por Mario Morales | Feb 18, 2014 | Blog, Opinión
Por: Mario Morales
Gracias a Wikileaks, el fenómeno mundial de estos 12 meses, entenderemos por qué Juan Manuel Santos es el personaje del año en Colombia. (Publica El Espectador)
Los cables de la “wiki de las fugas”, publicados el sábado, permiten la disección y toma de otra radiografía (la función clave del portal antes que dar chivas) del Presidente colombiano. No ofrecen ninguna revelación acerca de su talante y, no obstante, ese es su mejor descubrimiento: Que no ha cambiado; lo que quiere decir que cambia todo el tiempo: camaleón de la política, con olfato para leer coyunturas y readaptarse.
Cuando Wikileaks cuenta, en El País de España, que siendo presidente Santos se desmontó de lo que tanto buscó como Mindefensa (presencia de EU en bases militares nuestras o que prefirió el abrazo tropical de Chávez a la fría mano del país del norte), confirma lo sabido desde siempre: que es el mejor nadador en mares de la ambigüedad; que sabe jugar duro, aun contra sus principios; que sabe rotar a amigos y enemigos con amaño a su conveniencia; y que su único leitmotiv, así sea paradójico, es que sólo los estúpidos no cambian de opinión.
A diferencia de los demás, incluido Uribe, que no tienen remilgos de soberanía y no entienden de autodeterminación, plegados a intereses de EU antes de expresados, hay que reconocer que Santos sabe alternar eso de poner una vela a Dios y otra al diablo, sin que sea claro quién es quién, para él, en cada momento. Sin sentirlas sabe repartir simpatías y trastocar posiciones y programas. No es sino preguntarles a los “verdes” y a Petro, reinterpretados en cuerpo ajeno.
Hasta aquí quizás algunos lo encuentren prometedor, como el 82% de encuestados por Gallup que aprueba su manejo de relaciones internacionales. Pero no sobra decir que hasta ahora todo ha sido propicio para Santos. Por eso en opinión favorable alcanza 72% (baja 4%, pero supera el mejor momento de Uribe, 70% , después de la Operación Jaque).
Veremos si su imagen sigue bajando con los efectos del invierno, desempleo y corrupción reinante, pero sobre todo a la hora de la rendición de cuentas. Y sabremos si sus proverbiales saltos de trampolín le alcanzan para mantener el teflón, único legado que parece querer de su antecesor.
por Mario Morales | Feb 18, 2014 | Blog, Com. Política, Opinión
Por: Mario Morales
Expuesto. Así ha quedado el ex presidente Uribe luego de los cables de Wikileaks, las «filtraciones» del libro de Yidis Medina y las declaraciones de funcionarios como el ex embajador estadounidense Myles Frechette, que publicó ayer este diario. (Publica El Espectador)
No sale bien librado el ex mandatario. Sin proponérselo, esas tres fuentes ayudan a construir el perfil de un hombre obsesionado con el poder hasta el punto, según el libro de Yidis, de hincarse de rodillas en el baño presidencial para ganarse ese voto en su propósito reeleccionista, mientras invocaba la salvación de la patria.
Perfil que refuerza, sin ambages, conforme a su estilo, Myles Frechette cuando confiesa que Uribe “despertó muchas preocupaciones en Washington”, que en ese momento “la figura de la democracia estaba muy maltrecha” y que “parecía que el Presidente se estaba alejando de los principios democráticos”.
Y es que debía parecer dispuesto a todo, con base en esos cables de Wikileaks: a contrarrestar a Chávez mediante la acción, incluyendo la militar; a llevar la iniciativa de ofrecer bases como la de Palenquero para disuadir a los vecinos; a permitir un esfuerzo militar unilateral de Estados Unidos para rescatar a sus tres secuestrados; a intentar una negociación con la guerrilla o, aún más allá, a autorizar que fuerzas colombianas cruzaran a Venezuela para capturar a líderes de las Farc y traerlos a nuestro país.
