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La tibieza de Samuel

26 Ene , 2009  

Por: Mario Morales
Nada le está haciendo más daño a Samuel que la preocupación obsesiva por su imagen. Ese síndrome narcisista ha convertido a Moreno en un “blanco” fácil, porque lo ha paralizado en la contemplación de su ya lejana grandiosidad fruto de la histórica votación que lo llevó a la Alcaldía de Bogotá. (Publica El Espectador).

Su hipersensibilidad a la crítica (no siempre honesta o desinteresada por parte de un sector de los medios, la política y la opinión pública) le ha hecho refundir su propia agenda y perder la iniciativa, pero además lo está llevando a tomar decisiones si no desesperadas cuando menos precipitadas.

La repentina decisión de ampliar el pico y placa para los vehículos particulares con base en una encuesta a 900 personas, no sólo le quita seriedad al decreto, sino que se percibe como un magro pretexto para mostrar acciones de gobernabilidad sin medir sus reales efectos.

En un momento crítico como el actual, la ausencia de estudios serios y profundos que midan el impacto en todos los frentes, más allá de la misma movilidad, tiñe ese decreto con el tinte de la improvisación, la angustia y el contentillo a sectores de opinión.

La medida deja al descubierto la ausencia de imaginación y creatividad en el equipo del Alcalde y recurre al facilismo de culpar y castigar a los ciudadanos que directa o indirectamente saldrán afectados.

Es un decreto aislado que delata la inexistencia de una política integral de movilidad (lo mismo sucede en seguridad) en la que se involucren señalización, semaforización, pavimentación, pedagogía y equidad en el tratamiento con otros sectores “intocables”, como taxis, buses y colectivos.

También contradice la posibilidad de contar con un gobierno dialogante y concertador, con una medida inconsulta y autoritaria que recuerda los peores días de Peñalosa. Para colmo, no salen a la calle a dar la cara, a explicar y sustentar, a debatir y convencer.

Samuel y sus asesores prueban que por estar mirando el espejo de las encuestas sólo salen de su “inmovilidad” para aplicar pañitos de aguas tibias a los graves problemas de la capital. Al fin y al cabo, esa parece ser la temperatura preferida del Alcalde.

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La ineludible reforma de la prensa escrita

26 Ene , 2009  

Si el año 2008 hubiese sido otro año más, un año en el que empresas icono de Estados Unidos –como es el caso de General Motors-, no hubiesen estado a punto de declararse en bancarrota, un año en que los mercados bursátiles no hubieran perdido un tercio de su valor, un año tranquilo, sin ejecuciones hipotecarias, pérdidas en los planes de pensiones
ni un goteo constante de fabulosas ofertas de viajes, entonces tal vez en ese caso la precipitada caída del negocio de la prensa escrita habría sido la más importante historia financiera del momento. (Vía Red CAribe)

Posicionados entre el comercio y la cultura de masas, durante más de un siglo los grandes periódicos de tirada diaria pudieron eclipsar en popularidad sus carencias en cuanto a tamaño sectorial. Al igual que las películas, la radio o la televisión, la prensa escrita formaba parte del ritmo vital de la vida en Estados Unidos. Y al igual que dichos sectores, con el paso de los años tuvo que hacer frente a las nuevas tecnologías que, en cierto modo, complicaron sus viejos modelos de negocio. Por ejemplo, los boletines de radio redujeron la urgencia de los periódicos; asimismo, las noticias de la noche aceleraron el declive de los periodos vespertinos. A mediados de los 90, los periódicos alcanzaron precios sin precedentes gracias a las fusiones con las que se crearon empresas gigantescas como Tribune, que en el año 2000 compró a Times-Mirror por 6.450 millones de dólares.
Mientras tanto, los periódicos más queridos y admirados en el sector –periódicos que cotizaban en Wall Street-, luchaban para adaptarse a la tecnología que más interferencias introdujo en el sector: Internet. Enseguida resultó evidente que éste constituía un reto de enorme magnitud. La empresa Tribune, propietaria entre otros de Los Angeles Times, Chicago Tribune se declaraba en bancarrota incapaz de hacer frente a las deudas que su propietario Sam Zell asumió para comprar la cadena. El venerable New York Times vio como su cotización se precipitaba un 60% y, para poder cumplir con sus obligaciones, pidió un préstamo ofreciendo como garantía sus relucientes y nuevas oficinas centrales en Times Square. y Baltimore Sun,
Los expertos predijeron que en un futuro cercano algunas grandes ciudades se quedarían sin periódico. En diciembre, dicha predicción casi se convierte en realidad. Los dos periódicos de Detroit anunciaron el fin de los envíos diarios a domicilio; ahora sólo ofrecerían dicho servicio tres días de la semana. El periódico Christian Science Monitor ya había hecho lo mismo, limitando su edición impresa a un solo día a la semana y redirigiendo a sus lectores a su sitio web.
“No es una locura afirmar que los periódicos van a desaparecer; tampoco creo que debamos llorar desconsoladamente su pérdida”, sostiene el profesor de Marketing Peter Fader, codirector de Wharton Interactive Media Initiative. Y a diferencia de los problemas sufridos en el sector automovilístico o inmobiliario, el cambio es estructural, no cíclico. Tal vez la recesión económica haya acelerado el proceso, pero el modelo de negocio por sí mismo habría acabado teniendo problemas de todos modos. “Mis hijos no son capaces de imaginarse por qué alguien querría leer el periódico”, señala Fader.
No obstante, los periódicos han intentado adaptarse. Tardaron algún tiempo en hacerse a la idea de Internet, pero al final incorporaron la tecnología online, los contenidos multimedia, los blogs y los titulares que aparecen en los teléfonos móviles. El pasado mes, el New York Times tuvo que hacer de tripas corazón y asociarse con otros periódicos para vender anuncios en su posesión más sagrada -la primera página-, con la intención de obtener mayores ingresos a través de su producto tradicional. “No creo que sea culpa el periódico; simplemente es el progreso tecnológico”, dice Fader.
¿Significa esto que el negocio de los periódicos simplemente va a desaparecer? Es poco probable. Pero según diversos profesores de Wharton conocedores del sector, alguien tendrá que poner en marcha un nuevo modelo de negocio que pague el costoso trabajo de la búsqueda de noticias y al mismo tiempo obtenga beneficios de sus lectores, los cuales disponen de otras opciones, como por ejemplo toda la Red.
La paradoja de este enorme hundimiento del 2008 de la prensa escrita es que los ciudadanos de este país siguen demandando más que nunca información. Hay muchas más personas –millones de personas- leyendo los informes gratuitos online elaborados por el bureau de noticias globales del New York Times que cuando se pagaba a las personas por leerlos, en los tiempos de opulencia para las finanzas de las empresas. De hecho, este fenómeno es un reto adicional al que han de enfrentarse los pequeños periódicos metropolitanos, cuyo estatus monopolístico obligó en su momento a los lectores a pagar por la versión atenuada del mundo ofrecida o bien buscar periódicos más caros de otras ciudades.
Obviamente, la Red sirve para mucho más que para que las empresas de comunicación se enfrenten. Unas cuantas historias importantes que han sucedido en los últimos años –desde los ataques terroristas de Bombay del pasado noviembre, con actualizaciones online a tiempo real de testigos directos, a la retirada en 2007 de alimentos para mascotas, donde varios sitios web defensores de los animales se convirtieron en las fuentes de mayor credibilidad sobre qué alimentos eran los responsables de la muerte de gatos y perros-, demuestran que fuentes de información clave que sean independientes y de confianza pueden rápidamente abrirse paso y desplazar a las marcas establecidas captando lectores que, como siempre, quieren seguir de cerca la historia.
El impacto de Internet no se limita a las historias globales; también permite blogs a nivel de barrio o vecindario y sitios web que ofrecen detalles sobre cada esquina de determinada área metropolitana, algo que ningún periódico tradicional puede ofrecer.
Brécol versus carne roja
Desde un punto de vista empresarial, el problema es que sólo unos pocos lectores inconstantes y ávidos de noticias están dispuestos a pagar por tener acceso online a la prensa. Hasta el momento, los consumidores han tenido suerte, disfrutando de información gratuita normalmente financiada por un limitado número de suscriptores del periódico impreso y de empresas que se anuncian. El vertiginoso declive de los principales periódicos sugiere que las cosas no seguirán siendo así por mucho tiempo, dejando a las empresas periodísticas en una complicada situación: tener que reducir plantilla cuando fueron los artículos de esos periodistas los que atrajeron en un primer momento a los lectores. (La publicidad online está creciendo rápidamente, pero los ingresos por lector en la Red siguen siendo significativamente inferiores a los de la prensa escrita).
¿Cómo puede entonces un producto como son las noticias fidedignas y profesionales generar beneficios -o al menos no generar pérdidas-, para sus inversores? Tras precipitarse a los abismos, aún no ha aparecido en el horizonte ninguna ruta clara a seguir. Pero algunos profesores de Wharton estudiosos del sector sugieren algunas ideas.

