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La mentira más grande del mundo

31 Ene , 2008  

Por Mariomorales
Es una lástima, hemos de decir, que un país como el nuestro, tan dado a imitar (a adaptar, dirán los patrioteros que abundan por estos días) lo que pasa más allá del Rìo Bravo, no se le haya dado, ahora que el dólar está tan barato como en Montería, por “importar” la idea de tener instituciones modernas y descrestadoras
como el Center for Public Integrity, (que mal traducido sería algo así como la oficina para el Alto comisionado de la Integridad pública) que acaba de publicar un contundente informe que justifica en mucho no sólo su existencia sino su presupuesto.

El CPI, integrado por un selecto grupo de estadísticos (que también los hay, si están lejos de los asesores de imagen, de los propagandistas, de los encuestadores y de los publicistas), se dio a la tarea de diseccionar comunicados, declaraciones, entrevistas y talk shows para detectar la que, sin duda, es la mentira más grande de los últimos años y quizás del milenio.

El estudio logró determinar que 935 veces en un lapso de dos años, es decir, una vez cada dieciocho horas en promedio (para utilizar lenguaje técnico estadístico) ocho altos funcionarios ( Bush y sus 7 Magníficos como Powell, Cheney y Condoleezza) dieron declaraciones falsas, mintieron y volvieron a mentir cuando mencionaron la posesión por parte de Irak de armas de destrucción masiva o vínculos con Al Qaeda.

Es una lástima, decíamos, que el Frente Nacional, la Constitución del 91, los acuerdos sobre lo fundamental, las 123 reformas al Estado, el multibillonario presupuesto para la defensa o, en últimas, el cambio extremo a que está siendo sometida la Fiscalia (con sus 2.166 nuevos cargos y una inversión superior a 100.000 millones de pesos) no hayan contemplado la urgencia manifiesta de un centro que vele por la integridad pública, que cuente y nos cuente las veces y las voces que a diario dicen y repiten falsedades con ropajes de veracidad.

Es una lástima, diremos, que nos hayamos tenido que conformar con la bola de nieve del rumor, con las confesiones del bajo mundo o con los folletines mimetizados luego en paraísos plásticos en la pantalla chica o el celuloide, para poder establecer nuestro propio escalafón de verdades que se quedaron a medio camino y que a fuerza de repetirse hoy forman parte de nuestra historia oficial.

Como esas de que aquí los buenos somos más, que la política internacional pasa por la Cancillería, que Holguín tiene opción presidencial, que la culebra estaba derrotada en cuatro meses, que Santafé este año sí va a ser campeón, que la política económica pasa por las manos de Oscar Iván Zuluaga , que somos gente trabajadora, que Amparo Grisales va a llegar Hollywood, que qué bueno verte, que la culebra estaba derrotada en un año, que el nombre de Sabas suena, que ahora sí hay telenoticias a las diez, que ahora le toca al campo, que los paras pararon, que mañana sí te llamo, que los concursos públicos son públicos, que la guerrilla quiere la paz, que somos gente honesta, que me demoro diez minutos, que la canasta no sube, que la culebra estaba derrotada en dieciocho meses, que más de un salario mínimo trae malos pensamientos, que Valencia Cossio puede ser, que tenemos gasolina para rato, que las empelotadas son artísticas, que sí pero que fue por amor, que sólo podemos con cuatro años más, que aquí los dólares se dan silvestres, que Chávez es humanista, que se me acabó la batería, que las marchas sí sirven, que esta gloria es inmarcesible, que vecinos y amigos, que estás igual que siempre, que el júbilo es inmortal…

Es una lástima, diremos, que mentir no haya sido declarado deporte nacional, ni fiesta de guardar el 19 de noviembre (día del paisa mentiroso), ni que el polígrafo sea el símbolo patrio… y debe ser porque, como decía Hitler, las masas sucumbimos más fácilmente a una gran mentira que a unas pequeñas. Megalómanos que somos.

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El periodismo colombiano atiza odios y remueve pasiones

26 Ene , 2008  

Por Juan Diego Restrepo Editor de la Agencia de Prensa IPC Medellín, Colombia. www.ipc.org.co
Los colombianos asistimos por estos días al resurgimiento de un fenómeno mediático que se repite cíclicamente, cuando aparece en el horizonte nacional la figura de un ‘enemigo’ al que se le atribuyen todos los males posibles. Hoy tenemos a la guerrilla de las Farc, al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, y a la senadora del Partido Liberal Piedad Córdoba, como los culpables del desequilibrio político y económico del país.
En el pasado cercano tuvimos al Polo Democrático Alternativo, más atrás a la Unión Patriótica , antes a la clase obrera y estudiantil, en un pasado remoto a los liberales ‘comunistas’ y en el inicio de esta espiral de violencia al sacrificado líder popular Jorge Eliécer Gaitán.

Los efectos propagandísticos de los medios de información colombianos contra todo aquello que se deslinda del pensamiento hegemónico del cual son sus representantes, tiene hoy un grave capítulo: las agresiones verbales contra la senadora Córdoba proferidas el pasado miércoles cuando viajaba vía aérea a Caracas. Las consecuencias de la polarización ideológica que se viene dando en el país son predecibles, de ello se tiene un ejemplo concreto: los medios de comunicación crearon las condiciones sociales que acabaron en la aceptación justificatoria del genocidio de aquellos que integraron la Unión Patriótica , al reiterar, tal como lo propone la propaganda política, sus vínculos con la guerrilla de las Farc.

Los poderosos dueños de la prensa colombiana le temen tanto a los fantasmas que cuestionan sus proyectos ideológicos, generadores de grandes ganancias económicas, que no han dudado en convertir la noticia en una herramienta unificadora de la ideología dominante para su beneficio y lucro, para contrarrestar cualquier asomo de disidencia. De la mano del capital privado y público el periodismo viene perdiendo equilibrio, sin vergüenza alguna, lo que sin duda riñe con los postulados universales de este oficio, reseñados en el campo teórico, pero ausentes en las salas de redacción. Los propietarios de los medios y sus subalternos, directores y periodistas, ya no reflexionan sobre los contenidos noticiosos; no extreman los cuidados que debe tener el tratamiento de una noticia, y cada emisión se convierte en un peligroso producto propagandístico que atiza los odios y remueve las pasiones entre los colombianos.

En esta estrategia a favor de los grupos económicos y políticos en el poder, existen responsabilidades compartidas de los propietarios de los medios de información, sus directores y periodistas. Por ejemplo, en el caso de la senadora Córdoba, si lo que se dice de ella en segmentos políticos televisivos, o la agresividad con la que se le aborda en las entrevistas radiales, o la línea que revelan los artículos en portales informativos de Internet, o las constantes ironías, sarcasmos y burlas que tanto calan entre la opinión pública, son iniciativa de los periodistas o vienen ya con el sello del jefe de redacción, que las recibe del director del medio, quien a su vez recibe órdenes del dueño del medio, quien está ligado al poder político. Alguien debe tener claro de dónde viene el sesgo informativo y cuál es su oscuro propósito.

