Sin categoría

Los periodistas tienen que comenzar a hablar el lenguaje de los derechos

27 Nov , 2008  

Abajo una entrevista a la Relatora de la OEA para la Libertad de Expresion, Catalina Botero Marino, quien, de paso, tiene una agenda de cinco puntos para los proximos tres años, segun nos conto hace poco en un taller de acceso a la Comision Interamericana de Derechos Humanos, taller cumplido en Bogota. (Fuente Red Caribe)

1. Protección de periodistas y lucha contra la impunidad. Sugiere ley especial de protección a los periodistas (Ojo Angelica, reynel y otros, habria que conectarnos con esta tematica para ver como la promueve la OEA).
2. Criminalización de la libertad de expresión (injuria, calumnia y desacato). Despenalizar cuando hay interés publico y que la sanción pecuniaria sea proporcionada. Corte Interamericana ha fallado muchas veces a favor de la despenalizacion.
3. Censura directa e indirecta
4. Acceso a la información
5. Pluralismo y diversidad en los medios

Su agenda la distribuira con enfasis así:

Primer año: protección e impunidad, y acceso a la información

Segundo año: censura indirecta y despenalización

Tercer año: Pluralismo

“LOS PERIODISTAS TIENEN QUE COMENZAR A HABLAR EL LENGUAJE DE LOS DERECHOS”

“Hay que unificar la legislación sobre acceso a la información”

La abogada colombiana Catalina Botero Marino asumió en julio de este año como Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y esta semana está disertando en Argentina como parte de una visita académica que es apoyada por la Asociación por los Derechos Civiles y el Centro de Estudios Legales y Sociales.
En diálogo con Periodismo Social, la funcionaria pidió que el Gobierno argentino derogue los delitos de injurias y calumnias, cuestionó el uso de la publicidad oficial como elemento de presión para los medios y bregó por una ley única de acceso a la información en Argentina. Destacó el rol determinante de las organizaciones de la sociedad civil defensoras de derechos.
Además, criticó la criminalización de la expresión, habló de la situación de la libertad de expresión en el continente, de la necesidad de incorporar y permitir el acceso de todas las voces a los medios. También se refirió a la situación específica del periodismo en Colombia y México, y del sistema de libertades mediáticas de Canadá.
Catalina Botero es titular de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, que opera dentro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), una de las dos entidades del sistema interamericano de protección y promoción de los derechos humanos en las Américas. El otro órgano es la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en San José, Costa Rica.

