por Mario Morales | Feb 28, 2014 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
Debería bastar sólo eso. El mal olor que dejó la convención conservadora, los residuos con halitosis de la convención del Centro Democrático y el tufillo que no alcanza a esconder la pose fingida de Pastrana y Uribe deberían ser suficientes para espantar a quienes insisten que por esos lados hay alternativa política.(Publica El Espectador)
Dan pena. Ni entre ellos mismos pudieron ser leales. No es coincidencia que luego de ambas convenciones se enrostren entre sí la autoría de las componendas, manipulaciones y trapisondas que dejaron ese raro aroma en el ambiente. Pero se les agradece por mostrarse tal como son.
Por eso tienen los candidatos que tienen luego de sus pobres espectáculos que creíamos en desuso, en contravía de la decencia, el debate y la democracia. Ruido y rabia.
Con razón José Obdulio dice, trinando, que en las consignas a Martha Lucía Ramírez había uribismo puro. Pitos y estruendos para callar la diferencia, así esa diferencia sea interesada y arrodillada, como efectivamente lo es.
Qué tal el salto. Del improperio a la rechifla con tal de imponer candidatos marcados con la sospechosa intención de jugar a las postas. De Óscar Iván a Martha Lucía y de allí quizás a Enrique. No hay más. Ni carisma, ni ideas, ni sintonía.
Ellos dan ejemplo. Se entiende entonces que los ciudadanos hayan aprendido y ahora no quieran escuchar a Uribe, como ha pasado por lo menos en cuatro manifestaciones de rechiflas y tomates.
Mientras tanto, y sin premura, el presidente Santos se baja de las cuatro locomotoras, cuyo destino nunca sabremos, para construir su próximo período sobre siete bases y tres partidos, por ahora. La hostigante fragancia de la mermelada.
Por eso crece la intención del voto en blanco, que sería mayor si no mediara el proceso de paz.
… En una mano el voto y la otra en la nariz…
por Mario Morales | Feb 28, 2014 | Blog, Opinión
Por: Mario Morales
De haberlo sabido. Si el asunto no era de políticas, sino de fórmulas y metodologías para enfrentar y solucionar los problemas estructurales, hemos perdido dos siglos de vida republicana en rencillas menores. (Publica El Espectador)
Pocos gobiernos se dan el lujo de anunciar (además con una parquedad que relumbra, quizás por la modestia de no haber iniciado aún su “política social”) que al cabo de un año 1’150.000 personas salieron de la pobreza y cerca de 900 mil salieron de la indigencia. A ese ritmo, en 2025 los dos términos serán sólo anacronismos.
El asunto parece sencillo, pero está revestido de genialidad. Se incluyeron algunas variables claves y se ajustaron algunas de las dimensiones que propone la nueva metodología. El resultado es que en 2010 hay cinco millones de pobres menos que los que había en ese mismo año con la vieja metodología y un millón seiscientos mil menos de indigentes. Todo parece indicar que nunca existieron y que nos inventamos un drama allí donde sólo escaseaban instrumentos de medición pertinentes. Es posible que, si se cualifican más, ni hasta pobres haya y todo haya sido mentira de la oposición.
La “técnica” ya había funcionado con no menos novedosas fórmulas y metodologías descrestantes que lograron bajar de la noche a la mañana el índice de desempleo, el número de secuestrados, sindicalistas asesinados y violaciones de los derechos humanos.
Ahora el jefe de la DIAN ha puesto a rodar la fórmula integradora de que quien tenga patrimonio superior a cien millones y gane más de millón y medio está entre el 5% de afortunados y que quien tenga patrimonio de 300 millones e ingresos de más de 4 ó 5 millones mensuales está en el 2% de los ricos en este país.
Con esa metodología, ¿quién se atreve ahora a hablar de desigualdad o inequidad si la gran masa de la población está tan cerca del estatus de riqueza? Y eso que no ha fraguado la propuesta de quitarle tres ceros al peso para controlar la inflación.
Entonces no sólo seremos del primer mundo y habrá celebración ruidosa, sino que podremos patentar las dichosas formulitas que salvarán al planeta de la debacle anunciada. Y el país perdiendo el tiempo hablando de política…
por Mario Morales | Feb 28, 2014 | Blog, Opinión
Por: Mario Morales
No es casual la coincidencia del fracaso de la selección Sub-20 en el Mundial y la violencia de género encarnada en ‘Bolillo’ Gómez. (Publica El Espectador)
Corresponden al mismo estilo de patrón de finca, a un estándar moral relativizado como dice Emilio Yunis, y a una estética insulsa en el plano futbolístico con la que nos han ‘cañado’ durante las dos últimas décadas.
