Medios colombianos no están preparados para la paz

Pulzo.com le recomienda algunos de los columnistas más destacados del día en los principales medios nacionales.
http://novedadesbiblioteca.wordpress.com/2012/10/
Los medios de comunicación del país no están preparados para cubrir la paz y siguen concentrados en informar sobre y desde Bogotá

Mario Morales, periodista y profesor universitario, escribe en su columna de El Espectador que el cubrimiento de los hechos noticiosos del país se hace sin agenda propia y con enfoque más emocionales que profundos, que es lo que sucede con lo que se ha reportado sobre los diálogos de La Habana.

“No la tienen fácil los periodistas con el sigilo acordado en la mesa, pero han caído en trampas propagandísticas al oscilar entre comunicados oficiales y declaraciones no formales de Gobierno y guerrilla”, señala Morales.

Además, el periodista comenta que el cubrimiento a distancia de los hechos ha privilegiado los intereses de ciertas personas, ya que “ha propiciado que las acciones bélicas tengan un cubrimiento a veces exagerado” o “adobado”, según el actor.

De otro lado, los reportes son machistas, pues cuando se trata de mujeres, son ligeros, como es el caso de la guerrillera holandesa. Asimismo, tampoco hay unidad en las narrativas referentes al conflicto y los diálogos.

“Y hay más… suficiente para decir que, en estos temas de paz, a los medios les han faltado fines”, concluye Morales.
La propuesta de pedir tarjeta profesional a politólogos y expertos en temas internacionales es absurda

Y es absurda porque la entidad que estaría encargada de expedir dicho documento y de vigilar y regular la práctica de esas disciplinas no tiene vínculos con miembros de la academia, señala Arlene B. Tickner, profesora de la Universidad de los Andes, en El Espectador.

Exactamente, Tickner se refiere a un proyecto de ley radicado en septiembre de este año que pretende establecer “un código de ética y régimen disciplinario de las profesiones que se desarrollan en el marco de las relaciones internacionales y afines, incluyendo la ciencia política”.

La profesora reconoce que hay profesiones, como el derecho, las ingenierías, las ciencias de la salud, la docencia, entre otras, que requieren una normatividad que regule su ejercicio. Pero tal cosa no sucede con la ciencia política o los estudios sobre aspectos internacionales, sobre todo porque ni siquiera la Asociación Colombiana de Ciencia Política y la Red Colombiana de Relaciones han sido invitadas a discutir con los órganos legislativos y con la cancillería los aspectos pertinentes de una supuesta regulación, pese a que, como lo explica Tickner, son “entes de mayor representatividad de estos gremios”.
El Gobierno sabe que, pese que ha conseguido apoyos de diversos sectores en torno al proceso de paz, aún le falta un amplio segmento que se siente identificado con el uribismo

Los diálogos de La Habana, la principal apuesta del segundo mandato de Juan Manuel Santos, ha logrado tener los respaldos de empresarios, la comunidad internacional, la prensa y de un importante número de votantes.

Pero hay un amplio sector de la opinión pública que se siente identificada con las críticas que el senador Álvaro Uribe le ha hecho al proceso, expone El Colombiano en su editorial.

Por esa razón, el diario antioqueño plantea que la invitación que Santos le hizo a Uribe para hablar de paz es un intento de acercarse a una paz que vaya más allá de lo dialogado en La Habana.

“Más allá de firmar el fin del conflicto con las guerrillas, será definitivo que, para aclimatar una paz en su sentido más íntegro, se lograran consensos mínimos a los que sumen todas las fuerzas políticas democráticas, para cerrar los odios que dejan 50 años de violencia guerrillera”, comenta el medio regional.

Puede que Uribe no ceda en sus posiciones, ni Santos cambie lo negociado en La Habana, pero una reunión entre ellos dos sería conveniente para el país.
Por el daño ambiental que causan, las bolsas desechable de plástico deberían ser prohibidas en el país

Para soportar ese argumento, Jairo Puentes Brugues expone varios casos en su columna del diario Vanguardia: los millones de aves y peces que mueren por residuos, las islas “plásticas” que se han formado en el Océano Pacífico, o los animales que comen esas bolsas.

Además, el costo ambiental y monetario que emplean los países para eliminar ese tipo de basura es grande. Por ejemplo, en California se gastan 428 millones de dólares anuales para contener ese tipo de residuos, señala Puentes.

Fuente.http://www.pulzo.com/medios/229291-medios-colombianos-no-estan-preparados-para-la-paz-y-3-opiniones-para-que-forme-la

“En Colombia, se han realizado iniciativas de restricción de bolsas desechables en Bogotá; pero el Gobierno Nacional, que se sepa, no dispone de una política sobre el tema. Aunque algunos supermercados ya promueven el uso de bolsas no desechables”, dice el columnista.

En caso de que el país logre imponer una legislación al respecto, seguiría el ejemplo de Dinamarca —que gravó con altos impuestos el uso de bolsas plásticas—, o la gobernación de California, que prohibirá desde 2015 el uso de esos elementos.

¿Medios sin-fines?

Por Mario Morales

Tienen razón quienes reclaman más medios para la paz. El reto de los diálogos a la academia y el periodismo sigue sin abordarse con decisión. Un foro va, un hangout viene, mientras las redacciones tratan de amoldarse a las circunstancias como pueden; pero siguen en deuda, como lo constata el Observatorio de Medios de la Javeriana. (Publica El Espectador)

¿Y qué ha encontrado? Que el cubrimiento ha sido antes que nada emocional, sin agenda propia, contaminado por altas y bajas anímicas de fenómenos externos como elecciones e histerias furibistas.

