Google y la búsqueda semántica

(Fuentes: Medios Latinos y Lavanguardia.es)Google ha anunciado que prepara grandes cambios en sus parámetros de búsqueda. La idea es acercarse progresivamente a una “búsqueda semántica”, que comprenda mejor lo que el usuario quiere encontrar.
En lugar de recibir una lista de enlaces el usuario recibirá en el futuro diversos datos, con los que el buscador podrá ir ordenando mejor el significado sobre el concepto que se busca. Con una mejor fórmula de búsqueda se reconocerán las preguntas específicas sobre personas, lugares y cosas, además de las búsquedas que ya se hacían normalmente. El buscador Wolfram Alpha, creado por el reconocido científico británico Stephen Wolfram, ya funciona de esta manera, aunque hasta ahora solamente opera en inglés. En este buscador, el usuario realiza preguntas directas -como “¿Quién es el CEO de Facebook?”- y el motor le devuelve respuestas concretas -Como “Mark Zuckerberg”. (www.medislatinos.com)

Origen: La Vanguardia (España)
Google prepara grandes cambios en su buscador

Google prepara grandes cambios en su buscador
La idea es avanzar hacia la búsqueda semántica: que el buscador entienda mejor lo que el usuario está buscando y proporcione resultados precisos a consultas concretas

Google mostrará resultados personalizados de Google+

Nueva York, (dpa) – Google quiere mejorar su tecnología de búsqueda y proporcionar a los usuarios datos más precisos. Es por ello que el gigante de internet trabaja actualmente en un gran cambio de los parámetros de búsqueda, según un artículo publicado en The Wall Street Journal.

La idea es que el buscador entienda mejor lo que el usuario realmente está buscando. Así, la búsqueda en el futuro se enfocará en cómo las personas entienden el mundo, según confiesa el mánager de Google Amit Singhal al diario estadounidense. Hasta la fecha, uno sólo podía esperar que en algún lugar de la red estuviese la página web que realmente respondiese a la demanda formulada. Google puede contestar una pregunta concreta sobre los diez lagos más profundos en Estados Unidos, pero la respuesta tendrá lugar sobre la base de palabras clave. El buscador no sabe realmente lo que es profundidad ni lago, explicó el empresario, y por tanto los resultados de una consulta no siempre son los esperados por el internauta.

La idea es virar hacia lo que se denominada búsqueda semántica: en lugar de una lista de enlaces, el usario irá recibiendo cada vez más datos, con los que el buscador podrá ir ordenando mejor el significado sobre el concepto que se busca. Con una mejor fórmula de búsqueda se reconocerán las preguntas específicas sobre personas, lugares y cosas, además de las búsquedas que ya se hacían normalmente. Singhal confirma así la base de un artículo publicado en el blog tecnológico Mashable el pasado mes de febrero, en el cual ya se adelantaban los cambios previstos en el buscador de Google.

En su artículo, The Wall Street Journal pone como ejemplo la búsqueda del nombre ‘Google’. La búsqueda semántica permitiría que la empresa también sea relacionada con sus fundadores, Larry Page y Sergey Brin, y que muestre los correspondientes resultados. Una búsqueda del término ‘Lake Tahoe’ podría suministrar, en lugar de una larga lista de enlaces, sólo los datos que Google tiene sobre el lago, ubicado en la frontera de los estados de Nevada y California. Proporcionaría detalles como la longitud, profundidad y temperatura media del lago, entre otros.

De esta forma funciona ya el buscador Wolfram Alpha, creado por el reconocido científico británico Stephen Wolfram, que hasta la fecha sólo trabaja en inglés. Este buscador funciona de un modo distinto al habitual. El usuario realiza preguntas directas (‘¿Quién es el CEO de Facebook?’) y el motor le devuelve respuestas concretas (‘Mark Zuckerberg’). Otros rivales, como Microsoft y en el pasado también Yahoo, trabajaron durante mucho tiempo de forma intensa en algoritmos inteligentes que mejoraran los resultados en las búsquedas.

La nueva búsqueda semántica en Google puede alcanzar entre 10 y 20% de todas las peticiones de búsqueda, según la información. El objetivo es que la tecnología intente calibrar lo que los usuarios quieren encontrar con una determinada búsqueda y generar una respuesta concreta e incluso lo que se debate en torno a ella. Así, los resultados incorporarían también, por ejemplo, títulos de películas o programas de televisión.

