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La guerra es la paz

29 Mar , 2009  

Por: Mario Morales
Si algo tuvo de “novedoso” el congreso del Partido de la U fue sentar la estrategia ideológica y propagandística para el referendo y la campaña de su candidato, sea éste el presidente Uribe o quienes aspiran a sucederlo, es decir, a repetirlo. (Publica El Espectador)

El asunto no requiere siquiera interpretación. Fue el mismo Uribe el que, en el foro ideológico que antecedió al Congreso, lo dejó claro. Al cerrar (una vez más) las puertas del diálogo, refrendó la vía armada como única alternativa frente al conflicto armado colombiano.

Será pues la discusión acerca de la guerra el factor decisivo en este largo año de campaña. Pero, y es la diferencia con 2002 y 2006, no es esa guerra ingenua que el Gobierno prometió acabar en dieciocho meses.

No es tampoco la guerra de grandes batallas o de crueles confrontaciones de las que no tenemos noticia, porque no hay cubrimiento informativo, a pesar de que, con base en las cifras del Mindefensa, hubo en los últimos seis años más de 4.200 combates.

Esa guerra con rostro, con cadáveres, mutilados y cuatro millones de desplazados no “vende”. Produce desolación, indiferencia y desesperanza. Y, sobre todo, pocos votos.

No. Se trata de una guerra que, no obstante su crueldad, se muestra con símbolos y alusiones, casi virtual. Cuantificada no por sus métodos (todos a cual más inhumanos) sino por sus “positivos”. Descrita con comunicados, sonrisas triunfalistas, manos en alto y declaraciones en grupo desde la asepsia del “everfit” y el decorado de una sala de protocolo. Una guerra presentada como una empresa productiva, disociada de la sangre, la destrucción y de la muerte.

Es el mundo del “doblepensar” anticipado por Orwell, donde al mismo tiempo cabe saber y no saber, donde no sólo es posible tener dos opiniones contradictorias, sino creer en ellas; donde la razón destruye la razón de la mano de lo que ahora es sagrado. Donde pasamos conscientemente a la inconsciencia. Donde la ignorancia es fuerza hasta el punto de aceptar, hasta con el voto, ese imposible moral de la guerra por la paz, porque nos convencieron de que la guerra es la paz.

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Los periódicos mueren, y los fanáticos del deporte sufren

29 Mar , 2009  

Por Jim Caple de ESPN.com
Tracy Ringolsby ha cubierto béisbol durante tanto tiempo que ya es miembro del Salón de la Fama, y recuerda haber transmitido sus historias por Western Union. Esta primavera tuvo una experiencia nueva. Cuando su diario, el Rocky Mountain News, dejó abruptamente de publicarse el mes pasado, necesitó reservar un vuelo desde Tucson, Arizona.
Allí se enteró que la tarjeta de crédito de la empresa había sido cancelada. Terminó pagando con su propio dinero el vuelo, hotel y alquiler de auto, y luego envió una hoja de gastos para reintegros.

El Rocky Mountain News no cubrirá a los Rockies

El banco se rehusó a tomar el cheque. Dos veces. Eventualmente, pudo cobrar el cheque, pero esta anécdota resume bastante bien el estado actual de los diarios estadounidenses, que hacen que la industria automotriz parezca robusta en comparación.

Además del Rocky Mountain News, el Seattle Post-Intelligencer, mi patrono anterior, dejó de publicarse la semana pasada después de 146 años, con el despido de 150 empleados y la retención de alrededor de 20 reporteros para sacar un producto basado solamente en la web. Tres de los cuatro diarios que cubrían diariamente a los campeones mundiales, los Filis de Filadelfia, han pedido la protección legal del Capítulo 11 de la ley de quiebras. Wall Street ha especulado que diarios como el San Francisco Chronicle, Boston Globe, Detroit News, Miami Herald y Minneapolis Star Tribune están entre los 10 periódicos que seguramente cerrarán o se publicarán solamente en la internet dentro de los próximos días.

Y todo eso ha sucedido desde que los lanzadores y receptores se reportaron a su entrenamiento primaveral.

Me siento terriblemente mal por la situación del P-I. Yo conozco a un periodista que envió una nota, se dio cuenta de que quizás ese sería el último juego que le tocaría cubrir, se sentó en su auto y lloró. He escuchado historias de reporteros (maridos y esposas que se quedaron ambos sin trabajos) que me hicieron llorar también. Pero también me doy cuenta de que la única diferencia entre esos empleados y los millones de otros trabajadores que se quedaron sin empleo el año pasado es que los despidos en la industria periodística me tocan muy de cerca. Por eso, con mis disculpas a esos reporteros (y amigos), me limitaré en esta columna a un pequeño aspecto de la desfalleciente industria de los periódicos:

¿Qué implica para los lectores la posible pérdida de tantos periodistas especializados de béisbol?

Durante una década, los lectores han tenido doble ración, disfrutando de contenido gratuito provisto por los diarios junto a la opinión, análisis y diferentes puntos de vista de los bloggers y sitios de estadísticas en internet. ¿Pero si los diarios no pueden proveer la cobertura más cara que se produce diariamente, qué se perderá? O tal como John Hickey, el periodista de béisbol especializado en los Marineros de Seattle del P-I (la versión de internet no tiene ese tipo de cobertura) preguntó: ¿Quién reportará las noticias?

“Yo leo blogs”, dijo Hickey, un amigo y ex colega que ha cubierto béisbol desde que Jamie Moyer estaba en las ligas menores. “Cualquiera que esté preocupado por cualquier tipo de deporte o negocio necesita leer los blogs porque hay mucha buena información y muchas ideas excelentes. Pero no son tan buenos como el reporte diario de las noticias, porque ese no es su objetivo”.

Esa es la clave. No estoy comparando blogs con diarios. Estoy comparando la información que los fanáticos reciben de los diarios más los blogs y las páginas web con la información que ellos recibirían estrictamente desde la internet sin los diarios. ¿Qué se perdería?

• Notas sobre partidos con análisis y citas. Cuando yo era un periodista especializado en un equipo, ponía mucho esfuerzo y pensamiento en mis historias de partidos, esos textos de 800 palabras diarias que le contaban a los lectores qué sucedía cada día y por qué era tan importante. Las historias de los partidos usualmente recibían títulos grandes y fotos en la página principal de la sección de deportes. Pero admito que casi nunca leía muchos relatos de partidos más allá de la introducción en esos días. En lugar de eso, me concentraba en los artículos de noticiosas. Como los partidos se ven por televisión y radio, y con programas como “Baseball Tonight” y “SportsCenter”, los fanáticos usualmente saben lo que pasó la noche anterior (incluso se pueden ver relatos de cada lanzamiento en la internet).

• Estadísticas. Leer la ficha (box score) en el diario mañanero sigue siendo uno de los placeres más sencillos de la vida, pero buscarlos en la internet es un sustituto frustrante. Aún cuando la ficha de la internet provee más detalles, simplemente cuesta demasiado tiempo leer cada uno individualmente, y mucho más colectivamente. Esa, sin embargo, es la única derrota estadística de la web. Cada otra estadística imaginable está disponible de manera inmediata en distintos lugares de la red. La internet está hecha para las estadísticas de béisbol.

