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Serenidad y sinceridad

24 Abr , 2013  

Por: Mario Morales
Sí. Lo que hace falta es serenidad, como lo dijo Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno en La Habana. (Publica El Espectador)

Por cuenta del desespero, que no falta de carácter como dice (imagínense) Pachito, ni estrategia política como trataron de descifrar en vano los exégetas de la política nacional, el país se enteró, con la patraseada de alargue del período presidencial, que al Gobierno no le cuadran las cuentas, que perdió el timing de las conversaciones y que el futuro del proceso está en la cancha de la guerrilla.

No es casual que el énfasis de las declaraciones del presidente y De la Calle esté puesto en términos de “premura”, “agilidad” y “aceleración de tiempos” frente al ralentí de la guerrilla que, como ha sucedido históricamente, ha puesto al Gobierno contra las cuerdas. Es innegable ventaja apurarle a cambio de ganar terreno en otros ámbitos.

Es entonces cuando uno entiende el círculo vicioso en el que se encuentra Santos y hasta sus “salidas en falso”, como las llamó El Tiempo. Necesita que la opinión pública, el Congreso y los partidos le ayuden a idear una fórmula que no lo deje a expensas de la parsimonia de la insurgencia. Y en simultánea necesita de la guerrilla una señal (esa que pidió ayer De la Calle) para no quedar en manos de la oposición furibista, que sigue cañando con poner de cabeza de lista a Uribe para el Congreso, por si hay que refrendar eventuales acuerdos.

Y con esa presión Santos, el jugador, no funciona bien. Remember su desconcierto como candidato en medio de la favorabilidad de la ola verde. Él y su renovado equipo de asesores parecen principiantes jugando a ensayo y error. Sobre todo cuando niegan los vasos comunicantes entre la propuesta de permanecer más tiempo en el poder y lo que está pasando en Cuba.

Que se sincere y que se serene. Es fácil pedirlo en medio de su debilidad, la más grave en estos 32 meses. Del afán no queda sino el fracaso… y allá afuera aúllan los lobos.

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Oposición: ¿miedo o desquite?

24 Abr , 2013  

Por: Mario Morales
Como si no fuera suficiente con los alaridos de los espíritus errantes de pastranas, uribes y samperes, crecen las incorporaciones a la legión de zombis que quieren regresar del “más allá” político para tratar de expiar sus culpas por lo que hicieron y dejaron de hacer.

Como el exalcalde Jaime Castro, de quien no se extraña que esté detrás de la revocatoria de Petro, como lo documenta La Silla Vacía. Su alma parece seguir en pena desde hace dos décadas, cuando vivió el mismo calvario de Petro: impopularidad, críticas porque su gobierno no arrancó, huecos, problemas de movilidad y hasta llamados a su revocatoria, encabezados (dice LSV) por Petro como congresista. La revista Semana del 17 de enero de 1994 hablaba de catástrofe general y recogió de él la fama de haber sido el peor burgomaestre en mucho tiempo.

Cabe entonces preguntarse por la autoridad moral de quien la emprende contra este alcalde como si estuviera exorcizando sus recuerdos. Una cosa es el sentir ciudadano, pero ¿no sería mejor si quien arroja las toneladas de piedra está por lo menos libre de esos mismos pecados? ¿O seguimos en la campaña de la viga en el ojo ajeno? ¿O es sólo desquite? (publica El Espectador)

Pero no es el único. También ha vuelto con aire fantasmal el exvice Francisco Santos y lo ha hecho a su manera: asustando. Ha aplicado algunos electrochoques visuales a los ciudadanos que han visto sus pancartas con dos de los muchos “cocos” que tiene la memoria nacional en el pasado reciente y en el presente. Le faltaron otros, claro, pero su idea es echarles sal a los dolorosos recuerdos de la Fuerza Pública, tal y como lo hace su ex(?)jefe a través de trinos que han escandalizado hasta a los más indiferentes en estas épocas de temores y terrores.

Bien como zombis políticos o viudos del poder, “los que fueron” se reproducen hoy para tratar de hacer con sabotaje lo que no pudieron como gobernantes. Más grave que lo hagan en nombre de la libertad de expresión… Sí, pero expresión de polarización y miedo.

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Y esa marcha ¿para qué?

10 Abr , 2013  

Por: Mario Morales
Esa era la pregunta, ora ingenua, ora malintencionada, de quienes miraban boquiabiertos en la tele o en la calle esa palpitante movilización de ayer. (Publica El Espectador)

Las explicaciones podrían abarcar los pensamientos de los centenares de miles de marchantes que se quedaron sin garganta para tener voz en la marcha; y los de quienes se quedaron en sus casas y oficinas a la espera de que la gente no saliera.

