Por Jorge Barraza.

Vicente Blasco Ibáñez, gigante de las letras españolas, escritor de la áspera pero bella novela La barraca, hace ya casi un siglo reflexionaba sobre la literatura y el periodismo moderno. Y decía:

-El destino del periodista consiste en dar noticias en estilo grato e impresionante. Cuando un padre llega a ver a sus niños, antes de que se acuesten, éstos le miran con ojos ansiosos y le dicen: papá, cuéntame un cuento. Y esto es el periodismo: el niño, el eterno niño del público que pide la maravilla de un cuento nuevo todos los días. El editorial sesudo, la noticia impactante, el parte policial, la crónica de arte, todo ello obedece al más fuerte deseo humano después del hambre: la curiosidad.

En diferentes seminarios apelamos a esa joya de Blasco Ibáñez para persuadir a los jóvenes aspirantes de cronistas que el periodismo no es transmitir una tragedia nueva cada día, no puede ser un mero vocero de cataclismos y ruindades humanas. Es mucho más que eso: Noticia, Entretenimiento y Cultura.

Viene a cuento porque mucha prensa asume con rigor de axioma que «la buena noticia no es noticia». Que no vende. Un abrumador porcentaje de lo que vemos en la prensa es de carácter negativo. Corrupción, violencia, escándalos, fraudes, polémicas, calamidades varias. No puede ser que una inmensa porción del caudal informativo o de opinión esté canalizado hacia las miserias humanas.

Los medios -y en especial los periodistas- se vanaglorian de abrirle los ojos a la gente. Y está bien. Es bueno destapar ollas, denunciar irregularidades, reflejar la realidad. Sin embargo, también es edificante dejar una ventana abierta a la esperanza, encender una luz, provocar una sonrisa, difundir la buena acción, apelar al elogio. Hay sucesos cotidianos que nos reconfortan, actos que honran la condición humana.

Pero existe una suerte de periodismo agrio -un segmento importante- que lo ve todo mal. Es el mismo periodismo que viene anunciando hace 40 años que «Así, el fútbol se muere». En todo caso es un muerto con una salud de hierro.

¿Qué es el periodismo?, preguntan los estudiantes. Es el arte de «informar, opinar, orientar y entretener», hubiese respondido Blasco Ibáñez. Esto último, muy importante: entretener al público. No hay que pensar que esta sea una actividad tan sacra que no pueda entusiasmar, generar una sonrisa, o hacer pasar un momento agradable…

En el caso del fútbol, a veces las críticas, como señalara Aimé Jacquet, el magnífico técnico de Francia campeón mundial 1998, «Son desmesuradas, perniciosas y deshonestas». Jacquet lo decía básicamente por el diario L’Equipe, que lo persiguió despiadadamente durante cinco años, los que estuvo al frente de la Selección. Y en los 53 partidos que Jacquet dirigió, Francia perdió apenas 3, fue una máquina futbolística y se consagró Campeón del Mundo. Después pasó lo de siempre: L’Equipe hizo un mea culpa diciendo «Perdón, Jacquet», pero ya era tarde.

En este punto, no debemos olvidar que, después de todo, el fútbol es un deporte. Que cada vez es menos un juego y más un negocio, de acuerdo, pero no afecta la seguridad nacional, ni la soberanía territorial, ni empeora la economía de un país, ni genera desempleo ni pobreza. Es fútbol, un entretenimiento, un juego.

Así lo entendió otro matutino de París, Le Figaro, cuando Francia fue eliminada del Mundial de 1994 tras dos increíbles derrotas como local ante Israel y Bulgaria. En un alarde excepcional de talento y humor, tituló en su tapa, con letras tipo catástrofe: ‘Francia Clasificada’. Y debajo, en cuerpo mucho más pequeño, agregaba: ‘Para el Mundial 98’. Claro, como sería el país organizador, de hecho tenía un cupo garantizado.

El periodismo es también un vehículo de cultura. Hay millones de personas que no tienen acceso a la educación o que jamás leen un libro. Esa gente puede recibir una magnífica instrucción a través del diario, de la radio o de la televisió. Puede enterarse por estos medios dónde queda Kosovo, qué es un conflicto étnico, de qué trata la ecología, quién instituyó los premios Nobel o bien cómo funcionan los poderes legislativo, ejecutivo y judicial de un país. El periodismo lo abarca todo. Y no es únicamente muerte y críticas, también es vida y elogios.

Jorge Barraza

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