* La ruta filantrópica. El profesor de Empresa de Wharton Joel Waldfogel ha investigado sobre el impacto de las noticias sobre la sociedad y sobre el temor a que un retroceso de la prensa “seria” en temas políticos perjudique a nuestra democracia. Obviamente, ese tipo de noticias, en especial a nivel local, suponen precisamente el tipo de financiación costosa que las empresas periodísticas frecuentemente han catalogado como “no rentables”. Waldfogel señala que en Miniápolis, San Diego y otras cuantas ciudades, los periodistas que fueron despedidos han vuelto sus ojos a fuentes benéficas para financiar las noticias de nuevas aventuras empresariales online. “Subvencionamos las verduras, que son muy saludables, y también la carne roja”, señalaba Waldfogel hablando sobre el viejo modelo periodístico, en el que muchos lectores compraban el periódico simplemente para ver los resultados deportivos, proceso que permitía que también se pudiese realizar periodismo de calidad para temas de interés público. “Ahora se ha producido esta especie de disociación (decoupling). Al final es realmente complicado subvencionar el brécol”.
* La ruta del nicho. Olvídese de Capitol Hill. Olvídese de State House. Incluso olvídese de City Hall. Steve Ennen, director de gestión de Interactive Media Initiative de Wharton, sostiene que una de las claves para tener éxito es ofrecer noticias e información a un nivel lo más local posible. “Estoy hablando de lo que pueda ocurrir en cada bloque de edificios”, dice Ennen, señalando la existencia de algunas web locales de enorme éxito en Europa y Latinoamérica. El problema al dedicar tus propios recursos para cubrir temas populares -como Hollywood o la política nacional- es que siempre habrá otra persona que también lo esté haciendo y puede quedarse con todos tus lectores. Sin embargo, un negocio periodístico que vaya al meollo de la cuestión podría tener rápidamente su espacio propio. Podría decirse lo mismo de otros nichos, desde ideología a intereses específicos como mascotas o lo último que haya sucedido en Pakistán. Waldfogel predice que el mercado de las noticias online al final acabará pareciéndose al políticamente polarizado mercado periodístico de hace un siglo, antes de que los monopolios provocasen que la mayoría de las publicaciones convergieran hacia el centro.
* La ruta del pago. El New York Times canceló su política de acceso a algunas partes de su sitio web para los no suscriptores. Pero el profesor de Marketing de Wharton Eric Bradlow, codirector de Interactive Media Initiative de Wharton, considera que las estrategias de suscripción no tienen por qué estar siempre condenadas a la desaparición. Empresas de Dow Jones, que publica el Wall Street Journal, o pequeñas revistas de negocios que ofrecen información muy especializada, captan clientes y se las han ingeniado para que sus contenidos sean accesibles únicamente previo pago, desafiando la creencia popular de que el público que accede a Internet asume que los contenidos son gratuitos. La clave es el grado de especialización -bien sea especialización geográfica o temática-, que el tradicional periódico de interés general no proporcionaba. Tal y como sugiere Bradlow, los periódicos podrían “publicar información parcial o determinadas historias a través del correo electrónico u otros medios como método de captación, y luego redirigir a la gente a su sitio web, que podría adoptar un modelo de pago. Es el clásico “te daremos algo gratis (pero no todo)”. Bradlow señala el caso del éxito de la radio de pago vía satélite a pesar de que se puede acceder de forma gratuita a radio AM y FM o de la omnipresencia de iPods.
* La ruta de la participación. Una de las cosas en que Internet más se diferencia de la prensa escrita es en las expectativas de los lectores, que pueden interactuar entre ellos o con la fuente de información. Este hecho contrasta con la idea tradicional de que los contenidos, incluso contenidos catalogados como “opinión”, son generados por profesionales con determinados estándares y formación. El profesor de Gestión de Wharton Lawrence Hrebiniak cree que las empresas periodísticas tienen que empezar a superar esta idea a medida que realicen su transición hacia el mundo online. “Los sabuesos de las noticias están buscando interactividad”, decía. “Sea lo que sea que les brinde la oportunidad de decir algo, de tener una opinión, incluso si obedece en un 90% a intereses propios, funcionará”.
* La ruta comercial. Fader, al igual que muchos observadores del sector de las comunicaciones, cree que la supervivencia online depende del replanteamiento de valores básicos sobre cosas como el sesgo, la opinión y en especial la publicidad. Como ejemplo Fader cita el caso de las revisiones de libros. En la mayoría de los periódicos las secciones sobre libros han desaparecido porque no generaban beneficios. Pero los estadounidenses siguen demandando y consumiendo revisiones de libros en grandes cantidades: simplemente lo hacen en Amazon.com, donde se incluyen en la página las opiniones de los lectores, a veces fulminantes, sobre libros que están a la venta. “El lugar al que mucha gente acude para encontrar verdadero periodismo son los sitios comerciales”, dice Fader. “Se meten en el sitio y leen las entrevistas y calificaciones en Amazon … Va a ser una lucha muy dura y muy pocos periódicos –tal y como los hemos conocido hasta ahora- seguirán existiendo dentro de cinco años. Aquellos que sobrevivan lo harán a costa de bajarse de su trono y hacer cosas que en otro momento habrían considerado una herejía comercial. Imaginemos una revisión de un libro en el New York Times con un enlace a Amazon…”.

