Proyecto para fortalecer Reparación a Periodistas

Por Adriana Hurtado (Fecolper)

La Federación Colombiana de Periodistas, FECOLPER, con el apoyo de CODHES y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional – USAID, presenta el proyecto “Fortalecimiento al Proceso de Reparación Colectiva a Periodistas, mediante acciones de formación, incidencia política y desarrollo organizativo de los/as periodistas en el país”.

Este proyecto busca brindar espacios de diálogo a los y las periodistas para debatir sobre sus propias dinámicas, y cualificar e incrementar la participación de los periodistas en el diseño del Plan de Reparación Colectiva a Periodistas para pensar en un futuro común a partir del fortalecimiento de los procesos organizativos y de sus capacidades técnicas.

Los componentes del proyecto pretenden visibilizar los avances y retos del Proceso de Reparación Colectiva a Periodistas para comprender su alcance y participar en el mismo; mejorar los niveles organizativos del gremio de periodistas en el país, a partir de una estrategia integral de acompañamiento a las organizaciones existentes, el impulso de 3 nuevas organizaciones de periodistas en regiones altamente impactadas por el conflicto armado y la creación de secretarías de derechos humanos. Además, propiciar una participación cualificada de los periodistas en la identificación de medidas de reparación frente a los daños causados con ocasión del conflicto armado, a través de una estrategia de formación.

Los periodistas colombianos residentes en el país y en el extranjero, pueden participar en el proyecto a través de su inscripción en la Escuela Virtual de Reparación Colectiva a Periodistas, en donde ya están disponibles los cursos “Derechos de las Víctimas” y “Fortalecimiento Organizacional”. Además, también podrán ser invitados al desarrollo de seis (6) encuentros regionales presenciales de periodistas, en donde se profundizarán sobre las líneas del Plan de Reparación.

Al cierre del proyecto, programado hacia finales de julio, se presentará un Informe Público con propuestas y recomendaciones que sistematizará los aportes realizados en las actividades desarrolladas en el primer semestre del año.

Toda la información del proyecto, así como también de la actualidad del Proceso de Reparación Colectiva a Periodistas puede consultarse en el micrositio www.fecolper.com.co/repararAperiodistas, y seguirse a través de redes sociales con el #repararAperiodistas.

Sobre el proceso de Reparación Colectiva a Periodistas

El Proceso de Reparación Colectiva a Periodistas inició desde 2012 y es coordinado por la Unidad para las Víctimas, entidad que mediante la Ley 1448 de 2011, registró a los periodistas como sujeto de Reparación Colectiva, reconociendo de este modo la persistencia sistemática de violaciones a la libertad de Prensa en el país[1], asociadas a agresiones directas contra los derechos humanos de los y las periodistas, las afectaciones a periodistas y al ejercicio de la actividad periodística en el marco del conflicto armado colombiano.

Desde su origen, el Proceso de Reparación Colectiva ha establecido como sujeto de reparación a “Periodistas”, sin embargo, se sobreentiende que la afectación o daño no solo recae en su individualidad sino que afecta los niveles del colectivo, y por esta razón, el proceso tiene una dimensión amplía e incluye a todos los periodistas, comunicadores, trabajadores de los medios (Reporteros gráficos, directores, presentadores, voceadores), familiares de periodistas asesinados y también organizaciones que defienden la libertad de prensa, del ámbito nacional, regional y local.

Actualmente, la Reparación Colectiva a Periodistas se encuentra en el cierre de la fase del diagnóstico del daño, la cual se ha documentado en encuentros regionales con el Comité Nacional de Impulso, la Unidad de Víctimas y miembros del sujeto de reparación de distintas partes del país. Además, de los aportes de diferentes organizaciones y entidades.

