Informe sugiere subsidios públicos para salvar al periodismo

Un informe coescrito por el ex director ejecutivo del Washington Post hace un llamado a tomar medidas radicales para preservar el futuro del periodismo en los Estados Unidos. En la “Reconstrucción del Periodismo en los Estados Unidos”, solicitado por la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, Len Downie Jr., anteriormente del Post, y Michael Schudson, un profesor de Columbia, recomendaron seis acciones específicas para ser ejecutadas por el gobierno, las universidades y los donantes filántropos.

Los autores sugieren que el Congreso o el Servicio de Impuestos Internos (o IRS, por su sigla en inglés) permitan a las organizaciones periodísticas funcionar como entidades sin fines de lucro o con lucro limitado. Un “fondo nacional para noticias locales” debería ser creado con recursos que el gobierno recabe —o podría recabar— de los usuarios de los servicios de telecomunicaciones, estaciones de radio y televisión, o proveedores de Internet.

El informe también urge a que las emisoras de radio y televisión públicas sean “reorientadas sustancialmente” hacia las noticias locales, e insiste en la necesidad del apoyo filantrópico al periodismo sobre asuntos públicos y denuncias.

“Además de formar a periodistas, las universidades públicas y privadas deberían operar sus propias organizaciones noticiosas y hospedar plataformas para otras organizaciones periodísticas sin fines de lucro”, recomiendan los autores.

Entre las tantas respuestas suscitadas, el informe ha sido calificado como “un ejemplo más de lo que está mal con el debate sobre el futuro del periodismo” y elogiado por “atreverse a darle la bienvenida a una nueva forma de periodismo, así como a una nueva forma de financiarlo”.
Fuente Knight Center

Colombia, pobre clasficación en libertad de prensa en 2009, según RSF

Colombia mantuvo el triste lugar 126 en la clasificación anual de Reporteros sin Fronteras sobre libertad de prensa en el mundo. Israel en caída libre, Irán a las puertas del trío infernal

“La libertad de prensa se debe defender en cualquier lugar del mundo, con la misma fuerza y la misma exigencia”, declara Jean-François Julliard, con motivo de la publicación de la octava clasificación mundial de la libertad de prensa por parte de Reporteros sin Fronteras, el 20 octubre 2009.

“Es inquietante constatar que unas democracias europeas tales como Francia, Italia o Eslovaquia siguen, año tras año, perdiendo puestos en la clasificación. Europa debe demostrar ejemplaridad en materia de las libertades públicas. ¿Cómo denunciar las violaciones cometidas en el mundo si no se está irreprochable en su propio territorio? El efecto Obama, que permitió a Estados Unidos subir 16 puestos, no basta para tranquilizarnos. Al final de la clasificación, nos preocupa particularmente la situación en Irán. El país se acerca de manera peligrosa al trío infernal en cuanto a la libertad de prensa, constituido desde hace años por Eritrea, Corea del Norte y Turkmemistán”, añade el secretario general de la organización. La clasificación mundial de la libertad de prensa se establece igual que todos los años por Reporteros sin Fronteras, gracias a los centenares de periodistas y expertos en medios de comunicación que contestaron a su cuestionario. Toma en cuenta las violaciones de la libertad de prensa cometidas entre el 1 septiembre 2008 y el 31 agosto 2009.

¿El final del modelo europeo?

Europa fue durante mucho tiempo ejemplar en materia de respeto de la libertad de prensa, pero este año, varios países europeos retroceden de manera muy clara. Aunque los trece primeros puestos siguen ocupados por países europeos, otros tales como Francia (43º), Eslovaquia (44º) o Italia (49º), siguen su descenso, perdiendo respectivamente ocho, treinta y siete, y cinco puestos. Los están distanciando jóvenes democracias africanas (Mali, Sudáfrica, Ghana) o latinoamericanas (Uruguay, Trinidad y Tobago). Periodistas aún se ven amenazados físicamente, en Italia, en España (44º), pero también en los Balcanes, entre otros en Croacia (78º) donde, el 23 octubre 2008, el propietario y el director marketing del semanal Nacional fueron asesinados en un atentado con bomba. Pero la principal amenaza, más grave a largo plazo, viene de las nuevas legislaciones en vigor. Muchas leyes promulgadas desde el mes de septiembre de 2008 cuestionan el trabajo de los periodistas. En Eslovaquia (44º), permitió introducir la peligrosa noción de derecho automático de réplica y aumenta fuertemente la influencia del ministro de Cultura en las publicaciones.