Esa movilización era clave para bajar de las pancartas y de las consignas una verdad de a puño: Que la paz no tiene dueño, si los dueños somos todos.

Clave también para llenar de realidad ese imaginario de una sociedad sin guerra, con pasos y rostros humanos, con calles abarrotadas, banderas, palmeras, cánticos.

Clave para meterle pueblo a una idea y a un proceso, si meterle pueblo significa distribuir responsabilidades para afinar el argumento y trabajar por él todos los días. La fe con obras. El verdadero sentido de creer…

Clave para generar memoria e historia. De aquí en adelante, cada vez que se hable del proceso habrá que citar a la gente de este 9 de abril. El 9-04.

Clave como punto de partida para socializar de veras los diálogos. Interacción. Movilizaciones que no lleven a la participación, son insulsas y se marchitan pronto.

Clave para menguar las ambigüedades, como lo dijo Lucho Garzón en esa autocrítica solapada.

Clave para extender y entender el proceso que tiene epicentro en La Habana a las calles, hogares y conversas ciudadanas.

Ojalá el presidente Santos y la guerrilla lo hayan entendido tan bien como dicen las redes sociales que lo entendieron los colombianos en España: A partir de ayer la paz no es un clamor, es “un mandato popular”.

Solía ser la mejor encuesta de éxito político colmar la Plaza de Bolívar de Bogotá. Ayer se llenó. Prometedor inicio. Hay que volver a encontrarse en la calle, en los foros y luego en las urnas. Vamos en camino.
@marioemorales

Analisis,Medios Digitales,Periodismo Digital

Cibercolombiano

9 Abr , 2013  

Si.Crecemos. Y no de cualquier manera. La actividad en internet ha aumentado de tal suerte que ha puesto al país en posiciones de vanguardia en cuanta medición internacional hay sobre el uso de la red.

Por Mario Morales

Publica revista Credencial

(Fotografías: Camilo Devis )

Dicen que el consumo y el acceso a la tecnología en Colombia están disparados. A continuación, un informe especial con lo último en cifras, análisis y declaraciones.

(Fuentes: MinTic, Socialbakers, Juancmejia.com, Crcom, EGM, Lanix, Dinero.com, DANE, Ipsos Napoleón Franco, IAP)

-En promedio, el colombiano gasta mensualmente $54.100 en telefonía celular.

-En promedio, el colombiano gasta mensualmente $30.000 en televisión por suscripción.

-En promedio, el colombiano gasta mensualmente $24.400 en internet.

-8 de cada 10 usuarios se conectan a internet 4,3 horas diarias. Y un usuario promedio pasa 2 horas y 12 minutos conectado.

-Las páginas favoritas de los colombianos son Facebook (87,95%), Twitter (54,42%), Youtube (46,36%), LinkedIn (31,22%), Pinterest (6,32%) y Foursquare (4,98%).

-Lo que los colombianos más compran por internet: teléfonos móviles (56%), ropa (54%), conexiones a internet para el hogar (45%), CD o DVD (41%), computadores personales (36%).

-Los aparatos que prefieren los colombianos: 57% de los consumidores elige el computador de escritorio; 50%, smartphones; 11% prefiere ultrabooks; 8%, notebooks.

-79,8% de colombianos tiene algún tipo de acceso a internet.

-A septiembre de 2012, el número total de suscriptores a internet en el país llegó a 7’037.241.

-Hay 48’699.217 colombianos abonados en servicio de telefonía móvil. De ellos, el 49,78% tiene teléfonos inteligentes.

-Edad promedio de la gente que más entra a internet: de 12 a 24 años; es decir, un 84,7%.
-Aplicaciones más usadas por los colombianos: Tap Tap Revenge 3.0, Traffic Rush, WhatsApp Messenger, MotionX GPS, WritePad, Tap Tap Revenge, Radio Colombia, Rat On The Run y App Box Pro.

-Los colombianos usan internet para: comunicación (78,7%), obtener información (74,3%), educación y aprendizaje (62,1%), actividades de entretenimiento (65,7%).

-Colombianos registrados en redes sociales: Facebook (87,95%), Twitter (54,42%) y Youtube (46,36).
¿Cuáles son los correos electrónicos favoritos de los colombianos? Outlook (antiguo Hotmail): 77,43%, Gmail: 70,84%, Yahoo: 37,2% y otros: 19,76%.

-El 74% de los colombianos tiene un computador en la casa.

-El 39,7% de los colombianos oye radio a través del celular.

-El 30% usa el computador para ver películas.

-El 16% hace compras por internet.

-La publicidad en internet creció un 15,32% durante el año pasado.

¿Qué tan digitales somos los colombianos?

