por Mario Morales | Oct 1, 2025 | Actualidad, Blog, Com. Política, Opinión
Por Mario Morales
A Oswald Spengler, autor de La Decadencia de occidente, que anticipó el declive la cultura y su reemplazo por una civilización decrépita como antesala del cesarismo o poder ejecutivo autoritario, solo le faltó predecir su carácter tragicómico, eso sí, sin final feliz.
Por culpa de las utopías no anticipó que las estrategias, desplazando a la política o en su nombre, para decepción de Clausewitz, iban a ser la verdadera guerra por otros medios. Ni que iban a degenerar en “stand up” transnacionales, pero no por ello menos plebeyos que vemos en redes sociales y, revestidos de falsa solemnidad, en medios tradicionales.
Sirva como ejemplo lo que no iba a ser más que una caricatura, ideada por un estratega recién llegado, en la que un presidente arenga, como en la saga de Marvel, a formar el ejército de salvación del mundo, y que, respondida por asesores caricaturescos, caídos en provocación, potenciaron una proclama particular como relato global, el clásico efecto Streissand de perifonear lo que se quiere acallar.
Es el resultado de otros malos estrategas que enviaron a alcaldes y legisladores arrodillados a planear con homólogos gringos la manera de encuellar a un presidente sin tocar la economía, no solo por razones propagandísticas sino por los efectos futuros en el país que aspiran a refundar. Les salió mal: con sanciones pierden ellos porque construyen la figura de un perseguido; sin sanciones aúpan la voz del agitador.
No son los únicos rehenes de los “gurúes del marketing”; ahí tienen a una candidata dándose tiros cada que habla o grita, a un exacalde cultivando su fama de lamesuelas, a un eterno candidato simulando discursos de mano dura, a un excorista tratando de saltar del cartón de la impostura; a unos viejitos gagás repitiendo tácticas del pasado condenadas al fracaso y a un redil de ingenuos cometiendo excentricidades sin pudor.
El resultado es esta oclocracia, al decir de Rousseau, o democracia desnaturalizada por culpa de estrategias en buscade clics y likes que usurpan la voluntad general, con pretendido tono tragicómico… si al menos fueran ingeniosas.
por Mario Morales | Sep 29, 2025 | Actualidad, Blog, Opinión
Por Mario Morales
Urge decantar, antes de fin de año, mediante concurso, examen o prueba saber pre, la mamotrética lista de aspirantes a presidencia. No solo por solemnidad para tan alta majestad o economía de recursos, también por la salud mental del pueblo colombiano.
Deberían instituirse requisitos insoslayables y verificables para quienes se inscriban. El primero es no tener experiencia alguna con el resobado argumento de que entre más lejos de los “abejas” menos posibilidades de untarse de miel…
2.-Haberse rebelado contra el establecimiento, recogido firmas o pertenecer a la coalición del abstraccionismo para prometer perogrulladas a lo Faryd, como en el Centro Democrático, y simular la ausencia de soluciones.
3. Certificar dominio de voz, ojalá con fonoaudiólogo, reemplazable con carátulas de discos, menciones en canciones o autotune, por lo menos como coristas en tonos altos.
4. Tener diplomatura en uso de insultos, agravios, calumnias o ataques a quienes los investigan judicial o periodísticamente.
5. Ubicarse en lo que, antes del desprestigio, se llamaba centro, prometiendo equidistancia de los extremos después de borrar trinos insidiosos, lamboneadas o arrodilladas a caciques, convictos, manzanillos o patrones regionales.
6. Tener, aunque sea, una investigación formal, pero con bonus track si han sido enjuiciados, condenados o liberados por vencimiento de términos.
7. Haberse declarado antipetrista desde la cuna, pero con quiebre de cintura para justificar puestos, contratos o cuotas en la actual administración y declararlos como servicio a la patria.
8. Haber intentado hablar, parafraseado o etiquetado a Trump o Bukele en trinos sin pudor y con babero.
9. Demostrar idoneidad en camuflaje, cosmética o cirugía plástica para simular talentos, clonar carismas e imposturas donde no las hay.
