En una columna de análisis publicada en la sección “En Foco” de esta página, el coordinador de Medios Latinos, Eduardo Zukernik, aborda la creación de guerrillas mediáticas chavistas compuestas por estudiantes secundarios en Venezuela. El comunicador y sociólogo señala que “tal como ocurre con otros gobiernos de la región como Ecuador, Argentina, Nicaragua y Bolivia, de simpatías con el modelo populista autoritario que lleva adelante Hugo Chávez,
el principal escollo que plantea el uso y abuso de una red oficial de medios es su escasa credibilidad social.
Por ello –agrega Zukernik- ahora llegó el turno de la difusión del discurso oficial por Internet”. Hasta ahora, la web constituía “una vía de escape para disidentes, críticos y opositores al régimen, eludiendo así la censura y la autocensura imperante en los medios tradicionales”, explica. “Así la nueva herramienta comunicacional puso en jaque a la maquinaria oficial destinada a acallar voces críticas” y, tras intentar reflotar un proyecto para imponer un único servidor oficial, probablemente con alto costo político internacional, Chávez se decidió “por las milicias juveniles, integrada en una primera etapa por 75 especialistas en difundir el discurso hegemónico a través de las redes sociales”, detalla Zukernik. Más información en la sección ‘En Foco’ de esta misma página.

Por Eduardo Zukernik.-

Un nuevo capítulo en la escalada bolivariana por imponer una sola verdad en el firmamento cultural, social y político de Venezuela, acaba de ver la luz con la creación de los comandos mediáticos chavistas, integrados por adolescentes y jóvenes cuya misión será propagar por las redes sociales de Internet la doctrina del líder caribeño.
Desde el primer cierre de Radio Caracas TV, allá por 2005, hasta la más reciente cancelación de su señal internacional que se emitía por TV cable, se han conocido numerosas maniobras de coerción y persecuciones a medios y periodistas independientes.
Según se señaló en el último encuentro de la SIP, “en Venezuela se han documentado 1200 agresiones directas contra periodistas y medios entre los que se cuentan la colocación de una bomba contra el diario El Nacional y un ataque similar contra el Globovisión”.
Sin embargo, tal como ocurre con otros gobiernos de la región como Ecuador, Argentina, Nicaragua y Bolivia, de simpatías con el modelo populista autoritario que lleva adelante Hugo Chávez, el principal escollo que plantea el uso y abuso de una red oficial de medios es su escasa credibilidad social.
Por ello ahora llegó el turno de la difusión del discurso oficial por Internet.
Como denunciara Miguel Enrique Otero, presidente editor del diario venezolano El Nacional y vicepresidente de la Comisión de Libertad de Expresión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), “el gobierno de Chávez busca la hegemonía en los medios de comunicación como lo evidencia el cierre de 34 estaciones de radio en 2009, con la posibilidad de que sean clausuradas otras 230 más y con las 1000 radios ilegales, mal llamadas comunitarias, que son una vocería restringida a las consignas de gobierno”.
Hasta ahora, la escasa repercusión de todo ese esfuerzo multiplicador de las arengas del gobierno había encontrado en Internet una vía de escape para disidentes, críticos y opositores al régimen, eludiendo así la censura y la autocensura imperante en los medios tradicionales.
Con ese recurso, las últimas grandes marchas de protesta subieron a través de fotos, textos y videos a las redes sociales (Twitter, Facebook y MySpace, entre las más conocidas). Su logro más importante fue difundirlas dentro y fuera del país lo cual permitió, en sitios donde la realidad tergiversada seguía confundiendo a gobiernos de férrea tradición pluralista, acerca de los alcances de la intolerancia que patentó la llamada revolución bolivariana.
Así la nueva herramienta comunicacional puso en jaque a la maquinaria oficial destinada a acallar voces críticas y, la primera respuesta que halló el presidente de Venezuela fue reflotar un proyecto para imponer el modelo de Internet que rige en países como Cuba e Irán, donde nada sale al cyberespacio sin que el único servidor oficial lo permita.
Probablemente porque el costo político internacional podía resultar oneroso para el chavismo, la idea trocó por las milicias juveniles, integrada en una primera etapa por 75 especialistas en difundir el discurso hegemónico a través de las redes sociales.