Esa labor soterrada de los medios de información en contra de quienes actúan y piensan diferente al gobierno y a los grupos de poder, cuyos efectos se observan en las agresiones verbales contra la senadora Córdoba, es peligrosa para las actuales circunstancias del país, sobre todo para aquella oposición civilista, no armada y crítica. Silenciar esa oposición será un premio que recogerán los medios de comunicación colombianos, empeñados en imponer sus códigos hegemónicos, tal como lo ha explicado el estudioso de los medios de comunicación Manuel Castells: “El poder consiste hoy en crear, difundir, imponer códigos de información. La realidad no cuenta; cuenta el impacto mediático. La lucha por el poder es por generar, difundir e imponer códigos”.

Los mecanismos de propaganda que viene empleando el periodismo colombiano son sutiles, pero efectivos: supresión de las múltiples representaciones sociales con el fin de homogeneizarlas, simplificación de los hechos noticiosos, uso de adjetivos denigrantes, generalizaciones indebidas, abolición de distinciones en el uso del lenguaje y la estereotipación del ‘enemigo’. Desde la perspectiva de los medios de información, la realidad hoy en el país es blanca y negra, izquierda y derecha, afuera o adentro, sin dejar lugar para los grises ni para los centros, espacios donde se vive la democracia real.

Bien lo señala el catedrático español Juan José García-Noblejas: “hay temas, asuntos y personajes públicos que en unos medios entran por la puerta grande en primera página y en otros entran o bien por la puerta falsa de un ‘suelto testimonial’, o sólo encuentran arrimo de la mano de la ironía o del sarcasmo del caricaturista de la página editorial, o el peculiar sesgo censor (que tanto consiste en quitar como poner) del encargado de una sección determinada”.

En Colombia, los medios de información parece que se declararon en rebeldía contra la realidad y decidieron construir mediáticamente un país homogéneo, donde todos somos hermanos de la misma causa, tenemos las mismas preguntas y buscamos las mismas soluciones. No hay razones para salirse del lindero. Aquel medio que lo haga, perdería lo que es hoy su don más preciado: la pauta publicitaria, tanto pública como privada, un mecanismo de financiación que somete las ideas de los periodistas. No sobra advertir que un periódico, una emisora radial o canal de televisión, son una empresa que antes que a las audiencias, se debe a sus dueños.

Asistimos pues en Colombia a la tiranía de la información: todos nos ofrecen diariamente el mismo ‘menú’, como si el proceso de producción de la noticia se hiciera bajo la dirección de un sólo jefe de redacción al mando de un mismo equipo de editores. Es difícil ver en la actualidad productos informativos que intenten mínimamente ofrecer visiones alternativas sobre la realidad nacional, que ofrezcan una visión de los hechos desde puntos de vista novedosos y enriquecedores que aporten elementos para el debate que reclama una democracia verdadera.

Hoy, todos los medios informativos nacionales cercanos al poder, observan los hechos desde el mismo lado y con los mismos ojos, parados sobre los hombros de las grandes empresas que los financian y del poder político que respaldan. Por ello, la crítica al poder que tradicionalmente el ciudadano ha dejado en manos del periodismo no depende de aquellos principios editoriales inamovibles respaldados en una ética incuestionable, sino de la relación que se ha establecido con los poderes políticos y financieros.

Lo ocurrido con la senadora Piedad Córdoba, y lo que pueda sucederle en el futuro a ella y a quienes se deslindan de las ideas políticas hegemónicas, es fruto de ese mecanismo de orquestación propio de la propaganda política, cuya acción se centra en la repetición de una idea, de insistir, con obstinación, en un tema, presentándolo bajo diversos aspectos, de forma variada, por todos los órganos de propaganda y en formas adaptadas a los diversos públicos que deben ser tan múltiples como posibles, para lograr un efecto. Hoy, el efecto, es la agresión verbal, mañana podrá ser la agresión física, luego sobrevendrá el atentado, y finalmente, la eliminación física.

En las actuales circunstancias, el periodismo colombiano está exponiendo uno de sus valores fundamentales: la verdad. Y se advierte en los espacios informativos lo que ha escrito el intelectual italiano Giovanni Sartori: “vivimos ahora en un mundo repleto de persuasores ideológicos para quienes la ‘causa’ tiene prioridad sobre la verdad”.

Pero esa espiral de defensa de la ‘causa’ desde el periodismo es necesario detenerla. Dueños de medios, directores, jefes de redacción y periodistas, están obligados a hacer una pausa en su labor diaria para reflexionar sobre aquello que vienen haciendo en temas tan sensibles para el país. Su ceguera hoy no nos puede llevar, de nuevo, al abismo del genocidio. Si ocurre nuevamente, no podrán atribuirle los hechos a ‘fuerzas oscuras’.

Juan Diego Restrepo E., es Editor de la Agencia de Prensa IPC Medellín, Colombia

www.ipc.org.co

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Lully Bossa y el pulso que le ganó a la Negra Candela para hacer respetar su vida íntima.

25 Ene , 2008  

Por estos días Luly Bossa está plena. Dice que le están pasando tantas cosas buenas que solo vive momentos de gozo, de paz y de felicidad. Está reenamorada, tiene dos hijos maravillosos, ganó el pleito que tenía con la comunicadora Graciela Torres en el que reclamaba su derecho a la intimidad y, para rematar, está actuando en una serie del canal Caracol. Publica la Revista Carrusel.

Comencé esta entrevista haciendo lo que, finalmente, iba a criticar: metiéndome en el rancho de una persona que es de carne y hueso y que necesita vivir momentos de privacidad.

Claro que antes de hacerlo le pregunté a Luly si nos daba permiso y ella accedió. Creo que lo hizo porque entiende que la gente es curiosa, por no decir mor-Bossa, (tanto periodistas como lectores).

¿Por qué se grabó teniendo relaciones con su novio?, le pregunto, y me responde lo que me merecía que me respondiera por metida: “porque quise. Si estás encerrada entre cuatro paredes tú haces de tu capa un sayo y de tu trasero un candelabro”.

Tiene razón y, además, no es ni la primera ni la última pareja que se graba. Es más, son muchos los que buscan la forma de juguetear para ponerles más emoción a sus relaciones sexuales, solo que nadie anda gritando a los cuatro vientos lo que ellos hacen.

Luly se enteró días después de que miles de colombianos la habían visto teniendo relaciones íntimas con su novio al recibir una llamada de Julio Sánchez Cristo, quien al aire le preguntó cómo se sentía. Supo entonces que la noche anterior, en un programa dirigido por la periodista Graciela Torres, conocida como la Negra Candela, habían emitido 13 segundos de un video que, pensó, había sido destruido.