• Noticias. Pareciera que la web provee más noticias, pero más allá de los sitios grandes que pueden gastar dinero en contratar reporteros a tiempo completo (como ESPN.com), la web provee mayormente una amplia variedad de noticias que ya se han reportado en alguna otra parte. A menos que seas fanático de los Yankees o los Medias Rojas, las noticias de tus equipos favoritos todavía se generan en gran parte gracias a los periodistas especializados a nivel local.

Claro, los resultados de los juegos y los comentarios de jugadores y manejadores no siempre califican como noticias. ¿Se presta algún tipo de noticia cuando se lee que un piloto dijo que su lanzador “hizo uno o dos lanzamientos malos” en una derrota de 7-2? Hasta los rumores de cambios de jugadores pueden estar sobrevaluados. Sí, es interesante saber si un equipo está buscando a un jugador. Pero no es absolutamente necesario, porque los equipos lo anunciarán cuando cierren un trato.

Por otra parte, y esto es muy significativo, los periodistas especializados reportan noticias que no se conocerían de otro modo, relacionadas con lesiones, jugadores enojados, problemas de vestuario, explicaciones de por qué un manejador hizo algo, estrategias y filosofías de equipo, etc. Ellos pueden sacar información de varias fuentes porque están rodeados de gente por el tiempo suficiente como para lograr una relación sólida para que le pasen información. Ellos saben cuando la gente está feliz, frustrada o molesta porque están ahí para verlos y hablar con ellos. Los periodistas también pueden poner los eventos diarios en el contexto apropiado porque tienen la perspectiva que viene con el trabajo.

Otro gran servicio que proveen los periodistas especializados es la humanización de los jugadores, contándonos sus historias y hablando sobre su personalidad. Ellos hacen que los jugadores sean algo más que un número en un campo de juego.

¿Podrían los bloggers proveer esa misma información si se les da acceso adecuado? Sí, claro. Pero la pregunta más importante es si podrían sostener la exigencia financiera del acceso diario. Sería lo suficientemente complicado para los bloggers sacar tiempo suficiente durante el día para usar su acceso a los partidos de local. ¿Podrán ellos también pagar los exorbitantes gastos de alojamiento, viaje y comida de 81 juegos como visitante y el entrenamiento primaveral?

¿En otras palabras, le aceptarían sus cheques de pago las aerolíneas y los bancos?

U.S.S. Mariner es uno de los blogs más populares y llenos de opinión específica sobre los Marineros, pero Derek Zumsteg, quien maneja el sitio junto a Dave Cameron, escribió en un e-mail que su ganancia por anuncios en la internet “está cerca de $0 por día”. Entonces, no hay manera de que él pueda emplear a un redactor especializado si el periódico Seattle Times se uniera al P-I y también dejara de publicarse, dejando a Seattle sin periodistas especializados y sin diarios que cubran béisbol. “Simplemente no hay un modelo de ganancias en este momento que permita que alguien siga al equipo, pague sus gastos de viaje y gane dinero con eso”, dijo Zumsteg.

¿Podrían cambiar las cosas? ¿Podría desarrollarse un modelo que permita que los blogs hagan dinero por sus reportes diarios y no solamente por su análisis diario? ¿Podría acaso una compañía de medios (digamos, ESPN) algún día contratar a periodistas especializados y columnistas en cada ciudad? Claro. ¿Por qué no? ¿Hace una década, quién hubiese imaginado que existiría YouTube y que podría ofrecernos clips del Baseball Boogie de los Dodgers de 1986?

Ken Griffey Jr.

AP

Griffey tendrá un reporte menos de qué preocuparse

Zumsteg dijo que no tiene dudas de que algún redactor independiente eventualmente cubrirá un equipo a tiempo completo sin el financiamiento de una gran compañía de medios. “No sé cómo hacen para pagar sus cuentas”, dijo. “Y hasta que alguien rompa esa nuez, al menos, habremos perdido la continuidad de la cobertura profesional por parte de gente a la que se le paga para escribir sobre el deporte”.

Los medios principales reciben críticas frecuentes por su cobertura angosta y falta de análisis real sobre los poderes del béisbol. Algunas de esas críticas tienen fundamento. Tener acceso no significa mucho si proteges tanto a tus fuentes como para no escribir nunca nada interesante. Pero los periodistas especializados también proveen información real, por ejemplo, opiniones sobre la dirección que está tomando un equipo o de lo que los jugadores piensan de la gerencia y de sus compañeros. Además, nos cuentan historias sorprendentes, alegres, tristes y buenas que no podríamos obtener en otra parte, simplemente porque están junto a los jugadores todos los días. Perdemos más de eso cada vez que un periódico saca a un periodista del palco de prensa.

Zumsteg escribió en un e-mail: “Es triste ver que la internet trata de destruir a estos medios y luego se para sobre sus cenizas a reírse de sus desgracias mientras esperan que alguien les diga cómo cubrir las necesidades que esas mismas instituciones cubrían”.

Un periodista me dijo recientemente que se sentía como un herrero en la época en que se inventó el automóvil. Eso es verdad hasta cierto punto. Los automóviles reemplazaron a los caballos como el método deseado de transporte, no reemplazaron el deseo por el transporte. De hecho, el deseo de transportarse se multiplicó gracias a los autos. Lo mismo se puede decir de la internet. No reemplazó el deseo por la información porque hay más gente leyendo los diarios que antes, aunque los leen gratis en la internet.

Pero el método de transmisión de esa información está siendo reemplazado. Cuando los diarios hayan desaparecido, la gente exigirá leer su información de otras fuentes. Ellos quizá lleguen a (¡ejem!) pagar por esa información una vez se den cuenta de lo que se estaban perdiendo. La gran pregunta es cuándo sucederá esto. Y cuántos reporteros quedarán en ese momento.

“En algún punto, alguien tiene que buscar un nuevo modelo, y necesitarán a alguien que escriba historias”, dijo Ringolsby. “Es una cuestión de sobrevivir hasta entonces. Y de la manera en que el negocio ha cambiado en los últimos 10 años, quizás eso suceda la semana que viene. O quizás no llegue hasta que yo me haya retirado”.

Mientras tanto, él está haciendo lo que todo reportero hace en estos días: abrir su propia página web.

LA LÍNEA DE LA SEMANA

Perdido entre todos los comentarios sobre la ausencia de los “mejores” jugadores que Estados Unidos tenía para ofrecer, encontramos una sencilla razón para el fracaso de los Estados Unidos en su intento por llegar a la final del Clásico Mundial de Béisbol: los lanzadores titulares Roy Oswalt, Jake Peavy, Jeremy Guthrie y Ted Lilly lanzaron terriblemente mal, permitiendo 27 carreras en 24.1 entradas. Nadie gana muchos juegos cuando un lanzador titular permite una carrera por entrada, sin importar quién más está en el equipo o con quién juega. Venezuela sabe esto. Guardándose para el juego de campeonato, el piloto venezolano Luis Sojo puso de titular a Carlos Silva (4-15, 6.46 de ERA el año pasado) en la semifinal ante Corea en lugar de usar a Félix Hernández. Silva no salió de la segunda entrada, no sin antes meter a Venezuela en un tremendo hoyo. Vean su línea de numeritos:

1.1 EL, 6 H, 7 R, 6 ER, 1 BB, 0 K

La buena noticia es que Hernández estará muy descansado para cuando tenga que lanzar en el Clásico del 2013.