“En Colombia ejercer el periodismo es casi un acto heroico”
Botero Marino fue jueza constitucional en Colombia y trabajó en la Defensoría del Pueblo de su país. Cuando se la consulta sobre su decisión de presentarse como postulante para la Relatoría, sostiene que “la experiencia colombiana es muy rica y creo que puede aportar mucho para toda la región”. Para su elección se tuvo en cuenta su experiencia, su visión estratégica y su plan de trabajo para la Relatoría.
-¿Ejercer el periodismo en Colombia es un desafío?
-En Colombia ejercer el periodismo es casi un acto heroico. De lo que se trata es de convertirlo en una profesión normal. Que se pueda ejercer con total libertad y seguridad como cualquier otra profesión. Las dificultades que tenemos en nuestro país han sido expuestas por el periodismo arriesgando su vida. Buena parte de los periodistas regionales no pueden hablar porque hay censura y autocensura, porque todavía en gran parte del territorio impera la mafia de la guerrilla o del paramilitarismo.
-¿Y en México?
-El narcotráfico se ha convertido en una amenaza para el periodismo. Hace días asesinaron a un periodista. Ya son 40 los muertos, de los cuales 20 han sido asesinados por causas relacionadas a su profesión, y los otros deben ser investigados.
El gobierno de México presentó una reforma constitucional –con la que estoy de acuerdo- para federalizar los delitos contra los periodistas. Esto es fundamental para que avancen las investigaciones.
-¿En la CIDH se está investigando el caso mexicano?
-Ahora tenemos 250 casos. Hay de todo. Pero no tenemos un caso emblemático que de manera particular pueda permitirnos hacer un litigio estratégico para poner presente la obligación del Estado. Tenemos que seleccionarlo.
Criminalizar la expresión
-¿Qué otros países son conflictivos?
-Prefiero hablar de problemáticas, no de países. Porque a veces somos injustas con ciertos países que hacen esfuerzos en ciertos temas, pero que en otros están complicados.
Hay una problemática general en América Latina que es la criminalización de la expresión, a través de la injuria y la calumnia que criminaliza la expresión de noticias, de opiniones relacionadas con la función pública. Yo considero que tendría que estar absolutamente despenalizada. Pero también se criminaliza la expresión disidente. En algunos países, donde hay algún grado de confrontación, hay que frenar urgente esta situación porque la disidencia es una de las formas más importantes de la expresión.
-¿Cómo se frena?
-Tiene que generarse una conciencia de que estigmatizar, o acusar de terrorista o apátrida a una persona que tiene una opinión crítica respecto del gobierno y que lo manifiesta, es una violación del derecho de esa persona a expresarse, y el Estado no lo respeta. El Estado tiene todo el derecho a no estar de acuerdo con informaciones u opiniones y a contestar, porque eso enriquece el debate público.
Es normal la tensión entre el Estado y la prensa, lo que no es normal es que les digan terroristas o enemigos del Estado. Eso genera condiciones propicias para que luego se vulnere la integridad y la vida de esos periodistas, y para que se inhiba toda la expresión disidente.
-¿Cómo debe actuarse ante la violación de derechos de los monopolios mediáticos privados?
-El Estado, en relación a la libertad de expresión, no sólo tiene responsabilidades negativas (no presionar, no cerrar medios, no estigmatizar…), también tiene obligaciones positivas: debe generar las condiciones para que exista una deliberación plural, abierta, amplia, vigorosa. Y una de esas es evitar los monopolios en el mercado de las ideas.
Y esto está claro desde el 2000, cuando la Comisión Interamerica aprobó una declaración de principios que fue apoyada por organizaciones de prensa de todo el continente, donde queda clara la obligación del Estado de implementar leyes antimonopolio. Pero además, el sistema interamericano -la Corte, la Comisión, y la Relatoría- han sido muy claras con que no bastan leyes antimonopolio, se requiere garantizar que sectores que están excluidos de la deliberación democrática, puedan ingresar al debate público.
Personas que no pueden competir en igualdad de condiciones. Por ejemplo, si para otorgar una licencia de radio se exigen capitales exorbitantes, claramente ni las comunitarias, ni las madres cabeza de familia, ni los obreros, mineros, indígenas, poblaciones afro… pueden ingresar. Se necesitan condiciones especiales para que esos grupos, tradicionalmente marginados, no queden por fuera de algo que nos pertenece a todos: el mercado público de las ideas.
-Canadá es un ejemplo de convivencia de medios públicos y privados…
-Es un país particularmente respetuoso de la libertad de expresión. Se ha caracterizado por un mercado plural y muy desinhibido. Tiene una experiencia muy bonita con radios comunitarias, y su experiencia demuestra que estos medios son compatibles con el mercado. Es un ejemplo, de un país capitalista, donde pueden convivir la radio pública que es muy vigorosa, la radio comunitaria y la radio privada.
-En Estados Unidos hubo periodistas encarcelados por no revelar sus fuentes ¿Cómo ve las libertades en ese país?
-Es pionero en la dimensión liberal de la libertad de expresión. Tiene una muy buena radio pública y regulaciones interesantes. Ahora, el último gobierno intentó disminuir la regulación antimonopólica, pero al parecer eso se va a revertir.
Tiene un problema complicado con la reserva de las fuentes. Los últimos casos en Estados Unidos han puesto muy presente temas complicados, como el caso de jueces que piden a los periodistas que revelen sus fuentes. En estos días una Corte de Apelaciones liberó a un periodista porque respeta la reserva de la fuente. Hubo un proceso grave, que se logró contener, relacionado con el contexto de las leyes antiterroristas que podían culminar con actos de censura. Lo que tiene este país es un Poder Judicial independiente que se toma muy en serio los derechos.
-¿La publicidad oficial es una manera de controlar la línea editorial?
-Es un gran tema del cual no se hablaba hasta hace poco tiempo. ADC tiene una publicación muy importante, donde muestra cómo la publicidad oficial puede convertirse en un mecanismo para premiar a los medios amigos y castigar a los críticos.
Y en muchos sectores esta situación es vista como normal. Como si se tratara de un asunto privado, y resulta que es un asunto público. Si la publicidad oficial tiene como sentido no financiar medios, sino publicitar actuaciones estatales, tiene que escoger los medios que permitan hacer eso de mejor manera, y no utilizarlo como un mecanismo de censura, que sobre todo en las provincias es muy eficaz.
“El Estado argentino debe derogar las calumnias e injurias”
-¿Conoce los 21 puntos por una Comunicación Democrática elaborados por la sociedad civil argentina como propuesta para una nueva legislación en medios?
-No los conozco en detalle, pero vi que tienen que ver con la Declaración de Principios y con la nueva manera de entender la libertad de expresión para todos.

En mayo de este año, la CIDH sancionó al Estado argentino por el caso del periodista Eduardo Kimel, que había sido condenado por criticar la actuación del juez Guillermo Rivarola durante la investigación de la “masacre de San Patricio”, el asesinato de cinco sacerdotes y seminaristas palotinos el 4 de julio de 1976. La Corte exigió que se dejara sin efecto la condena contra Kimel, que se lo indemnizara, se reconociera su responsabilidad en un acto público, e intimó a Argentina a modificar la legislación en materia de calumnias e injurias para evitar nuevas violaciones a la libertad de expresión
-El caso Kimel fue un proceso que duró 17 años ¿Por qué?
-Cada Estado tiene sus tiempos. Es necesaria una reforma legislativa muy complicada. Lo que le recomendaría al Estado argentino es que derogara directamente los delitos de injurias y, ojalá, calumnias.
No es fácil hacer la reglamentación, porque lo que dice la Corte es cual es el tipo penal de injurias que castiga a aquel que lesione el honor de otra persona. Es demasiado ambiguo y permite la arbitrariedad judicial.
Más fácil es derogar y establecer una norma de rectificación y respuesta, que sea muy clara, en las que estén de acuerdo todas las personas que trabajan en libertad de expresión. Y normas que prevean, que si hay un periodista que ocasiona un daño desproporcionado, tenga que reparar el daño civilmente. Sería muy feliz si pudiera poner en el informe anual que Argentina cumplió con la sentencia Kimel.
-¿Cómo es la relación con el Gobierno argentino?
-No me reuní todavía. El Gobierno argentino tiene, en altos cargos, a personas que han estado en el sistema y que han sido muy respetuosos de los derechos. Esta es una característica de los gobiernos que salieron de dictaduras dolorosas, en la transición democrática y en el ejercicio efectivo de la democracia, han sido amigos del sistema, y es placer trabajar con ellos.
-¿Cree que todavía no entendemos la importancia de utilizar el derecho de acceso a la información?
-En Argentina hace falta una gran ley nacional. Existe un decreto y leyes provinciales, pero hay que unificar, porque la dispersión no es efectiva.
Los periodistas tienen que incorporar esta herramienta. Los periodistas tienen que comenzar a hablar el lenguaje de los derechos. En la medida en que se defiendan, articulando con la Declaración de Principios, las normas constitucionales, las sentencias de la Corte Argentina, el camino se allana. Es un cambio sustancial.
Los periodistas tienen que plantearles a sus gobiernos las demandas en términos de derechos.
La fuerza de las OSC
-¿Los informes sobre libertad de expresión de la Relatoría los hace un equipo interdisciplinario?
-Claro. Lo que existe en política pública tiene que ver con el derecho, pero también lo que opinen los medios y organizaciones no gubernamentales son insumos esenciales.
En el informe anual se recoge de manera sucinta las alertas que llegan a la Relatoría, donde se hace un inventario de cada país con las alertas que indican dónde el Estado debe trabajar.
También podemos hacer un informe, a través de lo recabemos en una visita oficial al país y en base a estándares ya consensuados sobre respeto a la libertad de expresión.