Desde el pasado mes de enero, Google ya busca mejorar la cuota de aciertos en las búsquedas incorporando resultados personalizados de Google+.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/internet/20120315/54269090192/google- prepara-grandes-cambios-en-su-buscador.h

Cuando errar es inhumano

Por: Mario Morales
Se entiende el dolor de los familiares del suboficial y 10 soldados asesinados en Arauquita. Y tienen razón. (Publica El Espectador)
Negársela cuando dicen que con tres meses de entrenamiento no estaban preparados para enfrentar a una guerrilla vieja es volverse a equivocar. Evitar el debate sobre el incumplimiento de protocolos de seguridad es desestimar la capacidad de reaccionar operativamente y de retomar la exigencia de enviar sólo soldados profesionales a frentes de batalla. Y que nadie diga que Arauca, Cauca y Nariño no lo son, como lo han sido este año, los escenarios de unas 160 acciones de guerra.

Se equivoca la guerrilla con estas acciones criminales contradictorias que invitan a confirmar la hipótesis de que actúa de manera fragmentada, disociada en lo ideológico e inconsulta en lo militar.

Se equivoca el Gobierno si es tajante su ‘no’ a la visita a guerrilleros presos del grupo Mujeres del Mundo por la Paz. De por medio hay un valor discursivo y político que tiene el riesgo de reconocer que hay presos políticos, con sus implicaciones; pero esa visita y sus conclusiones son negociables.

Y se había equivocado con el peloteo a Piedad Córdoba con citas canceladas . Gústele o no a Santos, la liberación de los uniformados en poder de las Farc pasa por la exsenadora. La amenaza de huelga de hambre en 10 cárceles es prueba de ello.

Se equivoca la guerrilla al meterle a su promesa de liberar a los secuestrados el caballo de Troya de los presos políticos.

Se equivoca Santos si no da línea clara, evita intermediarios y polémicas innecesarias según hable el vicepresidente o su mindefensa. Para no ahondar en el presunto derecho de petición del Inpec que admitiría la existencia de 15 mil presos políticos, según el comunicado de las Farc.

Cuando creyó el Gobierno que el balón estaba en la otra cancha, le llegó de rebote. Como decía el editorial de este diario ayer, prima la libertad de diez compatriotas. Otro error sería inhumano y la guerrilla, acostumbrada a cometerlos, está presta a cobrárselo.

Verdades transitorias

Por: Mario Morales
La verdad, esa verdad periodística parece cada vez más inasible.Y entonces uno no sabe si creerle a la excesiva “buena prensa” que por anticipado calificó como exitosa la visita del presidente Santos a Cuba para “salvar” la Cumbre de las Américas; si verla como una acción inocua revestida con caro ornato diplomático; o si darle crédito a los rumores que hablaban de contactos con Chávez y Castro para seguir abriendo la trocha de la paz. (Publica El Espectador)

O si, siguiendo esa prensa que navega con vientos gobiernistas, alabar la premura del Ejecutivo para presentar la terna para elegir fiscal; o admitir la cábala de que sólo hay un elegible para ese cargo por su formación en derecho penal; o si darle cabida a la rumorología que señala al candidato más opcionado como un guiño de reconciliación con Uribe, por su presunta cercanía fundamentada en que era un posible apoderado del expresidente para demandar a Chávez ante la Corte Penal Internacional, o porque estuvo en el sonajero de las ternas que iba a presentar el anterior gobierno.

O si rendirse de sensibilidad por el documental con más visitas contabilizadas en internet, más de 52 millones: Kony 2012, realizado por Invisible Children, que pide por sus atrocidades en Uganda, como quitarles a sus familias cerca de 40 mil niños, la captura del líder del Ejército de Resistencia del Señor; o si hacerle caso a los medios internacionales que hoy piden contexto porque la guerra allí acabó hace seis años, y porque el terrorista ya no está en su país y los dos millones de desplazados regresaron a sus hogares; o creer que sólo era un experimento sensacionalista de viralidad en el ciberespacio para acaudalar visitas.

O si confiar en la protesta solitaria de la bloguera cubana Yoani Sánchez, o creer en la denuncia que hacen periódicos, como La Jornada de México, que se pregunta quién está detrás de la mujer, aduciendo que un 25% de sus seguidores son fantasmas para generar popularidad ficticia, o que tiene financiadores de su actividad en la red, que costaría unos 60 millones de pesos al mes.

Lejos estamos de las verdades duraderas y cada vez más expuestos a “verdades” cargadas de propaganda y desilusión. Verdades que caducan.

Derecho al espectáculo

Por: Mario Morales
Pero claro, nos ocuparemos del entremés del momento: el modelito usado como esclavo para promocionar a Cartagena en la feria de Anato. (Publica El Espectador)
Y diremos “no hay derecho” y nos rasgaremos las vestiduras al tiempo que nos declararemos libres de esa plaga que es el racismo y hasta marcharemos, de ser posible virtualmente, para manifestar el más enérgico rechazo y toda esa variedad de frases con las que solemos condimentar nuestra imagen libertaria y progresista.