A medida que sus cotizaciones en el mercado se desplomaban, los críticos más duros de las empresas periodísticas han llegado a compararlas con las carreteras de hace medio siglo: incapaces de satisfacer los deseos de los clientes, incluso cuando los cambios tecnológicos amenazaron con llevárselas por delante. Una comparación algo más compasiva, añade Waldfogel, podría ser con el negocio de la música, que vio como sus beneficios desaparecían ante sus narices debido a las descargas gratuitas. “La piratería no es exactamente lo que está acabando con los periódicos, pero sí algo parecido”.
Obviamente hay otro paralelismo: el negocio de la música -criticado por ser genérico y soso-, se volvió tan defectuoso que sus clientes empezaron a ser muy poco comprensivos con su difícil situación, del mismo modo que los periódicos diarios de gran formato, después de dos décadas de recortes y de noticias sobre Britney Spears, han perdido gran parte de su reclamada nobleza. La cuestión es si existe un modelo que pueda resucitar las piezas buenas –la inversión en gente que considera que informar es una obligación profesional, bien sea sobre interrupciones en el tráfico local o sobre las triquiñuelas políticas nacionales-, y al mismo tiempo ofrecer a los clientes todas las opciones que en estos momentos esperan.
De cualquier modo, Fader predice que al menos algunos periódicos seguirán existiendo, pero como si se tratase de productos de boutique, exclusivos para determinado nicho de mercado dispuesto a pagar una prima por la anticuada y encantadora idea de recibir en su casa unas cuantas hojas de papel con noticias recién impresas. “Los productos de boutique, exclusivos y lujosos, existirán en formato de nicho durante mucho, mucho tiempo, hasta que desaparezca nuestra generación”, explica. “A algunas personas aún les gustan los discos de vinilo”.

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Obama cuelga en Internet su discurso a la Nación

25 Ene , 2009  

El recién nombrado presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha introducido también el cambio en el famoso discurso radiofónico presidencial. Atento a las nuevas tecnologías, Obama ha hecho dos aportaciones: lo ha convertido en un vídeo y lo ha difundido en Internet.

El nuevo mandatario de la Casa Blanca habló este sábado sobre la crisis económica y su plan de estímulo en su primer discurso radiofónico desde que ha sido investido el martes pasado como el 44 presidente de EE UU, pero además ya adelantó algo que su equipo había prometido en círculos cercanos a la Casa Blanca.

Las palabras de Obama fueron grabadas en vídeo y se colgaron en Internet para darlas más repercusión.

El vídeo, de cinco minutos de duración, promueve su plan económico. Ayer a primera hora ya se podía ver en la página web de la Casa Blanca y, poco después, se difundió por otros canales de Internet como YouTube.

En menos de 12 horas, registró más de 210.000 visitas y 1.000 comentarios. No será el único que se atenga a este estilo. Es la nueva fórmula del equipo de Obama para todos los discursos al país.

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La calidad en el arsenal

25 Ene , 2009  

Por: Javier Darío Restrepo
Aún recuerdo el desconcierto y la frustración de un colega reportero de televisión que había descubierto el refugio campesino donde un legendario compositor vallenato mantenía su vida discreta y alejada del ruido del espectáculo.
El reportero había llegado hasta su casa, había seguido paso a paso las rutinas de su vida sencilla, lo había escuchado y obtenido de él una cálida y reveladora visón de un hombre y un artista de altísimas calidades. Pero la nota, cuidadosa y llena de afecto, no fue emitida porque no era noticia. Y allí quedó, en el archivo del noticiero.
Su autor no se dio por vencido, la emitió en un noticiero regional y, convencido de sus méritos, la puso a consideración de un jurado internacional.
Cuando meses después, este reportero fue proclamado ganador del premio Rey de España, sus colegas celebramos su triunfo y lo interpretamos como un mentís a la dirección del noticiero. Hoy, cuando recuerdo este episodio, tengo que reconocer que no teníamos razón en nuestra perversa alegría contra la plana directiva.
En las tres instancias, la del noticiero nacional, la del noticiero regional y la del premio internacional se había juzgado ese trabajo periodístico con distintos criterios de calidad.
Para la dirección del noticiero nacional, el criterio de calidad estuvo guiado por el factor actualidad que, a su vez, estuvo inspirado por una noción de noticia, común en esa clase de informativos. Según ellos las noticias son hechos que interesan a todos, acabados de suceder y con un potencial de reacción que le da presencia en la atención del público.
El noticiero regional valoró, en cambio, la cercanía geográfica y afectiva del hecho: se trataba de un personaje de la región, conocido y admirado por la población que debió apreciar la nota periodística como un verdadero descubrimiento.
El jurado internacional valoró el trabajo técnico: iluminación, enfoques, estética de la imagen, sonido, edición; admiró la comunicabilidad de un contenido cultural; destacó la exaltación de los valores humanos y artísticos del compositor a la vez que el hecho de que una historia de esta naturaleza hubiera sido elevada a la categoría de noticia. Tres juicios distintos y una calidad verdadera.
“ La historia ha sido un camino largo para llegar a una escueta afirmación: el periodismo de calidad no tiene todavía unos patrones fijos”.
La historia ha sido un camino largo para llegar a una escueta afirmación: el periodismo de calidad no tiene todavía unos patrones fijos. En una pieza periodística de calidad pueden contar factores tan diversos como el público al que va dirigida la noticia en cuestión, el momento en que se publica, los hechos concomitantes, el tono, los acentos y los contextos. No sucede aquí como en los otros productos industriales, cuya calidad se mide de acuerdo con estándares acordados internacionalmente y con ayuda de las reacciones de los focus group o de las encuestas entre consumidores. Aquí intervienen otros factores de difícil medición que hoy tratan de concretar y reunir las investigaciones sobre calidad periodística.
De ese trabajo resultó la identificación de ocho principios a los que se les aplicó la clásica metodología del ver, juzgar y obrar, o sea el resumen de la situación del principio, las líneas de acción y los indicadores de calidad. En los principios parece recogerse y seguirse el consenso de la conciencia periodística sobre el deber ser de la profesión, y como línea operativa, el proceso de la noticia, tal como había sucedido en las investigaciones de Chile y de Argentina.
La saga de los ocho principios comienza con el proceso de construcción de la información, avanza con la verificación, la contextualización y la investigación, se detiene a examinar la organización interna, los códigos de ética y los mecanismos de contrapeso que operan en el interior y que marcan la actuación periodística y su producto, relaciona la calidad con la asignación de publicidad y concluye con la indispensable relación con el ciudadano, titular del derecho a la información, amo y señor de periódicos y periodistas y razón de ser de la calidad.