Israel: operación capa de plomo para la prensa

La operación militar “Plomo fundido” llevada por Israel contra la Franja de Gaza también tuvo repercusiones en la prensa. Israel pierde cuarenta y siete puestos y llega a ser 93º de la clasificación. Esta caída libre le hace perder a Israel su estatuto de primer país de Oriente Medio, quedándose detrás de Kuwait (60º) y de los Emiratos Árabes Unidos (86º). En su territorio, Israel empieza a aplicar los mismos métodos que en el exterior. Así pues, Reporteros sin Fronteras ha podido contar cinco arrestos, a veces fuera de cualquier marco legal, y tres encarcelamientos de periodistas. La censura militar aplicada a todos los medios de comunicación también deja rondar una amenaza sobre la profesión. Fuera de su territorio, Israel alcanza el puesto 150. El balance de la guerra es muy pesado : unos 20 periodistas fueron heridos en la Franja de Gaza por las fuerzas armadas israelíes y tres fallecieron mientras cubrían el conflicto.

Irán a las puertas del trío infernal

Los periodistas sufrieron más que nunca este año en el Irán de Mahmud Ahmadineyad. La reelección discutida del Presidente sumió el país en una auténtica crisis e instauró una paranoia respecto a los periodistas y blogueros. Censura previa y automática, vigilancia de los periodistas por el Estado, malos tratos, periodistas obligados a huir del país, arrestos ilegales y encarcelamientos, éste es el panorama de la libertad de prensa este año en Irán.

Ya cerca del final de la clasificación durante los años anteriores, Irán ha llegado a las puertas del trío infernal, todavía compuesto por Turkmemistán (173º), Corea del Norte (174º) y Eritrea (175º), donde silenciaron tanto a la prensa que actualmente no existe.

El “efecto Obama” coloca a Estados Unidos entre los 20 primeros países

En un año, Estados Unidos ha remontado 16 puestos, pasando del 36º a ser el 20º. La llegada del nuevo presidente Barack Obama y su actitud menos belicosa que la de su predecesor respecto a la prensa tiene mucho que ver en ello.

Pero este fuerte ascenso sólo concierne el estado de la libertad de prensa en el territorio americano. Aunque Barack Obama obtuvo el Premio Nobel de la Paz, su país sigue participando en dos guerras. A pesar de una ligera mejora de la situación, la actitud de Estados Unidos respecto a los medios de comunicación en Irak y en Afganistán es preocupante. Varios periodistas fueron heridos o detenidos por el ejército estadounidense. Uno de ellos, Ibrahim Jassam, sigue detenido en Irak.

Ver clasificación completa en http://www.rsf.org/IMG/pdf/classement_es.pdf

La prensa diaria se muere

Por Ignacio Ramonet
El siniestro es descomunal. Decenas de diarios están en quiebra. En Estados Unidos ya han cerrado no menos de ciento veinte. Y el tsunami golpea ahora a Europa. Ni siquiera se salvan los otrora “rotativos de referencia”: El País en España, Le Monde en Francia, The Times y The Independent en el Reino Unido, Corriere della Sera y La Repubblica en Italia, etc. Todos ellos acumulan fuertes pérdidas económicas, derrumbe de la difusión y hundimiento de la publicidad (1).

El prestigioso New York Times tuvo que solicitar la ayuda del millonario mexicano Carlos Slim; la empresa editora de The Chicago Tribune y Los Angeles Times, así como la Hearst Corporation, dueña del San Francisco Chronicle, han caído en bancarrota; News Corp, el poderoso grupo multimedia de Rupert Murdoch que publica Wall Street Journal, ha presentado pérdidas anuales de 2.500 millones de euros…