DILE A TUS ESTADÍSTICAS QUE SE CALLEN

• La decisión de Curt Schilling de retirarse el lunes pasado lo hace poseedor de una interesante distinción. En su última aparición de Grandes Ligas, Schilling fue el lanzador ganador de un partido de Serie Mundial (2do juego, 2007). ¿Cuántos otros lanzadores pueden decir eso?

¿Pero está Schilling destinado a alcanzar el Salón de la Fama? Seguramente recibirá mi voto gracias a sus tres temporadas con más de 20 victorias, tres elecciones en segundo lugar en la pelea por el Cy Young, más de 3.000 ponches, un gran porcentaje de triunfos y, claro, todas esas grandes actuaciones de postemporada. A pesar de que sus 216 victorias no llegan a las 300 que todo el mundo pide, ya es hora de que los votantes se olviden de esa marca como si fuese un estándar absoluto. ¿Es que acaso los estándares para los lanzadores titulares se han hecho demasiado altos en una era de rotaciones de cinco hombres? Consideren esto: dependiendo de si la candidatura de Bert Blyleven al Salón de la Fama gana algo de empuje en los próximos años, y de cómo se sientan los periodistas en relación a Roger Clemens en el 2013 (el primer año potencialmente de elegibilidad tanto de Schilling como de Clemens), Schilling podría ser el primer lanzador titular en ser elegido al Salón de la Fama que hiciera su debut en las Grandes Ligas después de 1968.

• Quizás Derek Jeter sufrió en el Clásicco al no poder posicionarse de manera hábil ante algunos lanzadores extranjeros. Pero después de verlo jugar en el Clásico, la pregunta que saltó a mi mente fue: ¿Qué harán los Yankees cuando baje otro escalón y no pueda ser campocorto todos los días? Es un tema que ha sido tocado en una nota del New York Times por Jack Curry.

Jeter merece mucho crédito por dar el paso adelante y participar de manera entusiasta tanto en el Clásico de 2006 y en ésta, cuando tantos otros eligieron no jugar. Pero tampoco debió haber jugado delante de Jimmy Rollins, quien en este momento es mejor jugador que Jeter.

Jeter, quien cumplirá 35 años de edad esta temporada, es una de las razones por las que los Yankees son un equipo tan difícil de predecir antes del comienzo de esta temporada. Por otro lado, ellos podrían ser muy buenos. Pero por otra parte, la edad (un campocorto de 35 y un receptor de 37 años) y las lesiones (me dicen que un tal A-Rod está lastimado) podría costar caro. Si me dijesen que los Yankees van a ganar la Serie Mundial, yo diría “sí, claro, lo veo venir”. Pero me dijesen que los Yankees van a terminar con una marca perdedora, yo también diría “sí, claro, lo veo venir”.

• Por muchas razones, este segundo Clásico Mundial de Béisbol fue un éxito. Pero podría haber tenido más asistencia en el parque (y así evitar esas feas tomas de las primeras filas a medio llenar) si no hubiesen puesto precios tan absurdamente altos que hasta los mismo Yankees se hubiesen avergonzado de cobrarlos. El precio más bajo en el Dodger Stadium para el juego final fue de $45, y eso era para las gradas altas y las populares. Los asientos detrás del home se vendían en $500. Los asientos de las bandas iban de $120 a $220. El hecho que hayan vendido tantos boletos a pesar de la baja económica es testimonio de la pasión de los fanáticos extranjeros. Pero el Clásico hubiese estado mejor si cobraban precios más baratos y jugaban ante mucha más gente en los estadios.

Jim Caple es escritor senior de ESPN.com.

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El año pasado fue el peor en la historia para los medios estadounidenses

29 Mar , 2009  

Un caso dramático porque, de cerrar, dejaría a San Francisco como la primera gran ciudad de E.U. sin un periódico propio. Hearst, la firma propietaria, perdió 70 millones de dólares el año pasado. Hay dudas de que sobreviva al 2009.

Ante las dificultades, algunos buscan alternativas al papel, mientras para otros, el negocio cambia de eje.

* ¿Periódicos sin ánimo de lucro?

La difícil situación del 2008 representó una caída del 16 por ciento en los ingresos por publicidad tanto escrita como on line, según datos de la Asociación de Diarios.

Por eso, la industria de los diarios impresos en E.U. comenzó el 2009 en un estado peligrosamente cercano a la caída libre. La situación no es exclusiva de ese país, pero es allí donde estudios como el publicado por el Proyecto para la Excelencia en Periodismo del Centro de Investigaciones Pew permiten dimensionar la escala de lo que ocurre.

Ese estudio dice que el sector recortó al menos 12.000 puestos en el 2008, y vio su circulación disminuir un 4,6 por ciento y su pauta publicitaria caer un crítico 18.

Tres periódicos de gran trayectoria ejemplifican la crisis. El 27 de febrero circuló la última edición de The Rocky Mountain News (RMN), con casi 150 años de historia, que fue cerrado por el grupo Scripps después de un mes en venta sin hallar comprador.

El 17 de marzo, el Seattle Post-Intelligencer (PI) abandonó el papel para ser el primer gran diario exclusivamente digital del país. De 165 periodistas pasó a 20. El sábado 21, el Tucson Citizen, el más antiguo de Arizona, publicó su última edición impresa y despidió a sus 200 empleados.

Jeff Legwold cubría la actividad de los Broncos – equipo de fútbol americano de Denver- para el RMN: “Uno empieza a llamar a la gente que conoce, a buscar oportunidades como freelance (colaborador), pero hay muchos en igual situación, no hay puesto”, dijo a EL TIEMPO.

En similar situación está Dan Richman, del PI. Desde Seattle, explicó que el rotativo perdió 14 millones en el 2008. “Se dice que Seattle ya no podía sostener a dos diarios, pero es posible que no pueda sostener ni a uno. El cierre del PI da un respiro al otro (Seattle Times), pero nadie garantiza que puedan mantenerlo”.

Pew explica que en el 2008 la migración de audiencia a Internet se aceleró, “pero los ingresos por publicidad se redujeron”. Además, la recesión golpeó la publicidad y desvió la atención de la creación de nuevas fuentes de ingresos. “El resultado es una industria disminuida, con menos tiempo y recursos para financiar la transición”.

Diarios sin rotativas

Pero no todas las previsiones son catastróficas. El informe aclara: “No suscribimos la teoría de que es inminente la muerte de la industria”, pues “en el 2008 fue rentable”.

Diarios como The New York Times y The Washington Post tienen más lectores que nunca, si se considera a quienes leen por Internet, dice Tom Rosenstiel, analista. “No es un sector que esté muriendo -subrayó-, está tomando otra orientación”.

El reporte estima que para fines de año habrá desaparecido un cuarto de los trabajos en salas de redacción que existían en el 2001. La pregunta es, según Pew, si “los diarios pueden hallar la forma de convertir su creciente audiencia online en suficientes ingresos para sostenerse antes de que la caída cada vez mayor de las entradas generadas por los medios impresos sea demasiado profunda”.