Más allá de que en tres años el Proceso de Reparación a Periodistas ha avanzado a paso lento, es importante resaltar que se hace más difícil reparar en medio del conflicto armado cuando persisten amenazas, exilios, asesinatos y estigmatizaciones a periodistas por parte de actores armados legales e ilegales[2]; y además, si se le suman los altos niveles de naturalización/normalización de la violencia contra los periodistas y la ruptura de la identidad de los periodistas como colectivo/gremio y del tejido organizativo, es más dispendioso llegar a mínimos comunes. Adicionalmente, se debe tener en cuenta el bajo nivel de reconocimiento de los mismos periodistas como sujetos de derechos – individuales y colectivos –, y/o el desconocimiento de la naturaleza, el desarrollo y el alcance del mismo proceso de reparación.

[1] De acuerdo a la última edición [2015] de la Clasificación de Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras –RSF-, Colombia se ubica en el puesto 128 del total de 180 países, con una puntuación de 39.08 que la pone dos lugares por debajo de su posición anterior en relación con el Informe de 2014.

[2] En el informe “Persisten las vulneraciones contra la libertad de prensa en Colombia: superar la guerra es sólo un paso para garantizar el derecho a la información en el país” la Fecolper documentó 179 casos de violaciones a la libertad de prensa durante 2015, con un total de 222 víctimas. Se registraron 3 nuevos asesinatos a periodistas por razones del oficio y 1 exilio. La cifra general evidenció un aumento del 23% respecto al 2014, donde se produjeron 146 vulneraciones.

Adriana Hurtado
Presidente de la FECOLPER
Federación Colombiana de Periodistas
Twitter: @adrianahurtado 
Skype: adrihur
Móvil whatsaap +57 3103345050


Aumentó Violencia contra periodistas

Al menos 27 periodistas y otros trabajadores de la prensa fueron asesinados en el continente americano por razones que podrían estar relacionadas con su trabajo durante 2015. Así lo documentó la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su Informe Anual 2015 dado a conocer el 23 de marzo. (Publica Knight Cenbter)

Además de estos casos, la oficina registró los homicidios de otros 12 periodistas “en los que no es posible determinar sin una investigación exhaustiva el vínculo con la labor de informar”.

Precisamente es el aumento de la violencia contra los trabajadores de la prensa una de las mayores preocupaciones de la Relatoría Especial que aseguró este es el tercer año consecutivo en que esta cifra crece. Así por ejemplo, en 2014 documentó 25 asesinatos mientras que en 2013 registró 18.

De acuerdo con la Relatoría, el continente se ha convertido en una de las regiones más peligrosas en el mundo para ejercer el periodismo. En el hemisferio el asesinato y el secuestro se han convertido en una de las “peores formas de censura” teniendo en cuenta los efectos que tienen no solo para las víctimas sino para la sociedad en general.

Brasil, Honduras, México, Colombia, Guatemala, República Dominicana, Estados Unidos y Paraguay fueron los países en donde se registraron asesinatos de periodistas. La mayoría de estos reporteros cubrían temas relacionados con el crimen organizado, corrupción política o representaban a sus comunidades, señaló el informe.

En Brasil se documentaron 11 asesinatos entre los que se encuentran los casos de Evany José Metzker, Djalma Santos da Conceição, Gleydson Carvalho, Israel Gonçalves Silva e Ítalo Eduardo Diniz Barros. También el de Gerardo Servián, un periodista paraguayo asesinado en un pueblo brasileño fronterizo. La Relatoría le recomendó a Paraguay colaborar con las investigaciones del caso.

Los altos niveles de violencia que afectan a Honduras han encontrado en los periodistas un blanco. Para el primer semestre de 2015, la Relatoría Especial ya había registrado el asesinato de ocho comunicadores, en cuyos casos no ha sido posible determinar el móvil del crimen. Entre ellos se encuentran los de Erick Arriaga, Artemio Deras Orellana, Juan Carlos Cruz Andara, Deibi Adali Rodríguez y Joel Aquiles Torres.

De hecho, en un informe sobre Honduras publicado antes del informe anual, la CIDH además de establecer este incremento de violencia contra periodistas, aseguró que alrededor del 96 por ciento de los crímenes en su contra permanecen en la impunidad.

