Por Mario Morales
Podrán culparlos de todo menos de estar a tono con la época. Saben que el tiempo es oro y por eso van por ahí impartiendo perdones no solicitados, encontrando culpables impensados, absolviendo implicados o liberando ilegales que ya se sabían condenados. (Publica el Espectador)
A diferencia de ciertos magistrados, no se detienen en minucias. Entienden que los códigos existen pero sólo para ser modificados o, en el mejor de los casos, ignorados. No sólo se sienten inspirados por una fuerza sobrenatural sino que se creen ellos mismos elevados, más allá de que vivan montados en un avión.
Son simples en el sentido literal de la expresión. Cuentan si acaso con un rosario, un lacre con tres cruces y un cojín para meditar (a posteriori, casi siempre) las decisiones que toman en pleno viaje, no inducido si acordamos que la valeriana no está penalizada (Por ahora).
No tienen una sede para no entrar en gastos. Les da igual un sótano o un restaurante reputado. Mejor si hay cámaras o micrófonos, ocultos o no, con tal que el mensaje llegue expedito al redil.
Ven en todo individuo al margen de la ley (insurgente, narco o funcionario) un potencial portador del estandarte. Basta con una expresión de arrepentimiento tardío, un mea culpa libreteado o una penitencia en vivo y en directo para que sea exonerado.
Con esos principios ganan para la causa a esos “buenos muchachos” que el resto de la sociedad “revanchista”, no ha querido comprender. Entienden que más allá de las pruebas sumarias a las personas hay que creerles porque sí, especialmente si esas personas son ellos mismos. Dios los hace y ellos se juntan.
Saben que con “su” fe es suficiente. Bueno, casi siempre; por eso se aseguran que las instituciones humanas queden en sus manos. Aunque no lo hagan por politiquería sino por credo. Y si permiten que algunos se ahoguen en los fárragos del derecho o el periodismo es porque esas ovejas descarriadas justifican la extensión de su misión y su obra.
Dicen que son tres pero basta con mirar los titulares de los periódicos para entender que ya son legión. Por eso los detenidos y acusados por razones políticas se olvidaron de los procesos y de las leyes y ahora enfrentan el dilema de si pasar Semana Santa en retiros o irse de vacaciones.

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