Por inocentes

Por: Mario Morales
Si hay una fecha para la que nos preparamos todo el año los colombianos es para el Día de los Inocentes. Lo prueba la acumulación de despropósitos que hablan más de nosotros que cualquier estudio sociológico. (Publica El Espectador)

Como ya es proverbial, el mayor aportante a la lista de inocentadas (que aplaudiríamos por creativas si no tuvieran el precio que tienen) es el Gobierno del presidente Uribe. El fallido referendo reeleccionista encabezará la lista durante muchos años. Eso de paralizar un país para tener unos mesecitos más de gobernabilidad merece estar en los Guinness Récords en el ítem de exabruptos en la sección de culto a la personalidad.

El Gobierno y las Farc también tomaron del pelo con la liberación de Moncayo y los demás secuestrados. El DAS siguió ‘chuzando’ y al final, casi todos inocentes. Hizo puntos el inocentón del Mintransporte, pero puso el moño con el Runt. Y en zona de franca recuperación entraron Tomás y Jerónimo. Subiría Arias si votan los campesinos que aspiran a subsidios.

La pasaron por inocentes los exportadores a Venezuela cuando el Gobierno les prometió cambiar ipso facto de mercados. Más que inocente es ingenuo el ministro Zuluaga con su parte de victoria luego de cuatro trimestres de crecimiento negativo. Y eso que falta el anuncio del salario mínimo. Competirá con la inocentada de la licitación del tercer canal de TV.

Quiso figurar en la lista el Procurador que absolvió a los yidispolíticos y ahora le juega una pesada broma (no puede ser más que eso) al senador Robledo. Jugó a los inocentes Samuel con el Pico y Placa todo el día para particulares. Ojalá no lo haga con el metro.

Afuera siempre que quiso Chávez se la jugó a Uribe y Obama al planeta entero, y aquí adentro aportaron a cual más, desde la “descabellada” ex Señorita Colombia, hasta la eliminada selección de fútbol. Suman los hinchas bogotanos; los de Santa Fe que se sintieron campeones en noviembre y los de Millos eliminados todo el año.

Y claro, están los encuestados. Esos que dicen que somos los más felices de la Tierra y que estamos satisfechos con lo que tenemos. Por eso nos querían meter cuatro años más de lo mismo. Por inocentes.
Ah y un muy feliz año, pleno de bendiciones.

Los (anti) personajes del año

Por: Mario Morales
No alcanzaron el exitismo, la actitud mental positiva ni las cifras manipuladas de un falso optimismo para salvar el año que se va. Medios y analistas coinciden en que 2009 fue un año muerto, tiempo perdido. (Publica El Espectador)

A la hora de escoger los hechos y personajes del año, a la memoria nacional de corto plazo saltan, amén de las evidencias del reacomodo de la guerrilla y la aparición de nuevas formas de paramilitarismo, los funestos recuerdos de las chuzadas del DAS, los escándalos de Agro Ingreso Seguro, del RUNT, las zonas francas, el entorno viciado del referendo reeleccionista y un larguísimo etcétera.

Pero tan grave como la percepción de corrupción generalizada (el país se raja con un 3,7 sobre 10 según Transparencia Internacional) es la sensación extendida de impotencia por la ausencia de castigo de los responsables. Esa lista de actos indecorosos daría lugar en cualquier otra parte no sólo a una escalada de renuncias sino a sanciones ejemplares. Pero aquí, como dice la sabiduría popular, no pasa nada.

Por eso estoy entre quienes creen que la corrupción y la impunidad resumen tristemente estos doce últimos meses y son su común denominador. Son las caras de una misma moneda que representa el alto precio que el país paga en detrimento de la institucionalidad, estabilidad y confianza ciudadana.

Y mientras en el exterior Silvio Berlusconi y Hugo Chávez se disputan el dudoso honor de ser el (anti)personaje de 2009, en Colombia para tal (in)dignidad hicieron méritos desde la Comisión Nacional de Televisión hasta el Chiqui García. Pero no hay duda de que será aclamado, y declarado fuera de serie, el ex ministro Arias, quien en actuaciones, declaraciones, omisiones y talante resume, para estar a tono con esta época de novena de aguinaldos, “todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza”, tal y como lo demuestra su sonrisa triunfal en la famosa foto que fue portada de este diario a la salida del debate al Minagricultura. Es la imagen del año.