Por su parte México se ha convertido en la última década en uno de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo, según la Relatoría Especial que documentó el asesinato de seis periodistas por posibles motivos relacionados con su trabajo y de otros cuatro en cuyos casos no ha sido posible determinarlo.

En su registro se encuentran los crímenes de José Moisés Sánchez Cerezo y el del fotorreportero Rubén Espinosa.

En un informe previo sobre México, la CIDH hizo énfasis en los altos índices de impunidad así como en las fallas del mecanismo de protección de periodistas y defensores de derechos humanos.

En Colombia se registraron cuatro homicidios: Luis Peralta, Édgar Quintero, Flor Alba Núñez y Dorancé Herrera. Mientras que en Guatemala se presentaron tres asesinatos: Danilo López, Federico Salazar y Guido Villatoro. A este país, la Relatoría le recordó la necesidad de implementar un mecanismo de protección especial para periodistas que se viene planeando desde 2012.

En Estados Unidos se registraron dos asesinatos mientras que en República Dominicana uno.

En su informe, la Relatoría Especial le recomendó a los Estados adoptar medidas de prevención así como de protección para aquellos comunicadores que se encuentran en especial peligro. Asimismo, recordó la necesidad de realizar investigaciones “serias, imparciales y efectivas” sobre los crímenes contra periodistas, juzgar y condenar a los responsables, y reparar a las víctimas y sus familiares.

Este tipo de violencia, sin embargo, no es la única que afecta la libertad de expresión y el trabajo de los reporteros en el continente. Según la Relatoría Especial también se registró un aumento en el número de amenazas, intimidaciones y agresiones físicas.

El informe también aseguró que durante 2015 hubo un “uso desproporcionado de la fuerza” por parte de las autoridades de algunos Estados al momento de responder al gran número de protestas y manifestaciones. Esta respuesta no solo afectó a manifestantes, sino a miembros de la prensa quienes resultaron agredidos, detenidos y/o con sus equipos de trabajo destrozados, robados y decomisados.

Según la Relatoría Especial estas situaciones se vivieron en países como Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Cuba, Ecuador, Estados Unidos, México y Venezuela. El informe dio cuenta de protestas reprimidas en Nicaragua y Paraguay.

Una de las restricciones a la libertad de expresión que ha señalado en los últimos años la Relatoría Especial es el uso del derecho penal. De acuerdo con el último informe, varias de las denuncias presentadas en su mayoría por funcionarios públicos o candidatos a serlo, terminaron en “condenas a penas de prisión a los comunicadores o activistas políticos o sociales involucrados en la aplicación de figuras penales que protegen el honor, tales como la difamación, injuria o calumnia”.

Así por ejemplo se mencionó la condena a dos directores del periódico El Ciudadano de Chile acusados de injurias a un exdiputado; la detención y condena a trabajo comunitario a un adolescente en Ecuador por haber hecho “varias veces un gesto obseno e insultante” al presidente del país Rafael Correa; así como la demanda por difamación del entonces presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, contra los medios El Nacional, La Patilla y Tal Cual, y sus directivos.

Sobre este tema, el informe hizo un seguimiento de la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) de Ecuador, aprobada en 2013, y señaló que durante 2015 bajo esta nueva ley “se impusieron numerosas sanciones de comunicación de forma incompatible con lo estándares internacionales en material de derecho a la libertad de expresión”.

Para la Relatoría Especial preocupa “las sanciones desproporcionadas” que aplica el organismo creado por la LOC – la Superintendencia de la Información y Comunicación (Supercom) – así como “el uso del derecho de rectificación y respuesta como mecanismo para limitar la emisión de contenidos considerados desfavorables al Gobierno, tutelar la imagen de funcionarios públicos afines a éste, e imponer una visión y discurso oficial a medios de comunicación, periodistas y caricaturistas en ese país”.