Ética y calidad

Estas investigaciones recogen las perplejidades y ponen en cuestión las respuestas que han aplicado consejos de redacción en plan autocrítico, directivos de medios en trance de contratar, ascender o estimular a los periodistas, basados en la calidad de su trabajo; o profesores universitarios que se esfuerzan en la tarea de identificar lo que hace bueno a un periódico.

De mí sé decir que encuentro en estos trabajos las respuestas que he buscado con cierto desasosiego cuando, como parte de algún jurado, he tenido que decidir sobre la calidad de trabajos presentados a concurso. Uno de los buenos hallazgos, que me confirmó en una vieja convicción, ha sido ver la estrecha conexión entre la calidad técnica y la calidad ética en el trabajo periodístico, tan indisoluble como el zumbido y el moscardón, según la expresión de Gabriel García Márquez.

“Uno de los buenos hallazgos, que me confirmó en una vieja convicción, ha sido ver la estrecha conexión entre la calidad técnica y la calidad ética en el trabajo periodístico, tan indisoluble como el zumbido y el moscardón, según la expresión de Gabriel García Márquez”.

Los organizadores de concursos periodísticos suelen insistir en criterios como la investigación, la pertinencia de los temas, el lenguaje, la originalidad en el tratamiento y los valores éticos. La práctica me ha demostrado que esta última es prescindible porque debe estar incluida en las otras categorías en virtud del principio de que la ética es el alma de la calidad.

Esa relación se había hecho patente en las deliberaciones sobre los trabajos con la mayor calificación en el último concurso continental de la Fundación Nuevo Periodismo. A los tres jurados nos había seducido la calidad de una investigación presentada por el periodista peruano Carlos Paredes sobre la verdadera historia de un general elevado a la categoría de héroe durante el gobierno del presidente Alberto Fujimori. Durante tres años este periodista, en una obstinada tarea de zapador, exhumó dato por dato, como si fueran las piedras falsas del monumento al héroe. Dominando el entusiasmo que le producía cada nuevo hallazgo, este periodista lo sometió todo a las necesarias pruebas de verificación, ensambló el conjunto de modo que todas las piezas recuperaron su verdad original. La solidez de la investigación, el sabio uso de las fuentes, el científico manejo de los datos en la comprobación de la hipótesis, fueron puestos a prueba por una coyuntura inesperada. Al conocer que la investigación había sido premiada por un jurado internacional, el protagonista de la serie movió todas sus influencias, amenazó con demandas judiciales, presentó en los medios contraargumentos y pretendidas pruebas, cuyo único efecto fue demostrar la solidez del trabajo del periodista.
Reconstruíamos todo el proceso seguido para lograr ese resultado y llegábamos a la evidencia de una pasión por la verdad, de una disciplina investigativa puesta al servicio de esa pasión, de un rigor y sabiduría en el manejo de la información y de las técnicas utilizadas para compartir con la sociedad ese conocimiento. Son los valores éticos que se traslucen en los criterios de calidad, que en la propuesta mexicana corresponden a los principios 1, 2 y 3 sobre transparencia en el procesamiento de la información, verificación y contextualización de datos, de investigación periodística. Se leen los indicadores de esos principios y aparece, como alma que todo lo llena de vida, el valor ético de la pasión por la verdad.
En el mismo proceso de juzgamiento deliberábamos sobre las calidades de otro trabajo, firmado por el periodista salvadoreño Carlos Martínez, sobre la ejemplar historia del juez Atilio. A este juez le habían asignado la investigación por el asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero y hasta ese momento hubo sosiego en el despacho judicial y en la vivienda del juez, lugares que fueron perturbados hasta volverse invivibles por las amenazas, disparos, pedreas y agresiones. El juez vendió cuanto tenía y se fue a Costa Rica y después a Nicaragua en un recorrido que el periodista siguió y reconstruyó en una detallada y deliciosa crónica que, finalmente, registró el regreso del juez, su promoción y el resurgimiento del proceso que los asesinos habían querido silenciar y sepultar.

Nada más intimidante que un asesino dispuesto a silenciar a jueces y a periodistas para ganar la paz artificial del olvido; nada que genere más incertidumbres y angustias que la amenaza sin rostro, que el peligro disuelto en el aire, pero real como todo lo que se respira; y a pesar de ese ambiente de amenaza, no obstante la opresora incertidumbre, la historia del juez Atilio llegó a los lectores, tan documentada y veraz, tan por encima de presiones e intimidaciones, que para nosotros fue un ejemplo de calidad. Todos los valores técnicos de esa buena pieza profesional aparecían atravesadas por esas calidades éticas fundamentales, la independencia y la pasión por la verdad. Este valor de la independencia se destaca en la propuesta como parte del código de ética y cuando en el principio 7, los indicadores enfatizan que “el periodista no garantiza a ninguna institución que sus servicios o productos serán presentados de modo favorable”. Los lectores, por su parte, tienen el instrumento ético de subestimar, cuando no de despreciar, al medio servil, sometido a cualquiera de los poderes. Estos lectores exaltan y aplauden la calidad del periodismo independiente, a la vez que menosprecian a periodistas y medios rendidos ante los poderosos.

“Los lectores, por su parte, tienen el instrumento ético de subestimar, cuando no de despreciar, al medio servil, sometido a cualquiera de los poderes. Estos lectores exaltan y aplauden la calidad del periodismo independiente, a la vez que menosprecian a periodistas y medios rendidos ante los poderosos”.

Por otra parte, las variables de calidad consideran el eje información-sociedad como el punto de encuentro de las condiciones para una buena calidad periodística.

Los indicadores son explícitos: es de buena calidad la noticia obtenida de fuentes independientes y de modo independiente; califica mal la manipulación de la fuente o del periodista; califica bien la información que responde a las intenciones del receptor y que, por tanto, es relevante porque reúne los elementos de interés y utilidad para el lector, oyente o televidente; califica mal lo irrelevante, que obedece a intereses ajenos a los del receptor o de la sociedad; califica bien la información que tiene en cuenta la implicación del lector en los temas, que responde a sus preguntas y maneja su lenguaje a la vez que sus expectativas, es de mala calidad la noticia que ignora o desdeña esas implicaciones.
La mirada que se descubre detrás de estos focos de atención es una mirada ética, dirigida por el valor de responsabilidad para con la sociedad. Este valor tiene la fuerza de proyectarlo todo hacia el futuro, urge el examen de las consecuencias de los actos y le impone al ejercicio periodístico un carácter de respuesta a la sociedad.

La categoría aristotélica del equilibrio, que demanda un difícil tránsito por el estrecho camino que corre entre los extremos, se pone al servicio de la responsabilidad hacia la sociedad cuando ­como medida de la calidad­ examina las prioridades informativas: ¿son las de la sociedad, o las del periodista, o las del medio?; inquiere sobre la orientación de las noticias: ¿qué las guía: el norte de la sociedad, el de un partido, el de un gobernante, una iglesia, una corporación o institución particulares? ¿Se privilegia a alguien: el protagonista o el antagonista? ¿Se atienden los puntos de vista de unos u otros, o de todos, como base de unas conclusiones? ¿De qué lado se inclina la balanza: tienen un peso mayor los poderosos, los ricos y los famosos, o también pesan las personas del común, los pobres y los derrotados?