“Uno en el momento se siente devastado. Sales a la calle y sientes que todo el mundo te señala”, dice.

Fue entonces cuando tomó la decisión de hacer algo que muchos no se atreven: demandar. Decidió dar una batalla legal.

“A mí lo que me hizo decidirme es que yo tenía cinco meses y medio de gestación; la periodista sabía que yo estaba embarazada y al parecer no le importó ni siquiera el impacto de lo que esto me podía causar”.

Ese día apareció como caído del cielo el abogado Jaime Lombana y más se demoraron en encontrarse que en estar en la Fiscalía.

“La gente se me arrimaba y me decía, acabe con ella”, afirma Luly. Pero ella insiste en que su intención era, por así decirlo, más sencilla: “Reclamar el derecho que tenemos los seres humanos a que se respete lo que uno haga detrás de las puertas. Sí, yo estaba en el video; yo sabía que nos estábamos grabando pero nunca nadie me preguntó si podían sacarlo al aire. Las puertas existen para algo, para separar ambientes.

Tú tienes derecho por ejemplo a entrar a un baño y a que nadie te moleste porque para eso está la puerta”, insiste.

Luly tiene claro que debe pagar un precio por ser un personaje público y trata de hacerlo de la mejor manera posible. Aunque le dan pereza los periodistas, nos atiende y accede a hablar porque se debe al público y son los comunicadores el medio para que la gente que la quiere pueda saber de ella.

Sin embargo, decidió dar una batalla legal porque el hecho de que una persona sea popular, no quiere decir que no pueda tener vida privada.

“Cuando estoy entrenando en el patinódromo, lugar al que voy carilavada a hacer ejercicio, se me acercan personas a tomarme fotos con sus celulares y me dejo fotografiar sin ningún problema.
Lo que sí no me gusta es que se te acerque una persona a escondidas y busque tomarte una foto para hacerte una embarrada”. De esta manera explica la diferencia entre ser amable con un país que la quiere y, dejarse irrespetar.

Luly asegura que no guarda rencor. No le reclamó a Dios por haberle puesto esa piedra en su camino y, por el contrario, le agradece el haberle dado la fuerza para entender la prueba que le había puesto.

“Me fortalecí. Creo que limpié muchas cosas y crecí. Fue una tocada de piso tenaz y entendí que tú te vuelves grande cuando estás de rodillas”, dice.

Logró resanar las heridas que este hecho dejó en su corazón, a pesar de las huellas que, ella asegura, le quedaron: “mi hijo menor tiene un retraso sicomotor de dos años. La rebeldía del mayor creo que es un poco consecuencia de todas las cosas con las que tuvo que lidiar. Yo mandé una carta al colegio pidiendo que respetaran, que por favor no le dijeran nada, pero los niños son muy crueles y obviamente eso lo tuvo que haber afectado pues apenas tenía 8 años”, sostiene.

No sabe si fue su ex novio el que entregó el video. “Yo pensé que eso se había destruido. Confié en una persona con la que estuve durante cinco años. Él no ha vuelto al país. Me jura que él no lo hizo. Hay quienes dicen que en un incendio rescataron las cosas y alguien lo tomó, yo no sé.”

Lo que sí dice saber es que gracias a ese video se enteró de que esa persona no le convenía pues en la cinta estaban las pruebas de los ‘cachos’ que le había puesto a Luly, mujeres que fueron grabadas con él haciendo exactamente lo mismo.

Sentó un precedente

Un reciente fallo a favor de ella le dio la razón. Inmediatamente el país volvió a hablar sobre la delgada línea entre vida pública y privada. ¿Tenemos derechos los periodistas a publicar la vida íntima de otra persona? ¿Solo por ser famosa debe someterse a este tipo de cosas?…

Luly no pudo evitar sorprenderse cuando se dio cuenta de que en una de las fotografías que le estábamos tomando aparecía por encima de una cantidad de periódicos, sin embargo aclara que no se siente por encima de la prensa. Simplemente dice que logró sentar un precedente para que la gente se dé cuenta de que no se deben aprovechar los medios de comunicación con actos excesivos y abusivos, argumentando la libertad de prensa.

Es consciente del poder de los medios de comunicación y no le parece malo que los periodistas tengan poder, es más, se sorprende con la cantidad de cosas buenas que muchos periodistas han logrado hacer y personas que han podido ayudar gracias a su profesión.

“El poder no es malo, el malo es uno, Y aplica la misma ley con la que manejamos el dinero; el dinero no es malo, el malo es el que no tiene principios y sabiduría para manejarlo”.

Siente que a raíz de lo que sucedió los periodistas han aprendido a respetar un poco más. “Llaman y le preguntan a los entrevistados si pueden sacar algunas cosas. Les explican sobre qué los van a entrevistar, como que han entendido hasta dónde deben llegar las cosas”, asegura.

En la sucursal del cielo

Hace 15 años se encontró con Dios, gracias a la también actriz Patricia Ercole, y desde entonces se siente viviendo en la sucursal del cielo. Siente que todo lo que le pasa es para su bien. Dice que ha llegado a donde está por disposición de Él (señalando hacia el cielo) y que las personas que han aparecido en su vida, como el abogado Jaime Lombana, son instrumentos de Dios para que pueda seguir andando.

Le encantó la idea de trabajar en ‘La sucursal del cielo’, la
nueva serie de Caracol televisión, no solo porque estaba el cielo de por medio, sino por el contenido y por la ciudad que se iba a resaltar.

Le encantó su personaje de Susana de Belalcázar, la madre de tres hermosas jovencitas caleñas; el toque social; le encantó que fuera grabada en una ciudad con gente tan maravillosa y, sobre todo, que le diera la posibilidad de reírse, pues ya estaba cansada de personajes que la hicieran llorar.

Próximamente la veremos en ‘Valentino el argentino’, una producción de los mismos realizadores de ‘Amas de casa
desesperadas’. Así que por estos días Luly anda empacando maletas pues la comedia se empezará a grabar en Colombia pero terminará en Buenos Aires a donde dice llegará con sus hijos y con el novio incluido.

¿Cuál fue el fallo?

Un fallo del 4 de diciembre de 2007 del Tribunal Superior de Bogotá, confirma la condena del juez 41 penal para la periodista Graciela Torres por injuria agravada: “por la cual deberá pagar 17 meses de prisión… Ya que en la publicación no había interés público… Además la circulación de la cinta es clandestina e ilegal”.
Solo falta la revisión, que puede o no hacer, según lo considere la Corte Suprema de Justicia, última instancia ante la cual Graciela Torres interpuso un recurso extraordinario de casación.

Si esta corte decide que no se requiere de una nueva revisión, un juez de ejecución de penas ordenará cumplir la sentencia. Como el delito es excarcelable, la periodista no irá a la cárcel pero deberá cumplir 17 meses sin ejercer el periodismo y pagar una multa de $86`000.000.

