La Asociación Mundial de Diarios (WAN por su siglas en inglés) publicó un informe que demiente falsas creencias vinculadas a la eventual competencia económica entre el área virtual y el soporte material, en papel, de la información. El reporte revela que cada lector de un diario impreso produce tanta ganancia a las empresas de medios como la que generan 100 lectores de un medio online. Timothy Balding, director general de la WAN, señaló además que los diarios, en términos globales, captan ocho veces más ingresos publicitarios que la televisión. Balding explicó que este informe permite verificar que «no existe ningún elemento que permita profetizar el eclipse de la prensa escrita, sino que, por el contrario, hay que pensar en términos de sumatoria las ganancias de los diversos soportes informativos». Información publicada por el diario Clarín (Argentina).

Los resultados se calcularon dividiendo los ingresos publicitarios más los de circulación de los diarios impresos por la cantidad de lectores que tienen, tanto con medios impresos como con los medios digitales.

Sin embargo, como apuntó Vincent Crosbie, un analista mediático de talla, «el hecho tiene también una lectura inversa. Cada lector que pierde un diario impreso porque decidió migrar a Internet debería captar diez internautas que se vuelquen al papel para no perder dinero. Y la tendencia es hacia la migración del papel a Internet y no a al revés».

Los cálculos surgieron de un estudio difundido por la WAN (la Asociación Mundial de Diarios), que desmonta diversas burbujas y falsas creencias, no sólo vinculadas a la eventual competencia económica entre el área virtual y el soporte material, en papel, de la información.

Las razones de la supremacía de la prensa en papel podrían tener que ver con los datos que revela el Middletown Media Studies, un observatorio de medios de prestigio mundial. Según la última investigación difundida relativa al compromiso de los consumidores de medios, «el 68 por ciento de los minutos que alguien destina a leer un diario, son destinados a esa lectura de manera excluyente. El lector lee el diario durante la mayor parte del tiempo sin hacer ninguna otra actividad, y si la realiza, lo que hace con más asiduidad es comer. En cambio, el 39,5 por ciento del tiempo que se le dedica a la Web está dedicado a ella con exclusividad». Es decir, se navega por Internet mientras se hacen otras cosas, especialmente trabajar. El internauta ha adquirirido la habilidad de ojear la Red y de realizar sus tareas laborales simultáneamente. Pero la atención sobre lo leído decae, y sobre los avisos publicados también.

Pero nada es tan lineal. En 2005 la inversión publicitaria global en Internet creció un 25 por ciento. Los montos totales están lejos de los destinados a la prensa en papel, pero los ingresos no decrecen. Crecen

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