Daily News

El menor de los periódicos del grupo ‘Philadelphia Newspapers’ que posee también el ‘Philadelphia Inquirer’- se declaró en quiebra. El consorcio acumula deudas por 390 millones de dólares.

The Boston Globe

Se trata de otro periódico que probablemente termine en una edición exclusivamente ‘online’. Se estima que este diario, de la misma casa que produce ‘The New York Times’, pierde un millón de dólares cada semana.

StarTribune

La compañía que lo produce se declaró en bancarrota. Este periódico de Minneapolis (Minnesota) no produjo ganancias el año pasado, cuando recibió la mitad de los ingresos que generó en el 2007.

Chicago Sun-Times

Recordado en Colombia como el diario de la serie ‘Early Edition’, ha llegado a ver el precio de sus acciones caer hasta apenas tres centavos de dólar. Se ahoga en un mercado dominado por ‘The Chicago Tribune’.

The Miami Herald

Está a la venta desde diciembre sin que aparezcan compradores. ‘Time’ considera que puede ser el siguiente en declararse en quiebra. La crisis inmobiliaria del estado de Florida lleva a este gigante a considerar convertirse en un diario electrónico.

San Francisco Chronicle

Un caso dramático porque, de cerrar, dejaría a San Francisco como la primera gran ciudad de E.U. sin un periódico propio. Hearst, la firma propietaria, perdió 70 millones de dólares el año pasado. Hay dudas de que sobreviva al 2009.

The Detroit News

La ciudad que alberga el corazón de la industria automotriz no parece capaz de mantener dos diarios, y al ser el menor de ellos, el ‘News’ lleva las de perder. Espera una fusión con ‘The Detroit Free Press’.

Daily News

Este diario neoyorquino es de un inversionista de los bienes raíces sin la liquidez para enfrentar la crisis del sector y a la vez paliar las considerables deudas del rotativo, que se estiman en más de 50 millones de dólares.

Fuente El Tiempo
WILSON VEGA
REDACCIÓN INTERNACIONAL
CON INFORMACIÓN DE AGENCIAS

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Denuncian ante la OEA obstáculos a libertad de expresión de periodistas en Colombia

24 Mar , 2009  

Organismos defensores de los derechos humanos en Colombia denunciaron que en el país se vulnera la libertad de expresión y no existen garantías para el libre ejercicio de la profesión periodística, debido a la violencia que impera en el país y la intimidación por parte de las autoridades, reportó EFE.

Los reclamos se hicieron en una audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), órgano autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA), con motivo de su 134º período de sesiones. (Las audiencias son transmitidas desde el sitio de la OEA).

El Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz de Colombia, que solicitaron la audiencia, aludieron al conflicto del gobierno con los periodistas Hollman Morris y Jorge Enrique Botero, además de recientes escándalos de interceptaciones telefónicas y de correos electrónicos a periodistas, entre otras personas afectadas, lo que viola el derecho al secreto de fuentes, a la libertad de expresión y a la divulgación de información.

Según la Associated Press, el gobierno del presidente Álvaro Uribe se defendió de las acusaciones y planteó su apego a la libertad de expresión. “En toda la prensa colombiana se reportará de estas audiencias con absoluta libertad”, declaró el embajador colombiano ante la OEA.

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Las trampas de la publicidad

24 Mar , 2009  

Por Omar Rincón
Esta es la historia de cómo se abusa de la promoción, tanto que mata lo que anuncia. Desde que RCN le pegó a la promoción de Los Reyes, pensó que el asunto era la campaña de expectativa y ganar premios por sus campañas de publicidad. Así, volvió costumbre tener largas campañas de expectativas con muchos comerciales.
Fracasaron con Valentino el argentino, nos contaron todo y abusaron tanto que nadie llegó a ver la telecomedia. Fracasaron con El penúltimo beso, que enfatizó en el pretexto de la historia, fusiló todas las canciones y acabó con la historia; se quedó en el pretexto.

Pero el premio al Oso de Oro se lo lleva la excesiva (por fastidiosa y larga), chistosina (que no tiene que ver con el tono de la historia) y sobreactuada (estaba en cuanto evento se hizo por la época) promoción de la campaña “Mariana, perdóname” ¿Nombre de la telenovela? Las trampas del amor. ¡Inconcebible! Todo el mundo esperaba Mariana, perdóname y llegó Las trampas del amor. ¡Fatal! Si la expectativa ya era una oda al fracaso, en la selección de actores escogieron a un bonito buenoparanada. Sin expresión, fuerza o carácter. Su desánimo mató la expectativa que quedaba. Cuando el galán apareció: Apagamos la tele. Qué tipo tan falto de perrenque, tan obvio, tan poco protagonista. Y su insulsez se nota más porque al frente tiene a una actriz con ganas y energía como Carolina Ramírez, ¡hasta Novoa se ve contundente! La historia le juega al suspenso, que poco pega en la telenovela colombiana. Quiere denunciar desde la ficción la maldad de las EPS y de los bancos con la vivienda popular. De acuerdo, odiamos las EPS y los bancos por la forma como nos tratan y por su abuso, pero no quiere decir que queremos ver en la ficción estas tragedias. La telenovela es para soñar y encontrar vida digna en la ficción.

Mala promoción, casting perverso y una historia desenfocada del sentimiento popular hacen que no intentemos ver si la historia vale la pena. Lástima: No pinta tan mal cuando se logra pasar tanta torpeza.

ÓMAR RINCÓN
CRÍTICO DE TELEVISIÓN
orincon61@hotmail.com

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La “santísima” trinidad

23 Mar , 2009  

Por Mario Morales
Podrán culparlos de todo menos de estar a tono con la época. Saben que el tiempo es oro y por eso van por ahí impartiendo perdones no solicitados, encontrando culpables impensados, absolviendo implicados o liberando ilegales que ya se sabían condenados. (Publica el Espectador)
A diferencia de ciertos magistrados, no se detienen en minucias. Entienden que los códigos existen pero sólo para ser modificados o, en el mejor de los casos, ignorados. No sólo se sienten inspirados por una fuerza sobrenatural sino que se creen ellos mismos elevados, más allá de que vivan montados en un avión.
Son simples en el sentido literal de la expresión. Cuentan si acaso con un rosario, un lacre con tres cruces y un cojín para meditar (a posteriori, casi siempre) las decisiones que toman en pleno viaje, no inducido si acordamos que la valeriana no está penalizada (Por ahora).
No tienen una sede para no entrar en gastos. Les da igual un sótano o un restaurante reputado. Mejor si hay cámaras o micrófonos, ocultos o no, con tal que el mensaje llegue expedito al redil.
Ven en todo individuo al margen de la ley (insurgente, narco o funcionario) un potencial portador del estandarte. Basta con una expresión de arrepentimiento tardío, un mea culpa libreteado o una penitencia en vivo y en directo para que sea exonerado.
Con esos principios ganan para la causa a esos “buenos muchachos” que el resto de la sociedad “revanchista”, no ha querido comprender. Entienden que más allá de las pruebas sumarias a las personas hay que creerles porque sí, especialmente si esas personas son ellos mismos. Dios los hace y ellos se juntan.
Saben que con “su” fe es suficiente. Bueno, casi siempre; por eso se aseguran que las instituciones humanas queden en sus manos. Aunque no lo hagan por politiquería sino por credo. Y si permiten que algunos se ahoguen en los fárragos del derecho o el periodismo es porque esas ovejas descarriadas justifican la extensión de su misión y su obra.
Dicen que son tres pero basta con mirar los titulares de los periódicos para entender que ya son legión. Por eso los detenidos y acusados por razones políticas se olvidaron de los procesos y de las leyes y ahora enfrentan el dilema de si pasar Semana Santa en retiros o irse de vacaciones.

