por Mario Morales | Sep 2, 2014 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
Sí, es cierto; el Gobierno ha ido desmontándose de todas las reformas que por idea propia o imposición tenía para el futuro inmediato. Pero también es cierto que en este momento la única que es apremiante, y si a eso se le puede llamar reforma, es la que tiene que ver con la política. (Publica El Espectador)
Todo lo demás puede esperar a que haya humo blanco en la mesa de La Habana. De esos diálogos derivarán distintos acuerdos que luego refrendaremos los colombianos para avanzar en la transición, así el término no les guste a Iván Márquez.
Parece serio de parte de Gina Parody y de Lucho Garzón comenzar a despachar sin la disculpa de necesitar una legislación hecha a su medida. Lo que hace falta es ejecución y voluntad en el cumplimento de lo que existe. Mucho menos se requiere una reforma tributaria si le hemos de creer al balance optimista que todos los días entrega el Gobierno.
En cambio no da espera, ahora que hay ambiente, el entierro definitivo de cualquier tipo de reelección presidencial, así haya que extender el período un año más, a lo sumo. Pero esa medida tiene que cobijar especialmente a quienes dirigen los organismos de control, y parcialmente a los congresistas para que sólo puedan ser reelegidos una sola vez en su vida, como dice el senador Benedetti que se está cocinando.
No más “sacrificios” vitalicios de estos supuestos servidores de la patria, no más abnegación y privaciones, no más Estado amamantador, no más sinvergüencería.
Ingenuo, me dirán, a sabiendas de que ellos mismos tomarán las decisiones. Hay que acudir a todas las formas legales y éticas de presión y debate; hay que acudir al buen juicio de los pocos congresistas honestos e idóneos, que los hay, que saben que en esa perpetuación arraiga lo más corrupto e inepto de este caduco sistema político.
Entonces sí, todo lo demás, voto obligatorio, financiación de campañas, listas cerradas y las reformas en las otras áreas, comenzará a tener sentido.
por Mario Morales | Ago 26, 2014 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
Dice el editorialista de El Tiempo que hay demasiadas preguntas luego de las acusaciones del hacker Sepúlveda en Semana. (Publica el Espectador)
Pareciera más bien que hay demasiadas respuestas y, hasta ahora, ausencia de evidencias en un país sumido, para mal, en versiones y declaraciones, sobre todo de quienes están sub júdice y negocian su pena.
Ahí hay mucho en juego. Porque si, como se ha dicho, no aparecen pruebas, el presunto complot se puede devolver contra la actual administración convertido en ficción, montaje o, peor aún, en contrapropaganda negra.
Inadmisible que se tratara de un coletazo o una riña personalizada. En vilo está la credibilidad de un excandidato presidencial y la legitimidad de su bancada, que apoyó sus modos de decir y actuar, y de la oposición desde la extrema derecha, ya de suyo cuestionada.
Y en medio está el más importante logro común de nuestras generaciones: el fin del conflicto. Porque ocurre en el preciso momento en que los acuerdos parecen acercarse a la cotidianidad, sensibilidad e interés de la mayoría: cese de hostilidades, dejación de armas y desmovilizaciones.
Como se ve, no deja de ser una exageración decir que estamos llegando al punto de no retorno. La vulnerabilidad del proceso acompañará incluso los primeros años del posacuerdo.
Por eso es necesario develar y condenar, venga de donde viniere, cualquier tipo de sabotaje a los diálogos, cuyos efectos podemos sentir pronto si se hacen realidad las promesas de la guerrilla de iniciar actividades unilaterales que conlleven al cese de hostilidades. Así quizás sí pueda “presionar” al Gobierno para que haga luego lo propio, por fases pero sin cesión de territorio.
La confianza entre las partes y de la población es el blindaje de los diálogos. La claridad sobre las denuncias es clave para construir esa confianza que permita un acuerdo a mediados de 2015, reformas legislativas en ese segundo semestre, refrendación e implementación en 2017… Un camino largo, pero sobre todo frágil.
por Mario Morales | Ago 19, 2014 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
Pasada la pirotecnia de nombramientos y reingenierías con las consabidas promesas de modernización (si es que los consejos de Tony Blair son modernos), los hechos siguen haciendo quedar mal al presidente Santos; es decir, retratándolo de cuerpo entero. (Publica el Espectador)
El solo empujón a un candidato a la Contraloría, además cuestionado en eficiencia y transparencia, le da, de entrada, un puntapié a la urna de cristal que adornó el primer período. Así no hay asesor de comunicaciones que pueda, aunque acredite rango ministerial.