10. Construir una hoja de vida tan larga que sea imposible investigarla antes de 4 años.
Y que quede tiempo para filtrar votantes y saber si están habilitados para el sagrado derecho a equivocarse, votar en contra o, como cualquier brayan, sacar provecho de su ejercicio ciudadano.
por Mario Morales | Sep 17, 2025 | Actualidad, Blog, Opinión
Esquilmados casi todos los derechos, en este neodarwinismo político y socioeconómico, solo les quedan a las masas las plazas, las vías y las redes. Es poco, pero lo simboliza todo. Como lo dejó ver el manifiesto de la premiada actriz judía Hannah Einbinder en los Emmy: “…que se joda el ICE (control aduanero y migratorio), y libertad para Palestina”; y que han hecho suyo y ampliado y mejorado otros valientes actores y actrices que van de Cate Blanchet a Javier Bardem, pasando por Julie Christie, Livia Colman y Josh O’Connor.
Enseña, que han gritado pacíficamente más de cien mil personas en Madrid en el cierre de la Vuelta a España, en medio del trasnochado debate de si el deporte, como las artes, deben separarse de la política, y que la UCI, ese otro conglomerado de mercachifles del ciclismo en provecho propio, quiso aislar, como lo querrá hacer la FIFA, pidiendo, para colmo de atrocidades, respeto por valores olímpicos y ¡por la paz!
Si es así, en nombre de lo que queda de humanidad, que todo el calendario deportivo se reemplace por manifestaciones hasta que cesen el genocidio en Gaza y el sportwahsing o lavado de imagen del estado de Israel, al que hay que distinguir de los judíos, como pedía Eibinder.
Proclamas que deben ser extensivas contra asesinatos sin juicio previo en aguas internacionales del Caribe, pero también contra el talante autoritario, vetusto y humillante con el que nos acaban de descertificar simbólica e injustamente en la lucha contra las drogas, calvario de esta nación que echó a perder su norte y la vida de algunos de sus mejores hijos, mientras el resto son tratados como parias al vaivén de caprichos despóticos.
Faltan líneas para referirse desde las arengas en Ucrania hasta las justísimas protestas de ayer de los bogotanos, sin movilidad, con basuras y sin administración.
Pero, es lo que nos queda, antes que los darwinianos avanzados decidan, como hicieron en contra de la moral y la justicia que los humanos no somos una sola raza, así como han demostrado con la fuerza de su brutalidad que no pertenecen a la misma especie, la de los homos sapiens.
por Mario Morales | Sep 11, 2025 | Actualidad, Blog, Opinión
Por Mario Morales
Cualquiera diría que aquí nos la pasamos de desparche; que como no hay nada que hacer, porque todo fluye en el país de las maravillas, hay que inventarse actividades para justificar salarios y parecer que trabajamos.
Basta mirar el desocupe de los alcaldes de grandes ciudades que, ante el florecimiento de sus urbes fueron a darse una vueltecita no sabemos si a Washington, donde tienen poco o nada que hacer y hay menos lugares certificados para entretenerse que Miami, por ejemplo, que tenía el atractivo de los premios MTV, cuyo primer ganador fue Ricky Martin que puso a gozar a todos con su Living la vida loca, como si los alcaldes hubieran estado en el escenario.
A última hora se bajó de ese Transmilenio el “alca-rénder” Galán, no solo porque prefería ver el inocuo viaje en realidad virtual, sino porque anda de holganza recolectando fotos de los vagones del Metro que, vaya paradoja, llegan a Bogotá en camiones y que durante añitos servirán, si acaso, como lugares turísticos para quienes, como su burgomaestre, no tengan mejor plan.
Es evidente el desocupe de Vargas Lleras que en su realidad paralela funge y finge como
presunto determinador de lo que pasa en su país imaginario, a pesar de que para el resto de ciudadanos su nombre no suena ni truena, ni siquiera en las falsas encuestas falsas que hoy llenan el ocio de los más de 102 candidatos que no tienen otra cosa que hacer que lanzarse a las urnas como si estuvieran en el balneario de moda.
Menos mal no faltan pasatiempos para la oposición, como el de vestir o criticar el gusto personal del presidente, montarle o difundir videos con inteligencia artificial o de apostarle a sus juegos de (debajo de la) mesa, o a los juegos de roles para hacer trizas al país para ver si alguien acierta a refundar la patria.