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Empeora la libertad de prensa en América Latina, dice la SIP

19 Mar , 2009  

La libertad de prensa empeoró en el hemisferio en los últimos seis meses, debido a asesinatos y violencia contra periodistas, a las campañas de desprestigio y al clima de hostilidad de algunos gobiernos contra medios y reporteros. Tal es la conclusión de la última asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), reportó BBC Mundo.

Al finalizar su reunión en Paraguay, la SIP también concluyó que México es el peor lugar para ejercer la profesión periodística y acusó a los gobiernos populistas que siguen los dictados de Hugo Chávez de intensificar sus abusos contra las empresas mediáticas, añade la Associated Press (AP).

En el informe final de la SIP se remarca la preocupación por la actitud hostil de los presidentes de Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Uruguay, explica La Nación.

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Objeto, sujeto y contenido de la autorregulación periodística

19 Mar , 2009  

Por Gerardo Albarrán de Alba *
La ética no se enseña, se construye.
En el plano individual, el proceso inicia con la asimilación de valores morales que cada quien recibe en el ámbito familiar. La socialización temprana nos permite contrastarlos con la realidad de nuestro entorno particular. Así, desde esos primeros momentos, toda persona enfrenta la característica esencial de la ética: la solución de dilemas.

En el plano colectivo, nuestras sociedades funcionan a partir de unos cuantos valores subyacentes que determinan la forma y el fondo de las relaciones sociales, así como todo aquello que es admitido o rechazado por la comunidad, incuso más allá del ámbito de las leyes que rigen la convivencia y los intercambios de todo tipo entre particulares.

En el plano profesional, la deontología nos dota de aquellos principios que regirán la conducta de aquellos entre quienes se han consensuado y asumido voluntariamente.

En el caso del periodismo, sabemos cuál es el fin último de la ética aplicada; lo que falta es definir claramente es la materia de la que se ocupa, sobre quiénes recaerán las acciones del proceso informativo y cómo se definen las múltiples formas que adquieren lo que gremialmente hemos dado en llamar mecanismos de autorregulación.

1. OBJETO

El periodismo profesional –que sólo puede considerarse así cuando es ético y responsable– pasa necesariamente por la autorregulación. Esta idea, aceptada por teóricos del derecho y la deontología, aún no acaba de permear todos los estratos de la prensa. Hoy es posible encontrar a muchos periodistas, editores y dueños de medios que se resisten a asumir la carga moral que les representa la ética, particularmente cuando ésta se muestra imbuida por principios filosóficos más cercanos a la moral religiosa que a la búsqueda de un bien general.1 No obstante, la ética periodística ha estado presente desde siempre en los medios, pero es relativamente reciente su sistematización en forma de documentos, códigos, instrumentos diversos, organizaciones e instituciones que operan públicamente.

Existen decenas de mecanismos de autorregulación, los cuales son tan diversos como las condiciones particulares de las naciones –y aún las zonas dentro de éstas– donde se aplican. Lo cierto es que nadie puede abrogarse el derecho a imponer a los demás su propia visión de conducta moral profesional, ni siquiera de lo que debe ser o cómo debe aplicarse la ética periodística. Por eso no extraña que la Federación Internacional de Periodistas (FIP) rechace esa posibilidad:

No hay un modelo único de autorregulación que pueda ser copiado en todo el mundo. Los periodistas en cada país deben trabajar juntos para establecer y revisar estándares comunes de ética y profesionalismo.2

Con todo, coincidimos en lo esencial con las cuatro funciones elementales de la autorregulación que Aznar ha señalado: 1.- Establecer las normas éticas a que se deben sujetar voluntariamente tanto los empresarios de la información como los periodistas, 2.- Contribuir a crear las condiciones de normalidad –tanto en lo laboral como en lo profesional y lo social– para el cumplimiento de éstas, 3.- Brindar elementos de juicio crítico al público sobre el desempeño de los propios medios, y 4.- Socializar los procesos de toma de decisión en los medios y el conocimiento que deriva del diálogo ético de los periodistas. (1999b)

Ciertamente, no puede concebirse una autorregulación que carezca de bases escritas que sistematicen las prácticas deontológicas comunes de cada redacción, i.e., los códigos de ética. Precisamente, lo que hacen algunos mecanismos de autorregulación es volver operativas aquellas normas deontológicas que se imponen a sí mismos los periodistas y los medios, e.g., el defensor del lector y el estatuto de redacción. El involucramiento del público es pieza fundamental de la autorregulación; los diversos mecanismos no sólo deben ser públicos, sino que los hay también que permiten la participación directa de lectores y auditorio, mediante la fiscalización de los propios medios, i.e., los consejos de ética y los observatorios de medios. Finalmente, la socialización deontológica tiene varias formas, se dirige a los propios periodistas –en particular–, mediante la capacitación y actualización constante, y a la sociedad toda –en general–, desde los Consejos de Prensa y muchos otros mecanismos de participación directa del público. Todos estos serán desarrollados en la primera parte de este trabajo.

Básicamente, el objeto de los mecanismos de autorregulación es la elaboración de un producto informativo no sólo de calidad, sino con una gran pertinencia social, cuyo contenido cumpla con la función de la prensa en democracia: proporcionar a la sociedad información suficiente, veraz y oportuna que permita la participación razonada de los individuos en la toma de decisiones de su comunidad.

Por otro lado, no puede ignorarse que la autorregulación ha sido un freno tradicional que los propietarios de los medios han opuesto a la amenaza gubernamental de imponerles controles legislativos que afectarían no sólo su libertad editorial para ejercer el papel de fiscalizadores del poder público, sino también al negocio que les representa el hecho de haberse convertido ellos mismos en factores de poder. En el mejor de los casos, la autorregulación periodística es incluso un instrumento de defensa de las libertades de expresión e información como valores universales de la democracia, siempre que se encuentren amenazadas. Esta es la base, precisamente, de la teoría de la responsabilidad social de la prensa:

[…] el poder y la casi monopólica posición de los medios impone en estos la obligación de ser socialmente responsables, de ver que todas las voces son fielmente presentadas y que el público tiene suficiente información para decidir; y si los medios no asumen ellos mismos esa responsabilidad tal vez sería necesario que alguna dependencia pública la impusiera. (Siebert, Peterson, y Schramm, 1973)

Esta responsabilidad social implica, además, que los periodistas y los medios demuestren un voluntario respeto de los derechos fundamentales de los ciudadanos, y no sólo porque la ley se los mande. La inmensa mayoría de los códigos éticos nacionales e internacionales así lo consignan, e imponen con ese fin una serie de estándares mínimos en las prácticas periodísticas cotidianas –con una decidida orientación hacia el interés público– como la precisión, la veracidad y el equilibrio informativos, tendencia que siguen claramente los documentos de este tipo en Latinoamérica.

