En serio ¿Comenzó la campaña?

Por Mario Morales
Sería exageración decir que comenzó la campaña electoral en serio. Antes que programas y propuestas han comenzado a aparecer actos y performances para deleite de redes, desprograme de medios y ocasión para que casi todos los (pre) candidatos que no tienen nada que hacer en las (in)justas electorales gocen de sus quince minutos de mala fama y, como en realities de canto, confirmen nuestra inveterada vocación para el ridículo.
Sin sonrojo, los estrategas, expertos en inflar figuras como si estuviéramos en una feria de tube men, echan mano de puestas en escena imposibles para llamar la atención en esta sociedad sesgada y fraccionada en burbujas y clubes selectos como lo vino a comprobar, sin gracia, Daniel Quintero en el conciliábulo de la Andi.
O como lo vino a saber esa suerte de sky dancer en que se ha convertido Abelardo de la Espriella tocando a las puertas del pandemonium del Centro Democrático, al que no llegó a clasificar a pesar de su histrionismo corroncho, trasvestismo político, cosmética conversión religiosa y toda la silicona dialéctica para engatusar ingenuos.
O como lo dejan ver las muchas y repetidas bumper balls, esos otros inflables con que se revisten para chocar quienes crecieron creyendo que la vida es un ring y los demás, sparrings para poder hacer parte del club de la pelea que, como se sabe, se reservan tanto el derecho de agresión como de admisión.
O como quienes, expertos en micos, presentan proyectos electoreros, como ese del referendo para tumbar el proceso de paz con las Farc, con el que uno diría que sueña Uribe, si sus ojos brotados, tics y gestos no demostraran el insomnio, la peste que parece aquejarlo y cuyos dos síntomas protuberantes, según Gabo, son ausencia de sueño y pérdida de la memoria de lo que fueron sus oscuros gobiernos.
Eso sí, ellos parecen cumplir las reglas de entrada, presentes o en cuerpo ajeno, a ese otro selecto club de aspirantes a estar en el tarjetón, y que se resumen en perderle el miedo a la vergüenza, estar vacunado contra el ridículo o poseídos por el cinismo.

En serio ¿Comenzó la campaña?

Por Mario Morales
Sería exageración decir que comenzó la campaña electoral en serio. Antes que programas y propuestas han comenzado a aparecer actos y performances para deleite de redes, desprograme de medios y ocasión para que casi todos los (pre) candidatos que no tienen nada que hacer en las (in)justas electorales gocen de sus quince minutos de mala fama y, como en realities de canto, confirmen nuestra inveterada vocación para el ridículo.
Sin sonrojo, los estrategas, expertos en inflar figuras como si estuviéramos en una feria de tube men, echan mano de puestas en escena imposibles para llamar la atención en esta sociedad sesgada y fraccionada en burbujas y clubes selectos como lo vino a comprobar, sin gracia, Daniel Quintero en el conciliábulo de la Andi.
O como lo vino a saber esa suerte de sky dancer en que se ha convertido Abelardo de la Espriella tocando a las puertas del pandemonium del Centro Democrático, al que no llegó a clasificar a pesar de su histrionismo corroncho, trasvestismo político, cosmética conversión religiosa y toda la silicona dialéctica para engatusar ingenuos.
O como lo dejan ver las muchas y repetidas bumper balls, esos otros inflables con que se revisten para chocar quienes crecieron creyendo que la vida es un ring y los demás, sparrings para poder hacer parte del club de la pelea que, como se sabe, se reservan tanto el derecho de agresión como de admisión.
O como quienes, expertos en micos, presentan proyectos electoreros, como ese del referendo para tumbar el proceso de paz con las Farc, con el que uno diría que sueña Uribe, si sus ojos brotados, tics y gestos no demostraran el insomnio, la peste que parece aquejarlo y cuyos dos síntomas protuberantes, según Gabo, son ausencia de sueño y pérdida de la memoria de lo que fueron sus oscuros gobiernos.
Eso sí, ellos parecen cumplir las reglas de entrada, presentes o en cuerpo ajeno, a ese otro selecto club de aspirantes a estar en el tarjetón, y que se resumen en perderle el miedo a la vergüenza, estar vacunado contra el ridículo o poseídos por el cinismo

Trump y la ciudad de las maravillas

Por Mario Morales

Se ha demorado el alcalde Galán en declarar persona no grata al aprendiz Trump por comparar en criminalidad a nuestra honrosa, segura y aseada ciudad con Washington DC, ese villorrio de cemento que apenas alcanza los setecientos mil habitantes.