Quizás sea hora de repensar lo de la disminución de la jornada laboral, la ley Emiliani, las pausas activas antes que, fruto de la envidia, terminemos certificados ya no como el país de belleza, sino de la pereza.
por Mario Morales | Ago 28, 2025 | Actualidad, Blog, Opinión
Por Mario Morales
La decadencia de una casa comienza cuando al jefe del clan dejan de creerle. Solo la sostienen la costumbre y un poco respeto que termina de minar el jefe venido a menos, cuando no la ambición por la pretendida herencia.
Es lo que dejan ver los entretelones de la extrema derecha y la rapiña por una candidatura. Porque no han sido pocos los errores del expresidente Uribe, como nominador, ni las veces que ha violado los acuerdos con sus seguidores que solo lo obedecen porque al fin y al cabo es el dueño del partido, como dicen entre dientes.
Uribe ha pasado de ser, como dijera Baltasar Gracián a propósito de las metáforas de las edades, “a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro, y a los setenta un mono”, como lo dejan ver sus argucias, groseras por obvias, como la renuncia a la prescripción de su caso por el que está condenado, para que la sentencia en firme se siga extendiendo a su antojo.
Difícil creer que la iniciativa fuera de Miguel Uribe Londoño para aprovecharse, sin hígados, del asesinato de su hijo para autopostularse como precandidato. Sabe que no tiene fondo. Discretísimo concejal, discretísimo congresista, será un discretísimo precandidato cuando las rabias reposen. Pero esa decisión ha dejado ver por primera vez el malestar y la rebeldía de los otros cuatro aspirantes, que mutatis mutandis ha ido confrontando los visos autoritarios e inconsultos de su jefe, en nombres y plazos, mientras da tumbos en busca de un perfil que le dé alguna opción.
Perdida la plena confianza, las precandidatas solo atinan a ponerle freno; otros, como Abelardo, aspiran sin disimulo a sustituirlo, algunos como Pinzón quieren imitarlo y el resto sueña con heredarlo, mientras lo lisonjean hasta donde se los permite la ambición, la necesidad o la hipocresía, haciéndole creer que todavía es el gran elector, en contravía de las encuestas; o que este país es el mismo de hace cinco lustros… Parafrasendo a Iñaki Gabilondo: “…convencidos de que gestionan una verdad de orden superior, se están negando a entender su decadencia.”
por Mario Morales | Ago 21, 2025 | Actualidad, Blog, Com. Política, Opinión
Por Mario Morales
Sería exageración decir que comenzó la campaña electoral en serio. Antes que programas y propuestas han comenzado a aparecer actos y performances para deleite de redes, desprograme de medios y ocasión para que casi todos los (pre) candidatos que no tienen nada que hacer en las (in)justas electorales gocen de sus quince minutos de mala fama y, como en realities de canto, confirmen nuestra inveterada vocación para el ridículo.
Sin sonrojo, los estrategas, expertos en inflar figuras como si estuviéramos en una feria de tube men, echan mano de puestas en escena imposibles para llamar la atención en esta sociedad sesgada y fraccionada en burbujas y clubes selectos como lo vino a comprobar, sin gracia, Daniel Quintero en el conciliábulo de la Andi.
O como lo vino a saber esa suerte de sky dancer en que se ha convertido Abelardo de la Espriella tocando a las puertas del pandemonium del Centro Democrático, al que no llegó a clasificar a pesar de su histrionismo corroncho, trasvestismo político, cosmética conversión religiosa y toda la silicona dialéctica para engatusar ingenuos.
O como lo dejan ver las muchas y repetidas bumper balls, esos otros inflables con que se revisten para chocar quienes crecieron creyendo que la vida es un ring y los demás, sparrings para poder hacer parte del club de la pelea que, como se sabe, se reservan tanto el derecho de agresión como de admisión.
O como quienes, expertos en micos, presentan proyectos electoreros, como ese del referendo para tumbar el proceso de paz con las Farc, con el que uno diría que sueña Uribe, si sus ojos brotados, tics y gestos no demostraran el insomnio, la peste que parece aquejarlo y cuyos dos síntomas protuberantes, según Gabo, son ausencia de sueño y pérdida de la memoria de lo que fueron sus oscuros gobiernos.
Eso sí, ellos parecen cumplir las reglas de entrada, presentes o en cuerpo ajeno, a ese otro selecto club de aspirantes a estar en el tarjetón, y que se resumen en perderle el miedo a la vergüenza, estar vacunado contra el ridículo o poseídos por el cinismo.