-¿El rol de las organizaciones sociales es determinante en la lucha por la expresión libre?
-Es otra de las grandes cosas que pasaron en Argentina y otros países: las ONGs han tenido un rol fundamental. Son las que han movido los grandes casos en el sistema interamericano en materia de libertad de expresión.
En Argentina tienen organizaciones de primer nivel, y tan importantes como cualquier ONG europea. Se manejan con herramientas sofisticadas y un poder de actuación y legitimidad muy importante. Cuando llegan al sistema, sus argumentos son muy buenos, son interlocutores con el Gobierno, tienen opiniones técnicas muy valiosas, y no se han dejado confundir con órganos del Gobierno. Mantienen un rol independiente.

Sin categoría

Libertad o control: Dilemas frente a la participación de los usuarios

27 Nov , 2008  

Basta juntar a tres periodistas digitales para que inmediatamente el tema surja: ¿Qué hacer con los comentarios de los usuarios? El seminario “El futuro del periodismo en Internet y la profesionalización de la redacción online” organizado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Google y la CAF no fue la excepción.

Afortunadamente, el francés Bruno Patiño, ex presidente de Le Monde Interactif y Télérama.fr, ordenó rápidamente la discusión: “Hay tres niveles de participación de los usuarios: información, opinión y libre comentario”, dijo a los editores online reunidos en Bogotá el 5 y 6 de noviembre. “El problema es que muchas veces hemos puesto en el mismo espacio todo lo que el usuario quiere hacer respecto a esos tres niveles”.

Y en realidad los comentarios deberían ser el menor de nuestros problemas. Entre los diez sitios web con mayor tráfico en el 2008 no aparece ningún medio de prensa. A excepción de Yahoo, Google y Live.com, el contenido de los demás sitios de mayor éxito viene de los usuarios (Facebook, Wikipedia, Hi5, Orkut.com, Youtube). “La audiencia es activa y funciona por sí misma. No necesita a la prensa para hablar o para compartir videos, documentos, fotografías, opiniones” explicó el gurú del periodismo online, Jean-François Fogel.

¿Necesitan los periodistas a la audiencia?, preguntó el francés, ahondando la crisis existencial de la mayoría de editores. La respuesta es sí, y mucho.

La audiencia construye la pauta porque la publicidad crece con el tráfico; la audiencia alimenta el contenido de las páginas con sus comentarios, con la oferta de lo más visto, con los blogs, con sus videos; y la audiencia difunde la información a través de sus links, de RSS, de sus reenvíos, de los widgets.

“El problema no es ya cómo interactuar con el contenido del sitio sino de dónde viene el contenido del sitio”, dijo Fogel. “La idea contemporánea es ¿qué ofrecemos a esta audiencia que vive en sus redes, que tiene sus herramientas, que almacena sus contenidos en la web?”

Fogel considera que los sitios atienden o no de manera distinta cuatro demandas de los usuarios frente a los contenidos:

* Producir sus contenidos: ¿Me ofrecen las mismas herramientas que tengo en mi vida de internauta? ¿Me ofrecen las mismas herramientas que a la sala de redacción o soy un subvisitante?
* Compartir contenidos: ¿Tengo mi red social presente en su sitio? ¿Puedo crearla? ¿Puedo importar y exportar? ¿O es una isla apartada?
* Ser visible: ¿Hay una posibilidad de verme en el home page? ¿Tengo mi página o no?
* Influir en el sitio: ¿Puede salir la agenda de la audiencia?

Administrar estas demandas no es fácil. Pero optar por un mayor control es la solución equivocada, dice Fogel. Algunas medidas que se ven hoy son:

1. Sin decirlo, intentar crear círculos dentro de la audiencia: En Lepost.fr, donde participan diariamente 4.500 personas, por ejemplo, hay dos círculos: uno en el que está la redacción y donde se añaden los invitados y un círculo donde está el resto de la audiencia. No se nota mucho porque en el homepage se ve contenido producido por los tres.