Hicieron bien el Polo y los verdes en abstenerse en esta rebatiña burocrática con claro sabor de albricias electoreras. No hay sino que leer las pujas de la saliente contralora y el fiscal para entender el nivel de debates de nuestra política bananera. Tampoco le va bien al Gobierno con el cacareado incremento en el presupuesto 2015, con sus bengalas en el rubro de educación. No sólo es apenas un proyecto, sino que, si creemos la alerta roja de esa Contraloría, aún no se sabe de dónde saldrá esa platica, que es como el 10% del monto total.
$12,5 billones todavía tienen peaje en el Congreso, que, al vaivén de sus presiones, puede o no aprobar el manido 4 x 1.000 y el impuesto al patrimonio. El Gobierno seguirá, pues, empeñando (tapando un hueco con otro) sus decisiones para hacer mayorías, más allá de si Barguil llega a la dirección conservadora para pegarse a la Unidad Nacional. Y se pegarán, porque ahí están las lentejas… Y otros $11 billones están en el limbo porque dependerían de reintegros o falta de ejecución durante 2014. Una moneda al aire… Los que sí parecen fijos son $2,3 billones cuya mitad está dirigida a pagar la onerosa nómina de altos cargos judiciales… Para no hablar de salarios de otros costosos dignatarios.
Después de la peluqueada de rigor, habrá que ver si la tal inversión social sí existe, así el nuevo contralor no sea, como no va ser, tan inquisitivo. Entonces sabremos si tanto anuncio y tanto optimismo tenían algún respaldo.
por Mario Morales | Ago 12, 2014 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
Y entonces uno trata de entender y dice para sí “así es la política”, y si insiste, hasta encuentra justificaciones: que los apoyos variopintos, y para nada desinteresados, fueron decisivos para la reelección de Santos, y que si no fuera por esos voticos, otro gallo cantaría y que en vez de esta politiquería estaríamos en manos de los delirios uribistas… (Publica El Espectador)
Y puede que sea cierto, pero puede que no, ahora que todos reclaman al presidente la autoría material e intelectual de su triunfo en junio pasado. Y así pareció que fue, una sumatoria de esfuerzos de partidos, agrupaciones, comitivas, equipos y facciones, cuyo aporte matemático es imposible de establecer… Salvo que ellos sepan cosas que nosotros no.
Con todo y eso resultan, por decir lo menos, repugnantes las presiones al primer mandatario dizque para lograr “representatividad” en los cargos ministeriales. Ha habido de todo: desde corrillos, declaraciones destempladas, entrevistas señaladoras, críticas acérrimas por la salida y entrada oportunista de algunos miembros, hasta la descarada inasistencia de los parlamentarios costeños de la U a la reunión que tenían con Santos ayer, dizque porque no tuvieron cuota suficiente en la flamante burocracia.
Dan vergüenza, ellos y los que así piensan, no sólo porque si actuaron con ese espíritu manzanillista no merecen estar al frente de nuestros destinos, sino por el cinismo de reclamarlo a los cuatro vientos, como si fuera un proceder ético o transparente. Se comportan como politiqueros, esa innoble raza instalada en nuestra historia, y ni tienen pudor de posar como tales.
Claro, se podrá decir que da lo mismo si lo hacen en secreto y no nos enteramos. Pero no. Algo va de las actuaciones indelicadas pero clandestinas a la “normalización” y legitimación de prácticas políticas cuasi convertidas en derechos adquiridos.
Esas presiones se mantendrán hasta la hora de alianzas y consensos que requiere el Gobierno en la agenda legislativa. Terminados los nombramientos, ¿qué queda? ¿Mermelada? ¿Con esos valores enfrentarán posconflicto, El Niño, la rabiosa oposición?
