Por Mario Morales

Es lo que falta y todos piden. Y Gobierno y autoridades no parecen darse cuenta o quieren pasar de agache. Garantías pide Marcha Patriótica para no repetir el exterminio de la Unión Patriótica. Ese movimiento ya registra 29 asesinatos en apenas dos años, por lo menos 15 de ellos a manos de sicarios, además de amenazas e intimidaciones desde diversos flancos de esta sociedad que pomposamente se autodenomina incluyente y plural. (Publica El Espectador)

Garantías pide el Polo para el proceso electoral con el permiso para ir a La Habana y con la propuesta de un canal de información institucional sobre avances de diálogos. Tiene razón en que el candidato-presidente tiene información que los demás no.

Garantías pide la ciudadanía que votó por Petro para tener una defensa debida.

Garantías pide entre líneas el informe de ayer de Human Rights Watch, no sólo para el ejercicio político, sino para la sencilla supervivencia. Y lo hace a nombre de cinco millones de colombianos desplazados en las últimas tres décadas, 150.000 cada año.

Garantías para los que no las tienen, según el informe y según los titulares cotidianos, como sindicalistas, maestros, reclamantes de tierras y manifestantes en paros.

Garantías que no pasan en el espectro ideológico de la mitad hacia la izquierda y que, según HRW, sí parecen tener paramilitares y parapolíticos, a juzgar por “anomalías extremas”, como las llama Vivanco, de la Procuraduría y de ciertos jueces y fiscales que en cambio se concentran en congresistas opositores como Iván Cepeda.

Y para rematar están los abusos de guerrillas y bacrim, que cuando no actúan, intimidan. Difícil pensar en autodeterminación y otros embelecos a la hora de votar en estas condiciones.

No, tener garantías no es la ola de contratitis desmesurada, común por estos días. Es votar y ser elegido más allá de las ideas, en igualdad de condiciones. Pero también es vivir para presenciarlo.

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