En Soitu.es, los canales están totalmente abiertos a la audiencia. Pero no ponen en la portada cualquier historia que la audiencia produzca. “Cada persona sube a su página lo que quiere. Vamos poniendo en la portada lo más relevante”, explicó su director Gumersindo Lafuente. “Ubicamos gente que nos podría enviar información. Tenemos 105 personas en 95 ciudades del mundo. Estamos creando pequeñas comunidades alrededor de ciertos temas, creando círculos temáticos en los que vamos ubicando personas que saben mucho más que los profesionales en ciertos temas”.

2. Crear una red social dentro de la audiencia: es lo que hace el New York Times con Timespeople, donde los usuarios comparten sus impresiones con los amigos dentro de una red. “Es una pobreza con relación a Facebook. No hay demostración de que esto funcione bien”, dijo Fogel.

3. Apostarle a la abundancia de la oferta: Es lo que hace el Huffingtonpost y Le Post, pero no saben cómo editar a los comentarios.

4. Crear un refugio para la audiencia: Fue lo que hizo la BBC con Have Your Say, hay un rincón donde aparcan esas “bestias” de internautas. La visibilidad es mínima y Fogel cree que no funciona.

5. Definir una garantía de la calidad: En Le Post,, la redacción destaca el contenido de ciertos usuarios y también tienen contenido confirmado por la redacción. “Hemos descubierto que la audiencia ha entendido que hay ciertos contenidos confirmados por la redacción. Puede funcionar en cambio de producir contenido, comprometerse con el contenido de los usuarios”, explicó Fogel.

6. Compartir tecnología, control, formatos, visión, etc.: En Le Post, delegan parte del trabajo periodístico a la audiencia, incluyendo en algunas ocasiones la escritura de código.

7. Crear el coctel perfecto del contenido: en Le Post, el 25 % del contenido viene de la audiencia, 33 % de los invitados, y el resto, de la redacción. “Intentamos mantener la visibilidad de todos”.

8. Crear figuras de editor o de asesor de la audiencia: Le Post, tiene 8 periodistas y todos asumen la función de producir contenidos y seguir a la audiencia, sirviendo en ocasiones de coach para que sus artículos puedan salir en el home.

9. Se necesitan herramientas dedicadas para la audiencia: Si la audiencia existe, tiene que existir también en la herramienta.

10. Se necesita mirar afuera: Un miembro de la audiencia tiene cuentas, está registrado en muchos lugares, y solo entiende su sitio en la interconexión con los otros lugares. Hay que entrar en ese paquete.

Para incorporar a la audiencia en la redacción hay que entender el gran cambio que ha producido la tecnología en las relaciones sociales, de poder y en la democracia. El triunfo de Barack Obama en E.U. es el mejor ejemplo. “Es importante no obsesionarse con los problemas domésticos de los medios pues impiden ver la realidad”, advirtió Gumersindo Lafuente, editor de Soitu.es. “Hay que preguntarse ¿Cómo una persona como Barack Obama ha conseguido crear un clima y una red social en torno a su persona y a su mensaje? […] Pudo prescindir de los medios tradicionales para amplificar sus discursos. Ha creado una especie de súperciudadano que siendo una minoría ha tenido capacidad de amplificar su mensaje de manera terrible”.

Lafuente considera que el fenómeno Obama debe hacer reflexionar a los medios de comunicación tradicionales ya no sobre cómo administrar los comentarios de los usuarios sino sobre cómo seguir la ruta marcada por la audiencia, para no perder a los usuarios de manera definitiva.

Las posiciones de Lafuente y de Fogel desataron un intenso debate entre los editores latinoamericanos. Guillermo Culell, editor de contenidos del Comercio.com, del Perú, cuestionó la validez del concepto de audiencia como una masa informe. “Yo creo que la audiencia es más una persona. El ejercicio periodístico debe parecerse más al de un humorista que sorprende al final que el que deja contento a todo el mundo”, dijo, poniendo en duda que el modelo de las redes sociales sea el camino a seguir para los periodistas.

Darío Datri, del Clarin.com, expresando la frustración de muchos frente al nuevo panorama, planteó si quizás el mejor camino para los medios tradicionales no es asumir sus propias limitaciones frente a fenómenos más globales como las redes sociales y dedicarse a hacer buen periodismo para el pequeño nicho interesado en leer historias bien contadas de manera profunda e inteligente. “El concepto de hacer buen periodismo está evolucionando”, le contestó Gumersindo. “Hacer buen periodismo es entender estas cosas. Los periodistas no pueden encerrarse en su redacción”.

Sin categoría

Las características de un buen reportero (Opinión)

26 Nov , 2008  

Aquí una nota que le da gloria a la profesión. “El periodismo es una vocación. Si los periodistas no la tuvieran… ¿cómo sabría usted qué está pasando en su comunidad, el país y el mundo?” escribe Deborah Howell, ombudsman del Washington Post.

Howell remarca que un buen periodismo es una parte esencial de la democracia y enumera las características de un buen reportero, incluidas la curiosidad y necesidad de saber qué está pasando, energía, el compromiso por contar la historia, dureza mental, experiencia y la abilidad para sortear información contradictoria.

La columna de Howell también menciona varios ejemplos de estas características en acción y concluye: “El primer compromiso de un reportero es obtener la historia para sus lectores; prevalece casi por sobre todo.”
Aquí la nota original:
Traits of a Good Reporter

Good reporters are the heart of news gathering. If it’s news, they have to know it. Without them, the public wouldn’t have the news and information essential to running a democracy — or our lives. Whether the story is local, national or foreign, it has to be gathered on the ground by a reporter.

