Circularon por todo el mundo y ejemplificaron el fuego indiscriminado en la franja de Gaza. Pero su autenticidad vuelve a estar en entredicho. Un tribunal francés concluye que las imágenes emitidas por el canal France 2 en las que se veía a un padre y su hijo palestinos envueltos en un tiroteo en la franja de Gaza en el año 2000, son un fraude.
Los expertos han llegado a la conclusión de que la cinta aportada por la cadena no «disipan» las dudas sobre su autenticidad. (Con Periodista Digital)
El canal France 2 emitió un reportaje en el que se veía a Jamal al-Durrah y a su hijo de 12 años Muhammad cubiertos en un muro de los disparos del frente israelí.
Entre los comentarios de estas imágenes, que dieron la vuelta al mundo, el periodista Charles Enderlin explicó que la muerte del joven palestino había sido recogida por las cámaras de esta cadena.
En el año 2004, el dueño de la agencia ‘Media Ratings’, Philippe Karsenty, escribió en su web que este reportaje se trataba simplemente de «pura ficción».
Además, añadía que la emisión de estas imágenes suponían «una vergüenza para Francia y su sistema de televisión pública».
La cadena francesa decidió denunciar a ‘Media ratings’ ya que, a su entender, estaba siendo víctima de una campaña dirigida por «teorías conspiracionistas».
La sentencia de este tribunal da la razón a la página web ‘Media Ratings’, al considerar que ha ejercido «de buena fé» su derecho a criticar.
En su momento, como prueba «irrefutable», el padre del niño palestino muerto presentó en un vídeo las cicatrices de las heridas que supuestamente sufrío aquel aciágo día. Todo indica que son cicatrices de heridas muy anteriores.
En el año 2006, un tribunal ya dictó sentencia en contra de Karsenty y su agencia, decisión que fue recurrida. El abogado de France 2 ya ha confirmado que apelará esta última sentencia.
LOS GRANDES MONTAJES MEDIÁTICOS
Quiso pasar a la historia como el símbolo indeleble de la tortura en Abu Ghraib. El hombre de la caja con los brazos atados y electrificados. Los medios más importantes del mundo cayeron en la trampa, incluido el New York Times.
Se trataba de Ali Shalal Qaissi, que logrará figurar en la historia de periodismo fotográfico, pero más exactamente de los montajes gráficos. Esta es su verdadera historia que también está llena de sufrimiento. Hay que decirlo.
[as] Según informó en su día TheNew York Times, en un detallado reportaje firmado por la periodista Kate Zernike, el iraquí que decía ser el hombre de la caja efectivamente estuvo detenido en la triste y espeluznante prisión de Abu Ghraib. Pero nada tenía que ver con la imagen que ha dado la vuelta al mundo.
Pero su historia de la caja de cartón logró colarse en los principales medios del mundo, incluso imprimió tarjetas personales con la imagen que le traería la fama como una de las grandes víctimas de las violaciones a los derechos humanos en la historia.
Pero según informa NYT este sábado, el hombre insiste que conoció de cerca el sufrimiento en Abu Ghraib. La verdad aún está por confirmarse.
[as] Esta acadabrante historia viene sumarse al rosario de estafas periodísticas que algunos, como la periodistas Doreen Carvajal, de The Internacional herald Tribune, han puesto reiteradamente en evidencia.
Hace poco más de tres años, el 7 de febrero de 2005, Doreen recordaba a sus lectores que muchos niños han muerto en los tiroteos, entre israelíes y milicianos palestinos. Pero es la estremecedora imagen de un aterrorizado muchacho de 12 años, tratando vanamente de protegerse contra el cuerpo de su padre, la que se ha convertido en un icono.
Tanto, que Egipto y Túnez han impreso sellos postales con la imagen de Mohamed al-Dura, arrodillado contra su progenitor en medio de una lluvia de balas en septiembre de 2000.
[iMÁGENES]
En el caso de los egipcios, a eso se suma haber nombrado en su honor una calle del Cairo.
Pero como lo sigue narrando en su artículo Doreen Carvajal:
“Lejos de las atormentadas calles de Gaza, en Francia, la fotografía han provocado miles de discusiones. El debate se encona porque muchos se preguntan si la grabación de televisión, de la que está sacada esa imagen, es auténtica, equívoca o -como afirma un académico norteamericano- un «ingenioso montaje teatral».
