Por: Mario Morales
Más que simbólico resulta que el asunto de la destitución del alcalde Petro haya sido por la basura. Ese es el hedor que se desprende de la decisión político-económica de la Procuraduría, de la floja argumentación de los acusadores, y por ende debatible en lo jurídico; de la resonancia mediática (a veces ingenua, a veces perversa) y de una ardid bien orquestada no por un funcionario, como parece, sino de una legión de interesados que sin pudor ya desnudaron sus bajas intenciones. (Publica El Espectador)
Se sabía. Esa destitución ya era un hecho desde que arrancó el proceso. (Ver columna de este 30 de octubre). Su objetivo no era defender lo público sino atravesarse a un proyecto político (con muchas carencias, no nos cansaremos de repetirlo), pero democrático, ciudadano y transparente.
Detrás, entre sombras y silicios, una marca registrada: la de quienes escondidos en fervores publicanos se sienten dueños de la fe, el Estado, la propiedad privada, la familia y hasta de los desechos de sus “semejantes”.
Quedan cínica y paradójicamente retratados en las mismas tres “ faltas gravísimas” de que acusan a Petro: ¿Quién más sino esta derecha cavernícola ha abortado durante décadas la libre competencia? Porque lo que no quieren es competencia ni en lo económico aún si proviene del mismo Estado, ni en lo político porque no aceptan idearios distintos.
¿Quién más sino la Procuraduría sabe que sus “decisiones son irregulares” como se lo grita el país de pie representado en la gigantesca movilización de la capital?
¿Quién más sino esos politiqueros, sin miramientos del sistema de transporte a la hora de trastear votos, sabe que lo de las volquetas, en el caso de la crisis, era un plan de emergencia, temporal y forzado?
Primero convirtieron el debate público en un muladar, después ensuciaron la campaña electoral, quieren ver a Bogotá en desechos y enfilan baterías para enlodar el proceso de paz. Así nos ven y así nos tratan. Es su negocio.
Hay que recodarles que su exabrupto no tiene que ver con desechos, sino como lo dijo ayer la ONU, con derechos.