El pasado junio, cuando la Supercom cumplió dos años de actividades se estableció que la entidad había ejecutado más de 500 procesos en contra de medios de comunicación, había sancionado a 313 empresas mediáticas y había impuesto multas por casi US 274.000 dólares. Algunas de sus sanciones más polémicas han sido las impuestas al caricaturista del diario El Universo Xavier Bonilla ‘Bonil’ quien incluso fue obligado a rectificar uno de sus trabajos.

El informe también señaló a Argentina, Ecuador y Venezuela como los principales países en donde altos funcionarios atacan a periodistas y medios de comunicación “que publican información que no es del agrado de la autoridades” a través de declaraciones estigmatizantes.

Sobre este tema la Relatoría Especial recordó el deber que tienen los funcionarios públicos de asegurarse que sus expresiones no son una “forma de injerencia directa o indirecta o presión lesiva en los derechos de quienes pretenden contribuir con la deliberación pública”, según lo ha establecido la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

El informe también establece avances en materia de libertad de expresión por cada país. Uno de ellos fue la condena a 36 años de prisión del exdiputado colombiano Ferney Tapasco acusado de ser el autor intelectual del asesinato del periodista Orlando Sierra ocurrido en 2002.

Asimismo, destacó la aprobación de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Púbica en México que según la Relatoría “aumento las garantías para el efectivo cumplimiento del derecho de acceso a la información pública”.

Además del análisis de cada país, el informe anual de la Relatoría Especial cuenta con dos informes temáticos: ‘Acceso a la información, violencia contra las mujeres y la administración de justicia en las Américas’ y ‘Discurso de odio y la incitación a la violencia contra las personas lesbianas, gays, bisexuals, trans e intersex en América’.

El informe de la Relatoría hace parte del Informe Anual 2015 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.https://knightcenter.utexas.edu/es/blog/00-16844-violencia-contra-periodistas-aumento-en-las-americas-durante-2015-informe-de-la-relato

De transparencias e irrelevancias

colmarzoPor Mario Morales

No pudo ser más apropiada esa denominación de cartel de los impedimentos que le dio la congresista Ángela Robledo al riesgo que se cierne sobre Bogotá, habida cuenta de presuntos intereses de algunos funcionarios de la administración Peñalosa. (Publica El Espectador)

Riesgo, claro, si se consideran como lo que son, es decir, impedimentos, y si al alcalde no se le da por decir que son irrelevantes, como ocurrió con la propiedad, y el interés personal que conlleva, del secretario de Planeación en la reserva de Van Der Hammen.

Ni el tamaño ni costo ni confesión pública o presunto conocimiento privado que de ese interés tenía la Alcaldía son atenuantes de un despropósito tanto o más grande que la misma intención de urbanizar la reserva natural. Más que el barniz burdo para enmascarar el esperpento, lo que revela la polémica es el estándar ético y paradigma moral que tienen o que aprenden quienes se montan en el potro público.

Así las cosas, parece iluso esperar que den un paso al costado, así fuera temporal, funcionarios del Acueducto, Secretaría de Ambiente o asesores en el desarrollo del proyecto que pudiesen tener intereses por cuotas políticas, relaciones empresariales pasadas o coincidencia de perspectivas presentes, como lo advierte Robledo.

O tan utópico como esperar que del alcalde (en temas de transporte y movilidad) para abajo se desmarquen todos aquellos que pudieran contaminar las decisiones que urge la ciudad.

Esa lista de riesgos es larga, como lo documentó Aurelio Suárez, hace dos meses en estas páginas. Toca sectores como educación, telecomunicaciones, integración social y planeación.