Debe ser que el hijo de emigrantes escoceses no conoce esta ciudad de las maravillas que tan bien se ve en 3D y en 8K y a la cual se pasaron a vivir el acalde, funcionarios y algunos reporteros que cubren esa fuente.

Ya es hora que se entere, por desclasificación de archivos o incluso filtraciones, de la metrópoli de las imágenes grandiosas, que envidiarían parques temáticos en La Florida, como la del portentoso tren, envidia estadounidense, no solo porque es chino sino porque ellos se movilizan en vejestorios casi del siglo XIX. Eso sí tocará mantenerlo en rénder para que no lo conviertan en otro Transmilenio, el mejor sistema del mundo, venido a menos por exceso de popularidad.

¿Acaso no han dejado ver a Donald el constructor la magnificencia del nuevo estadio de fútbol, que ya se pelean, viendo imágenes digitalizadas, para sus conciertos artistas globales a pesar de la mala propaganda que le hacen opositores con secuencias distorsionadas de divertido pogos de “fans” como si fueran agarrones entre barristas prepago?

Pues si eso pasa con las imágenes, ¡qué no habrán hecho con las estadísticas de criminalidad que tienen allá! Más si fueron traducidas al inglés con IA. ¡Qué inseguridad con los datos!

Es hora, alcalde, que salga de la virtualidad, donde trabaja, y acabe con las deepfakes que muestran a Bogotá llena de basuras, sin mobiliario ni baños públicos, y en el peor de los casos, con sicariatos, fleteos, atracos y robos de celulares producidos por creadores de contenido que solo buscan likes. Con razón aquí se graba tanta ficción.

Es hora de darnos a conocer como lo que somos, así el costo sea que nos convirtamos en destino global y corramos el riesgo de parecernos en indicadores de inseguridad, por culpa de los turistas, a Lima o Ciudad de México, pero, eso sí, nunca a Washington DC.

No nos mueve ni el asombro

Somos una caja de sorpresas. No solo por los hechos inverosímiles que nos acompañan cada día, sino por todo lo que aparece o desaparece aquí sin que nos demos cuenta. Un día estamos en las estadísticas; otro, ya no sabemos.

Como se sabe, estábamos proyectados para ser 50 millones; hace 10 meses éramos 45,5; después de las aproximaciones del DANE, llegamos a los 44,2. Pero luego de un pequeño ajuste de algo más de cuatro millones, parece que somos 48’258.494, una cifra exacta que habla de toda nuestra incertidumbre.

Por eso no debe sorprendernos que súbitamente ahora hayan aparecido 1,9 millones de indígenas colombianos, o de personas que se autorreconozcan como tales; es decir, uno de cada 24 colombianos. Justo cuando se acumulaban los estudios de razas y etnias en vías de extinción.

He ahí donde aparece otra novedad, y es que cuando creíamos —prejuiciosos que somos— que le habíamos dado la patada a nuestros orígenes, creyéndonos mexicanos, gringos con ascendiente latino o centroeuropeos, el número de habitantes que se autorreconocen (debería escribir, para estar a tono, que nos autorreconocemos) como indígenas crece seis veces más rápido que el resto de la población, así uno de cada cinco viva en cabeceras municipales y no en bohíos como cuenta el relato popular. Lo preocupante es que esas cifras poco tienen que ver con la planeación, como se verá cuando se hable de brechas, desigualdad y ausencia de servicios primarios.

Paradójica y dramáticamente crecen las cifras de desaparecidos por causa del conflicto armado en nuestro país, como lo reporta la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, que en un solo año ya tiene 3.700 solicitudes. Se suman a las 48.000 desapariciones que, según Medicina Legal, se contabilizan desde 2008. De ellas, 3.811 han ocurrido en lo que va de este año, 17 cada día.

Es la diferencia entre la opción, cuando la hay, y la violencia sistemática. Con un común denominador, la pasividad exasperante de quienes llevan las cuentas y de quienes deberían actuar. No los mueve ni el asombro.

