Por estos días Luly Bossa está plena. Dice que le están pasando tantas cosas buenas que solo vive momentos de gozo, de paz y de felicidad. Está reenamorada, tiene dos hijos maravillosos, ganó el pleito que tenía con la comunicadora Graciela Torres en el que reclamaba su derecho a la intimidad y, para rematar, está actuando en una serie del canal Caracol. Publica la Revista Carrusel.

Comencé esta entrevista haciendo lo que, finalmente, iba a criticar: metiéndome en el rancho de una persona que es de carne y hueso y que necesita vivir momentos de privacidad.

Claro que antes de hacerlo le pregunté a Luly si nos daba permiso y ella accedió. Creo que lo hizo porque entiende que la gente es curiosa, por no decir mor-Bossa, (tanto periodistas como lectores).

¿Por qué se grabó teniendo relaciones con su novio?, le pregunto, y me responde lo que me merecía que me respondiera por metida: «porque quise. Si estás encerrada entre cuatro paredes tú haces de tu capa un sayo y de tu trasero un candelabro».

Tiene razón y, además, no es ni la primera ni la última pareja que se graba. Es más, son muchos los que buscan la forma de juguetear para ponerles más emoción a sus relaciones sexuales, solo que nadie anda gritando a los cuatro vientos lo que ellos hacen.

Luly se enteró días después de que miles de colombianos la habían visto teniendo relaciones íntimas con su novio al recibir una llamada de Julio Sánchez Cristo, quien al aire le preguntó cómo se sentía. Supo entonces que la noche anterior, en un programa dirigido por la periodista Graciela Torres, conocida como la Negra Candela, habían emitido 13 segundos de un video que, pensó, había sido destruido.

«Uno en el momento se siente devastado. Sales a la calle y sientes que todo el mundo te señala», dice.

Fue entonces cuando tomó la decisión de hacer algo que muchos no se atreven: demandar. Decidió dar una batalla legal.

«A mí lo que me hizo decidirme es que yo tenía cinco meses y medio de gestación; la periodista sabía que yo estaba embarazada y al parecer no le importó ni siquiera el impacto de lo que esto me podía causar».

Ese día apareció como caído del cielo el abogado Jaime Lombana y más se demoraron en encontrarse que en estar en la Fiscalía.

«La gente se me arrimaba y me decía, acabe con ella», afirma Luly. Pero ella insiste en que su intención era, por así decirlo, más sencilla: «Reclamar el derecho que tenemos los seres humanos a que se respete lo que uno haga detrás de las puertas. Sí, yo estaba en el video; yo sabía que nos estábamos grabando pero nunca nadie me preguntó si podían sacarlo al aire. Las puertas existen para algo, para separar ambientes.

Tú tienes derecho por ejemplo a entrar a un baño y a que nadie te moleste porque para eso está la puerta», insiste.

Luly tiene claro que debe pagar un precio por ser un personaje público y trata de hacerlo de la mejor manera posible. Aunque le dan pereza los periodistas, nos atiende y accede a hablar porque se debe al público y son los comunicadores el medio para que la gente que la quiere pueda saber de ella.

Sin embargo, decidió dar una batalla legal porque el hecho de que una persona sea popular, no quiere decir que no pueda tener vida privada.

«Cuando estoy entrenando en el patinódromo, lugar al que voy carilavada a hacer ejercicio, se me acercan personas a tomarme fotos con sus celulares y me dejo fotografiar sin ningún problema.
Lo que sí no me gusta es que se te acerque una persona a escondidas y busque tomarte una foto para hacerte una embarrada». De esta manera explica la diferencia entre ser amable con un país que la quiere y, dejarse irrespetar.

Luly asegura que no guarda rencor. No le reclamó a Dios por haberle puesto esa piedra en su camino y, por el contrario, le agradece el haberle dado la fuerza para entender la prueba que le había puesto.

«Me fortalecí. Creo que limpié muchas cosas y crecí. Fue una tocada de piso tenaz y entendí que tú te vuelves grande cuando estás de rodillas», dice.

Logró resanar las heridas que este hecho dejó en su corazón, a pesar de las huellas que, ella asegura, le quedaron: «mi hijo menor tiene un retraso sicomotor de dos años. La rebeldía del mayor creo que es un poco consecuencia de todas las cosas con las que tuvo que lidiar. Yo mandé una carta al colegio pidiendo que respetaran, que por favor no le dijeran nada, pero los niños son muy crueles y obviamente eso lo tuvo que haber afectado pues apenas tenía 8 años», sostiene.

No sabe si fue su ex novio el que entregó el video. «Yo pensé que eso se había destruido. Confié en una persona con la que estuve durante cinco años. Él no ha vuelto al país. Me jura que él no lo hizo. Hay quienes dicen que en un incendio rescataron las cosas y alguien lo tomó, yo no sé.»

Lo que sí dice saber es que gracias a ese video se enteró de que esa persona no le convenía pues en la cinta estaban las pruebas de los ‘cachos’ que le había puesto a Luly, mujeres que fueron grabadas con él haciendo exactamente lo mismo.

