Por: Mario Morales
Aparte de cuestionada por los resultados y la interpretación, resultó inconveniente la reciente encuesta de Gallup que consultó a 400 bogotanos y a otros 600 en Medellín, Cali y Barranquilla.
No habrá cinta, tinta ni saliva suficientes para que los medios reemplacen la mentira incrustada (que pocos creen piadosa o involuntaria) del 80% a favor de la reelección de Uribe, por la verdad escueta de que sólo el 46% votaría a favor del continuismo si las votaciones fueran ahora.
La encuesta muestra contradicciones como esa de que Arias (que sólo tiene un 36% de favorabilidad y 18% en contra) le ganaría a Santos en una eventual primera vuelta, pero el mindefensa le ganaría a Uribito en una consulta interpartidista. Al fin y al cabo, el margen de error está entre el 5 y el 7%.
También deja entrever, a pesar de otras lecturas interesadas, la descolgada de la imagen presidencial, que sigue perdiendo más de un punto por mes, desde marzo del año pasado. Para no hablar de la altísima reprobación (un 66%) del manejo que le ha dado Uribe al desempleo, o de la caída de la confianza en ese 46% que cree que las cosas están empeorando.
Lo más grave es que la encuesta, que dice ser contratada por Gallup Colombia, le mete ruido a la urgente agenda pública asediada por temas más importantes como la pérdida en promedio de mil empleos cada día o el incremento de la inseguridad para no hablar de salud, movilidad y transporte.
Esos sondeos, así como el falso positivo de la legítima defensa, la movida “general” de Santos, los campamentos virtuales de la guerrilla, la excarcelación de Saldaña y Karina y la ambigüedad del Presidente forman parte de las líneas argumentales que tendrán al país “en bajo”, en estado de procuración, mientras se sabe el destino del referendo reeleccionista.
El Gobierno sabe que antes que la oposición, la prensa crítica, los reiterados escándalos o la ineficiencia, es la hiperrealidad de la hecatombe económica que ya se siente con rigor en todos los hogares, la que puede dar al traste con sus intenciones de perpetuarse en el poder así sea con interpuesta persona.
En ese dilema de enfrentar los duros problemas de la realidad o construir un estado ficcional, así esté mediado por cifras, ya sabemos en qué invierte su tiempo el Gobierno y los que aspiran a sucederlo.