Nominados al Premio Gabriel García Márquez 2018

Fueron 1.714 historias las que se postularon a la sexta edición del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo, y después de tres rondas de juzgamiento, el jurado eligió los 40 mejores trabajos de Iberoamérica: 10 por cada categoría de concurso: Texto, Imagen, Cobertura e Innovación. (Publica la FNPI)

En este proceso de selección participaron 51 jurados, divididos en tres rondas de juzgamiento —21 en la primera y 18 en la segunda—, la última realizada en Cartagena, Colombia, los días 10 y 11 de agosto con la presencia de 12 jurados que son referentes en la región.

Entre los 40 nominados, de los que hacen parte periodistas y equipos periodísticos de distintos países iberoamericanos, se encuentran los que serán los tres finalistas de cada categoría, nombres que serán anunciados en los próximos días. De este grupo de 12 trabajos finales, saldrán los cuatro ganadores del Premio Gabo 2018, historias que se conocerán el 4 de octubre en la ceremonia de premiación que se llevará a cabo en el Jardín Botánico, de Medellín, durante el Festival Gabo.

Nominados por categoría

Texto: El fotógrafo de las tinieblas, publicado en Gatopardo (México); «Estás viva, minha irmã, estás viva», publicado en Notícias Magazine (Portugal); Meu Guri, publicado en Revista Piauí (Brasil); Un niño manchado de petróleo, publicado en Revista 5W (España); Los demonios del Lago Chad, publicado en Gatopardo (México); La revolución de las ovejas, publicado en El Faro (El Salvador); Las rutas de la muerte, publicado en Gatopardo (México); Son presos políticos, nosotros también, publicado en La vida de nos (Venezuela); La Mara Salvatrucha derrota a Trump en Long Island, publicado en El Faro (El Salvador); O massacre de Pau D’Arco, publicado en Revista Piauí (Brasil).

Imagen: “No somos humanos a los ojos de Birmania”, publicado en Revista 5W (España); Memoria verdad y justicia para las pibas, publicado en Revista Anfibia (Argentina); El Naya: la ruta oculta de la cocaína, publicado en Pacifista (Colombia); Aqui no Haiti, publicado en Jornal O Globo (Brasil); Feridos pelo Estado, publicado en Agência Pública (Brasil); Crisis en Venezuela, publicado en AFP (México); Racismo à Portuguesa, publicado en Público (Portugal); Filhos de Ruanda, publicado en Globo News (Brasil); Un albergue en Ciudad de México para mujeres que fueron trabajadoras sexuales; publicado en The New York Times (Estados Unidos); Ciro & Yo, publicado en Cine Colombia (Colombia).

Cobertura:Monitor da Violência, publicado en G1 (Brasil); Crime sem fronteiras, publicado en Revista Época (Brasil); Huérfanos de la Salud, publicado en Ipys Venezuela en alianza con El Pitazo (Venezuela); The Backway: la puerta trasera de Europa, publicado en La Vanguardia (España); Arco Minero del Orinoco: crimen, corrupción y cianuro, publicado en Efecto Cocuyo (Venezuela); De migrantes a refugiados: el nuevo drama centroamericano, publicado en Univision y El Faro (EE.UU. – El Salvador); Estafa Maestra, publicado en Animal Político (México); Los libros de la partida secreta de los gobiernos de Arena, publicado en El Faro (El Salvador); Venezuela a la fuga, publicado en El Tiempo – Efecto Cocuyo (Colombia – Venezuela); OLP: La máscara del terror oficial en Venezuela, publicado en RunRun (Venezuela).

Innovación:Fondos de Papel: Una base de datos sobre el dinero, crimen y política, publicado en Ojo Público (Perú); 28 días: 28 historias para acabar con los tabúes sobre la regla, publicado en El País (España); Coding Like A Girl, publicado en El Confidencial (España); Los desterrados del Chaco, publicado en El Surti (Paraguay); El Bus TV, publicado en El Bus TV (Venezuela); Plataforma Ayotzinapa, publicado en Forensic Architecture (Reino Unido); Chacinas nos presídios: Conheça as 123 histórias dos detentos mortos, publicado en Metrópoles (Brasil); Verificado 2018, publicado en Verificado 2018, AJ+ Español, Animal Político y red de 90 organizaciones aliadas (México); Balas Perdidas, publicado en Agencia France-Presse (AFP) (Brasil); Agonía sobre rieles, publicado en La Nación (Costa Rica).

