Por: Marcela Garzón Joya
Como los típicos colombianos, sin plata pero con mucha fe en el azar, los televidentes trasnochadores no pierden oportunidad para dejar que la suerte les haga ‘el milagrito’, y a eso de la 1:00 de la madrugada timbre su teléfono y puedan contestar con la palabra que los hará millonarios.
Claro, después de haber invertido en enviar cantidad de mensajes de texto y hacer llamadas a celular a los tales concursos interactivos que, coincidencialmente, transmiten RCN, Caracol y City TV al mismo tiempo.
Y como si fuera poco, los tres canales ponen, la misma noche y a la misma hora, el mismo acertijo: el ahorcado, sopa de letras, el adivinador, la pieza incompleta, etc., no sólo compiten con el mismo concurso, sino además, con el mismo juego…estúpido y extremadamente fácil. Llámese Ganamanía (RCN), Ganafácil (Caracol) o Ring Ring Gana (City TV), los objetivos son los mismos: ganar puntos de rating en una franja horaria casi nula –de las 12:30 a.m a las 2:30 a.m– , enviciar al televidente iluso y con problemas de insomnio y, por supuesto, estafar, como es costumbre en los concursos de televisión, sólo que éstos ya son cleptómanos.
¡Vaya concursos eternos! Duran más que los noticieros y hasta que las películas malas, y lo peor es que luego de aguantar por horas el ‘sonsonete’ de las ‘supermodelos’ presentadoras, el premio –casi siempre– se acumula, y a dos o tres televidentes, como máximo, dicen que les dan 200.000 o 300.000 pesos. ¿Cómo es que no hacen más de 5 llamadas en dos horas? Claro, las conductoras no cierran la boca un instante, ‘Anímate, no pierdas esta oportunidad’, ‘La suerte hoy esta a tu favor’, ‘Empieza a marcar ya, con la letra…’ No conforme, suenan sirenas y bombas de alarma, y como si tuvieran un pre orgasmo, las mujeres de voz aguda que lucen sus tetas grandes ajustadas en algún vestido de color rechinante, empiezan a delirar: ‘Vamos, vamos, tú puedes, hazlo ya’ ‘es ahora, no puedo esperar más’ ‘te quiero a ti’ ‘no te quejes, dale ya’ ‘quiero que te lo lleves todo’ (cada vez con un tono más exaltado)
Por supuesto, las conductoras siempre son mujeres. Curiosamente, todas de cuerpos voluptuosos y caras no muy bellas. Es que después de ver a cientos de modelos rodando las ruletas de las loterías, ya no es raro asociar las curvas de la mujer con el dinero rápido y fácil. Y sí que estos concursos son fáciles, pero nada de dinero rápido. Cada llamada no cuesta menos de 3000 pesos y los mensajes, si es que llegan, no bajan de 2000 pesos, cada uno. Ahora, ¿cuántas llamadas y mensajes no hacen los televidentes trasnochadores confiados en la probabilidad de que los llamen? Creo que el que envía uno, envía dos, el que llama una vez, llama más veces…
¡Hay que acabar con esto ya! No por la retórica idea de ‘hacer buena televisión’–en la madrugada– ni para evitar los aullidos de las conductoras –mejor no prenda el televisor– sino para prevenir el futuro suicidio de algún compulsivo trasnochador burlado que, sin plata y ahora sin fe en el azar, abra su recibo del teléfono.
