¿Resistencia o terror?

Transmedia-575Por Mario Morales

Uno no sabe qué es más preocupante: si la actitud antidemocrática del expresidente Uribe o el culiprontismo de los medios para sobredimensionar hasta sus eructos. (Publica El Espectador)

Eso de amenazar (por que fue una amenaza y no un anuncio), a través de una entrevista televisiva, que estaba pensando en llamar a la resistencia civil, no solo demuestra el espíritu antidemocrático del ahora senador, que el país le conoce desde que en mala hora llegó a la política, sino que sigue sumido en su proceso de negación, ensoberbecido por los likes irreflexivos de sus redes sociales, creyendo que el país gira en torno a él.

Lo grave de la amenaza es que, no importa lo que salga de la mesa de La Habana, Uribe y sus áulicos no sólo se van a oponer a todo acuerdo, sino que lo van a petardear a como dé lugar. No esperarán a conocer los términos de la agenda porque, y ha quedado claro una vez más, su problema no es el alcance de la negociación o sus presuntos efectos, sino su enfermiza oposición a cualquier tipo de paz.

En medio de su megalomanía alcanzan a atisbar que el país no los necesita más y que se quedaron sin oxígeno con su prédica guerrerista.

Pero tan preocupante como ello, decía, es la narrativa periodística desde la perspectiva de enemigos que convirtió esa amenaza en un una declaración, sin fijarse en su contexto, que como se ve, no era más que una pataleta de quien se siente desplazado, hasta el punto que en sus balbuceos delirantes no acertó a decir en qué consistiría esa resistencia.

Pero gracias al perifoneo mediático, y a que los medios lo convirtieron en el top of mind de la agenda, ha tenido tiempo de ir configurando su globito de ensayo, que por lo pronto lo único que tiene claro es el poder de transmitir miedo y terror a los pobres ciudadanos que estaban dudando si apoyar o no el proceso de paz.

Nada de raro en el personaje de marras y nada de raro en los medios, embebidos en sus ratings, en sus vanidades y en sus victorias pírricas de espaldas al país y a su gente.

Sobre Tercer Canal de Tv

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Campanazo de alerta

Por Mario Morales

Sobre el papel, 2016 pintaba como un año con mejores garantías para mejorar los indicadores de libertad de prensa en nuestro país, pero todo indica que vamos de para atrás.La sensible disminución en la intensidad del conflicto armado y la ausencia de elecciones daban para creer que el ejercicio del periodismo tenía un ambiente más propicio. (Por Mario Morales)

Pero las informaciones, al cabo de estos cuatro meses, tanto de la Fundación para la Libertad de Prensa como de la Federación Colombiana de Periodistas son un campanazo de alerta para autoridades y gremios, pues las agresiones y amenazas vienen creciendo de manera desproporcionada.

Según Fecolper, los 70 casos de violencia contra la prensa este año ya constituyen el 80 % del total de agresiones en 2015. Y al mirar, en promedio, el número de violaciones a la libertad de prensa con respecto al año pasado, que documenta la Flip, en este primer cuatrimestre hay un incremento cercano al 25 %. Ya hay 27 amenazados, siete agredidos, cuatro tratados inhumanamente y 14 a los que se les ha obstruido su labor.

Ese crecimiento reafirma la tesis de que los principales victimarios de periodistas, en tiempos recientes, son las bacrim y los corruptos, y al lado de ellos servidores públicos que se creen intocables y ven a la prensa como el único obstáculo para sus actividades, frente a una justicia inoperante y corresponsable, por omisión, en medio de la casi absoluta impunidad reinante.

Con un agravante: el desprestigio y la estigmatización, que suman una decena de casos al decir de Fecolper, a fuerza de repetición, se han convertido en algo “normal”, con la aberrante disculpa de una pretendida defensa.

No es sino ver los peligrosos ataques de Uribe a Daniel Coronell o las intimidaciones de un alcalde en Atlántico contra un reportero de El Heraldo, para ir no tan lejos.

Moraleja. Sí, es imperativo hacer borrón y cuenta nueva en legislación, regulación y financiación de contenidos convergentes sin discriminación de soportes.

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