¿Qué recibirán los ganadores del Premio Gabo?

Cada finalista recibirá 6 millones de pesos colombianos y un diploma por su destacada participación. Por su parte, los ganadores recibirán 33 millones de pesos colombianos, un diploma que los acredita como ganadores y un ejemplar de la obra Gabriel, del artista colombiano Antonio Caro.

Los finalistas y ganadores participarán en el Festival Gabo, que tendrá lugar en Medellín del 3 al 5 de octubre. Los autores de los 12 trabajos finalistas del Premio Gabo estarán en la Maratón de las mejores historias de Iberoamérica, actividades que hacen parte de la programación 2018, compartiendo sus experiencias, exponiendo cómo realizaron sus trabajos, qué los motivó y cuáles fueron sus objetivos con un jurado de cada categoría y con el público asistente.

Así se vivirá el Festival Gabo 2018

Alrededor de 80 actividades componen la programación del Festival Gabriel García Márquez de Periodismo 2018. La sexta edición de esta fiesta de historias celebrará lo mejor del periodismo iberoamericano y abrirá espacios de discusión y reflexión sobre temas tan variados como la literatura, el cine, la ciencia, el documental, las noticias falsas, la fotografía, la libertad de expresión, la gastronomía, la memoria, la desigualdad, la violencia, la migración, la caricatura, el humor y la ética periodística.

La programación del Festival Gabo se divide en siete secciones que se desarrollarán en distintos espacios de la ciudad como el Jardín Botánico, el Parque Explora y el Museo de Arte Moderno de Medellín:

Periodismo de tú a tú: Conversaciones con gestores de proyectos periodísticos emergentes e innovadores, sin moderadores ni intermediarios.

Obsesiones de Gabo: Discusiones sobre tópicos que fueron del interés de Gabriel García Márquez, como la música, la memoria y la literatura.

La cocina del periodismo:Charlas y entrevistas sobre los asuntos que inquietan a Iberoamérica y moldean el oficio del periodismo en la región.

Muestras: Exhibiciones fotográficas y proyecciones documentales.

Mentes curiosas:La nueva sección del Festival Gabo. Un espacio íntimo para conversaciones informales pero profundas con grandes contadores de historias de Iberoamérica.

Premio Gabo: El reconocimiento a lo mejor del periodismo en Iberoamérica. Le precede la ya tradicional Maratón de las mejores historias de Iberoamérica, una serie de cuatro paneles donde los tres finalistas de cada categoría de concurso del Premio Gabo dan a conocer el proceso detrás de sus trabajos.

Todas las charlas y muestras son de entrada libre hasta completar aforo. Los interesados en asistir solo deben realizar su registro llenando un sencillo formulario. Exceptuando los talleres y las muestras, todas las actividades serán transmitidas en directo por Facebook Live en las cuentas de Festival Gabo, Red Ética, Centro Gabo y FNPI.

Sobre el Premio y Festival Gabo

Es convocado por la FNPI- Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano con el objetivo de incentivar la búsqueda de la excelencia, la innovación, el rigor en el tratamiento de los hechos y la coherencia ética en el periodismo. Está inspirado en los ideales y la obra de Gabriel García Márquez y en la dinámica de innovación, creatividad y liderazgo que caracterizan a Medellín, Colombia. El Premio y Festival son posibles gracias a la alianza público-privada conformada por la Alcaldía de Medellín y los grupos Bancolombia y SURA con sus filiales en América Latina.

Fuente: www.fnpi.org

Transmedia: El Desafío

Miriam De Paoli, consultora en temas de capacitación en comunicación; Gastón Roitberg, secretario de redacción Multimedia del diario La Nación; y Álvaro Liuzzi, consultor e investigador en medios digitales, hablaron sobre las tendencias en narrativa transmedia. (Publica Adepa)

Marshall McLuhan acuñó el término The Media Ecology para referirse a la índole ecológica que toman los medios como especies, que se van transformando en su relación y en su evolución; y que, a su vez, van cambiando el medio en el que coexisten. Álvaro Liuzzi cita esta expresión del teórico canadiense para analizar el panorama actual de los medios de comunicación. “En este escenario, con la aparición de Internet, observamos un reacomodamiento de todas las especies –TV, radio, gráfica- en el que hay tensiones, crisis, evoluciones y en el que vemos cómo muchos medios luchan por sobrevivir y luchan sobre todo por algo que hoy es fundamental: la atención de la audiencia”, explica.