La versión de Graciela

Carrusel localizó a Graciela Torres, más conocida como ‘la Negra Candela’, y quien fue condenada a 17 meses de cárcel. Quisimos conocer su opinión sobre la sanción que le impediría ejercer el periodismo durante ese tiempo y el hecho de que la Justicia opine que “la divulgación de una conducta sexual no ofende solo la intimidad sino también el honor”.

¿Qué opina de la decisión de la Justicia?

La respeto y si la tengo que acatar la acato. Pienso que como el 90% de los colombianos desconocen las técnicas de televisión, por eso no tienen claro lo que es una puesta en escena. La misma Luly en su denuncia inicial y en declaraciones a la prensa dijo: “un día decidimos hacer una coreografía erótica y chévere”. Que yo sepa una coreografía implica ensayos y ensayos para perfeccionar unos movimientos que luego en escena luzcan armónicos, hasta alcanzar la perfección. Así está en su segundo video, el del litigio.
¿Quién le entregó ese video?

Mis asistentes lo encontraron en el Sanandresito del barrio La Primavera, pero igual lo voceaban en cualquier semáforo, en las zonas rosa del norte y del sur y se podía bajar de cualquier portal de internet. Además, estaba en todas las ciudades de Colombia y en otros países. Igual a diez años de haberse grabado, como aparece en el reloj de la cámara, continúa vendiéndose en los mismos sitios, ciudades y países y nadie los ha demandado.

¿Por qué decidió publicarlo?

Cada uno tiene su propio criterio periodístico y cuando en la calle tú encuentras una información como ésta, la tomas o la dejas. Yo consideré que valía la pena confirmar con imágenes una noticia de la cual venía hablándose desde hacía tiempo en algunos medios radiales y era la comidilla en algunos círculos masculinos.

La intimidad como la ética son conceptos unipersonales y cada quien tiene sus propias reglas. ¿Una casa, una habitación donde estaba montada una cámara de televisión para grabar coreografías de esta naturaleza, como lo demuestran los otros dos videos con otras dos mujeres distintas, haciendo exactamente la misma coreografía que con la actriz, es un sitio íntimo?

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La tentación del ICBF y los medios

22 Ene , 2008  

Por Jaime Horta Díaz*

La tentación del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) de actuar contra los medios de comunicación por identificar a menores de edad víctimas o autores de delitos es peligrosa, inconveniente y puede ser ilícita. Aparte de indebida, se entendería como una persecución a los que le hacen oposición o criticas al gobierno.

Seria una torpeza sancionar, por ejemplo, a la revista Semana, descalificada por algún asesor presidencial, porque publicó la fotografía de los ojos del niño Emmanuel. Pero resulta que las acciones contra los informativos escritos es bastante discutible. La radio y la televisión son más vulnerables y podrían ser recriminados por aquello de que el espectro electromagnético es del estado y particularmente por violar estipulaciones contractuales que las obligan a cumplir las leyes.

La prohibición legal existe ciertamente -aunque no con la imperatividad que algunos han señalado- en el sentido de que los órganos de expresión deben “Abstenerse de entrevistar, dar el nombre, divulgar datos que identifiquen o que puedan conducir a la identificación de niños, niñas y adolescentes que hayan sido víctimas, autores o testigos de hechos delictivos, salvo cuando sea necesario para garantizar el derecho a establecer la identidad del niño o adolescente víctima del delito, o la de su familia si esta fuere desconocida. En cualquier otra circunstancia, será necesaria la autorización de los padres o, en su defecto, del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar” (Código de la Infancia y la adolescencia, adoptado por la Ley 1098 de 2006, art. 47 numeral 8). En todo caso debe tenerse en cuenta la prohibición absoluta de la censura en la Constitución: “No habrá censura” (art. 20).

El parágrafo del mismo artículo 47 de la Ley 1098 aclara que el ICBF podrá hacerse parte en los respectivos procesos contra los medios, luego no es obligatorio ni puede proceder autónomamente. Pero ¿cómo, por ejemplo, dejar de publicar la fotografía de un niño perdido para buscarlo o de otro, delincuente, para aprehenderlo?.

Como en este país pasamos de un extremo al otro, el colmo en la aplicación de la ley que limita la identificación de menores ocurrió a comienzos del año cuando algunos medios se autocensuraron al omitir la divulgación del retrato hablado de uno de los agresores sexuales de las niñas caminantes del cerro de la iglesia de la Valvanera en Chía.

En el caso de Emmanuel la nación tiene incluso el derecho de conocerlo porque de una u otra manera vivió la singularidad de su circunstancia y compartió la alegría de su libertad. Corresponderá esa decisión a la señora Clara Rojas el día que lo considere oportuno. Lo más curioso es que el rostro lo publicó en su momento el propio Bienestar Familiar cuando nadie sabía que era el niño más buscado del país y podía ser al menos víctima del delito de inasistencia alimentaria. De igual manera, la foto está en la Internet y, curiosamente, allí fue donde lo pudo ver la propia madre por primera vez luego de tres años de la forzada separación.

E-mail: hortajaimehotmail@hotmail.com

*Presidente del Colegio de Abogados de la Universidad Nacional de Colombia

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La Academia de la lengua elabora un diccionario con las abreviaturas de los sms

22 Ene , 2008  

La institución dirigida por Víctor García de la Concha quiera mostrar que tiene “conciencia de que la lengua es del pueblo y es callejera”. Así, tratará de darle brillo y esplendor a las palabras que millones de personas se trasmiten a través de correos electrónicos y sms.

La Real Academia de la Lengua española pretende elaborar una tabla de abreviaturas con la ayuda de Microsoft y Red.es. Víctor García de la Concha, presidente de la RAE, indicó que hay que dar respuestas a las personas que escriben en Internet o utilizan los mensajes a móviles, bajo parámetros como ortografía, gramática y el diccionario en la red.

La idea de un “diccionario” con las abreviaturas más usadas viene de lejos. En 2005 durante el “primer día de Internet”, la Asociación de Usuarios y las operadoras móviles enviaron a la RAE una compilación de los términos más usados.

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La opinión pública tiende a calificar a los periodistas de acuerdo con sus opiniones como “paraguerrilleros”o “paracos”

19 Ene , 2008  

En una nota editorial, el diario colombiano El Tiempo señala que para un buen número de gente no hay matices, los periodistas o responden al Gobierno o a la guerrilla. “Basta estar de acuerdo con unas u otras propuestas que salen de la izquierda para ser condenado de guerrillero y, de paraco, si por alguna razón concuerda uno con algún proyecto oficial”, resalta el periódico, y señala que ello puede constatarse al leer las cartas on-line de los lectores.
“Día a día vemos cómo quienes escriben deben dejar cada cuatro párrafos constancia de que están en desacuerdo con la guerrilla y seguidamente que desaprueban la parapolítica. Se trata de un peaje obligado, una especie de visa que hay que sacar una y otra vez para calmar la intolerancia furibunda de estos convulsionados tiempos. […] A estos extremos nos han conducido los extremos tanto de la guerrilla como de los paramilitares. Sus atrocidades, las de ambos, insisto, han enrarecido la discusión libre”, se lamenta en la nota. Información publicada en el diario El Tiempo (Colombia).