Para recortar gastos, muchas publicaciones están reduciendo su número de páginas; el Washington Post cerró su prestigioso suplemento literario Bookworld; el Christian Science Monitor decidió suprimir su edición de papel y existir sólo en Internet; el Financial Times propone semanas de tres días a sus redactores y ha cercenado drásticamente su plantilla.
Los despidos son masivos. Desde enero de 2008 se han suprimido 21.000 empleos en los periódicos estadounidenses. En España, “entre junio de 2008 y abril de 2009, 2.221 periodistas han perdido su puesto de trabajo” (2).
La prensa escrita diaria de pago se halla al borde del precipicio y busca desesperadamente fórmulas para sobrevivir. Algunos analistas estiman obsoleto ese modo de información. Michael Wolf, de Newser, vaticina que el 80% de los rotativos norteamericanos desaparecerán (3). Más pesimista, Rupert Murdoch pronostica que, en el próximo decenio, todos los diarios dejarán de existir…
¿Qué es lo que agrava tan letalmente la vieja delicuescencia de la prensa escrita cotidiana? Un factor coyuntural: la crisis económica global que provoca una mengua de la publicidad y una restricción del crédito. Y que, en el momento más inoportuno, ha venido a acrecentar los males estructurales del sector: mercantilización de la información, adicción a la publicidad, pérdida de credibilidad, bajón de suscriptores, competencia de la prensa gratuita, envejecimiento de los lectores…
En América Latina se añaden a esto las necesarias reformas democráticas emprendidas por algunos Gobiernos (Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela) contra los “latifundios mediáticos” de grupos privados en situación de monopolio. Lo cual desencadena, contra esos Gobiernos y sus Presidentes, una sarta de calumnias difundidas por los despechados medios de comunicación dominantes y sus cómplices habituales (en España: el diario El País, que de paso carga contra el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero) (4).
La prensa diaria sigue practicando un modelo económico e industrial que no funciona. El recurso de construir grandes grupos multimedia internacionales, como se hizo en los años 1980 y 1990, ya no sirve frente a la proliferación de los nuevos modos de difusión de la información y del ocio, vía Internet o los teléfonos móviles (5).
Paradójicamente, nunca han tenido los diarios tanta audiencia como hoy. Con Internet, el número de lectores ha crecido de manera exponencial (6). Pero la articulación con la Red sigue siendo desdichada. Porque establece una injusticia al obligar al lector de kiosco, el que compra el diario, a subvencionar al lector de pantalla que lee gratuitamente la edición digital (más extensa y amena). Y porque la publicidad en la versión de la web no cunde, al ser mucho más barata que en la versión de papel (7). Pérdidas y ganancias no se equilibran.
Dando palos de ciego, los rotativos buscan desesperadamente fórmulas para afrontar el hipercambio, y sobrevivir. Siguiendo el ejemplo de iTunes, algunos piden micropagos a sus lectores para dejarles acceder en exclusiva a las informaciones on line (8). Rupert Murdoch decidió que, a partir de enero de 2010, exigirá pago por toda consulta del Wall Street Journal mediante cualquier tecnología, ya sean los teléfonos Blackberry o iPhone, Twitter o el lector electrónico Kindle. El buscador Google está pensando en una receta que le permita cobrar por toda lectura de cualquier diario digital, y revertir una fracción a la empresa editora.
Bastarán esos parches para salvar al enfermo terminal? Pocos lo creen (léase artículo de Serge Halimi “El combate de Le Monde diplomatique”). Porque a todo lo anterior se suma lo más preocupante: el desplome de la credibilidad. La obsesión actual de los diarios por la inmediatez les lleva a multiplicar los errores. La demagógica solicitud al “lector periodista” para que cuelgue en la web del periódico su blog, sus fotos o sus vídeos, incrementa el riesgo de difundir engaños. Y adoptar la defensa de la estrategia de la empresa como línea editorial (cosa que hacen hoy los diarios dominantes) conduce a imponer una lectura subjetiva, arbitraria y partidaria de la información.
Frente a los nuevos “pecados capitales” del periodismo, los ciudadanos se sienten vulnerados en sus derechos. Saben que disponer de información fiable y de calidad es más importante que nunca. Para ellos y para la democracia. Y se preguntan: ¿dónde buscar la verdad? Nuestros asiduos lectores conocen (una parte de) la respuesta: en la prensa realmente independiente y crítica; y, obviamente, en las páginas de Le Monde diplomatique en español.
Publica Le Monde diplomatique