Mientras, su ministerio de mostrar, el de Defensa, en crisis por falta de comunicación entre oficiales superiores, por la desconfianza del ministro Silva con el general Padilla, por la desconfianza de Washington con la secretaria privada de Silva, por la desconfianza del general Suárez, inspector del Ejército, porque Uribe seguía “viendo el éxito militar en términos de bajas”. Amén de la desconfianza de su Vicepresidente por su real comprensión de la gravedad del tema de las ‘chuzadas’.
Si algo hay que reconocer es el carácter predictor del entorno uribista. Ya sus asesores vaticinan nuevas revelaciones que tal vez permitan el cabal cumplimiento de la profecía de la hecatombe si fracasaba la reelección; al fin y al cabo ellos no aclararon que sería de carácter personal.
por Mario Morales | Feb 11, 2014 | Blog
Por: Mario Morales
De estupor en estupor. Así, sin respiro y sin digestión, estamos viviendo la increíble realidad nacional empeñada en ocultarse a sí misma.
Cuando se había encendido una lucecita para comenzar a esclarecer algunos de los hechos que a manera de esqueletos siguen guardados en el armario de nuestra desmemoria, renace nuestra estirpe macondiana. (Publica el Espectador)
El recientemente capturado exsargento Bernardo Garzón, calificado pomposamente como el eslabón perdido, toda vez que había sido testigo en investigaciones sobre presuntos graves delitos de la fuerza pública hace cinco lustros, dejó boquiabierto al país al decir que nada sabía sobre esos hechos, incluido lo que sucedió en la retoma del Palacio de Justicia, y más sorprendente aún, que había sido suplantado en esas declaraciones.
Como sorpresivo fue que la Justicia Penal Militar hubiera cerrado, así de golpe, la investigación por la filtración de coordenadas del desplazamiento de voceros de la guerrilla a La Habana y que hizo pública en Twitter el expresidente Uribe. Preocupa la premura de la decisión y que alardeemos al tiempo con tener inteligencia militar de avanzada y no haya posibilidad de establecer el origen de un correo electrónico.
Menos intempestivo (ya nos estamos acostumbrando) ha sido que las pesquisas por las interceptaciones en Galerías se vayan diluyendo en la ambivalencia sin rubor del presidente, el mindefensa y sus allegados. La lentitud de la Fiscalía y el presunto proceso de borrado de discos duros dejan una estela de frustración asociada a la resignación.
Esos hechos forman parte del halo de misterio y ocultamiento que acompaña la historia nacional y que sólo sale a la luz pública a manera de chismes, como si fueran asuntos de poca monta, en medio de las histerias electorales de los expresidentes, o en los libros de historia no oficial que no alcanzan el mismo cubrimiento.
Y pensar que hay quien, desde altas dignidades, repite que el país no aguanta ciertas verdades. A ver si soportamos tantos estupores juntos…
por Mario Morales | Feb 4, 2014 | Blog
Por: Mario Morales
Se queda corto el presidente Santos al calificar las chuzadas que denunció Semana. No sólo es inaceptable. Es un delito execrable. También y principalmente porque las víctimas son, claro, los negociadores del proceso en La Habana y, por ende, el mismo Gobierno, pero, sobre todo, los colombianos que le apuestan a la paz. Sumado a que los objetivos pudieron ser otros, pudimos ser todos. (Publica el Espectador)
No, no hay y no puede haber ninguna justificación que invoque alguna “ideología racional” para cometer un delito de lesa patria, como hay que considerar este atentado criminal, sin eufemismos ni ambigüedades. No hay lugar para argumentos peregrinos como que es una práctica continuada, o que hay ruedas sueltas, o que se han multiplicado las manos negras.
Hasta ahí el hecho per se, un capítulo que creíamos superado o, por lo menos, restringido en el pasado muy reciente a las legítimas labores de inteligencia propias de un Estado. Pero se agrava hasta el tuétano por venir de donde presuntamente viene.