Las internacionales

Medir lo que pasa en la red no es tan sencillo, tanto por la diversidad como por la profusión de canales, plataformas, aplicaciones y contenidos que inundan cada vez más el ciberespacio. Se habla de unos 800 millones de sitios web en la actualidad y de unos 2.400 millones de usuarios, que equivalen al 34,3 por ciento de la población mundial, según el Internet World Stats.

Es con ese estudio, en el que Colombia aparece con 26’936.343 usuarios de internet a junio de 2012, como iniciamos con los sorprendentes resultados de nuestro país en el ámbito internacional.

En el escalafón del Web Index Scores, que se ocupa de establecer la influencia que internet tiene en la vida de las personas, y con una muestra de 61 países, Colombia ocupa el puesto 26 con un índice de 53,86, no muy lejos de las naciones desarrolladas y de otras de la región, que tienen un mayor índice de desarrollo económico.

En la más reciente medición del índice de desarrollo de las TIC, que anualmente realiza la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que es un ente de la ONU, Colombia ocupa el puesto 76 entre 152 países, y registra un crecimiento del 3,93 por ciento en relación con el año anterior. En los primeros lugares se mantienen Corea y Suecia. Este índice es, antes que nada, un reflejo de nuestros avances en la sociedad de la información con base en indicadores de infraestructura, uso y posibilidades de acceso. Si bien esta clasificación también la dominan los países más avanzados, el estudio deja en claro que buena parte de los del tercer mundo están en plena ebullición tecnológica y un creciente dinamismo.

En las redes sociales

En uno de los ámbitos digitales en los que Colombia crece más fuertemente es, sin duda, Facebook. En las mediciones que presenta Socialbakers, por ejemplo, Colombia ocupa el puesto 15, con 17’685.920 cuentas, creciendo en más de 1’100.000 usuarios en los últimos seis meses, y sólo es superada en Centro y Suramérica por Brasil, México y Argentina. El crecimiento sostenido del país en esta red social habla de una penetración del 40,01 por ciento. Como es previsible, el grupo que más crece está en el rango de 18 a 24 años de edad, y tiene cerca deseis millones de usuarios. Le siguen los usuarios entre 25 y 34 años. Las mujeres con cuenta alcanzan el 51 por ciento frente al 49 por ciento de los varones. En cuanto a marcas, Juan Valdez es la que mayor número de seguidores tiene, alcanzando cerca de 1’200.000 fans. Por ciudades registradas, Bogotá llega a 6’112.000 usuarios; Medellín a 2’168.000; y Cali a 883.500.

Facebook como sitio web también es el más visitado por los colombianos, seguido por Google-Colombia, YouTube, Google-Global y Windows Live, mientras que Twitter ocupa el séptimo puesto.

Twitter

Según el más reciente informe de la firma Semiocast de Francia, ya se superó el listón de los 500 millones de usuarios mundiales de Twitter. Colombia se ubica en la posición 12 con cerca de ocho millones de cuentas, aunque es necesario aclarar que los estudios anteriores señalan que entre el 27 por ciento y el 50 por ciento de estas se consideran inactivas, teniendo como referencia la actividad registrada en los últimos tres meses. Nuestro país está por encima de Argentina y Chile. En cuanto a la actividad en esta red social ocupamos la posición diez en Latinoamérica con un 16 por ciento de usuarios activos. Holanda es el país líder. Para la última semana de marzo los usuarios que más seguidores tenían eran Shakira, con más de 20 millones y medio, y Juanes con más de 7’400.000. En cuanto a los medios, Noticias RCN tenía más de 2’500.000 y Noticias Caracol más de 2’300.000.

El uso de internet

El 79,8 por ciento de colombianos utiliza internet, según encuesta de Ipsos Media CT. El mayor rango, por encima del 94 por ciento, está en las edades de 15 a 17 años y de 18 a 24. Donde menos se usa es en el rango de 45 a 55 años con un 55,9 por ciento. El 82,1 por ciento de los hombres la usa, frente a un 77,6 de las mujeres. En cuanto a estratos, el cinco es el que más se conecta, con el 94,5 por ciento, y el que menos lo haces es el 1, con el 71,6 por ciento. Pero más de la mitad, el 54 por ciento, dice utilizarlo todos los días.

Sobre los consumos de internet en Colombia, un estudio de ComScore mostró que un usuario promedio pasa dos horas y 12 minutos diarias. La tercera parte de ese tiempo lo invierte en redes sociales, el 15 por ciento en entretenimiento, el 7 por ciento en emails, el 8 por ciento en chats y el 36 por ciento en buscar información.

