Dice, con razón, la nueva doña de las comunicaciones en Colombia que en la Comisión Nacional de Televisión, no hay quien sepa del asunto, es decir de televisión. Y es verdad. Ella, doña María del Rosario sabe porqué…de algo le han servir sus altos estudios en economía agrícola.
Dice la que fue Doña a la sombra de las relaciones exteriores de Colombia, María Angela Holguín que en la cancillería no hay quien sepa de las dos cosas juntas, pero que abundan quienes son hábiles en lo primero, estos es, en relacionarse, aunque, justo es reconocerlo, poseen conocimientos de geometría que envidiarían en la nocturna, lo que hace que se muevan con propiedad en los círculos indicados, para ponerse a al altura, por ejemplo, de esos eximios colegas que recibieron su doctorado en relaciones internacionales en cursos por correspondencia en el Sena al tiempo que tomaban el bachillerato por radio, como Germán Santamaría, Germán Manga y por supuesto el incontenible Plinio…
Dicen los que están en la otra mitad del Medio Ambiente que el Don Juan Lozano sabe un poco más de ecología que el Nuncio Apostólico al respecto, aunque los dos coinciden en que hay que respetarlo (al Nuncio y al medio ambiente).
Lo mismo se dijo en su momento de quienes estuvieron al tanto (por ciento) de Adpostal (qepd) y del ISS, (deshuaciado y primer candidato a la excomunión vía eutanasia).
Para no entrar en detalles de otras nueve carteras donde los encargados saben de su ámbito lo mismo que Sabas de política o César Escola o Isabel Sofía Cabrales de presentación, o un hincha de Santafé de fútbol.
La historia es tan repetida que se resumen en un largo bis del cual dan fe los centenares de miles de hoja de vida que día a día circulan estérilmente si no tienen el sellito ISO 2006-2010 que expide por ejemplo, el CR (Cambio Radical) o el CC (Convergencia Ciudadana) o el PU (Partido de la U) tras de los cuales andan los 21 millones de colombianos que tienen como patrono a San Mateo y cuyo único sueño en la vida es tener un puestito en la función pública.
Decía que la historia no es nueva. De todos ellos había hablado hace cerca de un siglo el que sin duda es un profeta, que plasmó en un cuento clásico (que coincidencialmente nos hizo llegar por estos días el profesor Mockus) y que aparece en casi todas las buenas antologías del género en Colombia. El autor, Jesús Del Corral, era un paisa que había sido ministro y cuentista (una mezcla explosiva, como sabemos) y que, con el perdón de los diaristas, inmortalizó lo que sin duda es una crónica vigente en la historia nacional. Es justo pues devolverlo con este vínculo a su verdadero dueño, el folclor. http://mariomorales.info/?q=node/649

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