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El paso de Gabo por la revista ‘alternativa’

21 Sep , 2011  

Transcribimos los primeros apartes del este interesante artículo publicado por el periódico El Tiempo

Por: Enrique Santos Calderón

No fue fácil convencer a García Márquez de fundar una revista de izquierda en la Colombia de mediados de los 70. Aunque tenía claros compromisos públicos con la causa, no creía en semejante aventura en un país donde la efervescencia de los grupos revolucionarios iba de la mano de su canibalismo político. (vea el artículo completo en http://bit.ly/n1rLSs )

“No me metas en estas vainas que siempre fracasan”, me dijo de entrada cuando le planteé la iniciativa, que veníamos discutiendo un grupo de amigos interesados en que los movimientos de izquierda -en esa época tan vigorosos como numerosos- tuvieran un medio de expresión distinto de las acartonadas publicaciones de cada grupo.

Él ya había tenido una reunión con otros impulsores del proyecto (Bernardo García, Orlando Fals Borda, Jorge Villegas), que le habían presentado un borrador de la revista, que a Gabo le pareció un triste boletín sindical. En su oficio de periodista había desarrollado, además, un arraigado prejuicio contra las revistas. “Es un medio desdichado en este país”, me advirtió.

Fuente orginal: http://www.eltiempo.com/gente/enrique-santos-calderon-revista-alternativa-y-gabriel-garca-mrquez_10385624-4

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“Sueño cumplido”

21 Sep , 2011  

Por: Mario Morales
“Hay votos suficientes para aprobar el TLC con Colombia”, dicen que dijo el presidente Obama esta semana. Sea por falta de tema o con intención de engordar la rentable ilusión de la masa, pero no hay semana sin que funcionarios de aquí y de Estados Unidos prometan que ahora sí va a haber Tratado. (publica El Espectador)

La campaña de expectativa de ese acuerdo supera con creces la de cualquier show mediático reciente. Así como ejércitos en la segunda guerra anunciaban fecha y hora de ataque al enemigo y no llegaban, pero hacían un nuevo anuncio que incumplían de manera sucesiva hasta minar la moral del rival que terminaba “anhelando” el ataque para acabar con la incertidumbre, aquí el aplazamiento de la aprobación del TLC no sólo aplastó las críticas y el disenso, bien por fatiga o porque ya está cocinado, sino que nos puso a suspirar en medio de la espera.

Y en EE. UU. la promesa ha servido a Obama para aplacar iras, con visos electorales, por su olvido de América Latina o de quienes piden respeto a derechos humanos.

En tiempos de discusión sobre pobreza y miseria, la suerte de pequeños empresarios, pequeños industriales y los muchos campesinos (con tasa creciente de desempleo) no es vendedora ni en lo político ni en lo mediático. Hoy la prioridad parece ser montar al país en cuanto bus global se anuncie, con el pasajero argumento de que si no sube al TLC será un Estado fallido en tiempo futuro indeterminado.

Además, ese amplio paréntesis para la aprobación adormiló el debate de otros tratados. Fuentes de gobierno y medios narran como logros los acuerdos, firmas y ratificaciones de TLC con Panamá, Unión Europea, Canadá, Corea, etc., que pasan derecho el tamiz de la crítica.

Sin convencer lograron abrir el boquete por donde entramos en la era de la trataditis. Al fin y al cabo saben que otras mediciones de miseria y pobreza demoran, no así el bus del progreso que, como los voceadores de malas rutas transportadoras, repiten a toda hora que los pasajes se agotaron. Pero ahí estará parqueado con su retahíla, mientras tenga utilidades políticas y ayude a la somnolencia nacional.

Con razón, por estos días la frase preferida del presidente Santos es: “Sueño cumplido”.

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Primeras impresiones

21 Sep , 2011  

Por: Mario Morales
Después del júbilo por el cambio en MinDefensa, cabía preguntarse si el entusiasmo obedecía a la salida de Riverita o a la expectativa por las propuestas de quien llegaba, Juan Carlos Pinzón, un economista que había sido vice y que para ser ministro “a través de los años me fui preparando académica y profesionalmente”, como le dijo a Yamid Amat. (Publica El Espectador)

Puede ser por pánico escénico, seguridad nacional o consejos de inteligencia militar pero sus primeras declaraciones están apagando el fervor que produjo su arribo cantado. Cuando se esperaban puntadas concretas de su estrategia para enfrentar inseguridad ciudadana y conflicto armado, el muy preparado ministro sorprendió diciéndole a Yamid que es hora de una “revisión estratégica que vamos a estudiar juiciosamente”.