Reflejo de un estilo de hacer política, el manejo del fútbol ha adaptado sus estrategias: El chantaje emocional, la victimización general para neutralizar el activismo ciudadano y la táctica de choque de poner la cara.
No se repone el país de la amenaza de hecatombe para eternizar a un gobernante, para que nos arrinconen con el argumento falaz de que si no es con ‘Bolillo’ estamos condenados a la eliminación en el mundial de mayores. Se sustenta con otra estulticia rayana en el cinismo: Que el mal individual, el de la mujer violentada, no debe estar por encima del mal general traducido en una derrota deportiva.
Así de absurda es la descalificación de toda crítica que hace el dirigente Álvaro González, porque, según él, proviene de falsos moralistas que además tienen rabo de paja. Untados todos nadie podría tirar la primera piedra.
Y se pretende cerrar el debate, como en los pasados ocho años, con el argumento pueril, pero funcional, de dar la cara. Como si ese acto de seudovalentía borrara el pecado.
Ya corren los defensores de turno a decir que no hay nada que hacer, que el gobierno no puede intervenir porque la Fifa desafilia a la Fedefútbol, que no se puede abortar el “proceso”. Con ese cuento se quedaron Lara, Maturana y tantos otros, que sin jugar a nada, sólo nos han legado frustraciones.
Hay que vencer el determinismo y aprovechar que el fútbol es la única actividad donde son sensibles y se hacen visibles nuestras desgracias y nuestros horrores para sacudirnos de ese estilo desvergonzado y amenazante. Se puede, si cada una de las instancias interesadas, comenzado por la afición que fue de nuevo traicionada, decide meter baza.
Se puede, claro, si no queremos eternizarnos en el terreno del miedo y la derrota. Que se vayan técnicos y quienes los sostienen. También en el fútbol sobreviviremos.
por Mario Morales | Feb 28, 2014 | Blog, Opinión
Por: Mario Morales
No alcanza la euforia que ha despertado el Mundial Sub-20. Ni los goles de la Selección ni el nacionalismo, que dura lo que los triunfos, serán suficientes para tapar la vergüenza que nos acompaña.
El informe de Forensis-2010 de Medicina Legal, el estudio de País Libre que nos deja entre los tres países con más secuestros y la ubicación entre las 10 naciones más violentas del planeta han hecho sonar de nuevo las alarmas. (Publica el Espectador)
La falta de respeto por la vida e integridad de los otros es nuestra peor deuda con la humanidad. Fueron 17.459 víctimas de homicidios con plena prueba, pero las muertes violentas casi llegan a 30.000 en 2010. Incluyen accidentes como los de tránsito, muchos de ellos homicidios culposos, la escalofriante cifra de un suicidio cada 5 horas en promedio y cerca de 1.500 con violencia no determinada. Cerca de medio millar más que en 2009.
El incremento trasciende la pugna entre seguridad democrática y seguridad integral de Santos. Habla de un país asocial, misántropo, intolerante e inhumano cuando se revisan los más de 250 mil casos en los que hubo lesionados por violencia interpersonal, intrafamiliar y sexual. Lo peor, lo más incomprensible y lo más imperdonable es el altísimo porcentaje en que el victimario es un familiar o conocido.
Ni el crecimiento en escolaridad ni la prosperidad en los hogares han frenado ese espíritu indomable y criminal para zanjar diferencias.
Esas tribunas pacíficas y esa alegría mundialista en las calles parecen más una impostura. Basta un destello de pasión, una desavenencia o un episodio de celos, para que reaparezca el síndrome de Caín, del cual parece somos herederos legítimos.
El debate por el respeto a la vida escasea en las campañas electorales y en la reformitis del Gobierno. Fue la telaraña para captar adhesiones o sellar con babas la pretendida unidad nacional.
Lo único que se advierte son campañas prohibicionistas de venta de licor o porte de armas que dan resultados inmediatos pero trasplantan el problema a otros ámbitos.