What makes a good reporter? Endless curiosity and a deep need to know what is happening. Then, the ability to hear a small clue and follow it. When Post reporter Dana Priest first heard “a tiny, tiny piece” of what turned out to be the Walter Reed Army Medical Center scandal, she couldn’t ignore it.

She and colleague Anne Hull methodically followed the story until Army officials were shamed and did something about the poor care of many Iraq war veterans. Hull and Priest also have a quality essential to good reporting: empathy. They cared about those soldiers and had the ability to tell the story in a way that touched readers.

Retired Post executive editor Ben Bradlee thinks a reporter’s most important quality is energy: “They’ve got to love what they’re doing; they’ve got to be serious about turning over rocks, opening doors. The story drives you. It’s part of your soul.”
ad_icon

Reporters go where the story is — even if it’s over a mountain pass in Afghanistan on horseback in a blinding blizzard. That’s what Post reporter Keith B. Richburg and photographer Lucian Perkins did in late 2001 to find the front lines of a war between the Taliban and its enemies.

When dark smoke was billowing out of the telephone company building in downtown Minneapolis — 10 minutes before deadline — Minneapolis Star reporter Randy Furst was on the story. He ran to the building and burst into a board of directors’ meeting and asked the company president what was going on. The company flack called me the next day to complain about Furst’s behavior; I thought it was great.

Good reporters are committed to telling the story. Associated Press reporter Terry Anderson ignored his boss’s advice to leave war-torn Lebanon; he felt that he had to stay. He was kidnapped in 1985 and spent 6 1/2 years in brutal captivity.

Post foreign correspondent Anthony Shadid is a veteran of armed conflict in the Middle East; he was wounded by gunfire while working for the Boston Globe. What drives him? During wars, “work is all there is. I struggle with how you get beyond the pain of what you see to say something more. For me, every few months I try to figure how I could leave the profession, if for no other reason than to salvage soul and sanity.”

But he hasn’t, and he will go back to Iraq soon. “If you don’t do it, the story might not be covered. Or it might not be covered the way you think it should be. Maybe it’s equal parts responsibility, curiosity and ambition, hopefully more of the former than the latter. It’s obligation, too. We’re one of the few newspapers with the resources and ambition to still cover the story. And if we don’t do it — as the story recedes from the front page, as staffing dwindles, as money dries up — no one else will.”

Bob Woodward, The Post’s most renowned reporter, believes that good reporters do not let speed and impatience hinder them. They have the discipline to go to multiple sources at all levels of a story and get meticulous documentation — notes, calendars, memos. “You go down lots of holes that don’t lead anywhere,” but “in the end, what always matters is information that is authentic and can be analyzed and documented.”

Most reporters don’t go to Afghanistan or get shot at. But it often takes the same mental toughness to cover the police or hold local government officials accountable. District police reporter Theola Labbé-DeBose puts it this way: “I think what makes a good reporter is the dogged, unshaken belief that there is some way to obtain a seemingly impossible piece of information.”

Good reporters are savvy enough to find sources they can trust — think Deep Throat — and, as Ernest Hemingway said, they have built-in b.s. detectors. Don’t lie to a reporter; you’ll be caught. Say you can’t answer.

Sin categoría

Nuevo grupo de periodistas profundizará en la presentación digital de las investigaciones

26 Nov , 2008  

En una activa y apasionada discusión, los participantes de la tertulia sobre nuevas narrativas digitales del periodismo acordaron iniciar un grupo abierto para miembros del CdR,Consejo de Redacción, que se dedicará a profundizar en el aprovechamiento de dichas herramientas para presentar las investigaciones periodísticas. (Vía CdR)

Gracias a la alianza entre el Consejo de Redacción y el Programa de Estudios de Periodismo que dirige Germán Rey en la Universidad Javeriana, los asistentes conocieron las salas PC, de edición audiovisual, de esparcimiento y de videoconferencias del proyecto Matrix, y exploraron las posibilidades de aprovechar este programa, ya que sus cuatro fases –”Pensar en Laboratorio”, “Formar en Laboratorio”, “Proyectar en Laboratorio” y “Periodismo Desde”-, son abiertas al público.

Adicionalmente, los participantes Carlos Arango, de Semana.com, Julián Castaño, del PEP; Alfonso López, Ana Lucía Duque, Carlos Eduardo Huertas, Elber Gutiérrez, Héctor Mario Rodríguez, Mario Morales, Miriam Forero y Wilson Vega, del CdR, compartieron sus experiencias y puntos de vista, en ocasiones opuestos, sobre diversos dilemas que enfrenta el periodismo digital.

Preguntas como ¿es necesario que los periodistas hagan todo tipo de producción multimedia, o que puedan dirigir a un equipo capacitado para hacerlo?, ¿los usuarios de internet sólo leen textos cortos?, ¿el hecho de fragmentar las historias para que el usuario escoja lo que quiere ver es nocivo para el periodismo?, ¿conviene presentar las investigaciones en un formato de multimedia lineal o no lineal?, ¿cómo hacer efectivo el modelo web 2.0 y el avance hacia la tecnología móvil?; quedaron planteadas en la mesa y demostraron la complejidad del tema.