Finalmente, la autorregulación periodística es un elemento más en la construcción de la confianza pública en la prensa. Pero no se trata de inculcar en la sociedad una fe ciega en los medios, sino enseñarles a «entender y valorar la importancia de una prensa libre e independiente», compartiendo con ellos lo más posible sobre sus métodos de reporteo y sobre sus fuentes de información.3

2. SUJETO

Todo sujeto es un «ente dotado de derechos y obligaciones derivados de un sistema normativo determinado». (Villanueva, 2000) Para los fines de este trabajo, encontramos dos sujetos claramente definidos por el propio proceso informativo, o cuatro según se le mire: el periodista y los medios, por un lado, y las fuentes de información y el público, por el otro.4

2.1 El periodista y los medios

A lo largo de los años, diversos autores han señalado que la deontología periodística, particularmente traducida en códigos, acrecienta el prestigio de la profesión.5 Podría considerarse que así es, pero esta resulta una posición un tanto utilitaria. No es menos cierto que «la ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón».6 Por eso no hemos sino apenas mencionado esta característica en el primer apartado de este capítulo, pues nosotros no consideramos el reconocimiento público entre los objetivos básicos de la autorregulación, sino que lo consideramos una consecuencia natural y hasta deseable del ejercicio profesional, ético y responsable. Y aun cuando no negamos la posibilidad de que haya periodistas y medios que pretendan cobijar –o embozar– su prestigio –cualesquiera que sea éste– bajo el manto de la ética, cabe hacer una precisión: ninguna conducta profesional es ética por sólo pregonarlo. Especialmente si nos referimos a la ética periodística, ésta no se agota en las normas de conducta profesional recogidas en los cientos de códigos deontológicos que existen en el mundo, sino que se construye todos los días. Así, el prestigio de la prensa –digamos, el indispensable cimiento de su credibilidad– está a prueba en las decisiones periodísticas que debe tomar cotidianamente. Todo el edificio deontológico que descansa sobre éstas puede derrumbarse con una sola mala decisión. De ahí que la ética periodística no pueda quedar solamente restringida al ámbito de la conciencia individual de periodistas y editores que, si bien resulta indispensable, no alcanza a todo el proceso de producción informativa. Incluye, por supuesto, a la empresa informativa, que es la que provee a los periodistas de la infraestructura necesaria para difundir la información que recaban y procesan, y que tiene el poder último para determinar la orientación ideológica de los contenidos, pero que además lucra con su actividad. La deontología periodística, por tanto, es una construcción colectiva.

Pero no siquiera los periodistas pueden, por sí mismos, prever todos los escenarios hipotéticos de su actividad, pues a fin de cuentas trabajan con un bien público, que es la información, y la prensa no es titular exclusivo de este que también es un derecho. Los individuos que integran la sociedad son los titulares de la libertad de expresión y del derecho a la información. Por tanto, la construcción de la deontología periodística debe contemplar a la sociedad en su conjunto. De hecho, algunos mecanismos de autorregulación constituyen en sí mismos fuentes de información ética no sólo para los periodistas, sino para la propia sociedad. (Aznar, 1999a) Es el caso de los códigos deontológicos, que no son documentos destinados al estricto consumo interno en las redacciones, sino que su eficacia está determinada por su obligada difusión por parte de los medios, lo cual permite al público conocer los compromisos morales y profesionales de la prensa, y hacerlos exigibles mediante el contraste con sus prácticas reporteriles y editoriales. Otros mecanismos de autorregulación abren a los medios a la participación directa de la sociedad –i.e. los consejos de ética–. Y la propia sociedad, una vez organizada, también puede y crea sus propios organismos de fiscalización de la prensa, como es el caso de los observatorios de medios. Es claro entonces que el periodismo sólo se explica a sí mismo a partir de su relevancia social.

2.2 Las fuentes de información y el público

Quienes trabajamos en la prensa sabemos que compartimos muchas de las cualidades de los escritores e incluso llegamos a tomar prestadas algunas técnicas de redacción literaria para que nuestros relatos periodísticos ganen fuerza expresiva. A fin de cuentas, los periodistas contamos historias y, al hacerlo, buscamos también nuestras propias formas de expresión, nuestra propia voz. Pero a diferencia de novelistas, poetas, cuentistas y ensayistas, ningún periodista escribe para sí mismo. Todos escribimos necesariamente para que alguien nos lea, nos escuche o nos vea.7 Y ese alguien es la sociedad.

Pero, además de esto, la sociedad misma es el objeto noticiable de la prensa, ya sea a partir de historias sobre algunos de sus individuos o de grupos de estos, o bien instituciones públicas y organismos de la sociedad civil. El periodista escribe sobre la gente, sobre lo que hace, sobre lo que le pasa. Y, sobre todo, elige reportar y destaca información sobre sucesos que tienen relevancia para el interés público, entendido éste como aquello que tiene pertinencia social, es decir, que afecta a la vida de la sociedad. Así, partes de la sociedad se convierten también en fuentes de información que merecen del periodista un trato respetuoso, justo y equilibrado.

Especial atención merecen algunas fuentes de información. No es lo mismo un funcionario público, un político profesional, un representante popular electo o un miembro destacado de la sociedad civil –por mencionar sólo algunas de las fuentes de información tradicionales–, que una persona dedicada a casi cualquier otra actividad privada. Mientras los primeros son objeto natural de la labor de fiscalización de la prensa, y por tanto aprenden y se acostumbran al trato casi cotidiano con reporteros, editores, fotógrafos y camarógrafos, los demás individuos de la sociedad no tienen mayor contacto con ellos que no sea a través de los propios medios, es decir, cuando las personas leen un periódico o una revista, y escuchan o ven un noticiario radiofónico o televisivo; pero rara vez en su vida enfrentará a un periodista.8 Dicho de otra forma, conviene separar los conceptos «fuente informativa» y «público». Si bien es cierto que ocasionalmente un individuo de la sociedad general puede convertirse en fuente de información –como testigo o actor de un hecho noticiable–, y que toda fuente de información tradicional –i.e. actores políticos y sociales– es también parte del público, no son la misma cosa; menos aún cuando se convierten en objeto de noticia y, consecuentemente, de investigación periodística. En cualquier caso, toda fuente de información es sujeto particular de la autorregulación periodística, por cuanto son titulares de derechos fundamentales protegidos por las leyes. En efecto, a toda fuente de información se le atribuyen hechos y dichos que deben ajustarse a los principios de veracidad periodística, mediante el contraste y la verificación de la información que se recaba de y sobre dicha fuente de información, respetando el ámbito de sus vidas privadas –excepto cuando éstas se involucran en actos públicos que afectan a la sociedad general– y con especial cuidado sobre su derecho al honor, pero, nuevamente, no sólo porque así lo prescriban las leyes, sino por una convicción ética elevada.

Estos derechos no son mayores que las responsabilidades de las fuentes ni de la sociedad general de hacia los medios informativos. Los primeros tienen la obligación de no ocultar ni manipular información, convirtiendo a los medios en sus aliados –las más de las veces, involuntarios– en juegos de poder; mucho menos deben intentar corromper o coaccionar a los periodistas. Los segundos tienen la obligación de discernir entre las diversas calidades y cualidades informativas que se le ofrecen y entre las cuales elige libremente, además de participar decididamente en todos los mecanismos de autorregulación periodística a su alcance, ejerciendo así una presión legítima sobre los medios.

