por Mario Morales | Oct 15, 2014 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
No creo que sea factible, por irracional, la tesis extendida de que el mindefensa actuó motu proprio cuando reveló los viajes de Timochenko a La Habana. Por cercanía, amistad y lealtad, resulta imposible de creer que el ministro de voz altisonante e histrionismo tropero no haya reportado a su jefe antes que a la opinión los tales desplazamientos, bajo el supuesto de que los desconocía, lo cual hablaría mal de su inteligencia militar. El efecto hubiese sido pérdida del cargo por perfidia o incompetencia. (Publica El Espectador)
Tampoco suena verosímil que, con esta jugada riesgosa, Santos haya complacido la vanidad del pichón de candidato para 2018. Quedan pues tres opciones, o una con tres objetivos: para quitarle la iniciativa en las agendas pública y mediática al furibismo; para coagular el ambiente, como sugiere Semana, anticipar debates y calibrar opiniones para cuando haya que hacer concesiones al jefe guerrillero, y para que sirva como pretexto y aliciente de una reforma que provea fondos a las arcas vacías del posconflicto.
Algo similar se puede decir de las filtraciones de la presunta cumbre Farc-Eln en la capital cubana, sobre la cual el Gobierno decidió no hablar más, cuando ya la especie estaba rodando a manera de globo de ensayo, hasta que fue “confirmada” por el analista León Valencia con la ñapa informativa de que ya había conversaciones de casi tres meses en otra parte del continente.
Se trata de la técnica de contaminación, usada en propaganda política para quitarle “suministros” al adversario, mimetizar su estrategia para confundirlo (y de paso a la masa) y obligarlo a pasar de la acción a la reacción. Evita confrontarlo y lo desplaza con seres de carne y hueso.
Así, Santos levanta, al estilo del flop en póquer, todas esas cartas al tiempo, junto con la del contenido de los acuerdos alcanzados en Cuba, de manera que ni la opinión ni la oposición tengan tiempo de digerirlas ni de reaccionar a ninguna en particular. Apuesta dura, sin duda… Si fuera ella intencional…
Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/apostando-duro-columna-522207
por Mario Morales | Oct 8, 2014 | Blog, Opinión
por Mario Morales | Sep 30, 2014 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
Es cierto que la justicia estadounidense comete errores. Baste citar los recientes casos del carpintero y el pastor con causa de extradición a ese país. (Publica El Espectador)
Es cierto que la justicia estadounidense comete errores. Baste citar los recientes casos del carpintero y el pastor con causa de extradición a ese país.
Es cierto que lo que pasa aquí da desconfianza. Un fiscal aferrado a prebendas; otros que dejan sueltos a matones en potencia; procesos en los que no se sabe quiénes son víctimas o victimarios (casos Colmenares o Gette).
Es cierto que se quiere impartir justicia fácil, a punta de leyes y decretos. Si no pudieron las penas de cárcel, mucho menos las multicas para evitar el descontrol ciudadano…
Pero de ahí a poner en tela de juicio, como lo ha hecho el descachado cubrimiento mediático, la condena de 10 años de cárcel para la científica colombiana que, según la juez, intentó asesinar a su examante y colega, habla de nuestro folclorismo, prejuicio y una mal pretendida solidaridad y patrioterismo.
Una cosa es que sus familiares se nieguen a aceptar la culpa o la condena, pero otra que buena parte de nuestro periodismo se haya unido gratuita y sutilmente a voces de protesta por el fallo, sin argumentos racionales.
El problema es triple: creer que, de veras, los medios sustituyeron a los tribunales; centrarse en la condena y no en el delito, y salir en defensa de la presunta victimaria con argumentos peregrinos, clasistas y estigmatizantes, como esos de su rol de científica, grado académico o prestante apellido, como si fueran blindajes para sus pasiones y debilidades.
Acudiendo a tradiciones y heráldicas han pasado de agache ante la justicia desde presidentes en ejercicio…
Ese enfoque que apela, sin bases sólidas, sólo a la injusticia no ayuda a comprender el contexto, se olvida de la víctima de hecho y alindera a las audiencias de manera efectista y emocional.
Hay que diferenciar entre el apoyo a una compatriota caída en desgracia —lo cual es caritativo y plausible— y tomar partido por el camino de la sensiblería. Dura es la ley, pero es la ley… hasta que se demuestre lo contrario.
por Mario Morales | Sep 29, 2014 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
Cada quien ve lo que quiere ver. Pudo más la indignación por el show hipócrita del uniforme de las ciclistas que por el descarado despliegue debido a que dizque en el país disminuyeron la pobreza monetaria y la extrema. (Publica el Espectador)
Una luz incidental y su efecto evidentemente no deseado dieron para que aquí y afuera los doblemoralistas rasgaran vestiduras porque ese mediocre uniforme es “inaceptable para cualquier estándar de decencia”, según la UCI y críticos domésticos.
Como si aquí lo único “pornográfico” no fueran el hambre y la falta de implementos para los deportistas que comienzan…
Tan pornográfico como las campanas al vuelo por las cifras del DANE y Planeación citadas por el presidente Santos, según las cuales en los últimos cuatro años han salido de la pobreza 3,6 millones de personas.