No parece suficiente, alcalde, que esos funcionarios hayan declarado en secreto su cercanía a otros intereses, ni siquiera que lo hagan públicamente. Eso, para decirlo en sus términos, sería irrelevante. Se requiere que se aparten de esas decisiones, en las que deben participar organismos de control y veedurías ciudadanas. Mínimos de transparencia, que llaman. O que llamaban…

Tiempos modernos

tiempos modernosPor Mario Morales

“Asistimos a una época sin igual», se escucha en las redes, ahora que un presidente negro estrecha la mano de un presidente comunista, impulsados por un papa latinoamericano y progresista, como dicen que decía la falsa profecía de Fidel que circula hace un año. Tres realidades yuxtapuestas e impensables hace un tiempo… (publica El Espectador)

“Vivimos tiempos terribles”, se oye en el primer mundo europeo tras un nuevo azote de la demencia terrorista, y el temor redivivo que se extiende como una nube tóxica por todo el planeta…

“Vivimos tiempos inciertos”, le dice la guerrilla colombiana al corresponsal del New York Times, ahora que nadie sabe, y menos ellos que están en las montañas, en qué van a terminar los diálogos, que pasan días de pasión para superar el síndrome histórico de la chamuscada a la puerta del horno; y que para los ciudadanos a pesar de tanto espaldarazo y tanto apoyo, tienen, por ahora, más rollo que película, como diría el refrán…

Así es la vida en estos tiempos modernos que ya predijo Chaplin. Juntas de seguridad en Europa para copar las bases, mientras Obama y Castro hacen un pulso simbólico en un partido de béisbol. Insurgencia que ha hecho más en estos 40 meses que en seis décadas de guerra: hacerse oír de Obama, de Kerry, el papa, la ONU, líderes mundiales; mientras los combatientes ignoran cómo se van a ganar la vida y si, neutralizada la tenebrosa mano negra, habrá vida para contarla…

Allá, al otro lado del océano, la violencia, partera de la historia, escribe de afán un nuevo capítulo. De este lado, la criatura ya entrada en uso de razón decide el diálogo como forma de solución para ganar en democracia, es decir, en posibilidades reales de participar en política (vale para Cuba y para Colombia), con estándares de derechos humanos, determinación de los pueblos, sin bloqueos económicos, sociales o de oscuros grupos violentos al servicio de intereses particulares…

Aquí declinan unas guerras por razones políticas, allá renacen otras por sinrazones culturales.

¿Renaciendo?

Por: Mario Morales

Nadie puede negar que somos fértiles. Así a veces nuestro hábitat sea más propicio para las malas hierbas y ciertas especies condenadas del planeta que se pasaron a vivir aquí y que, como los virus, aprendieron a mimetizarse y adaptarse para reaparecer florecientes, como si nada, ofreciendo el mismo paisaje contradictorio de siempre.

Sin romperse el círculo vicioso en el que andan los diálogos con la guerrilla (acaso sea cierto que cerrar un acuerdo es siempre más difícil que iniciarlo), habían quedado temporalmente encubiertos la presencia y el poder paramilitares detrás del mote distractor de las bacrim. Pero los asesinatos selectivos de estos primeros tres meses, así como la persecución a defensores de derechos humanos, el desplazamiento y el miedo visceral a los armados ilegales en ciertas zonas rojas, han reaparecido para recordarnos que esa serpiente sigue ahí, viva aunque con ligero cambio de piel.

Como sigue viva la del narcotráfico con la duplicación de cultivos de coca, no tanto por disminución de las fumigaciones como por falta de oportunidades para el país rural, expresadas en otra constante nacional, la de la desigualdad que entrega ese terrible deshonor de ser la segunda nación como mayor inequidad del área, detrás de Honduras. Ahí están juntos el fósforo y el combustible de las otras violencias que esperan agazapadas…

También reverdecen, aunque con otra apariencia, la mala imagen crediticia en el exterior, las veleidosas relaciones internacionales que solo respetamos si nos favorecen, la tiranía con aires mafiosos del intocable transporte público (en concubinato clientelista con el poder nacional y local) y claro, el pesimismo reciclado por ser testigos de la capacidad de adaptación de nuestros males que no sólo se multiplican, sino que siempre terminan mordiéndose la cola. Y, qué ironía, renaciendo…

***

Moraleja: Si hubiere paz y si hubiere premio, ¿acaso el candidato no sería Enrique Santos, convertido en bombero voluntario y componedor de entuertos?

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