En la Propuesta de Indicadores de Calidad el criterio es claro. Se trata de recuperar y ampliar la responsabilidad de los medios con la sociedad, como criterio de calidad, según se concluye en el Principio 6, y el Principio 7 lo explicita al exigir autonomía respecto de intereses ajenos a los de la ciudadanía. El Principio 8, a su vez, no deja dudas: hay calidad cuando el ciudadano es destinatario y sujeto de la información y el lector y la audiencia señalan el criterio para la conformación de la agenda.

Llama la atención, la omnipresencia del Otro, como motivación de cada una de las variables, hasta el punto de que se puede afirmar que el comienzo de un buen periodismo se encuentra en la relación con el Otro. O dicho de otra manera, es imposible la calidad de lo periodístico si se prescinde del Otro. Esto da una explicación para la crisis de los medios, que se debe a la subordinación del Otro al interés del periodista o del medio de comunicación. Es allí donde se debe buscar la clave para sortear con éxito las crisis.

“es imposible la calidad de lo periodístico si se prescinde del Otro. Esto da una explicación para la crisis de los medios, que se debe a la subordinación del Otro al interés del periodista o del medio de comunicación. Es allí donde se debe buscar la clave para sortear con éxito las crisis”.

Y es la clave, no tan oculta, de los problemas y de las posibles soluciones de la empresa periodística en el mundo. Anota con desaliento el Proyecto de Excelencia en Periodismo[2] “en varias compañías de medios tradicionales terminó la vieja batalla entre idealistas y capitalistas. Los idealistas perdieron”. Un ejecutivo de una de las tres cadenas de TV más importantes de Estados Unidos dijo que “el yunque ético había sido levantado”. Y en las compañías emergentes “no hay muchos indicios de que siquiera exista la presión de los que abogan por los intereses del público”.[3]

Es significativo el dato destacado en el citado Proyecto de Excelencia tras la enumeración de los porcentajes de caída de la circulación de los medios comerciales: “los semanarios alternativos y la prensa étnica han crecido. Tratándose de los números básicos, 2005 fue un año difícil para la mayoría de los medios informativos, encontramos que la prensa alternativa continuó creciendo su circulación; llegó a 7.64 millones en 2005; la cifra más alta desde 2001”.

Esa prensa alternativa parece ser una opción por su capacidad de escucha de las comunidades, que encuentran allí un espacio abierto para su agenda y para su voz. Esta sintonía de las voces que vienen de abajo es su gran diferencia respecto de los medios comerciales y es, a su vez, la concreción de la mayoría de las variables de calidad compendiadas en el VAP y en el CIP (Calidad para la Información Periodística ) y por la Propuesta de Indicadores, que denota una particular sensibilidad al respecto. En cuatro de sus ocho principios, valora y urge de distinto modo la sintonía con el ciudadano de a pie. En el 1 lamenta “las carencias del saber decir2; propone la transparencia como “respeto a la audiencia” y en los indicadores sugiere la pregunta: “¿qué necesitan saber y entender los ciudadanos?”.
Hablar, pues, de calidad, es referirse a lo ético. No puede haber periodismo de calidad sin ética; ni puede darse un periodismo ético que no sea de la más alta calidad.

Periodismo y democracia

Es ese periodismo, en el que brillan la calidad técnica y la ética, el que preserva la democracia y los derechos humanos; pero ante la realidad de nuestros países donde pululan periódicos y noticieros que no aspiran a la calidad sino a la prosperidad del negocio, cabe la duda: ¿deben permanecer esos medios de comunicación cuya sola existencia implica una amenaza para la democracia?

Son medios de comunicación que mantienen su negocio merced a la publicidad oficial distribuida con un singular criterio de justicia distributiva que considera a todos los medios, no importa su calidad, como legítimos aspirantes al favor oficial. No importa si circulan o no, si tienen una mínima calidad o no, si informan o simplemente transcriben boletines y avisos. En otros casos los dineros de la publicidad oficial se entregan como efecto de un chantaje: nos dan publicidad y hablamos bien, no hay publicidad y atacamos. ¿Se justifica, reitero, que esos medios existan con dineros públicos a pesar del daño público que hacen?

También hacen negocio con el dinero que reciben de la empresa privada y de la ciudadanía, por la publicidad que reciben y por la venta de ejemplares al público. Así la sociedad conserva la vida de unas publicaciones que están minando al sistema democrático. ¿Se justifica de algún modo esa inconsciencia suicida de la sociedad?

En un régimen como el de Fujimori fue explicable la operación de promoción de los periódicos chicha, publicaciones de propaganda del régimen que se imprimían con el formato y el estilo de la prensa sensacionalista popular y que sólo figuraban en los kioscos para mantener presente y viva una buena imagen del régimen. Esa perversión de los periódicos era explicable en manos de un gobierno dictatorial; pero es inexplicable, e injustificable que en nombre de la libertad de información, gobierno y sociedades mantengan medios que ni son libres, ni informan.

“Es inexplicable, e injustificable que en nombre de la libertad de información, gobierno y sociedades mantengan medios que ni son libres, ni informan”.

No estoy proponiendo, desde luego, una arrasadora acción oficial o pública de cierre y quema de los periódicos que son negocio y nada más. Estoy señalando una de las más obvias y saludables aplicaciones de este esfuerzo por definir y urgir la calidad periodística. Distinguir entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, lo profesional y lo improvisado en periodismo, es un paso inicial en la formación de lectores críticos, dotados de instrumentos para apoyar el buen periodismo y para rechazar publicaciones sin calidad y sin derecho a existir.
Así como en el mundo ha nacido y crece una cultura de preservación del aire puro, del agua incontaminada, de alimentos sanos, de medicinas confiables, que les impone a los industriales la aplicación de normas de calidad para sus productos, se nos está haciendo tarde para imponer normas que preserven algo superior al medio ambiente, al aire puro, a los alimentos y medicinas sanos, que es la descontaminación de la información.

Esa actitud defensiva apenas está comenzando cuando ya la mente de las personas está invadida por los más variados y grotescos productos de la información y la sociedad está regida por los manipuladores de la opinión y la información.

El esfuerzo y los resultados representados en la publicación de la Propuesta de Indicadores para un Periodismo de Calidad, son un avance en esta indispensable campaña en defensa de la libertad. Por eso tiene que ser mirada con agradecimiento por toda la sociedad: un periodismo de calidad es una defensa de la dignidad de las personas y de la libertad de la sociedad.