La institucionalidad, el presupuesto y especialmente la confianza no pueden ser traicionados por una parte de aquellos sobre quienes descansa el deber de proteger a sus compatriotas. Y por quienes en nombre del amor patrio se esconden tras ellos.
El presidente tiene una oportunidad de oro para llegar al centro de la nuez y desenmascarar a los enemigos de la paz y del país, que, agazapados y entre las sombras, se multiplican de generación en degeneración.
Tiene otra para saber quiénes entre quienes lo rodean están con él en la idea de ponerle fin al conflicto. Una más, en continuidad con la anterior, para descontaminar mandos medios y altos.
Pero tiene otra, que ojalá no tome en cuenta, y es victimizarse, esto es, aprovechar esa coyuntura con fines propagandísticos en plena etapa electoral.
Verdad y resultados prontos en esta investigación son su mejor marketing frente a este país que cada vez que quiere levantar cabeza recibe otro golpe desesperanzador.
por | Sep 25, 2013 | Blog, Uncategorized
No provenimos del mono. Seríamos divertidos. A pesar de lo que digan los científicos el origen del carácter del ser humano colombiano habría que buscarlo en la misma fuente donde estudian las células madre de la pulga o del elefante.
Gracias a esos análisis se sabe, por ejemplo, que la pulga es uno de los animales más fáciles de amaestrar, no obstante que puede saltar varias decenas de veces su propio tamaño. Basta con introducirla en un recipiente de cristal con una tapa del mismo material a una altura que no supere los tres o cuatro centímetros. El insecto intentará saltar más alto golpeándose repetidamente con la tapa. Al cabo de unos minutos si bien no cesará de saltar, no volverá a tocar la tapa y aún después de libre no superará ese límite condicionado.
Otros estudios señalan que la forma más fácil de domar un elefante es, cuando es muy pequeño, atarle una de sus patas traseras a un árbol de sus mismas dimensiones. Durante varios días el elefantito intentará soltarse, pero luego se rendirá definitivamente hasta el punto que ya adulto, cada vez que sea amarrado a un árbol, inclusive pequeño, ni siquiera intentará halar de la cuerda.
Así somos. ¿No que queríamos una patria digna? ¿No que teníamos un sueño grande?. Nos contentamos con muy poco. Ya no miramos hacia otro frente que no sea el de batalla. Ni siquiera aspiramos a una paz verdadera, construida a base de justicia y libertad. Firmaríamos sin dudar cualquier armisticio que tenga cara de cese al fuego. Ya no soñamos con un nuevo país, con una nación deliberante y participativa. Nos hemos consolado con reformitas.
Paulatinamente hemos dilapidado las conquistas que un día nos hicieron creer un país naciente. Hasta nos creemos los más felices del planeta junto con los habitantes de Bangladesh Nos quedó grande el futuro. Tenemos aspiraciones de pulga y voluntad de elefante. Era obvio, llevamos décadas golpeándonos contra las mismas tapas, y como José Arcadio Buendía, el primero de la dinastía, estamos condenados a vivir amarrados al mismo árbol de siempre.
por | Sep 25, 2013 | Blog, Uncategorized
Hay cosas que nos unen, que nos identifican. Claro, pasan al escondido entre las refriegas proverbiales por la reelección inmediata, la burocracia a cambio de votos (y viceversa), la última encuesta de favorabilidad y hasta en el nombre del seleccionador nacional de fútbol.Por ejemplo, y quién puede negarlo, somos un país tevecéntrico del estrato cero al siete. La categoría, estudiada por la analista simbólica de Harvard, Pippa Norris, significa mucho más que el frote manos de la Asociación Nacional de Anunciantes y de los icepresidentes creativos de los canales privados.Según la Norris, existe una íntima relación entre los medios preferidos y la vocación democrática de las naciones. Por ejemplo, los países «tevecéntricos» (como Grecia, Turquía, México, Polonia y Colombia), tienen menor calidad y tradición democrática y mayor injerencia de los gobiernos sobre la prensa. A diferencia de los “diariocéntricos