Y luego nos sentaremos a esperar otra víctima propiciatoria que requiera del clamor popular para resarcir sus derechos. Mientras, regalaremos rosas y chocolates y tarjetas y detallitos creyendo que la cursilería disfrazada de coquetería es la celebración a la mujer apenas reconocida como sujeto de derechos. Peor aún, ellas contemporizarán y confundirán esta fecha con otra cualquiera con tal de que haya celebración.

Y asistiremos al desfile de conciencias tranquilizadas y resarcidas, convencidos del héroe que llevamos dentro y del éxito de las batallas libradas para conservar las especies y los derechos que alguna vez tuvieron las especies.

No importa que en el fondo eso no sirva para nada. Que nadie cambie o reflexione sobre sus ideas. Esas creencias como el racismo, esas costumbres como el machismo y esas herencias como el maltrato animal son inamovibles en este país que las exhibe en cada comportamiento y que trata de desaparecerlas en cada escándalo.

Y ya. Habremos cumplido con la tarea social de “derechos”. Lástima que no quede tiempo para conocer los rostros y los relatos de los, esos sí, 49 defensores que fueron asesinados en 2011 y de las 239 agresiones contra líderes de organizaciones de víctimas, desplazados o personas que reclaman tierras, documentadas por el Sistema de Información de agresiones contra defensores de derechos humanos, en medio de la lentitud del Estado.

Tocará pasar de afán la página del informe sometido ayer al Consejo de Derechos Humanos de la ONU y que concluye que “La desaparición forzada continúa siendo una práctica persistente” en Colombia, y la impunidad una constante.

Y cambiar el canal a la hora de registrar las nueve movilizaciones que hubo ayer para denunciar los 66 asesinatos de líderes de restitución de tierras, según el Observatorio del Conflicto Armado de la Comisión colombiana de Juristas, o el millar de manifestantes en contra de los crímenes de Estado que marchó este martes por la Séptima… Sería demasiado…

Pero eso sí, haremos respetar el derecho de discutir sobre la campaña de vender Cartagena con un ícono de la esclavitud; al fin y al cabo es sólo una puesta en escena y el modelaje y la publicidad tienen más glamour. El único error, como apuntara Vargas Llosa, sería “creer que la curiosidad perversa de los consumidores del escándalo es patrimonio de una minoría”.

Libertad de prensa en Colombia: y el fantasma ahí

Libertad de prensa en Colombia: y el fantasma ahí

Año y medio de cárcel por opinar contra un político. Este acoso judicial contra un periodista de provincia es parte de la renovada -y más sofisticada- censura contra los medios independientes que hoy está recorriendo a Suramérica: Venezuela, Ecuador, Argentina…y Colombia. Análisis de un periodista reconocidamente independiente.

Por Mario Morales

(Publica Razón Pública)

Andamos mal

Alguien dirá que hemos evolucionado en Colombia. Lo usual era la violencia contra los periodistas. La violencia física, el asesinato o la agresión, como pasa hoy en Guatemala o en México.

Reporteros sin Fronteras (RSF) denomina represión al ambiente que caracteriza la situación de libertad de prensa 2011-2012 en el mundo. Y ahí aparecen también países de difícil ubicación en el mapa como Eritrea y Turkmenistán, o de difícil acceso, como Siria o Irán.

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Luis Agustín González, director del diario Cundinamarca Democrática, condenado por una columna crítica, titulada “No más”, acerca de la política, Leonor Serrano de Camargo. Foto: Flip.

Una mirada desprevenida a los informes sobre el estado de la libertad de prensa en Colombia, como el más reciente de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), reforzaría la idea de que avanzamos, si nos referimos al count body, por ejemplo. No hubo asesinatos de periodistas el año pasado y solo se documentaron 18 agresiones físicas.

No obstante, seguimos bien abajo en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF: Colombia, puesto 143 entre 179 países; Venezuela, puesto 120; Ecuador, puesto 104; Cuba, puesto 167; China, puesto174…

Censura cada vez más sofisticada

Así como se ha ido sofisticando el trabajo sincronizado y responsable de organizaciones en Colombia para defender el ejercicio del periodismo, las formas de constreñimiento de la libertad de prensa también se han sofisticado:

  • de la estigmatización, por presunta asociación ideológica con grupos armados ilegales, pasamos tan rápida como impunemente a
  • las interceptaciones ilegales por organismo del Estado, que afectaron por los menos a docena y media de comunicadores y, en el mismo carril de velocidad, a
  • la obstrucción del acceso a la información pública y
  • al hostigamiento judicial, tan viejo en sus intenciones como renovado en sus estrategias.