Notas:
(1) Inés Hayes, “En quiebra los principales diarios del mundo”, América XXI, Caracas, abril de 2009.
(2) Según la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, Madrid, 13 de abril de 2009.
(3) The Washington Post, 21 de abril de 2009.
(4) Sobre los ataques de El País contra Zapatero, léase Doreen Carvajal, “El País in Rare Break With Socialist Leader”, The New York Times, 13 de septiembre de 2009. Versión en español: www.internautas.org/ html/5722.html
(5) Luis Hernández Navarro, “La crisis de la prensa escrita”, La Jornada, México, 3 de marzo de 2009.
(6) Léase el informe: “Newspapers in Crisis”: www.emarketer.com/Reports/All/Emarketer_2000552.aspx
(7) En 2008, la audiencia del New York Times en Internet fue diez veces superior a la de su edición impresa, pero sus ganancias por publicidad en la Red fueron diez veces inferiores a las de la edición de papel.
(8) Léase: Gordon Crovitz, “El futuro de los diarios en Internet”, La Nación, Buenos Aires, 15 de agosto de 2009, y El País, Madrid, 11 de septiembre de 2009.

Crónicas ganadoras: “El Pollo de Cereté”

Por Estewil Quesada (ganador premio Simón Bolívar 2009)
Camino del vestuario al cuadrilátero, asombrado por el multicolor marco del MGM Hotel y Casino y del ensordecedor grito de ‘¡México, México, México!’, a César Canchila le cayó la primera de dos descargas eléctricas sobre su cuerpo cuando oyó en los altoparlantes la voz de su ídolo Diomedes Díaz con parte de la segunda estrofa del paseo vallenato ‘El Cordobés’: Tiene bella estampa, brioso pico es tirador / Como son los gallos y pollos de Cereté.
El boxeador de Cereté, la población cordobesa cercana a Montería, se identifica con esa canción. “Me despeluqué al escucharla”, afirmaría dos días después a Alberto Agámez, integrante de su esquina la noche del 26 de julio pasado en Las Vegas (E.U.).
A su manejador Billy Chams, mientras miraba en vivo y en directo por televisión las imágenes del ingreso al ring, en Barranquilla, le preocupaba el miedo escénico de su pupilo. Sabía de la impresión que le había causado la capital mundial del juego y el boxeo.
“Hasta me lamenté en ese momento de no ponerle dos peleas en el extranjero antes de buscar el título”, dijo.
La segunda descarga eléctrica fue un gancho de derecha en el segundo asalto propinado por el favorito mexicano Giovanny Segura, su rival, quien lo había intimidado antes del campanazo inicial diciéndole: “Espero que vengas a pelear como hombre”, y a quien se le oyó gritar al promotor estadounidense Bob Arum: “¿Dónde se lo dejo tirado?”.
En la lona, escuchando el conteo del árbitro estadounidense Jay Nady, Canchila solo atinó a pensar: “Este ‘man’ me la va a poner difícil”. Y a diferencia de la primera, que lo mantuvo desconcentrado y le costó la segunda, esta segunda descarga eléctrica le sirvió para despertar: se levantó para ganar por decisión unánime el vacante cinturón del peso minimosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Niño enfermizo
César Antonio lleva los dos apellidos de su madre: Canchila Pérez. Ella, de nombre Tarcila, dice que el padre biológico la abandonó a los tres meses de embarazo. El boxeador no quiere recordar su nombre ni el episodio. Ella tampoco. Los dolores del parto llegaron una noche y él nació a las dos de la madrugada del lunes 15 de marzo de 1982 en el hospital San Diego, de Cereté. Nació sietemesino.
“Pobrecito mi hijo. No podía comer y me tocaba alimentarlo con un algodón. Fue un niño enfermizo y flaco: cuando creció, sufría de ahogo”, recuerda Tarcila, que se lo llevó para casa de su padre, Pedro Canchila, a Severá, un corregimiento a 14 kilómetros de Cereté por carretera destapada, ahora con unos 3.000 habitantes, que, como toda su historia, ha vivido de la agricultura.
“Con mi abuelo aprendí la disciplina en la vida. Era un señor serio y responsable (murió en mayo de 2004). De palabra”, reconoce el boxeador, que acompañó cada mañana a Pedro en los cultivos de arroz, maíz, yuca y plátano, como también a limpiar la maleza de las fincas de los ricos de la región. “Yo también tiraba machete hasta los 8 años, cuando regresé a Cereté”, dice.
De nuevo en su tierra, en el barrio Santa Teresa, donde su madre vivía con Adriel Vásquez, su padrastro, se dedicó a estudiar, sin salir a la calle.
Seguía ahogándose. Y hasta se alineó en un equipo de fútbol preinfantil, como marcador derecho, por un año. Prefirió el estudio y tratar de ayudar a Tarcila que caminaba todo el día vendiendo lotería y rifas para sostener la casa.
Un día, por allá en 1996, viendo que su hermano menor John Jairo era peleador callejero y a él le tocaba defenderlo contra rivales más pesados (“yo era muy flaco”, dice), se fue al gimnasio municipal para aprender a boxear. Luis ‘Zurdo’ Hernández le enseñó lo básico. Canchila quiso abandonar el gimnasio porque no le gustaba el boxeo. Pero al ver sus condiciones, Hernández lo invitó a seguir.