Tomado de: http://www.prende.org.mx/info/discursodarior.pdf
Contacte al autor: jrestrep1@cable.net.co

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Un plan para salvar la prensa, no el periodismo

25 Ene , 2009  

Por Juan Varela
Las buenas intenciones también matan. Nicolas Sarkozy lanza el rescate de la prensa francesa, aquejada de los mismos males que el resto de la prensa mundial más algunos propios. Y lo hace con más dinero público y más intervencionismo. El presidente francés proclama el fortalecimiento de la prensa libre y también de una internet regulada. Mal ejemplo. Son dos de las causas de la enfermedad de los medios.
POOL (REUTERS)

Seiscientos millones de euros en tres años, doblar la publicidad institucional, periódicos gratuitos para los menores de 18 años durante doce meses, recortar los costes de distribución, un nuevo “contrato social” (eufemismo para romper el bloqueo sindical) con las imprentas, derechos de autor de los periodistas adaptados a la multimedia y equiparar a los editores de medios informativos digitales a los de la prensa. Eso sí, previa firma de un estatuto del editor digital comprometiéndose a contratar periodistas profesionales y respetando el mismo código deontológico.

Resumen: mayor control del Estado y aumento del corporativismo y el blindaje de un oficio cuya esencia ha cambiado.

A un lado, los profesionales, protegidos por el estado por el bien de la democracia. Al otro, los arribistas, los disidentes, los asaltantes de un periodismo cada vez más abierto.

El Estado y el periodismo refugiados en el Palacio de las Tullerías. El tercer estado, los ciudadanos, en plena revolución democrática de la sociedad de la información. Ni Sarkozy los frenará.

Y muchos periodistas y editores españoles aplaudirán sin saber que aplauden a su cortejo fúnebre. Porque lo malo del plan de salvamento de la prensa francés es que fracasará y ahondará más la separación entre medios y público.

En toda la abundante retórica del plan el objetivo no es el sujeto del derecho a la información: los ciudadanos. Es un plan elaborado por editores y periodistas en los llamados Estados Generales de la Prensa, que son más bien el refugio de la nobleza, la burocracia y los privilegios.

Los editores españoles piden ayudas a la prensa para defender un negocio que se acaba y que durante los años de bonanza no se ha tomado en serio la revolución que se le echaba encima. Los periodistas españoles llevan años enredados defendiendo estatutos y colegios profesionales, una corporativización de la profesión que no la protege. Sólo crea un estamento cada vez más débil.

Walter Lippmann, el teórico más importante de la prensa moderna y de su papel democrático, ya decía en 1922 que no había que confundir a la prensa con los servicios públicos financiados por los ciudadanos. Rechazaba que el periodismo fuese una institución y recordaba que “la información debe llegar naturalmente, esto es gratis” para los ciudadanos (Public Opinion). Y a partir de ahí ellos escogerían si querían pagar por un producto que contaba historias.

Los gratuitos y la información en internet, gratuita y a menudo no profesional ha roto el monopolio de la información de los editores y periodistas. Salvar los medios es reinventarlos pensando de nuevo más en el público, sus instrumentos y hábitos que en la supervivencia del viejo negocio del periodismo.

Si el periodismo independiente tiene que depender del Estado, muera el periodismo.

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Vaticano tendrá su propio canal en YouTube

23 Ene , 2009  

El Vaticano pronto tendrá un canal en el sitio YouTube, donde los visitantes podrán ver al Papa Benedicto XVI o eventos de la Iglesia Católica, reportó Reuters.

La iniciativa implicará a Google, el Centro de Televisión del Vaticano y a Radio Vaticano, añade la nota.

Según El País, ésta es la incursión más importante de la Santa Sede en las nuevas tecnologías de la información desde la creación de su página web oficial en 1995.

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¿Por qué tiene entutelados a tantos periodistas?

23 Ene , 2009  

El magistrado José Alfredo Escobar Araújo, con María Isabel Rueda. (Publica El Tiempo)
¿Por qué quiere meter en la cárcel a Alejandro Santos, el director de ‘Semana’?
R/Yo no quiero eso. Simplemente le pedí que rectificara, como se lo pedí a El Espectador, que sí lo hizo. Por eso metí una tutela que confirmó el Tribunal Superior.
Y como Semana tampoco rectificó como se le pidió, que era en la carátula e incluyendo todos los sustentos probatorios de mis reclamos, el Tribunal ordenó una detención de tres días y una multa por desacato. Eso generó un espíritu de cuerpo de varios columnistas que apoyaron a la revista Semana, a pesar de que el doctor Santos dijo que prefería irse a la cárcel antes de cumplir la orden de los jueces.

También tiene entutelados a los periodistas María Jimena Duzán, Daniel Coronell y Mauricio Vargas. ¿Hasta dónde piensa llegar?

Hasta lograr que rectifiquen las afirmaciones falsas y calumniosas que han hecho contra mi buen nombre.

Todo este lío comenzó con unos botines italianos que le regaló el narcotraficante Giorgio Sale.

No puedo aceptar que se me señale de haber recibido un regalo de un narcotraficante, porque no tengo una bola de cristal para adivinar el futuro y saber que ese señor, a la vuelta de dos años, iba a ser investigado por narcotráfico. El regalo me lo hizo un amigo.

¿Un magistrado puede andar recibiendo regalos de “amigos”?

No le veo ningún problema, si eso no interfiere sus funciones como magistrado.

Su amigo tenía intereses en unos procesos, y de hecho aparece en unas grabaciones pidiéndole a usted el favor de hacerle unos contactos en la rama judicial.

Las únicas conversaciones que existen se relacionan con una cita que me solicitó el administrador de su restaurante, La Enoteca, con el secretario de bienes de Estupefacientes para que le diera una información.

Que era pariente de su señora…

Sí, pero el favor no tenía nada que ver con mis funciones. Cuando un amigo pide que llame a otro amigo porque lleva dos meses pidiendo una cita que no le han dado, pues uno lo hace.

Le hizo ese favor al empleado de un narcotraficante que le hacía regalos costosos…

Nada más me hizo el regalo de unos zapatos, o unos botines, como dijo mi señora. Era mi cumpleaños y me dijo que cuando regresara de Italia me traería un regalo. Ok. Eso fue todo en tres años de relación de amistad. Yo quisiera que me dijera: ¿quién no ha recibido regalos de un amigo?

A ustedes los magistrados les gusta recibir regalos… Al magistrado de la Corte Suprema, Yesid Ramírez, el señor Sale le regaló un reloj que hasta se quitó de la muñeca apenas le dijo que le gustaba.

El magistrado Ramírez en su momento dio las explicaciones pertinentes, y yo se las respeto. Pero no es igual a mi caso, porque él es magistrado de la Sala Penal de la Corte y tiene funciones jurisdiccionales, por lo que se podría pensar que quien le hace el obsequio podría tener un interés en cualquier decisión de la Sala Penal. Pero en el caso mío no, porque yo solo ejerzo funciones administrativas.

Pues le confieso que, para ser solo coincidencias, me parecen demasiadas las que menciona el columnista Daniel Coronell en su columna del domingo en ‘Semana’, sobre sus vínculos con varios jueces que han fallado a su favor sus tutelas.