Periodistas paraguerrilleros

Para un buen número de gente, o se está con el Gobierno o se es guerrillero.

Con excepción de algunos periodistas de línea dura, monolíticos de ‘derecha’ o de ‘izquierda’, la mayoría de quienes opinan en este país (en radio o prensa escrita) han generado un nuevo concepto: paraguerrillero. Me refiero a las opiniones tanto de lectores como radioescuchas, quienes, cuando uno comenta algo en contra del Presidente o alguno de sus funcionarios, tildan al periodista de guerrillero. La semana siguiente, o al otro día, el mismo periodista es tildado de paraco por el hecho de criticar a Lucho Garzón o a Piedad Córdoba, quien acostumbra llorar en las emisoras colombianas y reír y bailar en la televisión venezolana.
Para un buen número de gente no hay matices, o se está plenamente del lado del Gobierno o se es guerrillero. Basta estar de acuerdo con unas u otras propuestas que salen de la izquierda para ser condenado de guerrillero y, de paraco, si por alguna razón concuerda uno con algún proyecto oficial. La llamada polarización del país ha hecho que muchos opinadores se merezcan el remoquete de paraguerrilleros.
Basta leer las cartas on-line de los lectores para constatar este hecho. Si usted está de acuerdo con algunos aspectos del TLC: paraco; si opina a favor de un acuerdo humanitario: guerrillero. En resumen: paraguerrillero. Día a día vemos cómo quienes escriben deben dejar cada cuatro párrafos constancia de que están en desacuerdo con la guerrilla y seguidamente que desaprueban la parapolítica. Se trata de un peaje obligado, una especie de visa que hay que sacar una y otra vez para calmar la intolerancia furibunda de estos convulsionados tiempos. Si el periodista de turno decide tocar un tema, por las razones que sean, no faltarán las cartas en que le reclaman que por qué no tocó tal otro y, naturalmente, viceversa.
Si se trata de la parapolítica, que por qué no menciona a los senadores que hicieron parte de la guerrilla. Si, por el contrario, se critica al senador Petro o al ex candidato Carlos Gaviria, entonces vendrá la carta: que por qué no critica a los senadores uribistas de Ralito.
Y ¡ojo! No se atreva a escribir sobre temas ajenos a la cruenta cotidianidad, pues de inmediato llegarán los agravios por no afrontar la realidad. La dictadura de los lectores, la tiranía del blanco o negro. A estos extremos nos han conducido los extremos tanto de la guerrilla como de los paramilitares. Sus atrocidades, las de ambos, insisto, han enrarecido la discusión libre.
Entre tanto, los jefes de ambos bandos sonríen. Los guerrilleros más gordos y viejos del planeta se siguen cebando en las selvas, y lo propio hacen los paramilitares mientras se pintan y liman las uñas en sus cómodas cárceles.
Las mafias continúan haciendo pactos con unos y otros, comprando hectáreas tras hectáreas, los secuestrados, pudriéndose en los cambuches sin sol… y nosotros aquí, en los foros, dándonos en la jeta.

* * * *

Nota final: los últimos acontecimientos demuestran que definitivamente las Farc viven en otro mundo. Sus años de retiro selvático les humedecieron el cerebro. Cuando por fin tienen un par de amigos y cierta interlocución política, hacen hasta lo imposible por desvirtuarlos.
Mientras el Coronel les escribe y les dice que luchará por que les quiten el mote de terroristas, ellos le contestan: ¡Mierda! Y prosiguen con sus secuestros de civiles, en el último caso, académicos.
Durante los últimos dos meses hemos podido constatar que las Farc tienen menos motricidad, estética e inteligencia que el dedo gordo de un pie. Eso sí -y no lo podemos olvidar- ese apestoso dedo, con su uña larga, sucia e infectada, puede golpear durísimo y sigue siendo traicionero con los propios y letal.

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De hervores y calentamientos

18 Ene , 2008  

Por mariomorales
Pasa como con el toma y dame de Uribe y Chávez: uno ya no sabe qué pensar. Es un debate en el que las posiciones son tan extremas que les van dejando a sus seguidores una de dos alternativas: la fe o la resignación.

Así lo dejan ver anuncios tan apocalípticos como ese de que las actividades solitarias están en vías de extinción. En unos años o, quizás, meses. serían proscritas, como el cigarrillo en los lugares públicos, la incredulidad en las cifras oficiales o el sagrado derecho al pesimismo.

El futuro de la especie estaría, como al principio, en la manada, como lo han profetizado las encuestas, la social-telechabacanería y las filas de TransMilenio.

Y todo por el medio ambiente. Eso es lo que se desprende de un reciente estudio de una universidad norteamericana, que ha dejado como conclusión que pocas cosas como el divorcio contribuyen al calentamiento global.

Por supuesto que la investigación no se refiere a las altas temperaturas por culpa de los improperios entre cónyuges, a los insultos que tuvo que oír el juez de familia, a las injurias que tuvo que soportar el sacerdote, o a los gritos y a la histeria que llegaron a todo el vecindario a la hora de la repartición de los electrodomésticos, los juegos de cama, la muchacha del servicio y, en algunos casos, de los hijos.

El estudio sugiere que las familias mal avenidas (y quizás finalmente felices), esto es, que han roto, entre otras cosas, cobijas, gastan mucho más en agua (aunque después los duchazos duren menos), en gas (especialmente cuando las mujeres separadas por fin aprenden a cocinar), en luz (por culpa del racionamiento de los arrunches) y en combustibles, cuyos usos deben multiplicarse por dos o por tres o más, dependiendo de la (des)composición de las relaciones y de las inclinaciones de sus miembros.

En ese mismo sentido, los ambientalistas más extremos (que los hay, como en los partidos de gobierno) están a punto de considerar, por idénticas razones, como un peligro para el equilibrio climático a los solterones, a los que no se atreven a salir del clóset, a las viudas, a los misóginos, a los párrocos, a los liberados de a dos o de a tres, a los delanteros de Millonarios, al Comisionado de Paz y a los dignatarios sin consorte estable (tipo Sarkozy, Chávez, el Canciller y quizás Luis Eduardo Garzón) porque contribuyen con su soledad al derroche de energía (eléctrica o de gas, se entiende), que estaría a punto de convertirnos en un horno más quemante que los que pensaba usar el ex gobernador Ardila para sus materiales de construcción.