Por eso, el debate concluyó que se debe crear un grupo para hacer análisis de casos, debatir los efectos negativos y positivos de ciertas tendencias del periodismo digital y facilitar la capacitación en ese ámbito y la práctica de presentar investigaciones periodísticas en formato multimedia de manera efectiva.

Atención: todos los miembros del CdR pueden ser parte de esta red que se va a formar, sólo tienen que informar a Miriam Forero a través del correo consejoderedaccion@gmail.com ó el teléfono 3174379628.

Sin categoría

A pagar 873 millones de dólares por envío de ‘Spam’

25 Nov , 2008  

Este es el precio que deberá pagar un internauta por enviar, por medio de la red social Facebook, correo basura.
Multa por ‘Spam’ Por enviar correos basura en la red social Facebook fue multado un internauta. (Con Efe)

El canadiense Adam Guerbuez fue condenado a pagar 873 millones de dólares (cerca de 20 mil millones de pesos) por el envío del conocido correo basura o ‘Spam’.

Un juez de California de San José firmó la sentencia el viernes pasado a Guerbuez , su empresa Atlantis Blue Capital y asociados por crear páginas falsas de la reconocida red social para robar las contraseñas de los usuarios.

Facebook anunció durante el juicio que durante los meses de abril y marzo del presente año fueron creadas estas páginas y con esa información enviaron alrededor de cuatro millones de correos basura, por medio de la red social, para que estos consumieran productos como la marihuana.

Max Kelly, director de seguridad de Facebook, aseguró con satisfación frente a la sentencia “estamos seguros que esta sentencia representa una poderosa disuasión para aquellos que quieran abusar de Facebook y sus usuarios”.

Sin categoría

Otra hecatombe anunciada

25 Nov , 2008  

Por: Mario Morales
Quizás el Pressidente Uribe tampoco sepa de la hecatombe que se le avecina al sistema de aseguramiento en salud.

Si no se toman medidas urgentes, antes de que finalice el 2009 se acabará el dinero destinado a los servicios del Plan Obligatorio de Salud y colapsarán las EPS que ya están en crisis. (Publica El Espectador)

Las reservas se están agotando. Y es que no se entiende cómo, así sea autorizado por el Consejo Nacional de Seguridad Social, los recursos para servicios no incluidos en el POS tengan que salir de los excedentes que soportan el POS. La deuda que el Estado, a través del Fosyga, tiene con las EPS a septiembre de este año rondaba los seiscientos mil millones de pesos. Cifra gigantesca que equivale al patrimonio de las EPS. Un rápido diagnóstico dice que de 15 empresas 11 tienen pérdidas.

Las solicitudes, vía tutela, de servicios no incluidos en el POS están disparadas luego de una sentencia de la Corte. Por esos servicios hay más de una EPS que le cobra al Estado más de 10 mil millones de pesos mensuales. Con tres agravantes: la tutelitis proviene de sectores más favorecidos en detrimento de los más pobres. Dos: esas peticiones no siempre suplen servicios esenciales. Y tres: en algunas solicitudes de medicamentos de marca impera el “lobby” de algunos laboratorios farmacéuticos a médicos y especialistas.

Para colmo, la recesión ha incrementado el desempleo, lo que afecta el acopio de recursos ya impactados por la evasión.

Debe saber el Presidente que urge actualizar el perfil epidemiológico del país que no se hace desde 1994: que hay que priorizar los servicios esenciales y que debe existir un rubro para servicios por fuera del POS y así evitar que la deuda con las EPS sea impagable, que haya investigación por presunto peculado por asignación y para garantizar que el sistema funcione más allá del 2010.

Ya que el Minprotección no lo hace, que alguien le cuente al Presidente para que en medio de esa hecatombe no sea otra vez el único que no estaba informado.

Sin categoría

Una necesaria suspensión

25 Nov , 2008  

Una sentida preocupación recorre los periódicos del mundo entero: los abusos y excesos de la libertad de expresión de sus lectores por Internet. (Editorial de El Heraldo)

Las casas editoriales que publican periódicos impresos fueron las primeras empresas en valorar las enormes posibilidades de informar que brindaba desde un comienzo esa herramienta de la nueva era de las comunicaciones.

Fue así como los periódicos abrieron sus portales para mantener actualizados a sus lectores de todo aquello cuanto ocurría en el mundo en forma simultánea.

Hoy basta con abrir la página web de cualquier periódico para conocer detalles de última hora del evento de mayor relevancia que acaba de suceder en cualquier rincón del planeta. Incluso si ocurre algo de importancia en la estación espacial que orbita la Tierra, al instante lo podemos saber.

Los periódicos, sin embargo, no se quedaron en la simple tarea de informar los acontecimientos: abrieron sus páginas web a los lectores para que estos opinaran sobre el contenido de las noticias, sus notas editoriales y las opiniones de sus columnistas.

Se trataba de fomentar la interacción entre los lectores y el periódico mediante una ventana en la que dieran a conocer sus comentarios y opiniones sobre los hechos y los artículos de los columnistas.

Para asegurarles a los lectores la libertad de expresar sus pensamientos, se permitió que lo hicieran en el anonimato mediante el uso de seudónimos. Muy pronto, los portales de los periódicos se vieron inundados de miles de comentarios provenientes de todos los rincones del planeta, lo que vino a confirmar las bondades de la Internet.