Entre las múltiples amenazas a la libertad de prensa, quizás la más paradójica aquí y en los países vecinos, es la que se asienta en la ley y el derecho. Ante las denuncias en el ámbito internacional, las técnicas tuvieron que mutar, pero el objetivo sigue siendo el mismo: controlar, limitar o desinformar desde la esfera pública.

En eso se parecen todos: las dictaduras, las dictablandas, los países que dicen portar el estandarte de la democracia… Y son precisamente las estrategias para controlar esa información utilizadas por los poderes — el político, el económico, el mafioso o sus combinaciones — las que permiten determinar la amplitud y el talante del espectro democrático: son su termómetro, quizás su principal indicador.

Acoso judicial

El primer objetivo alcanzado es desviar el debate en torno a la entraña política o ideológica de gobiernos o funcionarios para llevarlo a los terrenos de la interpretación jurídica.

Quizás bastaría con citar la insólita confirmación — hace apenas dos semanas, en segunda instancia por parte del Tribunal Superior de Cundinamarca — de la sentencia por injuria contra el periodista Luis Agustín González, director del diario Cundinamarca Democrática, por una columna crítica, titulada “No más”, acerca de la exgobernadora y congresista Leonor Serrano de Camargo.

Se trata de un perfil crudo, si se quiere, con una buena dosis de adjetivación de una aspirante a un cargo público. Es decir, opinión en un momento coyuntural de las recientes elecciones. Los límites, como sabemos, los impone la buena fe del periodista. Sus únicos activos: el buen nombre y el derecho a la honra. Pero no era una nota informativa sujeta a estándares factuales de verificación, en estricto sentido. El fallo no permite entrever esta disociación de géneros. Su contundencia es angustiante: año y medio de cárcel y cerca de diez millones de pesos de multa. Queda el recurso de casación para determinar la suerte de ese comunicador en particular.

Pero el efecto está logrado: la resurrección del delito de opinión y la jurisprudencia que sienta. Nadie había llegado tan lejos. Intentos hubo: Alfredo Molano, Salud Hernández, Oscar Collazos. Todos ellos sumergidos en largos procesos para estrangular su tiempo y su presupuesto. Todos ellos acompañados de amenazas justicieras y vindicaciones en nombre de la verdad, el bien común, los derechos inalienables de las personas y otro largo etcétera.

Pero esta es una pena de prisión de veras. Se trata de una retaliación por ejercer el derecho de opinar, negando el principio de buena fe y la flexibilidad de las fronteras, que una democracia debe tener para escudriñar las actuaciones de quienes se dedican a la cosa pública, e inclina la balanza a favor de la mordaza frente al proverbial dilema de una prensa desbordada.

La sanción de cárcel, la humillación pública, el constreñimiento del derecho al trabajo y la eliminación de ese género periodístico en la agenda inmediata magnifican el peso del “poder”. Se apela a un fuero que no necesitan y ni siquiera invocan los gobernantes y funcionarios transparentes y honestos. Se cierra de paso el necesario debate sobre la despenalización de la injuria y la calumnia, que hoy tiene lugar en otras latitudes.

El acoso judicial bajo el disfraz de legalidad logra neutralizar al periodista demandado, sirve de escarmiento para sus colegas y retarda las investigaciones periodísticas y judiciales sobre un tema o personaje determinado.

En últimas, salen perdiendo las audiencias urgidas de información necesaria para ser libres y gestionar sus vidas: la base de los elementos del periodismo en términos de los colegas estadounidenses Kovach y Rosenstiel.

La nueva represión

Se está abriendo la caja de Pandora donde reposan los intentos de legislar, sancionar y controlar el ejercicio del periodismo mediante leyes marco sobre comunicación y prensa, que con apariencia de constitucionalidad han adelantado, con éxito o sin él, los gobiernos ecuatoriano, argentino, venezolano y colombiano, entre otros, en los albores de la década

Se trata de proyectos de reformas y nuevas leyes que buscan suministrar herramientas a demandantes o Estados para regular la prensa en términos empresariales, de derecho, y de acceso y circulación de la información, escondiéndose tras el pretendido bien común.

En paralelo con demandas, condenas y penas de periodistas, los medios mismos se han convertido en los países vecinos en objeto de persecuciones, producto de la extrema polarización política, que han terminado en multas impagables, cierres, tomas, suplantaciones, exilio de sus directivos y dueños…y clemencias hipócritas.

