Por Omar Rincón.
Hace un tiempo una comisionada de televisión dijo que no era bueno tener canales comunitarios de televisión porque «la gente pobre ensuciaba la pantalla», esa gente no tenía ni estética, mucho menos podría opinar. En este gobierno, parece que pensaran lo mismo: la gente sirve sólo para hacer bulto, no para expresarse, opinar o construir relato.

Esta es la historia: como el Ministerio de Comunicaciones, cínicamente, había decidido ignorar las peticiones de radios comunitarias urbanas de Bogotá, un movimiento del sector de la comunicación ciudadana, Planeta Paz y DeJusticia decidieron presentar una tutela ante la Corte Constitucional.

La Corte resolvió que era absolutamente anticonstitucional que el Ministerio de Comunicaciones «no diera razones suficientes para no abrir la convocatoria» para otorgar emisoras comunitarias en las ciudades. El Ministerio prometió abrir convocatoria, o sea no tenía «razones suficientes para no abrir». ¡Triunfo ciudadano!

El cinismo y la burla con el movimiento comunitario de la comunicación consiste en que el Ministerio de Comunicaciones decide, ahora en julio cuando había prometido que sería en mayo, abrir convocatoria solo para cinco ciudades: Mitú, Puerto Carreño, Tunja, Quibdó y Riohacha. ¿Y para las demás? No. La razón: hay sobreoferta de emisoras. Esto es una burla cínica: allí donde domina el mercado y el interés privado, allí donde la gente vive, allí, llámese Bogotá, Cali, Medellín o cualquiera de las otras 20 grandes ciudades, es donde se necesitan y requieren emisoras para que la gente pueda opinar, construir referentes cercanos y encontrarse como ciudadanos.

Ni la radio privada, ni la militar, ni la universitaria, ni la pública atienden las necesidades de las comunidades, mucho menos son escenarios abiertos y diversos de democracia. ¡Cinismo ministerial!

Pero es aun más cínico y burlón que este gobierno al que le gusta tanto el populismo, que usó los medios comunitarios en la campaña de reelección, que se enorgullece del pueblo… no quiera tener comunidades expresivas sino sumisas. A este gobierno le encanta el pueblo domesticado, mudo, súbdito, ese que asiste sonriente al talk show «Uribe comunitario», allí van y alaban al soberano y se produce el milagro: «el señor los oye». Interesa la gente siempre y cuando se comporten como fanáticos y fieles, no como demócratas. ¡Cínico!

Señora Ministra: no puede seguir burlando las necesidades ciudadanas de la gente a crear medios, a expresar sus voces, a producir sus relatos, a ejercer su derecho a la comunicación. ¡Si la gente vive en las ciudades, allí es donde se requieren las emisoras! Usted no puede seguir censurando y limitando las voces más responsables de la comunicación: la comunitaria y ciudadana. Allí, a diferencia de los blogs, la radio y la teve comercial, la gente no se insulta, construye ciudadanía y encuentra su identidad. ¡No más burlas!

OMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

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