En las mismas…
Link: http://www.elespectador.com/opinion/mismas-columna-510257
por Mario Morales | Ago 5, 2014 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
No sólo en el lenguaje quiere parecerse el presidente Santos al quehacer futbolístico. Como los técnicos más tercos, que son mayoría, insiste en mantener su estructura ministerial con los más leales, así no sean los más eficientes. Ve o dice ver en ellos cualidades que el resto de los mortales desconocemos. Por eso la ratificación de Juan Carlos Pinzón como mindefensa no sorprende. Como amigo y funcionario, Pinzón funge de yes man (así pose de lo contrario) de Santos desde cuando éste fue ministro de Hacienda y Defensa. (Publica El Espectador)
Eso, sumado a la tradición militar en la familia de Pinzón, convenció a Santos de no arriesgar la aparente calma con el estamento castrense. Y para ahuyentar dudas de su rol, ex profeso, como álter ego contradictor, el mismo Santos dijo ayer cándidamente para qué lo tenía en lo nómina: “No es que esté desobedeciendo… Todo lo hace en coordinación con el presidente”. Confirmado, lo del tonito es pura impostura. Algo similar se puede decir de las otras ratificaciones o enroques, abstracción hecha de la “novedad” de Juan Fernando Cristo en Mininterior, con quien coqueteó, a nombre de los liberales, desde la primera vuelta electoral. Deuda saldada. La que está pendiente con el país es la de enderezar la agenda legislativa que acune el proceso de paz y sus eventuales acuerdos.
Pero donde se piden cambios urgentes es en educación, cultura y comunicaciones o TIC, a falta de expertos. Ya fue suficiente de pirotecnia, timonazos y palomitas burocráticas para quienes han demostrado no ser interlocutores válidos o sólo conocen una parte de esos sectores complejos, diversos y plurales.
La más cuestionada es la mineducación, pero paradójicamente es quien está más cerca de reconfirmación, montada en las promesas del anunciado revolcón a la educación superior para el posconflicto. ¿No hay nadie más? Enorme reto para la táctica santista y su mentado segundo tiempo. ¿Tozudamente le apostará Santos a la fidelidad o privilegiará la idoneidad?… Tampoco habrá sorpresas.
Link: http://www.elespectador.com/opinion/solo-tilin-tilin-columna-508923
por Mario Morales | Jul 29, 2014 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
No se entiende esta bipolaridad. Exigimos cuanta verdad sea necesaria, pero a la hora de los mameyes, rehuimos, por conveniencia, negligencia o pragmatismo, el encuentro con la realidad.No fue sino que avanzara la idea de Iván Cepeda de hacer debate de control político por la presunta relación de Uribe con paramilitares de Córdoba y Antioquia para que el país mostrara su doble faz. Y no digo el país de los políticos, en el que era previsible que hundieran la iniciativa, como lo hicieron ayer, exhibiendo orondos sus rabos de paja, no fuera a ser que las responsabilidades también los alcanzaran. (Publica El Espectador)
No, hablo de ese otro país con voz que se escandalizó porque el flamante Congreso se iba a ocupar del asunto, que les pareció nimio e inoportuno frente a agendas más efectistas e inmediatistas con el común denominador del reformismo y el populismo.
Es ese país que no entiende que la verdad es la premisa para superar ese oscuro pasado y enfrentar el difícil trance que espera a los diálogos de paz en su fase de refrendación. Si no salen a flote los responsables intelectuales de todas esas tragedias seguiremos como un corcho en torno a las venas abiertas por las violencias de derecha e izquierda y por las grandes tramas de corrupción.
No es echando tierrita como avanzamos, o retrocedemos, en la reconciliación. Y no la lograremos si seguimos volteándole la cara a la justicia como en las penas al “pobrecito” exministro Arias o a quienes calumnian e injurian en los foros mediáticos, como sucedió en Cali, con argumentos peregrinos como que “no se robó ni un peso” o parapetados en la libertad de expresión.
Antes que acelerar, como pide el presidente del Senado, hay que incentivar las comisiones de la verdad e insistir en investigaciones que esclarezcan hechos, hallen culpables y cuenten las verdades que permitan paliar nuestras esquizofrenias. @marioemorales