Paradójicamente y en el otro polo y, por ende, en una actitud más fría, están quienes piensan que lo del calentamiento global, lo que tiene que ver con Kioto y el apagón climático no son más que inventos aterrorizantes de científicos y ambientalistas prepagos o que viven del cuento (algo así como lo que dicen de los guerreros y sus guerras). Esa lista está encabezada por el meteorólogo John Coleman (un poco más viejo, más calvo y tan desacertado como nuestros Max Henríquez), fundador del Weather Channel, quien considera que el calentamiento global es la mayor farsa de la historia, una crisis prefabricada, fundamentada en la alarma y en el pánico masivos.

Como se ve, el señalamiento no es exclusivo de los ministerios de relaciones exteriores ni de las autoridades y fuerzas encargadas de enfrentar los conflictos internos. Esos expertos internacionales han señalado que lo de la crisis climática, más que un mito, es un timo y que forma parte de la demagogia ecologista asentada en el denominado fundamentalismo carbónico, que va detrás de los 410.000 millones de dólares que se invierten entre Kioto, investigación y proyectos para salvar al planeta del efecto invernadero y sus ardores.

La tesis está avalada por un puñado de científicos estadounidenses de universidades como Rochester, Alabama y Virginia, quienes consideran que el factor humano no tiene influencia significativa en el calentamiento global del último siglo. Y no nos alarguemos con esa conocida teoría de la Nasa que señaló no hace mucho que nuestro planeta pasaría por una etapa de enfriamiento por culpa del proceso de hibernación del Sol, calculado para el 2030, lo que permite anticipar que, para entonces, se podrían disipar tanto las calenturas de Chávez y Uribe como su efervescencia en las encuestas.

Otros investigadores, industriales y expertos señalan sin consensos (y mutuamente acusados de conveniencias) que el clima anapoimuno de la Tierra estaría en el uso de la energía solar, de los biocombustibles (como lo pregona un Ministro por ahí, aunque por otras razones) o de los recursos renovables, como lo predica Al Gore, que ha ganado más dinero y fama con los cambios climáticos que con los climas de opinión cuando tuvo el poder entre sus frías y calculadoras manos.

En medio de ese dilema, no es de extrañarse de que en adelante se diga que cualquier cosa puede tener incidencia en el calentamiento global y que las recomendaciones gubernamentales pasen, como con Mockus, por bañarse de a dos o de a tres, o por compartir las viandas y los bienes terrenales (y ojalá a oscuras), como se estila en los conventos, en los camerinos y en los regimientos.

Con intentarlo nada se pierde; quizás no solucione los problemas climáticos, pero la frialdad, fruto inequívoco de todas las largas convivencias, quizás pueda ayudar a amainar las calenturas y mejorar el ambiente, y quién quita que al final Uribe y Chávez terminen abrazados, así sea por culpa de las bajas temperaturas.

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Aciertos y desaciertos del cubrimiento de la TV de la Operación Emmanuel

18 Ene , 2008  

Por Javier Darío Restrepo
Los periodistas de Tv habrán de recordar la primera semana de 2008 como una privilegiada oportunidad en que la noticia se volvió melodrama, situación ideal para la televisión que todo lo vuelve espectáculo. La historia de Emmanuel no necesitaba añadidos, era espectáculo de comienzo a fin.
Expectativas de los televidentes
El hecho se iba a desarrollar en tres escenarios distintos, por tanto se esperaba ver el desarrollo de la historia en Caracas, Guasdualito y Villavicencio. Y la televisión respondió. No descartó el cuarto escenario: el lugar mismo del rescate que era, para los televidentes acostumbrados al espectáculo y al drama, el escenario de la mayor importancia.
Y dentro de esos escenarios, el personaje central: los secuestrados, tanto los que iban a ser liberados como los que quedarían todavía en su cárcel verde. Pero ¿cómo presentar estos personajes centrales, sin sus imágenes, en un medio de comunicación que es, ante todo, imagen? El hecho es que frente a este personaje, todos los demás eran simples comparsas: el presidente Chávez, sus funcionarios, los representantes de los gobiernos garantes, la Cruz Roja , los propios periodistas. Los familiares de los secuestrados podían ofrecer un acercamiento al hecho y al personaje central, por eso su importancia informativa porque a partir de la rueda de prensa del presidente Chávez, el tema dominante en la agenda comenzó a ser el secuestro. Esta circunstancia imponía una información amplia: antecedentes, motivos, número de víctimas, condición de los secuestrados. Para una sociedad corrompida por el “acostumbramiento” a esta atrocidad, era necesaria una mirada que la enfrentara con el horror, y la sacudiera. Los liberados eran solo la punta del iceberg que debía mostrarse.
La Operación Transparencia tenía unos antecedentes que debían ser informados, se producía en un contexto que se necesitaba ver con claridad y tenía unas consecuencias previsibles que la teleaudiencia tenía derecho a conocer, y que la introducía en una visión inteligente de la historia.
Había que informar sobre otros aspectos: el impacto de la llegada de aeronaves extranjeras sobre la soberanía; las prioridades que imponía una suspensión de operaciones militares en la zona, las razones y repercusiones de la respuesta del Gobierno a la propuesta de Chávez. Urgía explicar los motivos de la movilización de recursos de salud para recibir a tres personas; tenían interés humano los preparativos de las familias para recibir a sus secuestrados y las expectativas de las familias de otros secuestrados.
En suma, el televidente que seguía esta historia sentía que tenía derecho a saberlo todo, y los responsables de los noticieros debían saber que su deber de informar es mucho más que responder a la curiosidad de la teleaudiencia.
¿Qué apareció en las pantallas?
¿ Una televisión que tenía una tarea difícil a pesar de los ribetes melodramáticos de la historia. Reseñar catástrofes, matanzas, tomas de poblaciones, atentados, es más fácil que mantener durante días la historia de un rescate.
¿ Un despliegue técnico que permitió estar en todos los escenarios, ver lo que allí pasaba, oír a unos y a otros, contagiarse del creciente desencanto que invadía a personajes y escenarios. Fue un primer acierto.
¿ Periódicamente aparecieron los expertos que en lenguaje claro y con tono sosegado explicaron los hechos. Fue otro acierto.
¿ Unos escenarios ocupados por las comparsas mientras el personaje principal pasaba a un segundo plano o hacía presencia en repetidas y estereotipadas imágenes. En los medios -no solo en la televisión- predomina la persuasión de que los hechos se vuelven noticia cuando se miran con los ojos de los funcionarios. En consecuencia, la información tiene todos los sesgos y limitaciones de lo oficial.
¿ Una errática política informativa en que los reporteros hacían su trabajo sin más objetivo que el de responder a un jefe que esperaba “exclusivas,” y “darle duro a la competencia.”. Por eso se vieron esas estampidas de micrófonos y cámaras detrás de alguien importante con la idea de ponerle el micrófono delante. ¿Para que diga qué? Cualquier cosa, con tal de justificar la notificación: “Tenemos el testimonio de…” No se trataba de informar sino de hacer presencia “exclusiva”.
¿ Unos reporteros que improvisaron sobre el terreno, que iban adonde los llevara el rebaño; que husmeaban en busca de algo propio, pero sin un propósito informativo; por eso a la hora del noticiero el televidente encontraba las mismas imágenes, idénticas narraciones, iguales entrevistados, todo repetido en las distintas emisiones, como si el tiempo y los hechos se hubieran congelado.
¿Qué hace falta?
En los aciertos que tuvieron periodistas y noticieros, que los hubo, operaron de una forma u otra prácticas como éstas que se están dando en los mejores noticieros:
1. La autocrítica, que es característica de los buenos medios. Raymundo Roberts de La Nación , de Buenos Aires, lo señaló en un foro reciente en Bogotá, como característica de un buen periódico: “Sabe reconocer sus errores..” Percibirlos y aceptarlos es un primer paso para no repetirlos.
2. Una política editorial. Reporteros, camarógrafos, editores, todos deben saber algo más preciso que la vaga consigna: “Traigan una historia exclusiva.” En este caso hubiera orientado la idea de meterle entre ojos a los espectadores el dolor del secuestro, o el poder movilizador de la esperanza de los familiares. Porque el periodista no solo es un espejo plano, es un espejo inteligente, que informa para algo.
3. Esa política editorial, asumida y ejecutada por un equipo. El mejor periodismo de hoy se hace en equipo y el reportero se siente respaldado, orientado y acompañado por un equipo, no es un aventurero solitario.
4. Técnica para redactar con imágenes, que es tan exigente como reconstruir un hecho con palabras. Suponiendo que sea cierto el lugar común de que la imagen que vale más que mil palabras, equivocarse de imagen es incurrir en más de mil errores.
5. Investigar sobre el tema. El reto de mantener en primer plano un protagonista ausente, suponía investigar qué sienten, cómo viven, cómo esperan, cómo sufren los secuestrados, para registrar las reacciones que debieron darse durante estos días. Paralela a esa investigación, se impone la de descubrir imágenes que liberen al televidente de las cacofónicas secuencias repetidas de modo inclemente.