3. CONTENIDO

Hay quienes ven a la ética periodística no como un problema que implica resolver dilemas constantemente, sino como una herramienta más para hacer un buen trabajo;9 hay quienes consideran que más bien es una utopía, pues pone en lo más alto un ideal profesional,10 y hay quienes consideran que, cuando se traduce en códigos deontológicos, fija las exigencias mínimas11 que se pueden esperar de un periodista. Lo cierto es que la autorregulación tiene varias formas; idealmente, nace del diálogo ético al interior de una redacción y adquiere su legitimación en los códigos deontológicos. Es desde este punto que se construyen los demás mecanismos que garantizan su cumplimiento.

Sin embargo, los códigos deontológicos –y todo mecanismo de autorregulación interna de los medios–degeneran en una mera operación de imagen cuando carecen del consenso mínimo en la redacción. Al menos en México, los pocos códigos éticos que existen en periódicos fueron impuestos por empresarios y directivos. Redactados por unos cuantos funcionarios de cada medio –cuando no son una burda copia de algún código de otro país–,12 estos códigos carecen de consenso y, por supuesto, son ignorados por la mayoría de los periodistas que deberían guiar su toma de decisiones cotidiana por éstos; en lugar de ello, cada uno de ellos opta por seguir sus criterios morales individuales.

En la elaboración de un código deontológico para una redacción, no se debe ignorar la participación de reporteros, editores, redactores, correctores, secretarios de redacción, fotógrafos, diseñadores, articulistas, editorialistas, columnistas e incluso algún colaborador destacado. Aquí se defiende el involucramiento pleno del cuerpo periodístico en la discusión axiológica y el diseño de las normas deontológicas de cada medio, no sólo porque aquél deberá aplicarlas, sino porque cada una de las partes involucradas en el proceso informativo cotidianamente enfrenta dilemas sobre los que deberá tomar una decisión siempre periodística y además, con demasiada frecuencia, ética.

La solución tampoco pasa por el desplazamiento de empresarios y directivos. El cuerpo periodístico de una redacción no puede imponer a la empresa informativa un código sobre el cual basar su desempeño ético. Esto podría derivar en un grave conflicto laboral que amenazara la existencia misma del medio, particularmente si no existe la mínima receptividad entre los propietarios y accionistas, una situación lamentablemente frecuente en periódicos y revistas que nacen para cobijar intereses extraperiodísticos.

Un diálogo ético real, efectivo –y los mecanismos de autorregulación que se derivan de éstos–, sólo puede fructificar en aquellos medios donde la conciencia y la responsabilidad profesional alcance a toda la pirámide jerárquica. Un código deontológico puede y debe surgir del acercamiento entre posiciones que ocasionalmente entran en conflicto –como la primicia periodística contra la rentabilidad empresarial–, de la discusión razonada de valores, del análisis informado y de las decisiones colegiadas respecto de dilemas específicos que afecten a toda la redacción. Crear un código deontológico para una empresa periodística implica una larga discusión, en la que todos sus integrantes pueden y deben aportar algo. El consenso obtenido así garantiza la legitimidad de una conducta ética buscada, interioriza las bondades de un desempeño profesional, facilita tanto la prevención como la sanción de conductas reprobables de cualquier miembro de una empresa periodística determinada y permite una constante revisión de los diversos mecanismos de autorregulación mediante la incorporación del aprendizaje ético traducido en nuevas y mejores normas.

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Notas:

1 José Luis Exeni, «Apuntes sobre autorregulación del periodismo», en Sala de Prensa, No. 30, abril de 2001.
2 «Governments must refrain from regulating media content», en The Royaumont News Line, issue 4, November/December 1999, p. 2.
3 Bill Kovach, «Journalism and patriotism», en Sala de Prensa No. 46, agosto de 2002.
4 El propio Villanueva menciona a tres sujetos de la autorregulación informativa: el público, el periodista y la empresa informativa. A las fuentes de información las inscribe dentro del público, pero no son lo mismo. Asimismo, Aznar 1999b.
5 Cfr. Aznar, 1999a; asimismo, Villanueva, 1999.
6 Declaración del periodista, escritor y Premio Nóbel de Literatura Gabriel García Márquez, citada en el portal de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano en http://www.fnpi.org.
7 Incluso en los medios electrónicos, caracterizados por la imagen o el sonido, existe un lenguaje periodístico basado en cualquiera de los géneros que, en mayor o menor medida, se practican en todas las redacciones del mundo: informativos, opinativos e híbridos. Cfr. Linares, 1998.
8 Mención aparte debe hacerse de las llamadas celebridades de la farándula y los deportes más populares, cuya exposición al público no sólo es enorme, sino que ellas mismas alimentan el interés del público incluso en detalles de sus vidas privadas.
9 Luego de que el autor de este trabajo cuestionara a los fotógrafos finalistas del Premio Nuevo Periodismo por el manejo de la imagen de las personas en sus trabajos, Gabriel García Márquez susurró al oído de Julio Scherer García: “Están mal; la ética no es un problema, es una herramienta”, según contó el propio Scherer. Javier del Rey, defensor del lector del diario colombiano El Tiempo, en su relatoría, discrepó: “García Márquez se equivoca en esto; por su naturaleza, la ética siempre es un problema”. Escuchado en el «Seminario internacional: Nuevo periodismo para un nuevo milenio», con Gabriel García Márquez, Sergio Ramírez y Joaquín Estefanía, organizado por Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, Banco Interamericano de Desarrollo y Cemex, en Monterrey, N.L., del 3 al 5 de abril de 2002.
10 Expresión utilizada por Javier Darío Restrepo, defensor del lector del diario El Colombiano, durante el Taller de Ética Periodística impartido en la Universidad Iberoamericana, en la Ciudad de México, durante la primer semana de octubre de 2000, bajo los auspicios del Instituto Federal Electoral.
11 Así lo percibe Aznar, (1999a), aun cuando acepta que con ello no se resuelven todos los problemas éticos de la prensa.
12 Compárese el código impuesto por el dueño y director del diario mexicano El Economista con los enunciados básicos del código del diario español El País.

* Gerardo Albarrán de Alba es periodista, director de Saladeprensa.org y coordinador de Proyectos Académicos del semanario mexicano Proceso.

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Las mil muertes del lector

19 Mar , 2009  

De tantos héroes anónimos que tiene el mundo, hay uno por el que siento predilección, casi amor, sobre todo porque no le hace daño a nadie y es silencioso. Es un hombre que ha sobrevivido a mil batallas. Y también, a otras épocas. Es el lector.

Sé que cada día, en los lugares más inesperados de la Tierra, muere un lector. Sobre todo en las escuelas, en los colegios, en las universidades, sitios que por su misión deberían estar consagrados como templos al oficio de leer.

Hay miles de estudiantes que abandonan el salón de clases con la intención de no volver jamás a leer un libro. La culpa, muchas veces, es de los profesores. Ellos, a su vez, son las primeras víctimas anónimas de una máquina que ha asesinado miles de lectores, desde la más temprana infancia. Tal vez por eso algunos dedican el resto de sus vidas, a veces sin siquiera darse cuenta, a repetir el crimen cometido contra ellos.

