El diario The New York Times presentó una demanda en una corte federal de Estados Unidos para que el Departamento de Defensa libere documentos sobre un programa secreto de espionaje doméstico que el gobierno de George W. Bush condujo sin garantía judicial desde el año 2001. «Pensamos que esta historia es de una importancia suficiente como para seguir ese curso de acción», dijo el abogado del periódico, David McCraw, al explicar la demanda, basada en la Ley de Libertad de Información (FOIA por sus siglas en inglés) que establece el derecho jurídico de acceso a documentos e información gubernamental. La demanda denuncia que desde el 11 de septiembre el Departamento de Defensa espió e-mails y realizó escuchas ilegales dentro de EE.UU. bajo la supuesta defensa de la seguridad nacional. Información publicada por el diario Clarín (Argentina).

La demanda, presentada el lunes ante una corte federal de Manhattan, reclama que el Pentágono difunda desde memorandos hasta mensajes de correo electrónico sobre el programa de espionaje conducido por su Agencia Nacional de Seguridad para monitorear conversaciones telefónicas dentro de Estados Unidos, que se echó a rodar después de los atentados terroristas de setiembre de 2001.

The New York Times fue el primer diario en informar sobre ese programa secreto en diciembre, lo que generó una fuerte controversia política y jurídica.

Expertos legales y defensores de los derechos civiles sostienen que el presidente norteamericano George W. Bush violó una ley

que exige al gobierno obtener una garantía judicial para realizar operaciones de espionaje doméstico, pero la Casa Blanca argumenta que el Congreso concedió esa autoridad al mandatario después del 11 de setiembre de 2001.

Al publicar la noticia en diciembre, The New York Times pidió directamente a diversas reparticiones gubernamentales información sobre ese programa bajo la Ley de Libertad de Información, que concede a las oficinas públicas 20 días hábiles para contestar.

Ante la falta de respuesta, y debido a que ya existe una demanda judicial bajo la misma ley presentada por un centro privado de Washington contra el Departamento de Justicia, el periódico decidió desafiar legalmente al Pentágono.

En Estados Unidos, la ley obliga al gobierno a entregar los papeles solicitados o a justificar la razón por la que los deniega.

McCraw explicó que evitaron demandar a la Casa Blanca porque la mayoría de sus oficinas están exentas de la Ley de Libertad de Información.

El abogado admitió que «la lista en la demanda es muy larga», pero explicó que la estrategia es tratar de abarcar la mayor cantidad posible de material sobre un programa desconocido.

«Obviamente tenemos que adivinar en cierta forma qué clase de material pueden tener ellos», comentó. «No queremos encontrarnos con que pedimos el papel A porque no sabíamos que el papel B existía».

También explicó que «el objetivo de buscar memos, correspondencia y otros elementos de ese tipo, es encontrar si hubo además alguna disputa en el gobierno sobre si llevar a cabo o no el programa, lo cual es una parte importante de la historia».

Sin embargo, McCraw anticipó que «a medida que esto avance habrá negociaciones con el gobierno. Durante ese proceso podremos decidir si hay algunas categorías de documentos que vale la pena perseguir, y otras que no tanto».

El abogado del diario neoyorquino dijo ser consciente de que el proceso será «muy lento».

Recordó un caso anterior que llevó casi un año desde la presentación de la demanda hasta la difusión de los datos requeridos bajo Ley de Libertad de Información. Y aclaró que en esta ocasión el proceso podría llevar más tiempo aún.

The New York Times aguardó varios meses antes de publicar la noticia del programa de espionaje doméstico y de las escuchas ilegales, después de un pedido del gobierno de Bush. La Casa Blanca les había pedido reserva bajo el argumento de que su revelación perjudicaría la seguridad nacional de EE.UU. Si la corte federal entiende ahora que ese argumento es válido, la demanda del periódico se vería frustrada.

«Es una de las excepciones que pueden hacer», comentó McCraw. «No vamos a tener que cruzar ese puente».

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