Por William Calderón
Ambiente caldeado. Acaba de plantearse en Caldas una confrontación de repercusiones imprevisibles entre el gobernador Mario Aristizábal Muñoz y el periodista Alvaro Segura López, editor de opinión del periódico La Patria. En su columna dominical, el diarista sembró dudas sobre la trasparencia de un plan de inversiones por más de un billón de pesos diseñado por la administración seccional.
En protesta por la publicación, en la que se habló de “gobiernos corruptos y tramposos”, el mandatario caldense ordenó la suspensión del ambicioso programa de obras públicas que beneficiaba a todas las comarcas del departamento cafetero.
Las críticas. En su columna, Segura López se refirió al próximo advenimiento de “las fiestas que se estarán preparando para los tres años que quedan, que es cuando se ejecute en gran porcentaje el billón de pesos”. Agregó que “este es un solo caso de los muchos de los que se dice suceden en diferentes dependencias de la gobernación en contratos mínimos, los cuales están inflando de manera descarada con el argumento, según el cual, “de aquí comemos varios”. Según la denuncia del comunicador, “el rumor a voces en la ciudad y municipios es que el gobernador, además, pretende pagar con decisiones administrativas inverosímiles a quienes le financiaron la campaña”. Preocupaciones como estas solía plantear en las páginas del mismo diario manizaleño el inmolado periodista Orlando Sierra Hernández.
Responde el gobernador. En declaraciones a La Barca , el gobernador Aristizábal Muñoz dijo que la de Segura “es una pluma descarada”. Sostuvo que “desde 1926, Caldas no tenía un plan tan ambicioso de inversiones como el que proyectamos desde esta administración”. Y nos sorprendió con este anuncio: “A partir de la publicación de esta nota, queda suspendida toda obra que tenga que ver con el billón de pesos; esto se paraliza por cuenta del columnista de La Patria , porque si este plan se llegare a ejecutar, mis contradictores dirían que yo estoy aspirando a quién sabe qué, o sea que lo mejor es la paralización de las obras para evitar las suspicacias sembradas por el periodista que insinúa que esto nos lo vamos a robar”.