En publicidad

En cuanto a inversión publicitaria en medios digitales durante el primer semestre de 2012, esta estuvo cerca de los 60.000 millones de pesos, según un informe de la firma Prices Waterhouse Coopers, que tuvo en cuenta a 30 medios y 18 agencias. El crecimiento fue del 12,23 por ciento con respecto al mismo período del año anterior. Y según el reciente reporte de IAB, la inversión en este tipo de medios creció en un 15,32 por ciento durante todo 2012 con 145.729 millones de pesos, frente a los 126.366 millones de pesos que se invirtieron en 2011.

Los riesgos

Según Kasperski, el 39 por ciento de los usuarios en Colombia ha sido víctima de algún ataque durante el año, lo que ha puesto a nuestro país a la cabeza de las naciones suramericanas en inseguridad informática.

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Un botón de optimismo

3 Abr , 2013  

Por: Mario Morales
Algo está pasando. Permítaseme un poco de optimismo en estos tiempos de desmemoria. Pareciera que los están viendo, que se están haciendo ver. (Publica El Espectador)

Tienen el nombre de las víctimas, de los desadaptados, los olvidados. Parecían condenados a no aparecer porque no eran dignos del reino de la estética mediática, de la política y hasta de la eclesiástica.

Pero ahí están, a pesar de todo. En algunos diarios, algunas calles y en algunos discursos se comienzan a ver los rostros de las víctimas todas que esperan que la parte del país que no lo es, pare o camine o hable o haga algo por ellas el próximo martes 9 de abril. O las víctimas de las minas antipersonas que confían en que los demás nos remanguemos y corramos este domingo y ayudemos.

O los habitantes de calle que, con mejor lenguaje, se codean los titulares y los adjetivos con los expresidentes. Desplazados por el cemento como sinónimo de progreso, o descalificados por debilidades y vicios, aspiran, por fin, a compartir la calle con algo más de dignidad y de comprensión. Ahí en el Bronx estuvieron siempre, ¿cómo es que no los vieron? ¿Cómo es que no los ven en las miles de ollas que se tomaron las ciudades?

O las mujeres discriminadas por su manera de vestir y, por ello, en mala hora insultadas, responsabilizadas de violaciones y agresiones en su contra, que participarán en la marcha de las putas para enrostrarle a la sociedad sus valores hipócritas.

O esos jóvenes presidiarios, cuyos pies fueron besados por el papa Francisco, que por fin vuelve a exhortar a la Iglesia y a la sociedad para que se pongan del lado del que nunca debieron apartarse: el de los más débiles.

Lástima que no lo oyeran, por ejemplo, los bancos con sus tasas de usura, ni los avivatos que se apropian de tierras legales y baldías, ni los violentos, ni los legisladores que negocian con la salud y pensiones, ni…

No importa, también la primavera empieza con el optimismo de un botón de rosa.

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Apariencia y oportunismo

3 Abr , 2013  

Por: Mario Morales
Sí, duele, pero no sorprende el bajo nivel de discusión que los antagonistas le plantean al actual proceso de paz. Esos ladridos son otra prueba fehaciente de que las conversaciones cabalgan. (Publica El Espectador)

El descache pastranista, las histerias uribistas y las demagogias de algunos columnistas dejan ver varias cosas: la primera, de perogrullo, que siempre es más fácil destruir que construir; para la muestra la voltereta que plantea Andrés, el pusilánime expresidente que tampoco pudo acabar el conflicto y con la rabia inoculada de otros corrales ahora pretende defender “su paz”.

La segunda, en secuencia con la anterior, que hay más visibilidad en la oposición (si es que así se pueden catalogar las vacas muertas que le han “nacido” al proceso). Lo que buscan, en el fondo, es mayor margen de maniobra oportunista en la escena mediática.

La tercera que, mutatis mutandis, el tema de la paz se va instalando como prioritario en la agenda nacional, y de contera, en la campaña electoral que arrancó con el año; lo cual debería ser motivo de alborozo para el debate público, si no fuera por el reduccionismo ideológico que las ambiciones electoreras han pauperizado, acudiendo a la sensiblería municipal de preguntarse sólo por el futuro político de la guerrilla y no por el de un país sin conflicto.

Claro, sería mucho mejor si de por medio no estuviera la reelección, pero ahí está, para bien y para mal. Lo que sí se puede exigir es que, si hay acuerdos, el Gobierno debe ambientar, en la opinión pública, la tolerancia y convivencia en medio de diferencias propias de la reconciliación.

Y tiene cómo hacerlo. La primera restitución de tierra a un miembro de la Unión Patriótica, la desestigmatización de la Marcha Patriótica y la convocatoria a la jornada por la paz el 9 de abril son insumos para sensibilizar a los ciudadanos en temas como la reinserción de quienes dejen las armas. Así les duela, o hagan parecer que les duele, a unos pocos.