Con la ayuda de mi amigo Ángel Galeano, un hombre que ama los libros, voy a tratar de hacer una lista de las mil muertes del lector.

La primera sucede cuando todavía es niño. Los adultos le enseñan a leer porque consideran la lectura, más que un acto de libertad o un ejercicio de la imaginación, un instrumento para defenderse en los combates de la vida. Por eso la lectura se enseña como la esgrima. Como si fuera un arte marcial.

La segunda muerte ocurre cuando los adultos seleccionan los libros que el niño debe leer. En este, como en otros casos, los adultos no sugieren, ni seducen, sino que imponen. El niño lector acepta, casi siempre en silencio, el libro que escoge su maestro. Imagina que los que escogen los libros son personas cultas. Se demora muchos años para comprender que algunos de sus profesores no leen.

La tercera muerte es la fecha límite. De ella son culpables, sobre todo, los colegios. Hay que leer contra reloj. Como en una carrera de relevos. El estudiante que excede los plazos está perdido. Está prohibido disfrutar un libro.

La cuarta muerte es el resumen escrito. Además de leer, el estudiante tiene que analizar y resumir. Debe escribir una sarta de lugares comunes o, si prefiere, algo inteligente, suyo.

En este último caso, si el profesor no está de acuerdo, corre el riego de perder la prueba. Muchos estudiantes tratan de sobrepasar esta clase de obstáculos acudiendo a libros en los que ya están hechos los resúmenes o visitando sitios de Internet como El rincón del vago.

La quinta muerte del lector es el examen. El profesor anuncia que la próxima semana habrá una evaluación. Y un examen es siempre un interrogatorio. No hay lugar para expresar pensamientos propios. Se debe citar. Repetir de memoria las cosas que otros han dicho sobre el libro.

La sexta muerte es la calificación. Tres con cinco.

La penúltima muerte es la culminación del “proceso”. Es la muerte del desprecio. El profesor le dice al estudiante que ha perdido el tiempo. Que más importante que leer poemas, cuentos o novelas es estudiar matemáticas, física, química, biología.

Hay muchas muertes más. Son muertes de libros y por lo tanto de lectores que jamás los leerán. Como la del libro que muere ante nuestros ojos en las vitrinas de las librerías, sin siquiera abrir sus páginas, porque no tenemos dinero con qué comprarlo. La del libro que jamás nos prestarán. La del libro que prestamos y no nos devolverán. Los libros que nos obligan a leer en los cursos de lectura rápida. Pasamos sus páginas como cuando comemos de afán una hamburguesa.

También están los libros que no comprendemos. Como la versión original de El Mío Cid. Susanita, mi hija, tenía que leerlo para una tarea de literatura. Como no entendía el castellano antiguo, me pidió que le ayudara. Leí la obra repasando varios diccionarios. Fue en vano. Yo tampoco la entendí.

Cada día mueren miles de lectores. Pero al mismo tiempo nacen miles más. Lo veo y lo creo. Y me siento feliz por eso. Porque la lectura nos permite hablar con los muertos, con el resto de los hombres, con nuestra propia historia. El hombre que lee jamás se siente solo. Leer, además, es un acto de libertad, de imaginación. El acto de libertad más grande que puede tener un hombre.

Hace un tiempo, un jefe guerrillero que dejó las armas fue a buscarme a la Universidad de Antioquia para contarme una historia. Él era el jefe de una patrulla. Sus hombres llevaban varios días recorriendo las selvas del sur de Bolívar y tenían la misión de buscar un campamento. Las instrucciones de los comandantes sobre el sitio donde habían dejado las provisiones eran claras. Los guerrilleros cavaron durante varias horas. Al final, encontraron comida y pertrechos suficientes para varios días. Y un libro. Estaba húmedo porque la bolsa plástica en la que lo habían envuelto estaba rota. Lo pusieron a secar al sol durante varios días. Luego volvieron a encuadernar sus hojas, una a una, con mucho cuidado. Lo leyeron en voz alta en las horas de descanso hasta la última página. Luego lo regalaron a otro frente.

Perla Escandón, una periodista de El País, de Cali, me contó que en las selvas húmedas y frías que hay en las montañas que separan a Cali de Buenaventura y la costa del Pacífico, una muchacha camina todos los días de la semana en medio del bosque. Va con un morral a sus espaldas. El morral está lleno de libros. Es una bibliotecaria rural. Ella presta los libros a los campesinos. Vive en medio del fuego cruzado de los frentes guerrilleros y los grupos de autofensas. A veces se encuentra en su camino con tropas del Ejército Nacional o de la Policía Antinarcóticos. Ella camina en medio de todos ellos cargando su morral lleno de libros, como si fuera un ángel.

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¿A qué le teme Uribe?

16 Mar , 2009  

Por Mario Morales
Lo dice la gente del común. Este Uribe 2009 no es ni la sombra del que era hace un lustro. La imagen que proyecta se debate entre la ira porque ya no tiene el control pleno, la preocupación por el mediano plazo y la frustración por el futuro inmediato. (Publica El Espectador)
Del presente mismo ya ni se ocupa. No hay estrategia económica en la agenda legislativa para enfrentar la crisis. No es necesaria dice su MinHacienda para no decir que saben qué hacer.
Lo mismo le pasa con la reelección de 2010. Allí tampoco tiene margen de maniobra. Al referendo, atacado por virus mortales en lo jurídico, le aplicará la eutanasia “el perfumado” de Germán Varón (que decide los legisladores que lo estudiarán) en beneficio, entre otros, de su jefe Vargas Lleras.
Y si sumamos el descenso dramático en las encuestas, la escisión con la cúpula militar y el distanciamiento con el resto del sanedrín, se entiende el temor.
Por eso, lo que muchos analistas ven como avanzada, con la renuncia de funcionarios cercanos, puede ser en el fondo una estrategia de retirada.
La salida de Arias a hacer campaña y de Restrepo a fundar partido es de alguna forma la firma del testamento de Uribe a favor de sus dos únicos hijos legítimos. Estrategia pobre pero no había alternativa.
Difícilmente sobrevivirá su proyecto político en manos de quienes vieron al uribismo como un paraguas mientras arreciaba el aguacero. Seguro que el presidente no le confiaría sus hijos a Juan Manuel Santos ni a Nohemí Sanín quienes, dado el caso, no tendrían reparos en llevarle la maleta incluso a Lucho si con ello garantizan su permanencia en el poder.
Agarrado de una “oportunidad” sale Juan Lozano, entre despedido y poco convencido, y al “Vice” dejaron de tenerlo en cuenta desde que dejó de ser accionista de El Tiempo.
Y Valencia Cossio? representa ese combito de “incondicionales” que, acostumbrados a vivir del erario, cuando hablan de la reelección sólo piensan en la suya.
Sí, en esa apuesta no pasa el futuro del país; si acaso la continuidad de la seguridad democrática que puede quedar relegada a otra fase de combate a la guerrilla, y la reputación del mismo Uribe reducida a haber sido el presidente que tuvo la mayor favorabilidad en la historia reciente antes de cruzar la puerta del olvido.