6. Independencia política y económica de los noticieros para que no se vean obligados a seguir una línea política o a convertir su información en mercancía.

La distancia entre las expectativas de los televidentes y lo que encontraron en las pantallas en este comienzo de 2008, revela la magnitud de los cambios que necesita la televisión para convertirse en una buena fuente de información. Es probable que los televidentes creyeran que estaban viendo cuanto necesitaban para satisfacer su curiosidad, pero la verdad es que los noticieros deben hacer pensar y entender, y pueden dar más, mucho más.
POR JAVIER DARÍO RESTREPO,
periodista y analista.

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Se abre paso cuarto canal de televisión privado en 2009

16 Ene , 2008  

Hasta ahora, representantes de al menos cinco grupos económicos se han reunido con los integrantes de la Cntv y han confirmado su intención de participar en el proceso de adjudicación de la nueva licencia de televisión. Estos son el conglomerado mexicano de medios de Ángel González, la Organización Cisneros de Venezuela, el grupo español Prisa y las llaves conformadas por RTI-Telemundo y Planeta-Casa Editorial EL TIEMPO.

El sexto es el grupo Televisa de México, que públicamente ha manifestado algún interés por operar un canal privado en Colombia, pero aún no se ha reunido con los miembros de la Cntv para oficializar su posición.

Consultada sobre el tema, la ministra de Comunicaciones, María del Rosario Guerra, señaló ayer que desde 1996, cuando se realizaron los estudios para adjudicar los dos primeros canales privados, se ha hablado de la posibilidad de ofrecer una tercera y una cuarta opciones televisivas.

Precisamente, dijo la funcionaria, los estudios hechos recientemente ratifican esa posibilidad, aunque el Gobierno solo se ha planteado la adjudicación de un tercer canal.

En principio, no se ha discutido la adjudicación de un cuarto canal, pero “pudiera haberla”, dijo.

Nuevos estudios

Aunque los actuales operadores de canales privados de televisión en Colombia (Caracol y RCN) han manifestado en repetidas ocasiones que el mercado publicitario del país no da para que se amplíe la oferta de canales nacionales, los estudios parecen demostrar lo contrario.

El comisionado Galán recordó que en un primer estudio contratado por la Cntv a finales del año pasado, la banca de inversión Equity Investment señaló que las condiciones del mercado colombiano permitirían hasta cinco canales privados, aunque -según Galán- lo ideal sería hablar de cuatro.

“Cinco canales podría ser excesivo, pero se debe plantear la posibilidad de que sean cuatro y no tres, pues no se puede desaprovechar el interés de grandes empresas internacionales por hacer presencia e invertir en el país, con todo lo que ello implica: mayor generación de empleo y nuevas divisas para el país”, manifestó.

Esta empresa fijó en 32 millones de dólares el monto preliminar para la licencia del tercer canal.

La posibilidad de que el Gobierno entregue hasta un cuarto canal privado de televisión nacional es vista con buenos ojos por algunos de los conglomerados económicos interesados en el proceso.

El representante en Colombia de uno de estos grupos, que pidió no ser citado, señaló ayer que en el mercado nacional hay suficiente oportunidad comercial para la llegada no solo de uno, sino de dos canales nuevos.

En opinión del directivo, el panorama para el Gobierno es más que favorable si se tienen en cuenta el número de interesados y la intención manifestada por todos de hacer parte del negocio de la televisión abierta en Colombia.

Eso sí, advirtió que la Cntv y el Ministerio de Comunicaciones deben revisar con detenimiento las condiciones técnicas en que se ofrecerá un tercer o un cuarto canal, en especial la disponibilidad de espectro radioeléctrico con características similares a las que tienen los operadores actuales.

Por su parte, Gabriel Reyes, presidente del Canal RCN, ratificó ayer la posición expresada el año pasado por esta compañía respecto a la falta de espacio en el mercado publicitario colombiano para la llegada de nuevos canales privados.

Así mismo, recordó la creciente importancia que ha tomado la televisión por suscripción como alternativa para televidentes y anunciantes. RCN calcula que la TV pagada comercializó en Colombia el año pasado espacios publicitarios por unos 20 millones de dólares.

¿Se retrasa el proceso?

El proceso de adjudicación de las licencias para operar nuevos canales privados en el país podría sufrir un retraso. La razón es que a la licitación para escoger las firmas que harían una segunda valoración de las concesiones solo se presentaron dos proponentes, y uno de ellos fue descalificado.

Como la Comisión Nacional de Televisión (Cntv) pretendía que al menos dos firmas compartieran esta responsabilidad, algunos comisionados estaban pensando en declarar desierta la licitación. Al cierre de esta edición, la Cntv no había tomado una decisión, pero de declararse desierta una parte de la licitación, se retrasaría todo el proceso por lo menos un mes.