Los medios de comunicación comprueban que las audiencias consumen historias periodísticas de calidad, por lo tanto la producción de contenidos ya no se piensa con una mentalidad monomedio. “Tal como dice el intelectual español Fernando Savater, el periodismo es ética y estética, y las estrategias transmedia ponen en evidencia el nuevo matrimonio entre periodismo y tecnología aplicada a la comunicación”, ilustra Gastón Roitberg. “Es una certeza que la audiencia va a seguir determinando el rumbo de los medios y no al revés”.

Sam Ford, Vicepresidente de Innovación y Compromiso de Fusion, argumenta –en su artículo “Transmedia Journalism: A Story-Based Approach to Convergence”– que el objetivo de un relato periodístico transmedia es informar de la mejor manera posible a los lectores. Gracias a una buena combinación de medios, se puede crear sentido en un mundo donde los acuerdos entre diferentes plataformas de contenidos son cada vez más plausibles. “Lo interesante de la narrativa transmedia es que todas las plataformas se complementan para generar una mejor experiencia”, comenta Miriam De Paoli.

Como especialista en periodismo y documentales interactivos transmedia, Liuzzi relata que en América Latina ha habido una irrupción de esta nueva forma de contar, aplicada a la no ficción. Entre los proyectos que desarrolló se encuentran los documentales transmedia: “Proyecto Walsh” (2011); “Malvinas 30” (2012); el proyecto especial “#voto 83” (2013) para el diario La Nación; y “70 octubres” (2015) de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de La Plata.

“Hablamos de una tendencia de contar la historia en tiempo real. Yo lo llamo transmedia history telling. Es una dinámica de recrear hechos históricos trascendentales de la historia argentina en tiempo real apelando a la experiencia del usuario para revivir esos hechos gracias a la tecnología”, explica. Además, destaca algunos trabajos del National Film Board de Canadá; los proyectos que se hacen en la Universidad de Rosario a cargo de Fernando Irigaray, como “Mujeres en venta” o “Tras los pasos del hombre bestia”; y por último, en Colombia “Pregoneros de Medellín”.

En el sector empresarial, Miriam De Paoli destaca los casos de las empresas de tecnología, que tienen en su impronta hacer tendencia todo lo que se refiere a la narrativa transmedia. Algunos ejemplos son las series de televisión como Mad Men, The Walking Dead y Harry Potter; las marcas de alta moda Channel y Dior; las empresas Business To Business (B2B); y las empresas de las organizaciones Techint. “Creo que el gran ejemplo argentino y de los medios latinoamericanos es La Nación. De ser el medio argentino más tradicional ha pasado a ser el gran medio de vanguardia”, opina De Paoli.

Roitberg considera que si un editor no le está dando suficiente importancia a la narrativa transmedia, debe “investigar, experimentar y comprobar las enormes ventajas de trabajar con una metodología que contemple toda la potencialidad narrativa de las diferentes plataformas”. De Paoli destaca la importancia de analizar. Cree que las palabras clave son: observar, analizar y utilizar las tendencias. Por su parte Liuzzi sostiene que si bien es muy difícil que un editor no esté al tanto, “la narrativa transmedia es fundamental porque tenemos la capacidad de llegar allí donde las audiencias están y poder captar la atención de esos usuarios con nuestros contenidos”.

Miriam De Paoli describe a la narrativa transmedia como un desafío. “El gran desafío es saber cuál es mi empresa, cuál es mi negocio y cómo lo voy a encarar”, explica. Por otra parte, Liuzzi agrega que la audiencia ha tomado un poder de llegada, de recepción y de emisión que antes no tenía. “Creo que ese es uno de los desafíos más grandes en los que se ha visto envuelto el periodismo en los últimos años, que en su entramado de producción de contenido hay un nuevo actor con mucha fuerza que es partícipe de esa construcción de los relatos”, concluye.

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