No obstante, al tiempo se empezó a conocer un efecto no buscado de esa herramienta, contrario a los sagrados deberes de los periódicos de no calumniar, difamar, injuriar, insultar u ofender a nadie, como tampoco prestarse para que terceros lo hagan en sus páginas.

Muchos lectores le dieron mal uso a esa herramienta, y se aprovecharon del anonimato para destilar sus resentimientos y odios personales contra los protagonistas de las noticias o contra los autores de las columnas de opinión. Los agravios de todo tipo fueron acaparando las ventanas de comentarios de los portales de los periódicos.

A tal punto se llegó, que quienes utilizaban la herramienta en forma correcta fueron también objeto de descalificaciones, por lo que muchos optaron por abstenerse de seguir usándola.

Así, se empezó a perder la posibilidad de enriquecer las discusiones públicas por cuenta de los que abusaron de la libertad de expresión, pues ella no se estableció para agredir u ofender la honra de nadie, ni menos para inmiscuirse en la vida privada de los demás.

Tal fue nuestra advertencia en el editorial de octubre pasado “Los excesos de la palabra en la web”, en el que apelábamos a la cordura, la sindéresis y la decencia de los lectores, y los invitábamos a debatir con ideas y fortalecer la polémica argumentada, así como dejar de lado las descalificaciones personales cuando no se tienen argumentos sólidos para rebatir opiniones.

Si algo necesitamos en este país es aprender a disentir sin violentar al otro. A debatir ideas y planteamientos sin agresiones verbales, insultos u ofensas.

Lamentablemente, nuestra invitación sigue desatendida por muchos de nuestros lectores, quienes siguen abusando de la libertad de expresión y la ventana puesta a su disposición, razón por la cual nos hemos visto obligados a suspender temporalmente la publicación de comentarios en nuestra edición web.

Lo hacemos mientras adoptamos un mecanismo que permita la expresión libre de opiniones y comentarios, y evite aquellos que atenten contra la honra y el buen nombre al que tienen derecho todas las personas.

Sin categoría

Nuestra mala imagen

25 Nov , 2008  

Por Omar Rincón.
El mundo recibe de nosotros, a través de los medios, la imagen de un país de cafres con un presidente que vive bravo y regaña sin ton ni son mientras lucha como “el llanero solitario”, pero que nada puede hacer porque está rodeado de políticos corruptos, matones e historias inverosímiles como la de DMG.

¿Qué se ve? Cuando se transmite el fútbol salen unos agresivos robocops siempre protegiendo al que cobra el tiro de esquina, eso no sucede en ningún lugar del mundo; cuando se va a las noticias se ve una cantidad de políticos ignorantes y corruptos que no saben ni hablar pero sí ser cínicos; mucha tele para unos matones que confiesan matar a miles, apropiarse de sus tierras y sonreír como si nada; de vez en cuando unas victimas que son llamadas migrantes y hasta turistas; y para rematar, somos los más arrodillados del continente americano ante gringolandia.

La historia periodística hasta la liberación de la señora Ingrid, era las Farc y los secuestrados; la nueva historia es la relación del Presidente con paras y narcos; las extrañas relaciones de ministros y hermanos de ministros y asesores con los para-narcos. La pregunta: ¿Por qué no se han caído? ¿Será que caerán? Por menos, en otros países los presidentes y ministros se alejan de la vida pública.

Que México, Argentina, Guatemala, El Salvador se han “colombianizado” es lo que se lee y oye. Esto significa que somos sinónimos de secuestro, narco y matar violentamente. Pero significa algo bueno: sabemos cómo se lucha contra estos males. Lo irónico es que nos consultan sobre como acabar con esos males y esos crímenes, mientras la narcoviolencia sigue vivita en nuestro país. Podemos dar clases es de la narrativa de “falsos positivos”, en eso somos buenísimos.

Nuestra imagen positiva corre por cuenta de señoras sin pasión hablando de Pasión es Colombia. Algunos deportistas (Villegas y otros dos) y músicos exitosos (Shakira, Juanes y Vives) son nuestra salvación. A los que nos conocen les encanta nuestra fiesta eterna, nuestra diversidad cultural, nuestra exuberancia geográfica, nuestras mujeres, nuestro Macondo, nuestro vallenato: un sancocho exótico que sorprende. ¡Qué dicha!

La paradoja: mientras estamos obsesionados por nuestra imagen, no hacemos cambios en la realidad, pensamos que la imagen lo es todo. Pensamos que el cine colombiano nos da mala imagen y la verdad es que no lo ven en ninguna parte, por ahí en festivales de 100 personas; mientras tanto el mundo disfruta de Sin tetas no hay paraíso y El Cartel, nuestras imágenes de verdad.

Nuestra obsesión tiene que ver con nuestro exceso de apariencia, la culpa cristiana de nuestra guerra y nuestra fama de ladrones, el narco que llevamos dentro, la falta de migraciones y el ensimismamiento con nuestro ombligo cultural racista, nuestro uribenacionalismo provinciano, nuestra obvia pantalla nacional, nuestros políticos ignorantes, nuestros empresarios de billete sin lectura…

OMAR RINCÓN
orincon61@hotmail.com

Sin categoría

¿Cuáles son los dilemas que plantea la convergencia de las salas de redacción?

25 Nov , 2008  

En América Latina la convergencia de las salas de redacción se ha acelerado. ¿Pero funciona?. Hay dos posiciones antagónicas entre los periodistas que asistieron al seminario “El futuro del periodismo en Internet y la profesionalización de la redacción online” organizado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Google y la CAF.

