Por Jaime Horta Díaz
El penalista y tratadista español Luis Jiménez de Asúa se quejaba con razón del cambio de significado de las palabras.. Citaba pontífice, histérico y hecatombe.. Pontífice en los primero tiempos de Roma era el guardián del puente y se convirtió en el Papa; histérico se dice de los hombres aunque no tienen útero y hecatombe es el sacrificio de 100 reses.. hoy es también una divisa política.
Pienso en Jiménez de Asúa y siento verdadero temor de hacerle el juego a la propaganda de los grupos que se apegan a la violencia o incluso al consumismo. Por eso omito deliberadamente “comidas rápidas” y desconfío cada vez que alguien dice de sí mismo que es honesto o humano, como si tuviera dudas y necesitara ratificarlo.
Luego del día del idioma propongo no volver a mencionar -a riesgo de renunciar a esas palabras- a «desde las montañas», «tomas» e, incluso, «intercambio humanitario».
En cuanto a las «montañas», no pueden albergar ningún eco nostálgico, por el drama de los secuestrados que siguen pudriéndose en las junglas de Colombia y del mundo en medio de la indiferencia de sus injustos carceleros.
Las tomas son episodios en las guerras de liberación para conservar la ciudad o el territorio conquistado. Se desacreditaron con el asalto e incendio del Palacio de Justicia en Bogotá y, peor, con la destrucción y saqueo de los pueblos por guerrillas intemporales.
El intercambio humanitario -si cabe hablar de humanismo en la tragedia de matarse unos a otros en cualquier lugar del Planeta- dejarlo para las guerras convencionales, si no pueden evitarse. Hasta el legendario Tirofijo hablaba a secas de canje pero lo imperioso es liberar a todas las personas privadas arbitrariamente de la libertad y no volver a secuestrar a nadie.
Las palabras que más deben circular por las ondas herzianas y ocupar las imprentas -con mayor razón luego del Día del Idioma- debían ser, por ejemplo.. TE AMO.