Los interesados

Grupo Prisa de España

Se trata de uno de los mayores grupos de medios de comunicación en español. Tiene presencia en prensa escrita, radio, editoriales, TV, publicidad, impresión e Internet y nuevas tecnologías. Es dueño de Caracol Radio, y del diario El País de España, entre otros.

Grupo Ángel González
Este conglomerado mexicano planea fijar en Bogotá su Centro Latinoamericano de Noticias a finales del 2008. Su emporio regional de medios está conformado por más de 24 canales de televisión y 80 emisoras en 11 países de América Latina.

RTI-Telemundo

RTI y Telemundo (filial de NBC Universal) mantienen una fuerte relación de negocios desde hace años.

Precisamente, General Electric, casa matriz de NBC Universal, anunció la semana pasada su intención de invertir más de mil millones de dólares en Colombia.

EL TIEMPO-Planeta

Además de sus publicaciones, la Casa Editorial El Tiempo opera el canal Citytv, tercero en audiencia. Por su parte, Planeta de España tiene negocios en los sectores audiovisual y editorial de Europa y América, como el canal español Antena 3.

Organización Cisneros

Es dueña de Venevisión, el canal privado más importante de Venezuela. En el pasado, este grupo fue socio del Canal Caracol. En el ámbito internacional es accionista de Univisión, una de las principales cadenas de TV en español de Estados Unidos.

Televisa

Esta empresa es uno de los mayores productores de contenidos en español del mundo en todos los formatos: prensa, radio, televisión. La revista Tv y Novelas y el Canal de las Estrellas son dos de sus productos más populares en Colombia.

REDACCIÓN TECNOLOGÍA

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Todo por el medio ambiente

14 Ene , 2008  

Por mariomorales
Pasa como con el toma y dame de Uribe y Chávez: uno ya no sabe qué pensar. Es un debate en el que las posiciones son tan extremas que les van dejando a sus seguidores una de dos alternativas: la fe o la resignación.

Así lo dejan ver anuncios tan apocalípticos como ese de que las actividades solitarias están en vías de extinción. En unos años o, quizás, meses. serían proscritas, como el cigarrillo en los lugares públicos, la incredulidad en las cifras oficiales o el sagrado derecho al pesimismo.

El futuro de la especie estaría, como al principio, en la manada, como lo han profetizado las encuestas, la social-telechabacanería y las filas de TransMilenio.

Y todo por el medio ambiente. Eso es lo que se desprende de un reciente estudio de una universidad norteamericana, que ha dejado como conclusión que pocas cosas como el divorcio contribuyen al calentamiento global.

Por supuesto que la investigación no se refiere a las altas temperaturas por culpa de los improperios entre cónyuges, a los insultos que tuvo que oír el juez de familia, a las injurias que tuvo que soportar el sacerdote, o a los gritos y a la histeria que llegaron a todo el vecindario a la hora de la repartición de los electrodomésticos, los juegos de cama, la muchacha del servicio y, en algunos casos, de los hijos.

El estudio sugiere que las familias mal avenidas (y quizás finalmente felices), esto es, que han roto, entre otras cosas, cobijas, gastan mucho más en agua (aunque después los duchazos duren menos), en gas (especialmente cuando las mujeres separadas por fin aprenden a cocinar), en luz (por culpa del racionamiento de los arrunches) y en combustibles, cuyos usos deben multiplicarse por dos o por tres o más, dependiendo de la (des)composición de las relaciones y de las inclinaciones de sus miembros.

En ese mismo sentido, los ambientalistas más extremos (que los hay, como en los partidos de gobierno) están a punto de considerar, por idénticas razones, como un peligro para el equilibrio climático a los solterones, a los que no se atreven a salir del clóset, a las viudas, a los misóginos, a los párrocos, a los liberados de a dos o de a tres, a los delanteros de Millonarios, al Comisionado de Paz y a los dignatarios sin consorte estable (tipo Sarkozy, Chávez, el Canciller y quizás Luis Eduardo Garzón) porque contribuyen con su soledad al derroche de energía (eléctrica o de gas, se entiende), que estaría a punto de convertirnos en un horno más quemante que los que pensaba usar el ex gobernador Ardila para sus materiales de construcción.

Paradójicamente y en el otro polo y, por ende, en una actitud más fría, están quienes piensan que lo del calentamiento global, lo que tiene que ver con Kioto y el apagón climático no son más que inventos aterrorizantes de científicos y ambientalistas prepagos o que viven del cuento (algo así como lo que dicen de los guerreros y sus guerras). Esa lista está encabezada por el meteorólogo John Coleman (un poco más viejo, más calvo y tan desacertado como nuestros Max Henríquez), fundador del Weather Channel, quien considera que el calentamiento global es la mayor farsa de la historia, una crisis prefabricada, fundamentada en la alarma y en el pánico masivos.

Como se ve, el señalamiento no es exclusivo de los ministerios de relaciones exteriores ni de las autoridades y fuerzas encargadas de enfrentar los conflictos internos. Esos expertos internacionales han señalado que lo de la crisis climática, más que un mito, es un timo y que forma parte de la demagogia ecologista asentada en el denominado fundamentalismo carbónico, que va detrás de los 410.000 millones de dólares que se invierten entre Kioto, investigación y proyectos para salvar al planeta del efecto invernadero y sus ardores.

La tesis está avalada por un puñado de científicos estadounidenses de universidades como Rochester, Alabama y Virginia, quienes consideran que el factor humano no tiene influencia significativa en el calentamiento global del último siglo. Y no nos alarguemos con esa conocida teoría de la Nasa que señaló no hace mucho que nuestro planeta pasaría por una etapa de enfriamiento por culpa del proceso de hibernación del Sol, calculado para el 2030, lo que permite anticipar que, para entonces, se podrían disipar tanto las calenturas de Chávez y Uribe como su efervescencia en las encuestas.

Otros investigadores, industriales y expertos señalan sin consensos (y mutuamente acusados de conveniencias) que el clima anapoimuno de la Tierra estaría en el uso de la energía solar, de los biocombustibles (como lo pregona un Ministro por ahí, aunque por otras razones) o de los recursos renovables, como lo predica Al Gore, que ha ganado más dinero y fama con los cambios climáticos que con los climas de opinión cuando tuvo el poder entre sus frías y calculadoras manos.

En medio de ese dilema, no es de extrañarse de que en adelante se diga que cualquier cosa puede tener incidencia en el calentamiento global y que las recomendaciones gubernamentales pasen, como con Mockus, por bañarse de a dos o de a tres, o por compartir las viandas y los bienes terrenales (y ojalá a oscuras), como se estila en los conventos, en los camerinos y en los regimientos.

Con intentarlo nada se pierde; quizás no solucione los problemas climáticos, pero la frialdad, fruto inequívoco de todas las largas convivencias, quizás pueda ayudar a amainar las calenturas y mejorar el ambiente, y quién quita que al final Uribe y Chávez terminen abrazados, así sea por culpa de las bajas temperaturas.