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Pullas y tatequietos

17 Ene , 2017  

Por Mario Morales

Pulla va, pulla viene. Ya apesta ese rifirrafe entre el actual y el pasado gobierno y sus mutuas acusaciones de corrupción, la madre de todos nuestros males. Algo deben saber, que los encargados de impartir justicia no, quienes sugieren que anteriores o presentes funcionarios, familiares, amigos, financiadores y defensores tienen rabo de paja. Pero apenas sugieren, sin pasar del mutuo señalamiento o de esparcir cizaña. (Publica El Espectador)

Esas murmuraciones, especulaciones y chismes baratos servirían para algo si no supiéramos que están enunciados como simples “tatequietos” o vulgares advertencias a los adversarios para recordarse sus malos pasos. El manido y muy mencionado por estos días, “hagámonos pasito”.

En cambio refuerzan los imaginarios populares de una clase política descompuesta, deshonesta y oportunista. Ahí está la raíz de la aversión de la gente a la política, del distanciamiento de los partidos y de quienes se autoproclaman líderes políticos en medio del desprestigio.

Cosa distinta sería si esos dedos señaladores se hicieran acompañar de pruebas que permitieran la apertura de procesos serios que develaran los intríngulis que desangran los bienes públicos y defraudan la confianza de los ciudadanos.

Pero no, seguimos a expensas de las investigaciones de autoridades internacionales o de las delaciones convenientes de los cómplices, que ofrecen chivos expiatorios para esconder a otros responsables, como siempre sucede en el bajo mundo.

Y en medio de ello, la indolencia general que no pasa del murmullo indignado, bien porque la narrativa de la corrupción está contada de manera abstracta, sin víctimas de carne y hueso; bien porque realmente creen que esos dineros no son de todos y no salen de sus bolsillos; o bien porque en los estándares morales transmitidos de generación en degeneración ese, el de esquilmar el tesoro o la fe públicas, es un mal menor; eso sí, mientras a cada uno se le presenta la oportunidad de ordeñar al Estado por propia mano.


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