Por Germán Yances
Si nos atenemos a lo que nos muestra la TV, el mundo se divide en buenos y malos. Los buenos son por lo general de raza blanca, bien parecidos, tienen mirada bondadosa y cara de buenos. Y los malos con frecuencia son de otras razas, tienden a ser feos, su mirada es torva y tienen cara de malos.
Por supuesto esta es una visión simplista de los seres humanos, que llega a distorsionar la percepción de la realidad.

Dentro de esas dos grandes categorías, de buenos y malos, se inscriben estereotipos sobre temas sociales, sobre comportamientos, modelos de convivencia, actitudes, etc.

Un estereotipo es una idea colectiva, un esquema mental que se puede convertir en patrón cultural. El problema de los estereotipos es que no siempre corresponden a la realidad.

Ni todos los costeños son parranderos, mujeriegos, malos maridos; ni todos los paisas ponen el dinero por encima de principios éticos; ni todas las mujeres son débiles y sumisas; ni los colombianos, todos, somos narcotraficantes o violentos.

Pero en la medida en que los medios insisten en esos clichés es difícil que podamos ver de manera diferente a esos grupos de población, porque los estereotipos acaban imponiendo modelos a las audiencias.

Los estereotipos son simplistas y reduccionistas, porque les niegan a las personas sus diferencias. Pero comercialmente son muy eficientes, ya que permiten reconocer fácilmente a los individuos y ubicarlos en una categoría, y por eso la televisión recurre a ellos y los explota.

El libretista de telenovelas, Mauricio Navas Talero, con la autoridad que le da haber sido el autor de una serie clásica, como «La MUjer del Presidente», y de la novela de moda, “Pura Sangre”, dice que en un mercado de competencia como la TV los estereotipos son resortes narrativos necesarios para captar rápidamente audiencia. Que lo perverso es cuando ese resorte se convierte en modelo para la gente, que entonces, por ejemplo, asocia lo indígena con la pobreza y lo negro on la maldad . Asegura Navas que tratar de eludir los estereotipos en la televisión implica un riesgo alto para quien lo intente.

Pero, querámoslo no, los estereotipos son parte de nuestra sociedad y de nuestra cultura.

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