Por Guillermo Santos Calderón
En el país hay situaciones en las que los encargados de manejarlas y resolverlas se complican la vida. De pronto, los que no tenemos nada que ver con leyes, ni normas, ni reglamentos, lo vemos así, pero también es cierto que los que están metidos en ese mundo -gracias a Dios no lo estoy- deberían a veces aislarse de este entorno y ser más prácticos.

Basta leer la información sobre la concesión del tercer, y posiblemente cuarto, canal de televisión abierta. Qué situación tan complicada y quién sabe cuánto tiempo le dedicó la Comisión Sexta del Congreso a enredarla aún más. Hoy, la propuesta es subastar los canales entre aquellos que hayan cumplido con los requisitos establecidos. Para resolver este tema haré una propuesta bastante más sencilla, que no debería afectar para nada el monto de los dineros que se quiere recaudar en este proceso de asignación. ¿Por qué no cobrar un dinero, 70 millones de dólares, por dar un ejemplo, a todos aquellos que quieran montar un canal abierto de televisión y, si lo pagan, darles el espectro requerido y las condiciones para que lo implementen?

Es claro que podríamos terminar con 7 u 8 canales más, lo que representaría un ingreso bastante importante para el Estado. Ninguna empresa va a pagar una suma tan alta para salir con un chorro de babas en cuanto a la tecnología o al contenido que va a ofrecer, sino que se debe asumir que todos van a ofrecer al público una propuesta muy interesante, seguramente unos con una mejor que la de otros. Una vez en funcionamiento, los canales que hayan cumplido con lo exigido y estén en el aire, será el mercado el que se encargue de resolver quiénes se quedan y quiénes se van, porque no hay duda de que a algunos les va a ir bien y a otros no tan bien. Eso hará que los primeros sean factibles desde el punto de vista de negocio, mientras que los segundos no.

¿Qué tiene de malo que se les abra la posibilidad a los que quieran -y paguen lo exigido- de montar su canal de televisión? Porque la verdad va a ser que todos van a intentar hacerlo bien y será el mercado el que diga quién realmente sí lo hizo.

¿Licitar la tecnología para TV digital terrestre? Con esta propuesta, ya lo oímos todo, como dice el dicho. Esta decisión de la Comisión Sexta nada tiene que ver con la realidad y demuestra que le falta conocer y aterrizar más el tema. ¿Por qué no se permite que las empresas que quieran monten televisión digital con el estándar que quieran para que nuevamente sea el mercado el que escoja a los ganadores?

Creo que todos estos temas deben enfocarse desde un punto de vista práctico, mirando las realidades del mercado, y no enredarlos para que no se demoren tanto en convertirse en hechos.

guisan@eltiempo.com.co

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