De marchas y de fobias

Por: Mario Morales
Todo comenzó por una presunta homonimia entre la Marcha Patriótica que reunió cerca de 50 mil colombianos en Bogotá, y otra a la que le dio vuelo una columna de José Obdulio que decía (citando a un ‘alto funcionario’ que le habría filtrado un correo de Iván Márquez y Jojoy), que con el mismo nombre las Farc habían bautizado a su futuro ‘movimiento de masas’. (Publica el espectador)
Debió ir más lejos Gaviria; así se llamaba el primer himno nacional argentino mucho antes que llegara la Kirchner al poder.

Camila Osorio, de La Silla Vacía. pidió al Mindefensa copia del correo y se encontró con que tal denominación no aparecía. O no le enviaron el mismo correo, como plantea Camila; o alguien añadió palabritas…

Los resultados ya se conocen: estigmatización, señalamientos y descalificaciones que originaron desinformación.

Esa contaminación hizo que el foco de periodistas no estuviera en la masiva manifestación de millar y medio de organizaciones, sino en la financiación y supuestas amenazas de infiltración y violencia.

Otros partidos políticos con ideas afines se mostraron prevenidos ante la invitación a participar. El miedo estuvo latente, muchos dejaron de marchar y otros muchos más de mirar. La ruta de la marcha se encontró con almacenes cerrados.

Y se dispararon fobias que permitieron, sin contexto, comparaciones con experiencias de otros partidos de extrema izquierda; o versiones de que esa era la pista de aterrizaje legal de la guerrilla si avanzan las conversaciones ; o escenarios apocalípticos si esa izquierda alcanzara el poder.

Otra vez esa ansiedad enfermiza cada vez que la izquierda se quiere organizar; o que minorías unidas hablan de cambio político, más allá de un enroque ministerial con prebendas electorales.

Temerle a que víctimas, campesinos, mujeres y minorías se encuentren, reclamen derechos o quieran paz negociada habla de nuestra endeble democracia. Es al revés, que eso sea posible hará que aún los violentos entiendan que hay otras vías lejos de las armas y el delito.

Invulnerable

Por: Mario Morales
Nada que hacer. Es la entronización del principio de mercado sobre cualquier otra consideración política o humana. (Publica el Espectador)
En lo local queda reflejado en esa suerte de subasta que define la licitación de cerca de medio millón de refrigerios para colegios públicos, no obstante advertencias de diversos sectores por riesgos de detrimento en calidad y condiciones sanitarias.

Plausible la búsqueda de transparencia, pero ¿no es curioso que en el gobierno de la Bogotá Humana, su subsecretario de Permanencia y acceso le diga a El Tiempo que no puede haber visitas previas a oferentes para no “vulnerar el principio de mercado”?

Y en lo global quedó retratado en múltiples acuerdos entre empresarios, esos sí verdaderos ganadores de la Cumbre de las Américas, sin tanto show ni polémica.

Pero el moño lo pone el arranque del TLC con Estados Unidos, narrado en los medios como el premio a una gesta deportiva. Sólo faltaron desfiles de gratitud.

Esa vocinglería no dejó oír las preocupaciones de agricultores, ganaderos y voceros del sector salud, entre otros, que denunciaron improvisación porque, no obstante el lustro que hace que se iniciaron negociaciones, no vamos a estar preparados para exportar a EE.UU., y aún falta cumplir condiciones sanitarias y protocolos para alcanzar los estándares que exige ese país. En cambio, de allá nos llegarán, a más tardar a mediados de agosto, carne de res, pollo, lácteos y huevos a precios con los que no podrán competir nuestros productores, especialmente minoristas.

Lo mismo sucederá con productos farmacéuticos y agrícolas que en primera instancia podrían favorecer a consumidores, pero que tendrán incidencia en empresas, industrias, agroproductores y empleados; todo en nombre del principio de mercado.

No deja de ser una contradicción que a la par con la restitución de tierras comience así un TLC que deja a sus eventuales beneficiarios fuera de competencia antes de tiempo.

Como se ve, es un despropósito hablar en cumbres de inequidad, pobreza e injusticia social, a sabiendas de que desde el principio estaba el mercado, que a su vez parece ser el único principio que no se puede vulnerar.

Uno de esos días

Por: Mario Morales
Y entonces uno llega de Semana Santa reconfortado y con espíritu crédulo y se encuentra con las estrategias para aumentar la autoestima con la visita solemne e inocua de tanto presidente y tanto dignatario. (Publica El Espectador)
Y hasta llega a esperanzarse con el embeleco del debate sobre los 177 millones de pobres continentales, casi 30 de los cuales tienen cédula colombiana, a pesar de lo que dice el Dane, cuyos registros sólo alcanzaron a contar 21 millones.

