A este paso va tocar exigirle a algunas agencias, medios y redes sociales que, como en el caso de la publicidad política pagada, incluyan advertencia de que sus “noticias” están situadas en el contexto de la #CE o campaña electoral.
Y es que la fabricación de “hechos políticos” con segundas intenciones raya en la absurdidad, la ingenuidad, la insania o el desocupe. Baste citar el dislate ese de proponer al expresidente Uribe como fórmula vicepresidencial. Posible en el papel, pero inconstitucional en la práctica, y puesta a rodar más para presionar el fallo en el juicio que se le sigue o ambientar una salida si le es desfavorable.
O las notas repetidas en los puntos de expedición de pasaportes a base de vox pópuli, o voz ciudadana no calificada, para forzar el verosímil, como en el cuento de Gabo, de que “algo muy grave va a pasar en este pueblo”. Al día siguiente la fila siempre será más larga.
O el seguimiento a las demandas que “anuncia” la oposición todos los días contra alguna medida gubernamental, al estilo terco de la senadora Cabal, con tal de tener sus quince segundos para el improperio.
O el despliegue al forito virtual del Centro Democrático en la idea de reposicionar la seguridad (la del conflicto territorial) como el problema más importante, a pesar de que los contradiga la población incluso en las encuestas de sus aliados.
O la insistencia en polémicas adobados con chisme como las relaciones en el palacio de Nariño. Ida la Sarabia, ya le encontraron reemplazo en el elenco. ¡Y solo tiene 22 años! dicen salivando. Por cierto, ¿ya se olvidaron de Manta? ¿Insistirán en indisponer a las Fuerzas Armadas?
Mientras, nos quedamos en Babia en relación con hechos reales como las actuaciones de los tres últimos cancilleres con Thomas Greg and sons, los cómplices de Leyva y hasta con la apresurada, incompleta e inconsulta, pero necesaria nueva ley de encuestas de intención de voto.
Difícil que el ciudadano discierna entre esos dos mundos. Salvo que encuentre la marquilla esa de “ultraprocesado” o “alto en sesgos saturados”.
