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Eso ya se sabía…

14 Feb , 2017  

Por Mario Morales
Puede que no sea coincidencial el ambiente de confusión que reina con la denuncia gota a gota por el caso Obedrecht. Los dimes, diretes, chismes y patraseadas cada que se abre una alcantarilla no solo ponen cascaritas a los medios, divorciados como están de los hechos y en ardiente concubinato con las cambiantes versiones; sino, por intermedio suyo, a las audiencias que ya ahítas por la dosis permanente de podredumbre, toman distancia con la pretendida conclusión de que todos están untados o al menos salpicados. (Publica El Espectador)

Ese atiborramiento genera indiferencia entre la población que se siente inteligente repitiendo que “eso ya se sabía”, sumida en la inveterada actitud de resignación que ha hecho tanto daño desde que buena parte (es un decir) de los políticos creyeron que su pago era la guaca inagotable de los contratos.

Lentamente el proceso perderá velocidad hasta caer en la paquidermia como en tantos otros escándalos (eso también ya se sabía), a medida en que se amplían los mutuos señalamientos, la lista de implicados (si es que dan a conocer los nombres de gobernantes locales) y de funcionarios impedidos que podrían incluir al mismo fiscal, si prospera la denuncia de inhabilidad que presentó el senador Robledo.

Uno de los efectos colaterales de esa incertidumbre extendida es este apaciguamiento forzado de quienes viven de azuzar la polarización y la violencia verbal. Hay tiempo para que los pocos debates de fondo sobre la corrupción y de la entrada en vigor del proceso de paz mueran de anemia, y para que recarguen baterías (eso también ya se sabe) quienes van a hacer hasta lo imposible por hundir los acuerdos con la guerrilla y revivir el conflicto, esa otra forma de corrupción moral, que les producen tantos réditos.

No es pues una exageración decir que la campaña electoral que está en sus albores será escenario de la guerra por otros medios, o de la guerra misma si no despertamos del marasmo de creer que eso también lo sabíamos.


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