Con 38 kilos de peso, Hernández, un ex boxeador profesional, lo puso a pelear a los tres meses en Montería frente a un oponente de Tierralta. Los entrenadores del seleccionado cordobés, Johnny González y Álvaro ‘Perro’ Galván, elogiaron las condiciones “de ese experimentado joven”, que resultó ganador, y se sorprendieron cuando se enteraron de que apenas era debutante.
A Canchila, que había dejado de ahogarse por esos días, lo entusiasmó la victoria. Pero más las palabras de Hernández: “Con el boxeo puedes sacar a tu mamá adelante”.
Canchila escuchaba las peleas de Mauricio Pastrana y ya conocía la gloria de ‘Happy’ Lora.”Me llené de ilusiones”, dice el pugilista, que acumuló títulos nacionales en el Junior de Sincelejo-98 (44 kilos, y Boxeador Más Técnico) y en el juvenil de Galapa-99 (Atlántico, en 48 kilos).
Hambre de campeón
El mayor de los cuatro hermanos completó como aficionado 54 triunfos y 6 derrotas (perdió la final de mayores del 99 en Apartadó con Wilfrido Valdés y en el estreno por retraso del avión en los Juegos Nacionales de Tumaco-2000 con Carlos Támara, ambos derrotados recientemente por Giovanny Segura), cuando Hernández decidió que era hora de pasar al profesionalismo .
El bachiller del Centro Docente Institucional 24 de Mayo de Cereté quería estudiar idiomas y seguir peleando como aficionado, representar a Colombia en unos Olímpicos y recuperarse del golpe que resultó la concentración en Medellín en 1999, con la preselección de los Juegos de Sidney, que abandonó luego de un mes porque le cayó ‘mamitis’. Pero no había dinero en casa. Y aceptó convertirse en profesional.
“Lo llevó Hernández y me lo presentó como un prospecto de boxeo y pegada. Era un muchacho flaco y pobre que me enteré vivía a cuatro calles de mi casa en Cereté. Por esos días conocí a su mamá que vendía lotería a pie pelao”, dice el periodista Edwin Tuirán Ruiz, que con otro cereteano, el dirigente deportivo Ciro Solano, lo convirtieron profesional el 8 de junio de 2001 en Montería bajo la promoción de la cuerda ‘Tusol’.
Dos años después pasó a manos del promotor Jader Espitia. Y luego quedó en el aire. “Veía dificultades y una lucha ardua. Dije en casa que iba a buscar nuevos horizontes”, relata. Tenía nueve victorias y una derrota. Fue a Cartagena, a casa del entrenador Aníbal González, pero luego de un mes vio que en la capital de Bolívar había menos posibilidades que en Córdoba. Un día llamó a casa y encontró un número de celular de una persona que no recordaba.
“José Polo, un conocido de Cereté, que entonces estudiaba Derecho en Barranquilla, me invitó a venirme. Era junio de 2005. Yo acepté y dormí un mes en la parte alta del gimnasio del coliseo Humberto Perea. Polo me daba 20 mil pesos mensuales para la comida”, recuerda Canchila.
Por esos días, el campeón mundial del peso mínimo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), Daniel Reyes (también víctima de Segura), necesitaba rival de entrenamiento. Al director técnico Orlando Pineda le recomendaron a Canchila y lo buscó en el Humberto Perea.
Cuando terminó la preparación, Pineda habló con Billy Chams, presidente de Cuadrilátero, y le dijo: “Este muchacho no tiene donde quedarse… Vamos a darle el chance, es bueno…”. Desde entonces y ahora como campeón vive en el segundo piso del gimnasio Cuadrilátero, compartiendo habitación con Reyes o con el prospecto Orlen Padilla.
“Estaba pasando hambre y le dimos la comida. Es un muchacho serio y disciplinado, que su único defecto es la alimentación: tiene una dieta de dos buenas comidas diarias, pero por su cuenta ingiere una tercera y anda siempre ‘volado’ de peso”, manifiesta Chams, que elogia la permanencia de Canchila en el gimnasio en Barranquilla.
“Cuando decidí salir de Cereté tenía mis planes y ahora no abandono el gimnasio en Barranquilla. Y no porque tenga el corazón duro. La familia hace falta. Mi madre, mi esposa (Betty Miranda, con seis años de casados), mi hijo (César Luis, de 5 años)…
Todos en casa. Cuando voy allá por 10 ó 15 días aprovecho el tiempo al máximo”, relató Canchila a EL TIEMPO una semana antes de su pelea consagratoria.
La madrugada del domingo pasado, al regreso del hospital de Las Vegas, donde le tomaron dos puntos de sutura en la ceja derecha, producto de un cabezazo accidental en el penúltimo asalto (allí coincidió con Segura), desde la habitación 14-336 del MGM Hotel Casino, el nuevo campeón marcó al celular de Tarcila, que festejaba con sus vecinos en el humilde rancho del barrio El Quemado Buenavista, donde se mudaron hace tres años.
“Mamá: mi plan era ser campeón mundial y cumplí. El sacrificio sigue, pero es diferente, porque será mío y usted no venderá más loterías por las calles. Ahora soy campeón y espero realizar muchas defensas. Pídale a Dios (profesa el Cristianismo) que la fama no me dañe y tenga salud para pelear como los pollos de Cereté”.
Crónica publicada enb El Tiempo.

