El magistrado José Alfredo Escobar Araújo, con María Isabel Rueda. (Publica El Tiempo)
¿Por qué quiere meter en la cárcel a Alejandro Santos, el director de ‘Semana’?
R/Yo no quiero eso. Simplemente le pedí que rectificara, como se lo pedí a El Espectador, que sí lo hizo. Por eso metí una tutela que confirmó el Tribunal Superior.
Y como Semana tampoco rectificó como se le pidió, que era en la carátula e incluyendo todos los sustentos probatorios de mis reclamos, el Tribunal ordenó una detención de tres días y una multa por desacato. Eso generó un espíritu de cuerpo de varios columnistas que apoyaron a la revista Semana, a pesar de que el doctor Santos dijo que prefería irse a la cárcel antes de cumplir la orden de los jueces.

También tiene entutelados a los periodistas María Jimena Duzán, Daniel Coronell y Mauricio Vargas. ¿Hasta dónde piensa llegar?

Hasta lograr que rectifiquen las afirmaciones falsas y calumniosas que han hecho contra mi buen nombre.

Todo este lío comenzó con unos botines italianos que le regaló el narcotraficante Giorgio Sale.

No puedo aceptar que se me señale de haber recibido un regalo de un narcotraficante, porque no tengo una bola de cristal para adivinar el futuro y saber que ese señor, a la vuelta de dos años, iba a ser investigado por narcotráfico. El regalo me lo hizo un amigo.

¿Un magistrado puede andar recibiendo regalos de «amigos»?

No le veo ningún problema, si eso no interfiere sus funciones como magistrado.

Su amigo tenía intereses en unos procesos, y de hecho aparece en unas grabaciones pidiéndole a usted el favor de hacerle unos contactos en la rama judicial.

Las únicas conversaciones que existen se relacionan con una cita que me solicitó el administrador de su restaurante, La Enoteca, con el secretario de bienes de Estupefacientes para que le diera una información.

Que era pariente de su señora…

Sí, pero el favor no tenía nada que ver con mis funciones. Cuando un amigo pide que llame a otro amigo porque lleva dos meses pidiendo una cita que no le han dado, pues uno lo hace.

Le hizo ese favor al empleado de un narcotraficante que le hacía regalos costosos…

Nada más me hizo el regalo de unos zapatos, o unos botines, como dijo mi señora. Era mi cumpleaños y me dijo que cuando regresara de Italia me traería un regalo. Ok. Eso fue todo en tres años de relación de amistad. Yo quisiera que me dijera: ¿quién no ha recibido regalos de un amigo?

A ustedes los magistrados les gusta recibir regalos… Al magistrado de la Corte Suprema, Yesid Ramírez, el señor Sale le regaló un reloj que hasta se quitó de la muñeca apenas le dijo que le gustaba.

El magistrado Ramírez en su momento dio las explicaciones pertinentes, y yo se las respeto. Pero no es igual a mi caso, porque él es magistrado de la Sala Penal de la Corte y tiene funciones jurisdiccionales, por lo que se podría pensar que quien le hace el obsequio podría tener un interés en cualquier decisión de la Sala Penal. Pero en el caso mío no, porque yo solo ejerzo funciones administrativas.

Pues le confieso que, para ser solo coincidencias, me parecen demasiadas las que menciona el columnista Daniel Coronell en su columna del domingo en ‘Semana’, sobre sus vínculos con varios jueces que han fallado a su favor sus tutelas.

Todo eso es falso. Realmente no existen coincidencias como lo afirma Coronell irresponsablemente, pero además irrespetándome no solo a mí sino a la Administración de Justicia y a los jueces de la República. En la rama opera la carrera judicial.

Pero usted participa en la elaboración de esas listas de jueces elegibles…

Que los jueces accedan o no a las listas de elegibles depende del puntaje que saquen en los concursos públicos que organiza la Universidad Nacional. No hay margen para manipular esos resultados.

Usted está en todo su derecho de defenderse. ¿Pero no se está recostando en esos vasos comunicantes de jueces y magistrados con la Judicatura para que le prosperen todas esas tutelas contra los periodistas?

Absolutamente no. Y no admito que por el hecho de trabajar en la Judicatura, sea el único colombiano que no pueda acudir ante los jueces. Si eso no se me permite, entonces tendré que acudir ante los tribunales internacionales para hacer respetar mi derecho de defensa.

¿Concretamente, qué es lo que ‘Semana’ debe rectificar?

Semana compra una información en la Policía Nacional…

¿Compra?

Sí, compra. Entrega una plata para que le den una información de unas grabaciones.

Esa es una acusación gravísima. ¿No teme que la revista lo demande por esa afirmación?

Yo tengo una solicitud de investigación en la Policía Nacional, que no se ha archivado, contra un teniente Villanueva, quien presuntamente fue quien, violando la reserva judicial, le entrega una información a la revista, tengo entendido que a cambio de un dinero. La revista la publica bajo el título de «El juez y la mafia» .

¿Titular así es una acusación?