Sentó un precedente

Un reciente fallo a favor de ella le dio la razón. Inmediatamente el país volvió a hablar sobre la delgada línea entre vida pública y privada. ¿Tenemos derechos los periodistas a publicar la vida íntima de otra persona? ¿Solo por ser famosa debe someterse a este tipo de cosas?…

Luly no pudo evitar sorprenderse cuando se dio cuenta de que en una de las fotografías que le estábamos tomando aparecía por encima de una cantidad de periódicos, sin embargo aclara que no se siente por encima de la prensa. Simplemente dice que logró sentar un precedente para que la gente se dé cuenta de que no se deben aprovechar los medios de comunicación con actos excesivos y abusivos, argumentando la libertad de prensa.

Es consciente del poder de los medios de comunicación y no le parece malo que los periodistas tengan poder, es más, se sorprende con la cantidad de cosas buenas que muchos periodistas han logrado hacer y personas que han podido ayudar gracias a su profesión.

«El poder no es malo, el malo es uno, Y aplica la misma ley con la que manejamos el dinero; el dinero no es malo, el malo es el que no tiene principios y sabiduría para manejarlo».

Siente que a raíz de lo que sucedió los periodistas han aprendido a respetar un poco más. «Llaman y le preguntan a los entrevistados si pueden sacar algunas cosas. Les explican sobre qué los van a entrevistar, como que han entendido hasta dónde deben llegar las cosas», asegura.

En la sucursal del cielo

Hace 15 años se encontró con Dios, gracias a la también actriz Patricia Ercole, y desde entonces se siente viviendo en la sucursal del cielo. Siente que todo lo que le pasa es para su bien. Dice que ha llegado a donde está por disposición de Él (señalando hacia el cielo) y que las personas que han aparecido en su vida, como el abogado Jaime Lombana, son instrumentos de Dios para que pueda seguir andando.

Le encantó la idea de trabajar en ‘La sucursal del cielo’, la
nueva serie de Caracol televisión, no solo porque estaba el cielo de por medio, sino por el contenido y por la ciudad que se iba a resaltar.

Le encantó su personaje de Susana de Belalcázar, la madre de tres hermosas jovencitas caleñas; el toque social; le encantó que fuera grabada en una ciudad con gente tan maravillosa y, sobre todo, que le diera la posibilidad de reírse, pues ya estaba cansada de personajes que la hicieran llorar.

Próximamente la veremos en ‘Valentino el argentino’, una producción de los mismos realizadores de ‘Amas de casa
desesperadas’. Así que por estos días Luly anda empacando maletas pues la comedia se empezará a grabar en Colombia pero terminará en Buenos Aires a donde dice llegará con sus hijos y con el novio incluido.

¿Cuál fue el fallo?

Un fallo del 4 de diciembre de 2007 del Tribunal Superior de Bogotá, confirma la condena del juez 41 penal para la periodista Graciela Torres por injuria agravada: «por la cual deberá pagar 17 meses de prisión… Ya que en la publicación no había interés público… Además la circulación de la cinta es clandestina e ilegal».
Solo falta la revisión, que puede o no hacer, según lo considere la Corte Suprema de Justicia, última instancia ante la cual Graciela Torres interpuso un recurso extraordinario de casación.

Si esta corte decide que no se requiere de una nueva revisión, un juez de ejecución de penas ordenará cumplir la sentencia. Como el delito es excarcelable, la periodista no irá a la cárcel pero deberá cumplir 17 meses sin ejercer el periodismo y pagar una multa de $86`000.000.

La versión de Graciela

Carrusel localizó a Graciela Torres, más conocida como ‘la Negra Candela’, y quien fue condenada a 17 meses de cárcel. Quisimos conocer su opinión sobre la sanción que le impediría ejercer el periodismo durante ese tiempo y el hecho de que la Justicia opine que «la divulgación de una conducta sexual no ofende solo la intimidad sino también el honor».

¿Qué opina de la decisión de la Justicia?

La respeto y si la tengo que acatar la acato. Pienso que como el 90% de los colombianos desconocen las técnicas de televisión, por eso no tienen claro lo que es una puesta en escena. La misma Luly en su denuncia inicial y en declaraciones a la prensa dijo: «un día decidimos hacer una coreografía erótica y chévere». Que yo sepa una coreografía implica ensayos y ensayos para perfeccionar unos movimientos que luego en escena luzcan armónicos, hasta alcanzar la perfección. Así está en su segundo video, el del litigio.
¿Quién le entregó ese video?

Mis asistentes lo encontraron en el Sanandresito del barrio La Primavera, pero igual lo voceaban en cualquier semáforo, en las zonas rosa del norte y del sur y se podía bajar de cualquier portal de internet. Además, estaba en todas las ciudades de Colombia y en otros países. Igual a diez años de haberse grabado, como aparece en el reloj de la cámara, continúa vendiéndose en los mismos sitios, ciudades y países y nadie los ha demandado.

¿Por qué decidió publicarlo?

Cada uno tiene su propio criterio periodístico y cuando en la calle tú encuentras una información como ésta, la tomas o la dejas. Yo consideré que valía la pena confirmar con imágenes una noticia de la cual venía hablándose desde hacía tiempo en algunos medios radiales y era la comidilla en algunos círculos masculinos.

La intimidad como la ética son conceptos unipersonales y cada quien tiene sus propias reglas. ¿Una casa, una habitación donde estaba montada una cámara de televisión para grabar coreografías de esta naturaleza, como lo demuestran los otros dos videos con otras dos mujeres distintas, haciendo exactamente la misma coreografía que con la actriz, es un sitio íntimo?

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