Todo eso es falso. Realmente no existen coincidencias como lo afirma Coronell irresponsablemente, pero además irrespetándome no solo a mí sino a la Administración de Justicia y a los jueces de la República. En la rama opera la carrera judicial.

Pero usted participa en la elaboración de esas listas de jueces elegibles…

Que los jueces accedan o no a las listas de elegibles depende del puntaje que saquen en los concursos públicos que organiza la Universidad Nacional. No hay margen para manipular esos resultados.

Usted está en todo su derecho de defenderse. ¿Pero no se está recostando en esos vasos comunicantes de jueces y magistrados con la Judicatura para que le prosperen todas esas tutelas contra los periodistas?

Absolutamente no. Y no admito que por el hecho de trabajar en la Judicatura, sea el único colombiano que no pueda acudir ante los jueces. Si eso no se me permite, entonces tendré que acudir ante los tribunales internacionales para hacer respetar mi derecho de defensa.

¿Concretamente, qué es lo que ‘Semana’ debe rectificar?

Semana compra una información en la Policía Nacional…

¿Compra?

Sí, compra. Entrega una plata para que le den una información de unas grabaciones.

Esa es una acusación gravísima. ¿No teme que la revista lo demande por esa afirmación?

Yo tengo una solicitud de investigación en la Policía Nacional, que no se ha archivado, contra un teniente Villanueva, quien presuntamente fue quien, violando la reserva judicial, le entrega una información a la revista, tengo entendido que a cambio de un dinero. La revista la publica bajo el título de “El juez y la mafia” .

¿Titular así es una acusación?

Ah, no. ¿Entonces debo estar agradecido con Semana por haber publicado esa nota en la que me sindica de tener relaciones con la mafia italiana y el paramilitarismo? Eso fue hace dos años. Después viene el segundo episodio, el de los homenajes. Tengo entendido que Alejandro Santos tuvo inclusive que destituir al periodista que le llevó la información. En ella dice que el comerciante Ascencio Reyes financió unos homenajes en Neiva para el magistrado Yesid Ramírez, y en Santa Marta para mí y otros magistrados. Pues resulta que eso es mentira. Descontextualizadamente, toman una intervención mía en el Jockey Club de Bogotá, en un almuerzo de magistrados de las altas cortes región Caribe, financiado a través de boletas. Le di las gracias al señor Ascencio Reyes porque fue el coordinador del almuerzo.

¿Entonces qué tiene que hacer ‘Semana’? ¿Tachar Santa Marta y poner Bogotá? ¿Tachar homenaje y poner almuerzo de magistrados? ¿Tachar que Reyes financió y poner que Reyes coordinó?

Sí, porque Semana tiene que decir la verdad.

¿El señor Ascencio Reyes es o no un oscuro personaje? ‘Semana’ dice que tiene vínculos comerciales con un extraditable.

No puedo calificarlo como tal. Sé que es un comerciante que está dedicado a una agencia de turismo, que negocia con temas de finca raíz. El propio Tribunal dice que resulta apresurado y sin fundamento concluir que Ascencio Reyes fuera el mecenas o el Rasputín de la justicia.

¿Entuteló a Mauricio Vargas por decir que le parece que usted no es digno de permanecer en su cargo?

Respeto el derecho de Mauricio Vargas a generar un debate público sobre el tema, pero no le acepto que, amparado en la libertad de opinión, me insulte y utilice términos desproporcionados e irracionales sobre mí, como decir que soy un magistrado indigno.

¿No puede decir que le parece indigno que un magistrado reciba regalos de un narcotraficante?

Se puede opinar sobre los hechos, las circunstancias y las personas con base en factores subjetivos, pero no afectar derechos fundamentales como la honra y buen nombre, y tampoco suplantar a las autoridades de la República. No puede calificar mi conducta de indigna.

¿Puede decir que es horrorosa?

Sí, y no pasa nada. Asquerosa, nefanda, nauseabunda, pero sin poner a opinar sus vías digestivas como lo hace en su última columna, porque las vías digestivas no opinan. Eso es irrespetuoso, irreflexivo y de locos.

Vamos a la columna de María Jimena Duzán.

A ella no le puse la tutela por los botines porque no tengo ningún problema de valores con respecto a eso. Pero ella dice que el proceso de Dragacol, empresa de mi cuñado Reginaldo Bray, terminó en prescripción cuando hay una sentencia absolutoria paras todos los procesados. Mi padre estuvo por ese caso en la picota pública hasta su muerte. Ella está diciendo una mentira. Le he pedido que rectifique ese pedazo y ella dice que no.

¿Cómo puede rectificar María Jimena sobre una absolución que se produjo después de su columna? Y me da mucha pena por su padre ( el ex ministro Hugo Escobar), pues creo que se murió de pena moral por haber quedado metido en ese lío.

Así es. La absolución de Bray es posterior, pero la de todos los demás es de junio del 2008, o sea anterior a la columna, que es de noviembre. En esa sentencia se absuelve a todos los acusados y eso es lo que pido que rectifique la columnista, porque en ella se hace una referencia a mi padre que implica la ausencia de responsabilidad jurídica en ese tema.

¿Y a Daniel Coronell por qué lo entutela?

Contra él presenté una querella penal hace tres años, por los términos descomedidos en que se refirió al episodio de los botines.

El término “descomedido” no es jurídico. Es una apreciación subjetiva.

Sus expresiones violaron mis derechos fundamentales al buen nombre, a mi honra, a mi dignidad, por haberme irrespetado como magistrado.

¿Porque le dice con argumentos que es un mentiroso y un conchudo?

No, sino porque, como lo presenté en la querella, me calumnió e injurió con expresiones que son de la orbita del derecho penal, al hacerme imputaciones falsas.

¿Es cierto que el fiscal Rommel Polanco Padilla, a quien por reparto le correspondió tramitar la denuncia contra Coronell, llegó a la Fiscalía procedente del Consejo de la Judicatura, y que usted habló en algunas oportunidades con ese fiscal, hoy preso por recibir un soborno?

Tengo entendido que llegó a la Fiscalía a través de la Cámara de Representantes. Es cierto que en alguna oportunidad trabajó en la oficina de prensa de la corporación, cuando yo todavía no había sido elegido. Lo conocí con ocasión de la querella.

¿Para terminar, y antes de que se me olvide, ya se estrenó los botines?

No. Y tampoco me los pienso estrenar. Me gustaría más bien rifarlos y donarle lo producido a una entidad de beneficencia. Lo malo es que de pronto se van a sorprender con lo poco que valen.

No me venga a decir que además de narcotraficante, el señor Sale salió tacaño… (risas).

Hablando en serio, a mí el tema de hasta dónde llega la libertad de prensa y donde empieza el derecho al buen nombre, me parece muy de fondo. Es tan importante, que le dejo planteada la posibilidad de hacer un debate nacional en el escenario que se escoja, con los periodistas que quieran participar. Yo asistiré con el mayor gusto.