EN ARGENTINA EMPEZO ANTES

En una nota publicada el 17 de abril en el periódico Perfil de Argentina, el periodista Jorge Eliaschev señaló que “la guerrilla mediática descerrajada por Hugo Chávez en Caracas resulta ser una noticia vieja para el gobierno de la Argentina. Es una metodología que vienen usando aquí desde el remoto 2003”.
El analista agrega que de la Casa de Gobierno de Argentina “salen los fondos para que la blogosfera oficialista se empape de propaganda pro gubernamental y, al igual que en la caldeada Venezuela de Chávez, en la Argentina estas batallas son impulsadas por una intensa y fervorosa militancia”.
El modelo chavista, según observadores locales e internacionales, es cada vez más parecido al instrumentado por los hermanos Castro en La Habana y su última creación en el campo comunicacional parece confirmarlo.
Todo comenzó la segunda semana de abril con la creación de la primera escuadra del comando comunicacional en tres liceos de la ciudad capital. La ministra de Comunicación, Tania Díaz, informó que estos grupos se encargarían de “contrarrestar los mensajes de los medios privados contra el gobierno” y para ello, tras tomarles juramento, puso en funciones a 75 jóvenes con edades de entre 13 y 17 años.
La funcionaria, seguramente para estar en consonancia con el discurso militar del comandante bolivariano anunció: “Vamos a dar inicio a la digna operación ‘Trueno comunicacional’”.
Como para que no quedaran dudas sobre los propósitos del enrolamiento de los jóvenes, también la jefa de Gobierno del Distrito Capital, Jacqueline Farías, dio su explicación: “Estas guerrillas están conformadas por 75 jóvenes de las juventudes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Ellos tendrán la misión de entrar en las escuelas y liceos caraqueños para transmitir la verdad, detectar en dónde están las mentiras transmitidas por la oligarquía”, señaló.
A todo esto, Hugo Chávez reforzó la orientación del plan cuando pidió utilizar todas las vías para informar a los venezolanos “la verdadera situación del país”, ofensiva que comenzó el lunes 12 de abril en Caracas, a través de murales, cines, teatro, libros, medios alternativos, el arte y la cultura.
La idea de “la verdadera situación del país”, en la óptica oficial supone pasar por alto aquello que se señala como falso o, como dijo recientemente la presidente argentina Cristina Fernández, lo que constituye el “país virtual”, aludiendo a las noticias publicadas en los medios, mientras la realidad es descripta fielmente por sus gobernantes.
Curioso, aunque no sorprendentes coincidencias entre ambos jefes de Estado quienes plantean, como ocurre en Bolivia, en Ecuador y en Nicaragua que los medios independientes solo ofrecen malas noticias por lo cual, además de costosas estructuras de medios oficiales destinadas a negarlas y cuestionarlas, aseguran una y otra vez que los medios privados responden a intereses subalternos.
Fernández, al igual que en Venezuela, tropieza a diario con altos índices de inflación que en el caso argentino se intenta negar en el discurso oficial corroborando los datos falsos que al respecto ofrece el instituto estatal a cargo de las estadísticas.
También el crecimiento de la pobreza, el desempleo en la actividad privada y los constantes aumentos de la propagación de la droga y la delincuencia criminal, se encuentran ajenos al discurso de ambos gobernantes, a pesar de sus continuas apariciones públicas.
Ambos, Fernández y Chávez, como Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua, a pesar de tener los medios del Estado a su disposición como verdaderas usinas de propaganda, no logran concretar la premisa de construir una realidad que solo a ellos se les antoja real.
En estos intentos, en el caso de Venezuela, el propio ministro de Educación desafió el sentido común de sus compatriotas cuando aseguró que los comandos cibernéticos son un aporte a la democracia.
Héctor Navarro, al referirse al rol de los jóvenes alineados para la propaganda oficial señaló: “Estos comandos sientan un gran precedente importantísimo, o un gran cambio, en lo que se refiere a la construcción en el país de una democracia profunda, de una democracia de libertades, de una democracia genuina que es, al fin y al cabo es la democracia socialista, la democracia del pueblo, que queremos construir en Venezuela, y de eso se trata este tema de la guerrilla comunicacional”.
Observadores críticos del acontecer venezolano, además de alarmarse por la temprana captación política de los adolescentes venezolanos, dudan del éxito de la misión. Seguramente coincidirán con el biógrafo de Simón Bolivar John Lynch, profesor emérito de la Universidad de Londres, quien le aseguró al portal BBC Mundo que “la única coincidencia entre Chávez y el Libertador es su afán de perpetuarse en el poder”.
Con Medioslatinos.com

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