Por Felipe Zuleta
O los medios de comunicación han perdido su norte en materia informativa y se estupidizaron, o estamos viviendo una situación lamentable, en la que los comunicadores están totalmente obnubilados y controlados por un remedo de periodista que trabaja en la secretaría de prensa de la Presidencia y quien les marca cautelosamente la agenda a los medios de comunicación dizque independientes.
¡O tal vez estamos ante una despreciable mezcla de esos dos factores!

Esta semana pasaron unos ejemplos que caen como anillo al dedo para ilustrar el triste y deplorable papel que los medios están jugando.

Recordemos que hace una semana, y desde temprano, el Gobierno, en cabeza del ministro Holguín, contó que el Presidente estaba siendo chuzado. Hicieron un “preemptied” porque sabían que Noticias Uno divulgaría la correspondiente grabación. Lograron, como era obvio, que Noticias RCN abriera el noticiero siguiendo el libreto dictado desde la Presidencia. Y eso bastó para que esta semana otros hechos gravísimos pasaran desapercibidos.

Así, por ejemplo, trascendió —subrepticiamente— que el Fiscal General de la Nación había cambiado la radicación del proceso penal abierto contra los directivos del Banco de Colombia, quienes han sido llamados a indagatoria. Eso, que en situaciones normales sería un escándalo, acá no fue noticia, pues la influencia de estos personajes sobre los fiscales generales y el control de los medios a través de la pauta publicitaria, les ha permitido escaparse a la acción de la justicia, garantizándoles su impunidad. Oigan bien: con el triste fiscal Osorio y con el actual, doctor Iguarán, el proceso penal ha cambiado de investigadores, no una, ni dos, ni tres, sino cuatro veces. Si esto no es noticia de primera plana, entonces no sé qué podría serlo.

Estamos pues ante un feroz caso de impunidad con la complicidad de la justicia y unos medios arrodillados.

Y qué tal el lamentable papel de los medios frente a las condenas proferidas contra los miembros del Ejército nacional por la masacre cometida contra los policías en Jamundí. En cualquier lugar del mundo esta noticia hubiera durado varias semanas liderando los titulares. Pero acá, por cuenta de una chuzada telefónica que seguramente fue hecha desde el propio Gobierno, el Presidente, el Ministro de Defensa y los altos mandos militares pasaron de agache, apenas mencionando el hecho como si hubiéramos estado ante un acto casi normal. Si es no es noticia, entonces no sé qué podrá serlo. Los comunicadores no cuestionan; peor aún, absuelven.

Los medios de comunicación se entregaron, juegan un papel lamentable, les hacen el juego a las presiones de los anunciantes y se amangualaron con un gobierno cuestionado y peligroso. ¡Se equivocan si creen que le hacen un favor al país al haberse entregado y arrodillado! Con esta actitud, señores de los medios, se debilita la democracia.

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