recuperaría con un aumento en 2007 del 0,1% y otro en 2008 del 0,8%.

En 2006, el 70% del tiempo que los consumidores dedicaron a los medios de comunicación se repartió entre la televisión, en primer lugar, y la radio, en segundo.

Ese mismo año, se registró un consumo del 5,3% de música, un 5% de prensa escrita y otro 5% de internet.

En 2007 las tendencias sufrirán cambios: internet ascendería a un 5,1% del consumo total de medios de comunicación, mientras que los periódicos y la música descenderían a un 4,9%.

El estudio sostiene también que cada vez se dedica más tiempo a los medios de comunicación en el lugar de trabajo (un incremento del 3,2 por ciento en 2006) y que su principal causa es el creciente uso de internet en las oficinas.

Según VSS, el contacto con medios de comunicación en el lugar de trabajo se incrementará gradualmente entre 2007 y 2011.

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Malpensados

3 Ago , 2007  

Por Mario Morales
Lejos de la mente de cualquier colombiano la muy ocurrente idea de que la virtual (el término no puede ser más apropiado) creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación sea un conjuro contra la mala racha que persigue al Gabinete desde que en 2002 quedó conformado por trece carteras. Sì, no hay que ser tan malpensados. Tampoco es concebible creer que aparte de las contiendas en los Juegos Panamericanos. Nuestro país esté compitiendo en número de despachos con sus vecinos del área. Brasil ya suma 23 ministerios; Venezuela, 18; Perú, 16 y Ecuador, 15. Estamos cerca. (Publica el Espectador)

La propuesta la hace la abogada y exministra Martha Lucía Ramírez; pero justo es reconocer que la idea original es, desde 2005, de la economista María del Rosario Guerra, cuando dirigía Colciencias y ya soñaba con tener su propia Cartera.
El proyecto reabre la vieja discusión acerca de si, antes de crear un nuevo ente, esos temas de ciencia y tecnología deberían ser manejados por el Ministerio de Educación, el de Comunicaciones o el de Cultura, aunque éste último sea el primer descartable habida cuenta que está más pobre que el Chocó.
Si desde 2002 aquí cohabitan bajo el mismo techo, la justicia y la política, la industria y el turismo, o el trabajo y la salud, nada de raro tendría que lo de la ciencia y la innovación se lo quisieran anexar otros ministerios, como el Min Minas o el Min Agricultura, a quien dicho sea de paso, no le caería nada mal una porcioncita de educación y de cultura, como quizás propondrían, en su orden, doña Cecilia López y don Salomón Kalmanovitz, luego del fallido debate con el doctor Arias, en torno a las tierras apropiadas por los grupos ilegales.
Pero quizás el problema mayúsculo sea el de conseguir candidatos para tan alto ministerio. Y no es cuestión de rectitud o probidad, cualidades que acreditan una buena cantidad de colombianos, como lo prueba la cifra de 504 profesionales con doctorado sólo en territorio chocoano, según el Dane. El cuello de botella está en la muy escasa retribución salarial que ofrece nuestra agobiado y doliente presupuesto a esa casta de egregios servidores de los fines superiores del Estado. Hoy esos 7500 dólares mensuales en promedio no alcanzan para nada, o para casi nada, a pesar de lo que diga en medio de voladores y buscapiés, y antes de ser rectificado, Oscar Iván Zuluaga. Las renuncias en épocas recientes de Carrasquilla, Junguito, Moreno, Ocampo y la muy diciente de Andrés Peñate, en otro honroso cargo, son campanazos de alerta para quienes disponen del gasto nacional (aunque al referirnos a los cerca de los 285 más altos funcionarios, tendríamos que hablar de inversión).
Para no mencionar a los otros que quieren irse, como el Mintransporte o el mismo Minhacienda (a menos que sean pataletas para que le paren bolas) o los que pueden llegar si el presidente se decide por fin a nombrar un ministro de Trabajo y un ministro de Justicia, así los más osados quieran también uno de Reparación y muy especialmente, uno de Verdad.
Menos mal no los dejan lucirse, porque de lo contrario a las llamativas ofertas que les hace la empresa privada se sumarían las de Chávez y Evo Morales.
Está claro que antes de crear nuevos ministerios u otros altos cargos, hay que hacer competitivos los salarios y las jornadas laborales para evitar la desbandada. Así haya que vender del todo a Isa y a Isagén. No sea que por ahorrarnos unos pesitos, para guiar los destinos del conocimiento y la justicia tengamos que recurrir, como en la Tele, a Jota Mario Valencia y a Jorge Alfredo Vargas, con polígrafo incluido.