Ah, no. ¿Entonces debo estar agradecido con Semana por haber publicado esa nota en la que me sindica de tener relaciones con la mafia italiana y el paramilitarismo? Eso fue hace dos años. Después viene el segundo episodio, el de los homenajes. Tengo entendido que Alejandro Santos tuvo inclusive que destituir al periodista que le llevó la información. En ella dice que el comerciante Ascencio Reyes financió unos homenajes en Neiva para el magistrado Yesid Ramírez, y en Santa Marta para mí y otros magistrados. Pues resulta que eso es mentira. Descontextualizadamente, toman una intervención mía en el Jockey Club de Bogotá, en un almuerzo de magistrados de las altas cortes región Caribe, financiado a través de boletas. Le di las gracias al señor Ascencio Reyes porque fue el coordinador del almuerzo.

¿Entonces qué tiene que hacer ‘Semana’? ¿Tachar Santa Marta y poner Bogotá? ¿Tachar homenaje y poner almuerzo de magistrados? ¿Tachar que Reyes financió y poner que Reyes coordinó?

Sí, porque Semana tiene que decir la verdad.

¿El señor Ascencio Reyes es o no un oscuro personaje? ‘Semana’ dice que tiene vínculos comerciales con un extraditable.

No puedo calificarlo como tal. Sé que es un comerciante que está dedicado a una agencia de turismo, que negocia con temas de finca raíz. El propio Tribunal dice que resulta apresurado y sin fundamento concluir que Ascencio Reyes fuera el mecenas o el Rasputín de la justicia.

¿Entuteló a Mauricio Vargas por decir que le parece que usted no es digno de permanecer en su cargo?

Respeto el derecho de Mauricio Vargas a generar un debate público sobre el tema, pero no le acepto que, amparado en la libertad de opinión, me insulte y utilice términos desproporcionados e irracionales sobre mí, como decir que soy un magistrado indigno.

¿No puede decir que le parece indigno que un magistrado reciba regalos de un narcotraficante?

Se puede opinar sobre los hechos, las circunstancias y las personas con base en factores subjetivos, pero no afectar derechos fundamentales como la honra y buen nombre, y tampoco suplantar a las autoridades de la República. No puede calificar mi conducta de indigna.

¿Puede decir que es horrorosa?

Sí, y no pasa nada. Asquerosa, nefanda, nauseabunda, pero sin poner a opinar sus vías digestivas como lo hace en su última columna, porque las vías digestivas no opinan. Eso es irrespetuoso, irreflexivo y de locos.

Vamos a la columna de María Jimena Duzán.

A ella no le puse la tutela por los botines porque no tengo ningún problema de valores con respecto a eso. Pero ella dice que el proceso de Dragacol, empresa de mi cuñado Reginaldo Bray, terminó en prescripción cuando hay una sentencia absolutoria paras todos los procesados. Mi padre estuvo por ese caso en la picota pública hasta su muerte. Ella está diciendo una mentira. Le he pedido que rectifique ese pedazo y ella dice que no.

¿Cómo puede rectificar María Jimena sobre una absolución que se produjo después de su columna? Y me da mucha pena por su padre ( el ex ministro Hugo Escobar), pues creo que se murió de pena moral por haber quedado metido en ese lío.

Así es. La absolución de Bray es posterior, pero la de todos los demás es de junio del 2008, o sea anterior a la columna, que es de noviembre. En esa sentencia se absuelve a todos los acusados y eso es lo que pido que rectifique la columnista, porque en ella se hace una referencia a mi padre que implica la ausencia de responsabilidad jurídica en ese tema.

¿Y a Daniel Coronell por qué lo entutela?

Contra él presenté una querella penal hace tres años, por los términos descomedidos en que se refirió al episodio de los botines.

El término «descomedido» no es jurídico. Es una apreciación subjetiva.

Sus expresiones violaron mis derechos fundamentales al buen nombre, a mi honra, a mi dignidad, por haberme irrespetado como magistrado.

¿Porque le dice con argumentos que es un mentiroso y un conchudo?

No, sino porque, como lo presenté en la querella, me calumnió e injurió con expresiones que son de la orbita del derecho penal, al hacerme imputaciones falsas.

¿Es cierto que el fiscal Rommel Polanco Padilla, a quien por reparto le correspondió tramitar la denuncia contra Coronell, llegó a la Fiscalía procedente del Consejo de la Judicatura, y que usted habló en algunas oportunidades con ese fiscal, hoy preso por recibir un soborno?

Tengo entendido que llegó a la Fiscalía a través de la Cámara de Representantes. Es cierto que en alguna oportunidad trabajó en la oficina de prensa de la corporación, cuando yo todavía no había sido elegido. Lo conocí con ocasión de la querella.

¿Para terminar, y antes de que se me olvide, ya se estrenó los botines?

No. Y tampoco me los pienso estrenar. Me gustaría más bien rifarlos y donarle lo producido a una entidad de beneficencia. Lo malo es que de pronto se van a sorprender con lo poco que valen.

No me venga a decir que además de narcotraficante, el señor Sale salió tacaño… (risas).

Hablando en serio, a mí el tema de hasta dónde llega la libertad de prensa y donde empieza el derecho al buen nombre, me parece muy de fondo. Es tan importante, que le dejo planteada la posibilidad de hacer un debate nacional en el escenario que se escoja, con los periodistas que quieran participar. Yo asistiré con el mayor gusto.

MARÍA ISABEL RUEDA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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