Por: Mario Morales
Iba a ser distinta, lo sabíamos. Ya no iban a estar la sonrisa fácil, el aire festivo, la celebración sin límite. Tampoco las sumas y restas que antaño fueron fáciles en la cuenta regresiva de todos los días del año esperando la Navidad.
Ya había comenzado a cambiar desde que madre partió y nos dejó esa manía de mirar hacia atrás. Porque antes, los recuerdos sólo eran matices que les daban forma a los días por venir.
Con Carlos, el hermano que lo fue todo a la vez, amigo, papá y fuerza interior, nos recostamos en la nostalgia, asidos de las añoranzas que tenían el olor y el sabor de los ajiacos de mamá, las formas siempre distintas de los pesebres del tamaño de la casa, y los ecos de las voces y la fuerza de los abrazos que construyeron los buenos deseos en medio de brindis que no tenían cuándo acabar.
Fue él quien me llevó a coleccionar la música de todos los diciembres que escuchábamos día y noche sin parar, para tratar de frenar el paso de los tiempos fugaces de cada fin de año.
La ausencia de la vieja que nos enseñó el valor de la constancia, la honestidad y el amor de Dios nos volvió entrañables. Cómplices de verdad. Los años lo fueron despojando de odios, intolerancias y pasiones y nos permitieron ver en él que la generosidad y la paciencia a veces no tienen límite.
Hoy Carlos tampoco está. Y hace falta su alegría, sus chistes flojos, su presencia. Prevalece en la memoria su cara de asombro por el viaje prematuro, en medio de una familia signada por la longevidad.
Ahí, antenoche, estuvieron su plato, su copa, su música, su esposa e hijos, y la ahora renovada costumbre de mirar al pasado para evocar una de las mejores partes de nuestra vida: su compañía, que fue decisiva en nuestras vidas. En la mía.
Brindamos por él, claro, y por la fuerza necesaria para el tiempo que estaremos sin él, como seguramente hicieron decenas de miles de colombianos que esta vez tuvieron esa otra Navidad. La de la ausencia.
Que, con la dispensa de los pacientes lectores, sea este nuestro homenaje. Y que el año que llega y las próximas Navidades, así sean distintas, sean mejores para todos. Así sea.