¿Dónde están las políticas públicas, las campañas educativas, los proyectos creativos? ¿O estamos abandonados a esa suerte?
por Mario Morales | Feb 28, 2014 | Blog, Opinión
Por: Mario Morales
A diferencia de lo que pasa con su imagen y favorabilidad, no le va bien en gestión social al presidente Santos al cumplir un año de mandato. (Publica El Espectador)
Más allá del retorno a la normalidad de las relaciones internacionales, con las Cortes y hasta con opositores y de una avanzada legislativa que promete el oro y el moro, los indicadores, que tanto le gustan al mandatario, no le ayudan.
Los ciudadanos, especialmente los de sectores menos favorecidos, aprendieron en carne propia la diferencia entre que al gobierno le vaya bien y que ese “bienestar” encarne en ellos en el corto plazo. Por eso los resultados paradójicos de encuestas como Colombia Opina en la que la gente sigue preocupada, y sin remedio, por lo mismo de siempre: situación económica, oportunidades laborales y acceso a educación y salud.
Por eso no comen cuento cuando el presidente dice que los indicadores de empleo en junio son los mejores en 15 años. Los métodos de medición son distintos e incomparables. ¿No se contradice al cobrar esos resultados pero espera que efectos de sus políticas se vean en el mediano plazo?
Y eso que los encuestados no conocían el proyecto de presupuesto de 2012, que no sólo no cumple con la regla fiscal, sino que sería igual en monto de inversión al de este año (34 billones con adiciones) y como va, con menos participación en el presupuesto global.
Hábil, Santos dice que lo más importante es cómo los colombianos miran su futuro. Y se escuda en las leyes aprobadas (algunas valiosas como la de Víctimas) a sabiendas de que por ahora no se pueden medir por resultados, y deja abierta la llave para lavarse las manos si no se cumplen.
Por eso la mitad exacta de encuestados es pesimista, el 55% cree que la economía está mal o muy mal, y el 66% cree que las cosas seguirán igual o por mal camino. Es lógico con el desempleo y subempleo, con cerca de seis de cada diez habitantes por debajo de la línea de pobreza en áreas urbanas y ocho en rurales, según estudios académicos.
Veremos si arranca la locomotora del optimismo con el semáforo que piensa montar el Gobierno para evaluar su gestión. Por ahora completa 365 días en amarillo.
por Mario Morales | Feb 28, 2014 | Blog, Opinión
Por: Mario Morales
No terminamos de entender el cartel de la tributación en la DIAN y ya apareció otro foco de corrupción, esta vez en el sector educativo. (Publica El Espectador)
El efecto dominó por escándalos en cerca de dos docenas de entidades no sólo habla del pantanal en la cosa pública, sino de la insensibilidad y desmemoria en que vamos cayendo por saturación.
Tuvo que venir la eurodiputada Isabelle Durant a recordarnos la gravedad de lo ocurrido con el DAS en el anterior gobierno y no reaccionamos. Pero es que aún lo de “anterior” está en entredicho. Dijo la vicepresidenta del Parlamento Europeo que si este gobierno quería diferenciarse de ese pasado no podía mantener “a funcionarios de la anterior administración como su director Felipe Muñoz”.
¿Por qué Santos no se ha manifestado con tanto vigor en torno a esos años aciagos de escuchas ilegales y persecución a civiles y periodistas? No es buena señal para las víctimas ni para el mundo que ve hechos y acciones prontas de justicia en casos similares de chuzadas como en News of the World, el medio sensacionalista inglés, que pagó con su cierre, renuncia y ahora judicialización de intocables como Rebekah Brooks.
Pero no sólo es la respuesta tibia de gobernantes, también de los ciudadanos que no despertamos ni con evidencias de que nos están metiendo las manos a la billetera y violando derechos. A diferencia de los lectores del periódico inglés que presionaron a anunciantes y dueños a tomar acciones definitivas.
Hasta en el discurso fuimos superados. No salimos de frases de cajón como “ahora sí tocamos fondo”. Descartada la genética, siguiendo a Emilio Yunis, como explicación de por qué somos así, quedaba la geografía (origen de regionalismos e individualismos), pero ahora que la corrupción invadió todas las latitudes queda la sensación de que con tanto bandido no tenemos respeto por nosotros mismos. ¿O todos tenemos rabo de paja?
Perdida la autoestima, no queda casi nada. Sobre todo en este país, donde el amor propio comienza o termina en el bolsillo.