¡Ah! y para todos, una muy Feliz Navidad.

Presentadoras de TV sin rostro

Awtan TV (cuyo nombre se traduce como Naciones) ha optado por que las mujeres presenten sus programas totalmente cubiertas. Ola al Barqi presenta el magazine matinal del canal saudí Awtan TV pero es un rostro totalmente desconocido. Conduce su programa cubierta por un niqab negro que sólo permite ver los ojos a través de una pequeña franja. Ese no es el único impedimento con el que lidia cada día la presentadora. Según informa El Mundo en un artículo titulado ‘Presentadoras de televisión sin rostro’, Mientras Al Barqi desarrolla su show, la presencia de hombres en el estudio está tajantemente prohibida.

Ni siquiera los técnicos pueden estar presentes. Son los rigores de ser presentadora en una cadena religiosa de Arabia Saudí, el país árabe que alberga los lugares más sagrados del islam suní y en el que impera el wahabismo, una corriente ultraconservadora de esta religión.

O CUBIERTAS O NADA

Es una práctica habitual en los canales de televisión religiosos en Oriente Próximo pero nunca había llegado tan lejos. Algunos de ellos permiten que las mujeres presenten sus programas con sus cabellos y cuello cubiertos con el pañuelo y en los peores casos, prescinden de las presentadoras.

Awtan TV (cuyo nombre se traduce como Naciones) ha optado por que las mujeres presenten sus programas totalmente cubiertas.
Vía Periodistadigital.com

¡Socorro, que viene Papá Nöel!”

¿Quién no ha llorado alguna vez cuando se ha sentado en la rodilla de Papá Nöel? Todos los niños coinciden: no hay nada más ‘aterrador’ que tus padres te obligen a hacerte una foto con el abuelete gordinflón. Y si ‘nuestro Santa’ no pone de su parte, todavía peor.

La página web sketchysantas.com (Santa Claus vago) invita a sus visitantes a subir las fotos más divertidas con Papá Noel como protagonista. En unas, las caras de los niños lo dicen todo, en otras, se pueden imaginar la de los padres.
Vía Periodista Digital

Entre la pose y el desencanto

Por: Mario Morales
No sale bien librada Colombia en el más reciente Latinobarómetro, el estudio de opinión más reconocido con 20 mil entrevistas en 18 aíses latinoamericanos. Cayeron, como ya lo evidenciaron estudios domésticos, los indicadores de optimismo y confianza en la forma como el gobierno Uribe conduce el país. (Publica El Espectador)
Lejanos están los tiempos en los que en Palacio de Nariño se ufanaba de hospedar al mandatario con mayores índices de aprobación. Este año Uribe aparece en la octava posición (perdió dos con respecto a 2008) con una calificación de 5.4 sobre 10.
Al margen de la evaluación del Gobierno que se raja en economía (apenas uno de cada tres colombianos cree que el país está progresando), el desencanto trae consigo algunas cifras alarmantes. En un año el apoyo al sistema democrático perdió 13 puntos porcentuales y hoy se ubica en un escaso 49%. También han disminuido en un 24%, las actitudes democráticas (lo que se traduce en pérdida de legitimidad) hacia los partidos políticos y el Congreso Nacional. Y sólo el 26% de los colombianos cree que las elecciones en nuestro país son limpias.
Y más inquietantes son estos signos de nuestra “cultura política”: apenas el 29% de los encuestados considera que la democracia es más importante que el desarrollo económico. El 20% cree probable un golpe de Estado, el 32% apoyaría en algún momento un golpe militar y el 33% piensa que estaría bien pasar por encima de las leyes en una situación difícil.
Pero hay más. El 81% desconfía de las otras personas; uno de cada tres cree que es mejor que la mujer se concentre en el hogar y sólo el 37% expresó tolerancia frente a los homosexuales.
Ya uno de cada tres colombianos se había declarado de derecha en la encuesta de 2008. Pero por razones prácticas antes que ideológicas el país se “conservaduriza” y hasta acepta el autoritarismo. Y claro, la reformitis constitucional, los choques de trenes, el referendo y la reelección están minando la frágil confianza en la institucionalidad. Por eso no deja de sorprender que a pesar de todo lo anterior, la percepción de democracia sea en la encuesta de 7 sobre 10. Posudos que somos.

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