MARÍA ISABEL RUEDA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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‘El otoño del patriarca’

23 Ene , 2009  

Por: Mario Morales
Tarde vino a saber el presidente Uribe que el poder es eterno mientras dura. La racha de distanciamientos de muchos de sus más cercanos seguidores y hasta “ahijados” lo ha llevado a experimentar, a pesar de las encuestas, la crudeza de la soledad. (Publica El Espectador)

El retiro de apoyos e incluso el tránsito a la oposición de apellidos ilustres como Vargas, Pardo, Varón, Echeverry, Medellín, Lara y Parody, entre otros (que en los momentos de gloria hicieron pensar que estaba próximo el momento en que nadie iba a preguntar, parodiando a García Márquez, qué horas eran, sino las que ordenara la Casa de Nariño), no sólo habla del resquebrajamiento de una coalición pegada con babas, sino del pánico creciente, y si es de sus más allegados con mayor razón, ante la defunción asistida de lo que queda de democracia y frente a los orígenes del totalitarismo como los denominó la filósofa Hanna Arendt.

No se puede pasar por alto la alarma que prende la ahora desuribizada y ex senadora Gina Parody. Algo va de los desacuerdos por la fallida reforma política o por la colcha de retazos en que terminó la Ley de Justicia y Paz, al señalamiento que hizo, en entrevista con María Isabel Rueda, de “la mutación en la que terminó el presidente Uribe armando coalición con personas que tienen vínculos con la ilegalidad”.

Se niega Gina, que por ahora no tiene intenciones electorales y si las tuviera, le iría mejor al lado del presidente, a aceptar el legado uribista de aprovechar los votos de los congresistas mientras no estén en la cárcel, califica de peligrosa para la democracia otra reelección y el paso del pluralismo al unanimismo y del respeto por la oposición a la eliminación del enemigo.

Se cumple la doble profecía garciamarquiana: la del “destino infame con el culto abrasador del vicio solitario del poder, un vicio sin término cuya saciedad generaba su propio apetito” y la de que “todos vuelven al conjuro de la noticia sigilosa… los liberales y los conservadores reconciliados al rescoldo de tantos años de ambiciones postergadas”.

Caen las hojas empujadas por el viento. Todo pasa. Llega el otoño.

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Urbanos, culturales y televisuales

20 Ene , 2009  

Por Ómar Rincón
Que hay más que Caracol y RCN es una realidad que cada vez más televidentes comprueban. Que la tevé por cable es, por lo general, muy mala, lo sabemos al visitar solo dos o tres canales. El mejor consejo: intente ver Señal Colombia, los canales regionales y locales. Allí hay intentos por otros estilos, tonos e ideas.
Es divertido ver sus ganas de contar, sus clips de creación y uno que otro programa. No logran, por ahora, construir una marca audiovisual traducida en contenidos y modos de contar.

TeleMedellín sabe que su estudio debe ser la ciudad, que hay que contar la vida en las calles porque es su “identidad” y que hay que asumir los goces de la vida de la gente. Intenta ser urbano aunque muchas veces no resulte y los burócratas crean que con ladrillos se puede estar en tevé.

Señal Colombia pegó bien con el tema de los niños, los Olímpicos y los Juegos Nacionales. Busca crearse una estética muy en la línea juvenil irreverente (Puros criollos o El lado b de la historia, La vitrina, Historia Central) y en sus campañas sociales. Pero el asunto no termina por concretarse porque no se sabe si es cultural, juvenil, educativo, público o de entretenimiento. Es una miscelánea, no un estilo. Los programas del defensor del televidente y Cuentos de cocina ni son audiovisuales, ni forman, ni conforman. Esperamos que en el 2009 consolide su marca y tenga una programación que nos podamos aprender.

Canal Capital tiene videos de ciudad bonitos y con sentido urbano. Pero su excesivo carácter periodístico lo convierte en un canal de gente hablando y poco se busca la narración audiovisual. Por ejemplo, Historias de ciudad, de don Germán Castro Caicedo, tiene buenos temas pero es solo entrevistas. Su franja de fama, Versión libre, es sólo entrevistas. Refresca la diversidad audiovisual de El espejo.

Para ver tv cuenta cómo es la televisión, de qué está hecha y a qué sabe. Su alta repetición en todos los canales públicos hace que se vea mucho. Ojalá se use más en escuelas, colegios y universidades para comprender que lo mejor de la tele es conversarla.

OMAR RINCÓN
orincon61@hotmail.com

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El millonario mexicano Carlos Slim acude en ayuda del grupo New York Times

19 Ene , 2009  

El millonario mexicano Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, parece dispuesto a invertir “varios cientos de millones de dólares” en el grupo New York Times, uno de los gigantes de la comunicación afectado por la crisis del sector y en una situación financiera delicada por su endeudamiento. (Con Periodista Digital)

Según ha publicado ‘The Wall Street Journal’ el editor del celebre diario reunirá a su consejo de administración la próxima semana para discutir la transacción, que supondría aumentar la participación del magnate mexicano en el grupo.

Slim, amigo íntimo del expresidente socialista Felipe González, ha estado también en tratos con el Grupo PRISA y su nombre ha sonado en varias ocasiones como el del “caballero blanco” que podría acudir al rescate de El País, Sogecable y el resto de las empresas del Imperio Polanco.

Slim ya posee una participación en New York Times, que era del 6,4% a finales de septiembre y que ha reducido a la mitad su valor (ahora es de aproximadamente 60 millones de dólares).

La inversión se efectuaría para la compra de acciones preferenciales, de títulos sin derecho a voto, pero que ofrece un dividendo más alto que una acción común. Este mecanismo tendría la ventaja de no disgregar la participación de control de la familia Sulzberger.

La inyección de fondos de Slim permitiría al grupo ganar tiempo, en un momento en el que el mundo los medios de comunicación está enfrentándose a grandes dificultades, incluido el grupo New York Times, que en noviembre redujo sus dividendos en tres cuartas partes para ganar liquidez.

Aun así, el grupo editor de ‘The New York Times’ y ‘Boston Glob’ sigue estando muy endeudado y se expone al vencimiento en los próximos meses de varias líneas de crédito, según ‘The Wall Street Journal’, uno de los principales competidores de NYT. El dinero podría ayudarle a pagar, por ejemplo, una deuda de 400 millones de dólares de un crédito que vence en mayo.

Recientemente se ha sabido que el New York Times puso a la venta su participación en el famoso equipo de béisbol profesional de Boston Red Sox. Y sus acciones han caído un 70% respecto del máximo que alcanzaron hace 12 meses, desde 21.14 dólares en abril del 2008 a 6,41 dólares el viernes pasado.

Slim, de 68 años, se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo al realizar peligrosas apuestas en compañías duramente golpeadas. El año pasado, aumentó su participación en el minorista estadounidense de artículos de lujo Saks Inc a un 18%, convirtiéndose en su mayor inversor.

Su correduría Inbursa en México compró al menos 150 millones de dólares en acciones de Citigroup, mientras los papeles del banco caían a mínimos que no se habían visto desde 1992. No está claro si Inbursa compró las acciones para Slim o para otros clientes.