¿Y ahora qué?

Por: Mario Morales
Creo que en emdio de la polémicapor la cancelación de la columna de Claudia López en El Tiempo perdimos todos. Pero especialmente el periodismo y el debate público, reemplazados por la exposición inamovible de ideas y de emociones.No me referiré a la cada vez más polarizada disputa ideológica o de derechos y libertades, profusa en columnas y editoriales o en foros como el de la Universidad Javeriana el jueves pasado. (Publica El Espectador)

A la luz de los principios habría que saldar la discusión en términos salomónicos, pues ambas partes tienen sus razones. Pero no se debe quedar ahí. Urge abrir el debate del método, opacado por diatribas y justificaciones.

Claudia aún debe aclarar si hizo sus comentarios desde el nivel externo (como lectora, a lo cual no sólo tiene derecho, sino que es síntoma para el medio), o desde el nivel interno, para lo cual debería sustentar sus apreciaciones.

Convengamos que en las páginas editoriales El Tiempo tiene toda la discrecionalidad y manejo, acorde con unas reglas ojalá explícitas; pero con la misma vehemencia que ha defendido su línea editorial, está en mora de explicar en detalle las rutinas y prácticas periodísticas que hicieron posibles las gravísimas fallas de precisión y enfoque en las noticias, foros y análisis que dieron lugar a tanta suspicacia y que deben ser el centro del debate.

Debe hacer públicas las discusiones internas y decisiones que tomará en la parte informativa, que no dependen de una o dos personas, en tanto que es un bien público innegociable, irrenunciable y libre de contaminaciones por efecto de intereses políticos o económicos.

Antes que nada, El Tiempo debe contarnos lo que pasó, por qué pasó y ofrecer la garantía (en esta época de ambigüedades funestas como lo saben el país político y los testigos de la repartija presupuestal) de que tomará y publicará las medidas concretas para que no vuelva a suceder.

Está en juego su credibilidad y su circulación, pero más que eso su aporte al crucial momento que vivimos. Para ello se necesita más ponderación, menos emoción y un poco de humildad. El país y el periodismo lo agradecerán.

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