El tan condenado y publicitado crimen israelita contra el niño Mohamed al-Dura está rodeado de dudas y grandes incógnitas. Como bien señala el artículo publicado por el International Herald Tribune en el caso de la historia de Mohamed al-Dura, la polémica se ha visto estimulada por su «exclusividad».
Cuando la cadena francesa de TV France 2 y su corresponsal en Jerusalén, Charles Enderlin, propagaron la imagen, se llenaron de gloria…
Metula News Agency, una minúscula agencia de prensa de Israel está divulgando sus investigaciones al respecto de este caso. Según reseña Doreen Carvajal, Metula hasta alquiló un teatro para analizar fotograma a fotograma la filmación de la película o grabación de donde fue extraída la fotografía…
Daniel Leconte, antiguo corresponsal de France 2, publicó en el diario francés Le Figaro un artículo poniendo en duda la autenticidad de la foto. Leconte escribió a dúo con Denis Jeambar, redactor jefe del semanario L’Express. Ambos han hecho públicas sus conclusiones semanas después de que France 2 les permitiera ver los 27 minutos completos de la filmación y después de que el diario Le Monde se negara a incluir la nota en sus páginas.
Doreen Carvajal tambien señala en su reportaje que durante el año 2000, cuando se difundieron las imágenes, France 2 ofreció gratuitamente el fragmento más polémico a cualquier televisión que lo quisiera, pero nunca facilitó la película completa…
Ahora sabemos que esa secuencia fue captada por un camarógrafo palestino llamado Talal Abu Rahma y el corresponsal Enderlin, que rápido y axiomático culpó de esa muerte al ejercito israelí y montó un título sensiblero e inquisidor, y describió el hecho como «la muerte de un niño por disparos hechos por los israelíes», no estuvo presente. ¡Cuanta rigurosidad periodística!
Vamos también a informar sobre Esther Schapira, la productora alemana que preparaba un documental sobre el tema, y que ha declarado que intentó infructuosamente que le permitieran ver toda la película original y también da fe de la negativa de France 2. Entonces… ¿Qué esconden? ¿Qué tratan de ocultar?
Igualmente escribe Doreen Carvajal que al momento que aparecieron artículos críticos, “…y sobre todo uno en el norteamericano The Atlantic Monthly, Charles Enderlin –sin estar presente en el momento de la muerte del niño, aseveró en sus escritos y comentarios que no se había alterado la realidad»…
Charles Enderlin farsante declaró: «Debido a que algunas escenas, como la agonía, eran muy duras, hubo que cortar varios segundos». Ahora, casi cinco años después Richard Landes, de Boston University, ha estudiado otras filmaciones de ese día , incluyendo varias en las que se ve al niño asesinado y sus conclusiones son terribles. Dice Landes que la escena está probablemente «falsificada».
Ahora, presionados por una opinión pública que debe asumir la defensa de la verdad France 2 se ha visto forzada a mostrar a The International Herald Tribune los 27 minutos completos y la conclusión de los periodistas que vieron esa filmación, es que hay cortes y vacíos. Ante esto la cadena gala France 2 responde que se debe a que el camarógrafo dejó de filmar en ocasiones, para «no agotar la batería». ¡Cínicos!
Nadie ha podido ver el momento, el instante de la muerte del muchacho y la «agonía» que sirvió a Enderlin para manipular a la opinión pública no existe en la película…
Desde hace casi un siglo, coincidiendo con la eclosión de los medios de comunicación de masas, las imágenes de la guerra han sido una herramienta primaria de propagnda. También de manipulación.
[Capa y la muerte del miliciano. ] Un caso notorrio, por toda la controversia que desata, el «Muerte de un miliciano español», la foto más famoso de Robert Capa durante la Guerra Civil española.
La imagen corresponde, aparentemente, al momento en un miliciano republicano es abatido por una bala d elos nacionales, cuando asalta una trinchera en el frente de Córdoba.
Hay expertos convencios de que la foto corresponde en realidad a un entrenamiento, que no fue «descubierta» por Capa hasta que llegó al laboratorio y que en realidad no hay balazo ni muerte: el miliciano resbala en el barro, momento en que queda inmortalizado en la fotografía.