Los que están a favor consideran que la convergencia de las salas de redacción tiene una motivación esencialmente económica de optimizar los recursos de la compañía. Y que responde a una realidad de la audiencia previa a la decisión administrativa de unir las redacciones: ¨Para ser rigurosos hay que decir que los primeros que tuvieron un uso convergente de los medios fueron los públicos”, dijo Marcelo Franco, editor del diario argentino Clarin.com, quien también asistió al seminario realizado en Bogotá el pasado 5 y 6 de noviembre. “Los usuarios comenzaron a entender que había una posibilidad de maximar los beneficios que representa maximizar un medio”.

Unir las redacciones permite no sólo aumentar la rentabilidad, sino también darle una mayor coherencia a la marca del medio.

Sin embargo, con frecuencia los medios en América Latina han entendido la convergencia sólo como un procedimiento administrativo que se decreta y llega por osmosis y que aspira a que de la noche a la mañana los periodistas de la redacción se conviertan en “toderos”.

“El mito del ‘periodista orquesta es uno sobre los cuales pivotan los miedos naturales que suelen instalarse en los procesos de convergencia”, dice Antonio Fernández, editor de El Nacional.com, de Venezuela. “El periodista que escribe la noticias, toma un video o un audio, edita sus fotografía, termina haciendo alguna tarea con poca calidad. Es preferible sincerar las capacidades de cada quien y determinar las posibilidades de avanzar en otros skills”.

El tema del reconocimiento monetario por las nuevas funciones, el terror al cambio que tienen los periodistas y la poca conciencia que existe entre los directivos sobre las diferencias fundamentales entre las plataformas son algunas de las razones que han dificultado la transición.

Por eso durante el seminario se hizo gran énfasis en que no basta con capacitar a los periodistas de los impresos en los usos de las nuevas tecnologías como el video sino que es necesario que dueños, directivos y periodistas entiendan las lógicas y los lenguajes del medio online. Incluso, algunos participantes llevaron la discusión más lejos.

Guillermo Culell, editor de contenidos del Comercio.com, del Perú, considera que más que hacer una integración mecánica o forzada de las redacciones como se está haciendo actualmente, la organización periodística “debe repensarse a sí misma de una manera completa después de replantearse la planeación estratégica a futuro”.

Esto implicaría, según Marcelo Franco, editor del Clarín.com, replantearse cómo integrar a la audiencia dentro de la sala de redacción. “Como la convergencia es un concepto de audiencia no la vamos a entender si no vamos hasta las últimas consecuencias de lo que quiere decir. La redacción de un diario tiene 500 personas, de una web 40, ¿entonces la convergencia es tener una sala de redacción de 540 periodistas?”, se pregunta Franco. Y se responde: “De lo que se trata es de sumar 500 mas 40 mas 250 mil que son los lectores del papel mas los 500 mil usuarios online. Hay que encontrar las reglas de participación de esta comunidad de intereses de manera colectiva.”

Desafortunadamente, la mayoría de directivos y periodistas están tan angustiados por los asuntos domésticos del medio, que son muy pocos los que destinan un espacio para pensar de manera creativa cómo asumir los desafíos de un nuevo periodismo para el ciberespacio.

Mientras tanto, las audiencias comienzan a migrar hacia otros lugares en Internet.

Sin categoría

Si el presidente supiera…

24 Nov , 2008  

Por Mario Morales
Deberían los asesores del presidente Uribe tomarse la molestia de informarle sobre la mala hora del proyecto de referendo reeleccionista. Y debería contárselo ahora, antes de que comience su tortuoso tránsito por el Congreso. (Publica El Espectador)
De los “dolorosos” por lo que pasa el sonado y soñado “articulito” el presidente no se habrá enterado a tiempo, como sucedió con las pirámides, los falsos positivos, la parapolítica y un largo etcétera. Y no es su culpa. Velando por los altos intereses de la Patria, anda, cuando el colapso de DMG se lo permite, revisando cuanto viaje internacional de funcionario del gobierno haya, y hasta de la cuantía de los viáticos, como lo cuenta socarronamente Semana en sus confidenciales. ¡Nadie en su equipo podría ocuparse de esos detalles como él!
Si el presidente supiera que el proyecto de referendo está señalado de haber sido cofinanciado por Transval, la transportadora que llevó sin cobro las firmas hasta la Registraduría, y que es filial de Provitec que pertenece a DMG…
Si Uribe se enterara que los liberales están denunciando irregularidades en la financiación del Comité promotor del Referendo que son investigadas por el Consejo Nacional Electoral y sin cuyo concepto la Registraduría no le puede dar certificación…
Si el mandatario conociera que la modificación propuesta al texto del proyecto representa según la Real Academia de la Lengua “una diferencia” abismal” entre lo que firmaron cuatro millones de colombianos y lo que ahora quieren presentar para allanar su candidatura…
Si el jefe de Estado calculara el impacto electoral y la desfavorabilidad para un tercer mandato entre los cerca de tres millones de afectados por las pirámides …
…Entonces sabría, como lo sabe el resto del país, que está expuesto a cuatro eventuales derrotas: la legislativa si el proyecto se hunde; la legal si es declarado inconstitucional; la popular si con el descontento es derrotado en las urnas; y la moral si una vez más, por estar gobernando en tiempo futuro, sale a decir que no estaba enterado de lo que sucedía en el presente crítico del país.