Pero aparecen a última hora, sin que haya plan o programa que pueda recogerlos, ocultarlos o trasplantarlos, esos informes con motivo del Día nacional de la memoria y la solidaridad con las víctimas, que hacen que perdamos el pie en el ego y nos vayamos contra el piso, sumidos en la vergüenza frente a tanto visitante ilustre que con discreción pregunta, por ejemplo, por qué, si somos tan buenos muchachos, no hemos podido salir de la lista negra de derechos humanos, ratificados como fuimos este lunes por la Comisión Interamericana de DD HH. Doce años seguidos en ese triste curubito y ahora signados por omisión e impunidad, especialmente en lo que tiene que ver con ejecuciones extrajudiciales.

Ese mismo día, el Centro de Memoria Histórica presentó su informe con la escalofriante cifra de 469 niños asesinados en 207 masacres durante las tres últimas décadas por responsabilidad de, en su orden, paramilitares, guerrilleros y miembros de la Fuerza Pública.

Súmele que Codhes reveló que sólo el año pasado hubo cerca de 260 mil desplazados en el país; 846 por día, 35, en promedio cada hora. Y en la cresta de la desolación, “la bobadita” de esos 71 campesinos asesinados en el último lustro, según la Defensoría del Pueblo, por haber regresado a los sitios de donde habían sido desplazados.

Y para cerrar el PNUD dio a conocer el avance de informe con la alarmante cifra de 2.800 sindicalistas asesinados entre 1984 y 2011 con un 94% de impunidad.

Pero nada de todo eso alcanzará para amargarle cenas, fotos, abrazos y promesas a los “encumbrados”; ojalá estos temas si lleguen a la agenda del Foro Social de las Américas que se realiza en simultánea con la Cumbre.

… Y eso que la conmemoración de las víctimas solo duró un día!

Y hubo espectáculo

Por: Mario Morales
El fin era evitar espectáculo mediático. Pero espectáculo hubo, por otras vías. (Publica el Espectador)
La liberación de uniformados en poder de las Farc tuvo, por la época y circunstancias, eco político y cubrimiento mayúsculos que el gobierno quería evitar a toda costa. En todo acercamiento entre partes en conflicto, cualquier oxígeno es determinante.

Pero distanciar a familiares y periodistas en el momento culminante dejó mal sabor de boca. Le restó el lado humano, rostros, voces y relatos al reencuentro y las historias de las tomas de las bases militares del siglo pasado que nos estamos debiendo para entender esta guerra miserable, narrada a punta de cadáveres, bombazos y destrozos.

Claro no hubo, por fortuna, espacio para la sensiblería, reemplazada por el autobombo del despliegue técnico mediático. Pero elegir que lo único digno de contarse en directo son los partes y gritos de guerra es presentar la verdad del conflicto a medias.

Esa parquedad para decirle al país que las vías pacíficas y los aportes de sociedad civil, en especial de Colombianas y colombianos por la paz y de los intelectuales, también pueden ser exitosos, contrasta con la sobreexposición de resultados de operativos militares; da más réditos la fuerza bruta que las negociaciones.
Flaco favor se hace el presidente para ambientar presuntas negociaciones con la guerrilla: harto le va a costar convencer a esa masa nacional que no obstante los avances, pequeños pero valiosos, le sigue pidiendo al Estado que aplaste a su enemigo como única alternativa de solución.

¿Otro apagón de la TV?

Por: Mario Morales
Si la vida inútil de la Comisión de Televisión estuvo marcada por el escándalo, su sucesora, la Autoridad Nacional de Televisión, está en trazas de seguir sus pasos. (Publica El Espectador)

Desde su origen en la regresiva Ley de Televisión, la ANTV está en el ojo del huracán por señalamientos de politiquería en la conformación de la Junta Nacional de TV, encargada de concesiones, políticas, presupuesto, precios y control del sector.

No es poca cosa. Por eso La Junta tiene reservada una silla para el presidente o delegado, otra para el mintics o delegado; y una más (increíble) para un representante de los gobernadores. Hasta ahí mucho de política.

Como contentillo, hay una plaza para un representante de universidades y otra para la “sociedad civil”.

Como si la superioridad no fuera suficiente, la elección del delegado de la sociedad civil tiene visos de irregularidades, según denuncian expertos: 1. Ampliación unilateral del plazo de la convocatoria por parte del Mineducación, encargado del proceso.

2. La lista de candidatos, donde figuran miembros de la difunta CNTV que tuvieron decisión sobre recursos del Fondo de Desarrollo de la TV, con la correspondiente ventaja como elegibles.

3. Representantes actuales o recientes del gobierno central, como en el caso del mismo MinEducación, que podría ser juez y parte.

4. La participación en esta elección de universidades públicas que tienen representantes del ejecutivo en sus juntas directivas.

¿Qué pasa si alguno de ellos es elegido? ¿No se trataría de una descarnada toma politiquera del sector? ¿Un mentís de transparencia, de la urna de cristal?

Y más. ¿No tendría el recién nombrado delegado presidencial, Téllez, impedimentos éticos luego de su paso por una empresa supuestamente interesada en el sector?

¿No es escandaloso, así sea legal, contratar una empresa por $795 millones para liquidar la CNTV? ¿Han estado los organismos de control pendientes del presupuesto de 2012? ¿Firmó la CNTV en estos tres meses contratos con empresas o nuevos empleados?

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