No cabe duda la selección Colombia de Santos es, como lo dijo su candidato a vicepresidente, experta en hacer goles, no obstante que, como suele suceder en el torneo colombiano, no cuenta con un buen equipo ni con un buen técnico ni con un buen patrocinador.
Pero ahí va, a punta de palomazos, autogoles de sus rivales e intervenciones dudosas de los árbitros y encargados del tanteador, según dicen los apostadores adversarios.
A tono con la época, resulta necesario darle una revisadita a su nómina con el fin de vislumbrar sus opciones para el cotejo final próximo a realizarse.
El único jugador fijo es el mismo Juan Manuel Santos pues es el único que hace goles así no los celebre, porque hace como si fuera de último en la tabla.
Angelino, a pesar del sobrepeso, o quizás por ello, hace rato se ganó la posición de estorbo izquierdo.
En el medio campo tiene opciones de ser titular Andrés Felipe Arias, experto en meter la patay redomado volante de destrucción.
Diez-diez no tienen porque a pesar de los aportes de los empresarios no han pido conseguir un creativo neto. Por eso su juego a veces se parece ora al de un equipo mexicano, ora al de un uno guatemalteco, ora al de uno venezolano del pasado.
Paradójicamente su más reciente contratación, de apellido Vargas Lleras, no parece ni en la lista de suplentes, debido presumiblemente a problemas de carácter (Vargas lo tiene, pero parece que el equipo no).
Uno de sus más hábiles arietes, Rodrigo Rivera, que se mueve bien en todos los frentes, dejó la práctica activa y ahora es el manager del equipo y ya ha dado muestras de habilidad en eso del intercambio de jugadores como si fueran monitas de Panini.
Carlos Rodado le ha hecho honor a su nombre y fue a parar a las divisiones inferiores por culpa de un complejo de superioridad.
Como novedad, al frente del ejército de porristas, está una tal Tutina que desplazó a Noemí, la afamada diletante que hoy se consuela con TPP: Tome Por Pendeja.
Al que no se ha visto mucho por los entrenamientos es a José Obdulio que anda consiguiendo boletas cuando no cazando peleas con su patota de barras bravas.
Y en los mentideros deportivos corre el rumor que JJ Rendón sería el hombre del maletín, y responsable de los buenos resultados. Hoy se lo pelean Colombia y Venezuela. Aquí quieren que se vaya y allá que se quede acá.
Esa es a grandes rasgos la escuadra de Santos, un equipo “ofensivo” ciento por ciento, porque sigue a pie juntilla el lema de su capitán de que retroceder no es una opción. Un equipo difícil de desentrañar en su esquema táctico porque siempre presenta una figura diferente convencido como está de que sólo los imbéciles no cambian de posición.

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