Sin categoría

¿Inamovibles?

12 Jun , 2013  

Por: Mario Morales
El gobierno comienza a pagar platos rotos por lengüisuelto. Es el precio de tratar de conquistar favorabilidad, con gestos inanes, de las variopintas derechas que se están multiplicando en nuestro país como conejos. (Publica El Espectador)

Las peticiones que hizo ayer la guerrilla al instalarse de nuevo la mesa en La Habana son, al tiempo que una factura por ventanilla por el culiprontismo verbal y tuitero de Santos, una sonda para calibrar los límites de los negociadores y de la opinión pública nacional, y un intento de correr la raya de lo hasta ahora pactado.
Pero no parecen inamovibles, y no podrían serlo porque echarían por tierra todo el proceso. Aplazar el calendario electoral es inviable por razones de tiempo (la misma premura que aduce la guerrilla), porque descoagularía el consenso que poco a poco se ha ido creando entre la población, y porque cercena la segunda motivación que tiene el presidente, aparte de firmar el acuerdo, que es reelegirse.
Pero la propuesta suena menos factible cuando la guerrilla la incluye como primer punto de una asamblea nacional constituyente y le da perspectivas de soberana, a juzgar por los once puntos que abarca, aparte de la refrendación de los eventuales acuerdos en los cinco temas previstos.
Y no es que esos once puntos no sean pertinentes (y amplios), si uno ve el desmadre del aparato de justicia, las instancias legislativas y organismos de control, rodeados del hedor autoritario, mezclado con cinismo, que algunos comenzaban a extrañar.
Claro, sería una propuesta ilusa por ambiciosa, sino fuera porque, se entiende, quiere empujar al Gobierno a salirse de su también “inamovible” referendo.
Los diálogos continuarán, sin duda, pero con la puja y los vaivenes de dos agendas, a cual más espinosa: una, en Cuba, sobre participación política, y otra afuera sobre legitimación del proceso. Sin sumar amarres que le faltan al punto de tierras. Es hora de recordarles la prudencia y la seriedad prometidas.

Sin categoría

No más río revuelto

12 Jun , 2013  

Por: Mario Morales
Toma aire el alcalde Petro.En uno de los momentos más críticos de su administración, las encuestas no sólo comienzan a ceder en su curva negativa, sino que dejan ver una franca recuperación en la aprobación que le dan los bogotanos a su gestión, como lo muestra el sondeo del Centro Nacional de Consultoría. (Publica El Espectador)

De abril a mayo subió 7 puntos y ya alcanza el 45%. Ese indicador arrastra también la imagen positiva del alcalde, que subió 4 puntos y hoy se sitúa en el 44%. Con base en las encuestas de los últimos meses ya se puede hablar de una tendencia en la percepción ciudadana, que ha comenzado a entender y a ver mejorías.

En abstracto, se acerca Petro al promedio histórico de favorabilidad de nuestros burgomaestres, que en las dos últimas décadas ha sido polarizado; pero más que eso, se comienza a percibir la pertinencia de políticas de movilidad (el pico y placa incidió para bajar compra de automóviles), de tratamiento a problemas mito como la calle del Bronx (y sin represión), en asuntos de interés social para los menos favorecidos, así como las políticas para el trato de animales.

La ciudad respira tranquila en relación con la honestidad, como lo expresa el 55% de aprobación en este ítem, uno de los más altos junto con educación.

No hay lugar, sin embargo, para campanas al vuelo. El alcalde va aprendiendo, pero le falta ejecución en todos los órdenes, pero sobre todo pedagogía, como en el caso polémico del POT. El error ha sido dejar la iniciativa del debate a la oposición y salir luego a dar explicaciones. Tarde.

No sería justo con la ciudad que cuando las cosas comienzan a funcionar, cayéramos en el pantano de una destitución por asuntos menores o en el abismo de una revocatoria.

Intereses, cuando no venganzas, emergen por doquier. Hay que ver no más a ciertos delfines o líderes de opinión y de medios… No más río revuelto. Hay que dejarlo terminar.

Sin categoría

Cambios sustanciales

12 Jun , 2013  

Por: Mario Morales
El mejor síntoma de los interesantes augurios que deja el primer acuerdo en los diálogos de La Habana fue la pálida reacción de la oposición. (Publica El Espectador)

Contra lo esperado, los críticos del proceso (ver para creer), como José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, han dicho que lo que se ha dado a conocer acerca del tema secular de la guerra y la paz en Colombia, se quedó corto en “temas sustanciales”. Para mayor sorpresa, Lafaurie cita a Pablo Catatumbo al hacer la lista de temas invisibles o apenas mencionados: concentración de tierras, zonas alimentarias y de reserva y tierras improductivas. Esas son las señas de identidad de nuestro Estado medieval.

Y concluye diciendo que hubo mucho ruido y pocas definiciones. No aclaró, sin embargo, que todo el ruido estuvo a cargo de ellos mismos, que se quedaron con los discursos hechos ante la eventualidad de anuncios acerca de la propiedad privada.

Lo que sí quedó claro es que ese primer punto sigue conectado con todos los demás y que necesita apuntalarse y materializarse en lo que queda del proceso. El asunto neurálgico tiene que ver con los ajustes fiscales, como lo han hecho saber el ex y el nuevo minagricultura.

Por eso no hay espacio para la pirotecnia. La crítica no será menos estentórea ahora que se avance sobre la participación política, que pisa callos a tantos presuntos puristas. Ni con los restantes temas, a cual más polémicos. Sobre todo el atinente a la forma de legitimar todo el proceso. Porque en esa instancia se juegan ases bajo la manga (aunque conocidos de sobra). Por un lado el referendo, materia prima de la reelección de Santos; y por otro la constituyente, con la que la guerrilla querrá tener más participación e inclusión de sus propuestas.

Pero vayamos despacio. Hagámosles caso a quienes dicen que luego del acuerdo harán falta dos lustros para implementar los cambios necesarios, sobre todo si son sustanciales como esperan hasta los de la oposición.