¿Apenas va a comenzarla a estudiar? Tal parece que sí, porque añadió: “vamos a crear una comisión de expertos que nos den ideas sobre seguridad ciudadana”, y habló incluso de expertos internacionales. ¿Como cuáles? preguntó con malicia Yamid. La respuesta no pudo ser más elocuente: “Los vamos a buscar. Cuando tenga los nombres les cuento”.

Como para que no quedaran dudas habló luego de crear un grupo de oficiales “para que en 60 días revisen los que estamos haciendo y formulen recomendaciones”. (¡?¡)

Es lo normal, dirán algunos, hacer diagnósticos, enterarse y luego proceder. Y quizás tengan razón en otros casos, en los que los posesionados tardan la mitad de su ejercicio aprendiendo y la otra preparándose para irse a otro cargo.

Pero el perfil de Pinzón que conoció el país fue el de un experto. Y como tal pareció hablar: “llegó la hora de innovar”, dijo en la entrevista en El Tiempo. Pero la innovación del ministro todavía no fragua: “Es la manera como se van a enfrentar nuevos retos”. ¿Nuevos? y ¿los viejos?

En cambio sí ha sido claro en exigir ética y disciplina: “los recursos públicos son intocables”. ¿Porqué lo dirá?

Sus metas inmediatas, con olor a zanahoria, son seguridad jurídica (fuero militar, como lo expuso ayer Ramiro Bejarano) y bienestar para la tropa.

¿Aves de mal agüero? No. Hay que darle tiempo. Pero ya se sabe que le irá bien si la referencia, como acostumbramos, es su antecesor.

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Bogotá, temores y medios

21 Sep , 2011  

Por: Mario Morales
Entre las muchas ciudades que Bogotá es a la vez (la del Norte y la del Sur, la del día y la de la noche) también cohabitan la ciudad representada, violenta y excluyente, que vemos en los medios, y esa otra, algo distinta, que acabamos de redescubrir, y que es posible, con la encuesta de la Cámara de Comercio de esta ciudad, la cual arrojó sorpresivas disminuciones de 47% en victimización y de 27% en percepción sobre (in)seguridad. (Publica El Espectador)

La agenda de seguridad ciudadana tiene tres factores inseparables: ocurrencia de delitos, efectos por percepción de inseguridad y los relatos periodísticos y de ficción que narran los otros dos y los jerarquizan generando impacto social.

Examen aparte merece cada factor. En estudios al respecto, como el del Observatorio de Medios de la Universidad Javeriana, periodistas y medios no salen bien librados.

Excesiva dependencia de fuentes oficiales y policiales, con la consecuente reproducción de sus hipótesis, tendencia a criminalizar a los pobres o inclinación a hacer juicios paralelos, han sido algunos de los hallazgos.

Pero hay más: reiterativas alusiones alarmistas, alta victimización de niños, apuesta por el periodismo de registro o de declaraciones, ausencia de narrativas de prevención, representaciones abstractas de delincuentes y hasta mecanización de rutinas periodísticas, como visitar siempre las mismas zonas en busca de noticias para terminar estigmatizando esos lugares y sus habitantes.

También ha influido la “creatividad” de ciertas secciones, como los reporteros nocturnos que desplazan lo importante por lo urgente o espectacular, o la incidencia del mal llamado periodismo ciudadano con el que el marketing se antepone a las buenas prácticas del oficio.

En fin, con la urgencia del “última hora”, pero sin contexto, seguimiento y especialización reporteril, nos cuentan otra ciudad y quizás otro país, que existen, pero que no están dimensionados o proporcionados. El resultado es ese relato del miedo que poco bien hace a propios y extraños.

Pertinente es fiscalizar resultados judiciales y policiales, transparencia en cifras y encuestas, pero también la práctica del oficio, no sea que resultemos narrando otra ciudad.