Venezuela, Ecuador, Argentina, ejemplos elocuentes

En Venezuela por ejemplo, decisiones de ley ya han dejado muchas víctimas: como Francisco Pérez, columnista del diario El Carabobeño; Guillermo Zuluaga, presidente de Globovision; Leocenis García, editor del semanario Sexto Poder; Laureano Márquez, cuyas sátiras provocaron la ira y una multa de 50 mil dólares; Miguel Angel Rodríguez, por supuestamente incitar al golpe de Estado; en fin, Rafael Toledo, editor de la revista Nuevo País. Juicios que — aparte de servir de advertencia a sus colegas — obligan a las víctimas a buscar el exilio o a someterse al silencio, para no tener que huir.

Este ambiente enrarecido se ha ido materializando en formas cada vez más agresivas: multas millonarias y toma de partes accionarias, como en el caso de Globovisión; suspensión de frecuencias, como la de RTVC; cierres definitivos, como los de 34 estaciones de radio y TV local por “razones administrativas”; leyes, como la denominada ‘Resorte’ para permitir requisas de canales obligados a conectarse al canal del Estado.

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En Ecuador por la “gracia presidencial” de Rafael Correa perdonó al diario El Universo y a tres de sus periodistas, de multas onerosas.

Ecuador sigue las mismas coordenadas en una guerra mediática que ha pasado de los insultos a las demandas o a nuevas leyes, que en nombre del derecho a la comunicación y de la prohibición de monopolios en la propiedad de los medios, avanza hacia la conformación de nuevos estatutos para el periodismo, invocando la seguridad nacional y el orden público, cuyos límites rayan en la censura.

El gobierno, encargado de garantizar la pluralidad y la independencia, ha creado sus propios medios escritos y audiovisuales que no han estado exentos de denuncias por censura interna como en el caso de El Telégrafo.

Los medios de oposición, en cambio, deben lidiar imposiciones e intromisiones en sus parrillas o enfrentar procesos por contenidos que el gobierno no ha encontrado bien alineados, como en el caso de Teleamazonas. Y claro: siempre están abiertas las puertas de la cárcel, como sucedió con Milton Chacaguasay, director de La Verdad, debido a sus denuncias por presunta corrupción.

Pero sin duda, el hecho que atrajo la atención mundial sobre el riesgo de la prensa y de los periodistas en ese Ecuador fue la denominada “gracia presidencial” con la que el gobierno perdonó al diario El Universo y tres de sus periodistas, tras su condena en doble instancia por calumnia injuriosa a 36 meses de cárcel y el pago de 40 millones de dólares al propio presidente Correa.

La salida ideada por el gobierno ecuatoriano como un gesto en defensa de la libertad de expresión, para el resto del continente fue resultado de la insoportable presión de organismos, gobiernos, periodistas y medios que incluso decidieron reproducir la columna de opinión que fue el florero de Llorente en esa confrontación, como lo hicieron muchos medios colombianos. Una de las formas más potentes de censura quedó desenmascarada.

Aunque Argentina ha salido mejor librada en todos los indicadores y aparece entre los primeros 50 países en el escalafón de la libertad de prensa, no ha sido ajena al conflicto entre el gobierno y los medios de oposición, cuyo origen se remonta a La Nación y se hizo extensivo recientemente al grupo Clarín. La promulgación de la Ley de servicios de comunicación audiovisual, con el pretexto de evitar el monopolio de medios, tenía un destinatario específico, habitual crítico de la presidenta de la República.

Ese país es uno de los pocos en la región que avanza de veras hacia la despenalización de la injuria y la calumnia y hacia eliminar la pena de cárcel para esos casos.

El fantasma…ahí

En lo ámbitos descritos el periodismo sigue siendo incómodo, por asumir el papel vertebral y funcional de contrapoder. Y si incomoda es porque determinados poderes centrales, sectoriales o ilegales preferirían reducir las libertades democráticas, y en particular la libertad de prensa.

En fin, no hemos evolucionado tanto… El fantasma sigue ahí, metamorfoséandose para controlar la información y torciendo los derechos y la ley para disfrazar de legal lo que a todas luces es ilegítimo. Por eso estamos donde estamos.
 Mario_Morales_libertad_prensa
* Magíster en Estudios literarios, con estudios en periodismo y especialización en medios y opinión pública. Periodista y analista de medios. Ha sido columnista de El Tiempo, Semana.com, Radiosucesos RCN y actualmente de El Espectador. Dirige actualmente la Especialización en Televisión de la Universidad Javeriana y el campo de periodismo.
www.mariomorales.info

twitter1-1@marioemorales

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