No la tienen fácil los periodistas con el sigilo acordado en la mesa, pero han caído en trampas propagandísticas al oscilar entre comunicados oficiales y declaraciones no formales de Gobierno y guerrilla. La ausencia de hechos verificables catapultó la versionitis, el quién dice antes del qué pasa, originando corrientes de opinión contradictorias que confunden a las audiencias.

Ese cubrimiento a distancia ha propiciado que las acciones bélicas tengan un cubrimiento a veces exagerado, circunscrito al body counting y los daños colaterales, adobado, según la coyuntura, por interpretaciones interesadas de personajes piloto.

El epicentro narrativo se trasladó a Bogotá con rutinas mecanizadas: llamadas con idénticas preguntas o monitoreo del Twitter no pocas veces malintencionado de opositores. Y luego la disparidad de las encuestas…

El cubrimiento es machista y cuando los sujetos son femeninos se torna light (caso Tanja). A veces las formas discursivas de casos individuales llevan a la revictimización sin visión conjunta del conflicto. Hay confusión sobre la denominación de fases y momentos del proceso. La narrativa es dispar, asida del lenguaje de las fuentes, segregacionista con “el otro”, y vacilante en la configuración de su peso entre la guerra y la paz…

Y hay más… suficiente para decir que, en estos temas de paz, a los medios les han faltado fines.
Fuente. http://www.elespectador.com/opinion/medios-sin-fines-columna-523459

¿Apostando duro?

Por Mario Morales
No creo que sea factible, por irracional, la tesis extendida de que el mindefensa actuó motu proprio cuando reveló los viajes de Timochenko a La Habana. Por cercanía, amistad y lealtad, resulta imposible de creer que el ministro de voz altisonante e histrionismo tropero no haya reportado a su jefe antes que a la opinión los tales desplazamientos, bajo el supuesto de que los desconocía, lo cual hablaría mal de su inteligencia militar. El efecto hubiese sido pérdida del cargo por perfidia o incompetencia. (Publica El Espectador)

Tampoco suena verosímil que, con esta jugada riesgosa, Santos haya complacido la vanidad del pichón de candidato para 2018. Quedan pues tres opciones, o una con tres objetivos: para quitarle la iniciativa en las agendas pública y mediática al furibismo; para coagular el ambiente, como sugiere Semana, anticipar debates y calibrar opiniones para cuando haya que hacer concesiones al jefe guerrillero, y para que sirva como pretexto y aliciente de una reforma que provea fondos a las arcas vacías del posconflicto.

Algo similar se puede decir de las filtraciones de la presunta cumbre Farc-Eln en la capital cubana, sobre la cual el Gobierno decidió no hablar más, cuando ya la especie estaba rodando a manera de globo de ensayo, hasta que fue “confirmada” por el analista León Valencia con la ñapa informativa de que ya había conversaciones de casi tres meses en otra parte del continente.

Se trata de la técnica de contaminación, usada en propaganda política para quitarle “suministros” al adversario, mimetizar su estrategia para confundirlo (y de paso a la masa) y obligarlo a pasar de la acción a la reacción. Evita confrontarlo y lo desplaza con seres de carne y hueso.

Así, Santos levanta, al estilo del flop en póquer, todas esas cartas al tiempo, junto con la del contenido de los acuerdos alcanzados en Cuba, de manera que ni la opinión ni la oposición tengan tiempo de digerirlas ni de reaccionar a ninguna en particular. Apuesta dura, sin duda… Si fuera ella intencional…

Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/apostando-duro-columna-522207

Descachados

Por Mario Morales

Es cierto que la justicia estadounidense comete errores. Baste citar los recientes casos del carpintero y el pastor con causa de extradición a ese país. (Publica El Espectador)

Es cierto que la justicia estadounidense comete errores. Baste citar los recientes casos del carpintero y el pastor con causa de extradición a ese país.

Es cierto que lo que pasa aquí da desconfianza. Un fiscal aferrado a prebendas; otros que dejan sueltos a matones en potencia; procesos en los que no se sabe quiénes son víctimas o victimarios (casos Colmenares o Gette).

Es cierto que se quiere impartir justicia fácil, a punta de leyes y decretos. Si no pudieron las penas de cárcel, mucho menos las multicas para evitar el descontrol ciudadano…

Pero de ahí a poner en tela de juicio, como lo ha hecho el descachado cubrimiento mediático, la condena de 10 años de cárcel para la científica colombiana que, según la juez, intentó asesinar a su examante y colega, habla de nuestro folclorismo, prejuicio y una mal pretendida solidaridad y patrioterismo.

Una cosa es que sus familiares se nieguen a aceptar la culpa o la condena, pero otra que buena parte de nuestro periodismo se haya unido gratuita y sutilmente a voces de protesta por el fallo, sin argumentos racionales.

El problema es triple: creer que, de veras, los medios sustituyeron a los tribunales; centrarse en la condena y no en el delito, y salir en defensa de la presunta victimaria con argumentos peregrinos, clasistas y estigmatizantes, como esos de su rol de científica, grado académico o prestante apellido, como si fueran blindajes para sus pasiones y debilidades.

Acudiendo a tradiciones y heráldicas han pasado de agache ante la justicia desde presidentes en ejercicio…

Ese enfoque que apela, sin bases sólidas, sólo a la injusticia no ayuda a comprender el contexto, se olvida de la víctima de hecho y alindera a las audiencias de manera efectista y emocional.

Hay que diferenciar entre el apoyo a una compatriota caída en desgracia —lo cual es caritativo y plausible— y tomar partido por el camino de la sensiblería. Dura es la ley, pero es la ley… hasta que se demuestre lo contrario.

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