Más recientemente, en España, ha habido varios casos, menos llamativos perto tambiénreseñables. Uno d elos más curiosos es el de los iraquíes supuestamente abatidos por las tropas españolas en Iraq, en tiempos de Aznar.
¿Es la foto de un gran montaje?
[La foto y el texto.] La foto es sobrecogedora, pero tiene el aspecto de ser un gran montaje. No la imagen en si, sino lo que Interviú y El País publicaron hace tres años y lo que decían que aparecía en ella.
La instantánea, que formaba parte de un reportaje de 7 páginas titulado «Los muertos que dejó la Legión» que publicaba la revista en 2005 y de un informe de dos páginas aparecido en la edición domincal del diario del Grupo PRISA, presentaba -supuestamente- a legionarios españoles custodiando «los cadáveres de dos iraquíes que acaban de abatir en un tiroteo».
El semanario puntualizó en el pie de foto, que «ocurrió en abril de 2004». La fecha es probablemente correcta.
Buena parte del testimonio de un soldado a quien se identifica como «el caballero legionario Valentín» es muy creible, pero en la foto parece que hay trampa. Y gorda.
¿Que sentido tiene esposar con las manos a la espalda a dos cádáveres? ¿Hay algún ejercito en el planeta que se dedique a maniatar muertos enemigos? La respuesta es evidente: ¡¡¡NO!!!
Queda también en el aire la explicación que se da de la desnudez de los «cadáveres». Los cuerpos que aparecen en el suelo metálico de un BVR español no presentan signos de violencia. No hay -visibles- impactos de bala. Tampoco manchas de sangre.
La tesis que promovían Manuel Marlasca y Luis Rendueles en Interviú es que «se les denudó para ver si llevaban explosivos encima». Todo ello después de un encarnizado combate, en el que los legionarios dispararon con todo lo que tenían, al verse atacados.
Lo del combate, tal y como lo relata el soldado, es verosímil. Lo de la desnudez, suena a cuento chino.
La medicina avala esta tesis, ya que según ha podido saber Periodista Digital, a través del testimonio de un lector, médico profesional:
«Mi opinión como médico es la siguiente. Al morir, los glóbulos rojos se depositan en las partes más declives, por lo que la parte del cadáver más cercana al suelo del vehículo, estaría roja amoratada, y las partes más cerca del techo, osea el dorso, puesto que están boca abajo, estaría blanca, que es a lo que se llama lividez cadavérica o livor mortis.
¿Ustedes ven a los cadaveres con la espalda blanca y las zonas de abajo amoratadas? Me temo que es un montaje.
Son ya varios los reporteros de guerra que encuentran poco creíbles las fotografías utilizadas por la revista, y reproducidas por El País. Todos insisten en que
«nadie maniata o esposa a un muerto, y los supuestos cadáveres de las fotografías de Interviú parecían más detenidos inmovilizados que muertos».
Miguel González, periodista que firmaba el artículo de El País, declinó en su día entrar a valorar la imagen cedida por la revista Interviú.
Uno de esos reporteros es el veterano Gervasio Sánchez, enviado especial de El Heraldo de Aragón y colaborador ocasional de la cadena SER y de El País, quien estuvo en Nayaf y Diwaniya en las fechas a las que se alude en el reportaje de marras y escribió en las páginas de La Vanguardia el siguiente artículo:
LA VANGUARDIA – 12/12/2005
El pie de la fotografía dice: «Legionarios españoles custodian los cadáveres de dos iraquíes muerto»
El pie de la fotografía dice: «Legionarios españoles custodian los cadáveres de dos iraquíes muertos en un tiroteo». La imagen, publicada en Interviú, muestra dos cuerpos desnudos y esposados, que yacen boca abajo en la trasera de un vehículo militar junto a soldados españoles.
¿Por qué fueron desnudados y esposados si ya estaban muertos? ¿O estaban esposados y desnudos antes de morir?
Jamás he visto a un militar esposar a un muerto o desnudarlo tras un combate. Un acto así carece de sentido. La imagen me plantea dos posibilidades: los iraquíes están vivos, han sido desnudados durante el cacheo, esposados y lanzados al fondo del vehículo. Sería un montaje vergonzoso que deberían aclarar los responsables de la difusión.
O están muertos, desnudos y esposados. Entonces, estaríamos ante algo mucho más grave, que correspondería esclarecer al Ministerio de Defensa.
