Por: Mario Morales
La culpa no es de las noticias, per se, como inician sus abstracciones algunos académicos e intelectuales a la hora de practicar su deporte favorito: criticar a los medios. (Publica el Espectador)
El género noticia tiene la misión de narrar un momento, que para los antiguos romanos, según Globelia, era igual a un minuto y medio. Un período asimilable a las noticias en TV. Pero es fugaz por definición, dura 69 minutos internet, al decir de los físicos estadísticos Huberman y Wu. (Claro, hay noticieros de noticieros).
Unir esos momentos como nudos para construir los puentes colgantes de la memoria colectiva es responsabilidad de otras narrativas. Así lo entienden realizadores y periodistas, pero también las audiencias, a juzgar por el resurgimiento en el interés público por documentales, películas, dramatizados y géneros literarios, que han optado por contar el presente, o el pasado reciente de nuestras carencias, miserias, dolores y exclusiones.
Uno de los efectos fue su aparición en TV, como hizo Caracol con La Sierra (Martínez y Dalton), que relata la cooptación de los ‘paras’ en Medellín; o en salas de cine como Los pecados de mi padre (Entel) y Los archivos privados de Pablo Escobar (Beaufort).
Girando como un corcho para exorcizar el terco fantasma de Escobar o describiendo ilusiones frágiles, como La ola verde (Margarita Martínez), o masacres sin nombre, en el proceso de Justicia y Paz, como Impunity (Morris y Lozano, premiados en Suiza y Francia), esas narrativas tratan de representar este “hoy” inasible, navegando entre el cine y la TV, desde estructuras tradicionales y documentales de autor hasta reportajes o animados como Pequeñas voces.
Lo intentan largometrajes (Los colores de la montaña) y la literatura como Juan Gabriel Vásquez y su novela premiada El ruido de las cosas al caer. Lo hacen propios y extraños en canales nacionales o de cable, como el documental sobre el Palacio de Justicia, a estrenarse el 4 de abril.
No todo es El man es Germán. Pero como dice el extraditado alias H.H. en Impunity de Morris, ¿está preparado el país para estas dosis de verdad, compuestas de muchas voces, como un espejo roto, pero verdad al fin y al cabo?