Si nos quedamos con el comunicado, titulares mediáticos y el extra del crecimiento económico del 4,3% en el segundo trimestre de 2014 (que es como se informa la mayoría, y se forma opinión pública), “somos capaces” de creernos ad portas del mejor de los mundos.
Y antes que aparezcan los técnicos con sus manidas justificaciones, digamos que ésta no es siquiera una crítica al modelo de registro implementado desde 2008.
Aquí lo escandaloso es la candidez que tienen, o con la que nos quieren ver, al decir que una persona sale de la pobreza si tiene ingresos de $208.404 mensuales ($6.947 diarios, para necesidades alimentarias y no alimentarias), así lo multipliquen por cuatro, en el modelo de hogar que tienen.
Y ni mencionemos la línea de pobreza extrema o multidimensional, como la llaman con pompa, que es de $92.312 mensuales por persona, $3.077 diarios. Esos estándares, ¿no faltan a la decencia y a la dignidad humana?
Una cosa es que sean un poco menos graves las condiciones de indigencia y postración de cuatro de cada 10 colombianos; otra, demagógica, decir que salieron de la pobreza… Pero como el país anda mirando los uniformes de las ciclistas…
por Mario Morales | Sep 23, 2014 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
Se precia el vicepresidente, posando con su casco de siempre, de haber firmado 6 contratos en 7 días por $8 billones. (publica el Espectador)
Como si esa fuera la gran hazaña en este país de “contratitis”, firmones y obras eternas, no precisamente por duraderas.
Ejecutar las obras, hasta las de cuarta generación, es la mínima obligación de los funcionarios nombrados con ese fin, como para que estén alardeando ante los medios de una simple firma, así vaya precedida de los más serios y garantistas contratos, como lo ha reclamado cuanto funcionario hubo desde el virreinato. Ojalá con el mismo empeño, pinta y sonrisas proselitistas se aparecieran para entregar, en los tiempos fijados y sin sobrecostos, alguito de la infraestructura que todos los días se contrata aquí a dedo o en procesos interminables.
La buena prensa, de la cual goza el vice (en entrevistas, fotos reveladoras de acaloradas maratones) debería ser un premio al cumplimiento cabal y no un anticipo a la conjugación en futuro imperfecto de los verbos promeseros de siempre.
Cañando con obras monumentales lavaron su imagen hace 6 años, para ir lejos, los contratadores de ese nuevo descalabro que es la obra del túnel de La Línea; allí también estuvo hace 6 días Vargas Lleras, rozagante, para contarnos lo que ya sabíamos, que no estará a tiempo.
Pues bien, llevamos más de dos años escuchando los anuncios del presidente Santos de sus 30 “grandes” proyectos, por $40 billones, y sus repetitivos “ya casi”, en el mismo tono de Petro con el metro y la máquina tapahuecos.
“Nos hemos demorado por hacer las cosas bien”, dijo el presidente a sabiendas de que buena parte de esas obras estarían, sobre el papel, en un lustro, es decir, en el otro gobierno.
¿Será por eso que reclaman aplausos y titulares desde ahora? ¿O que con los materiales del casco quieren hacerse desde ahora una banda presidencial?
por Mario Morales | Sep 9, 2014 | Blog, Opinión
Por Mario Morales
No por tener origen en la empresa privada y tener el guiño del Gobierno hay que desconfiar de entrada u oponerse, como ha pasado, a la cruzada de #soycapaz, que invita a ponerse en los zapatos del otro para ambientar el fin del conflicto que comienza con el probable acuerdo en La Habana. (Publica el Espectador)
Estamos en tiempos de esperanza. Durante dos años pedimos sensibilización del proceso de paz, socialización de sus alcances con las concomitantes responsabilidades ciudadanas, y mucha pedagogía.
Y la campaña es un buen comienzo. Claro, sabemos que las nobles intenciones a veces también están mezcladas con mercadeo social y mejoramiento de la reputación y la marca, y que tras los empaques blancos y los novedosos lemas hay promoción y consumo… Por supuesto.
Lo que no puede pasar es que nos quedemos en la sola imitación del gesto, el símbolo o la adhesión verbal. Bienvenidas las marchas, como la de este viernes en plena Semana por la Paz, si nos llevan a todos a asumir desde nuestros roles compromisos de hecho con el pre y posacuerdo.
Pero también sabemos que es momento propicio para la aparición de falsos profetas que quieren confundir llamando (¡qué coincidencia!) “mensajes de esperanza” a las imágenes apocalípticas de una Bogotá en ruinas, como las que pinta a conveniencia Pacho Santos en otra de sus desmesuras. La pobreza de obra de Petro no tiene defensa, pero llamarlo por eso corrupto no es más que otro dislate polarizante y oportunista. Algo similar sucede con la situación del país. Ya tuvimos suficiente de hecatombes fabricadas y falsos promeseros.
Necesitamos entrar en la era de los acuerdos grandes y pequeños con miras a la reconstrucción, comenzando por la de nuestra autoestima, así las encuestas, como pasó el lunes, entreguen resultados contradictorios sobre el estado de ánimo nacional.
La idea de ponerse los zapatos del otro es formidable. Ojalá el término se entienda, antes que como idoneidad o talento, en su acepción de atrevimiento y resolución. ¡Atrevámonos!